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Carta Pastoral de la Conferencia Episcopal
de Guatemala
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"¡Ay de mí si no predico el Evangelio!"
(1Cor 9, 16).
Queridos hermanos y hermanas:
1. Que el Señor Jesús, siempre presente en su Iglesia
por el Espíritu de amor, los colme de gracia y de bondad;
multiplique en cada uno de ustedes el don de la fe, fortalezca
en todo momento su esperanza y haga abundante la caridad.
2. Con esta Carta los Obispos de Guatemala queremos hacernos
presentes en cada uno de los hogares, en las comunidades cristianas,
parroquiales y en cada guatemalteca y guatemalteco de buena voluntad,
para llevarles un mensaje que creemos es de vital importancia
para todos.
El CAM 2 - COMLA 7
3. Guatemala ha sido elegida para ser la sede del SEGUNDO CONGRESO
MISIONERO AMERICANO (CAM2). Este Congreso se celebrará
en la ciudad de Guatemala del 25 al 30 de noviembre del próximo
año 2003. Esta designación constituye una inmensa
gracia de Dios, una responsabilidad para nuestra Iglesia y constituye
también un alto honor para nuestra Patria, que se convertirá
en centro de encuentro de muchos pueblos que viven, celebran y
anuncian nuestra misma fe en los diversos lugares del continente
americano.
Las Iglesias de América Central
4. Si bien Guatemala será la sede del Congreso, todas
las diócesis de los países centroamericanos se han
responsabilizado de su preparación. Por este motivo, los
obispos de América Central nos hemos comprometido, en nombre
de nuestras diócesis, a preparar este importante acontecimiento,
motivando a sacerdotes, religiosos y religiosas, catequistas,
líderes cristianos y miembros de las diferentes comunidades
eclesiales, movimientos laicales y Pueblo de Dios en general,
para que todos colaboremos en la realización de este Congreso
y nos preparemos adecuadamente al mismo.
El Año Santo Misionero
5. Como preparación al Congreso y para que todos los bautizados
puedan desarrollar su vocación misionera, la Iglesia en
Guatemala y América Central han decidido celebrar un AÑO
SANTO MISIONERO. Será un tiempo muy especial para que la
Iglesia acoja con nuevo ardor el mandato del Señor Jesús
de anunciar el Evangelio hasta los lugares más apartados.
Y también renovar este anuncio a los cristianos alejados
o poco conscientes de su pertenencia a la Iglesia.
Inauguración del Año Santo Misionero
6. Por esta razón y, considerándolo como un medio
muy oportuno para que todo el Pueblo de Dios participe en el anuncio
del Evangelio, y con el fin de preparar nuestros corazones a recibir
esta gracia de Dios, los obispos de Guatemala, anunciamos con
gozo que, unidos a nuestros hermanos de América Central,
hemos decidido celebrar el AÑO SANTO MISIONERO, que se
ha de iniciar el 1 de diciembre del presente año 2002,
primer domingo de Adviento, y se concluirá en la solemnidad
de Cristo Rey, el 23 de noviembre de 2003. En cada una de las
diócesis y jurisdicciones de las dos Provincias eclesiásticas
existentes en Guatemala se elaborará el programa concreto
de celebraciones y se darán las disposiciones más
convenientes de acuerdo con la propia realidad.
Año Santo Misionero: encuentro con Cristo vivo
7. Consideramos que el AÑO SANTO MISIONERO tiene como
primer objetivo promover y propiciar entre todos nosotros el encuentro
con Cristo vivo, un encuentro personal y eclesial que sane las
profundas heridas que han dejado los años de lucha fratricida.
Encuentro que nos ha de permitir "conocer, amar e imitar
para vivir en Cristo la vida trinitaria y transformar con él
la historia..." (NMI, 29). Encuentro que nos lleve a la reconciliación
y nos anime a luchar con renovada esperanza para superar los graves
males de empobrecimiento, violencia, inseguridad e injusticia
que nos aquejan. Encuentro que nos transforme personal y eclesialmente.
Misión evangelizadora de la Iglesia
8. El Papa Juan Pablo II nos ha recordado que "la misión
evangelizadora de la Iglesia es esencialmente el anuncio del amor,
de la misericordia y del perdón de Dios, revelados a los
hombres mediante la vida, la muerte y la resurrección de
Jesucristo, nuestro Señor. Es la proclamación de
la gozosa noticia de que Dios nos ama y quiere que estemos todos
unidos en su amor misericordioso, perdonándonos y pidiéndonos
que perdonemos a los demás, incluso las ofensas más
graves. Esta es la palabra de la reconciliación que nos
ha sido confiada..." (Mensaje para la Jornada Mundial de
las Misiones 2002, 19 de mayo de 2002). Estamos convencidos de
que el anuncio del Evangelio es fuente de esperanza y de vida,
que a la vez fortalece la misericordia, la solidaridad y el amor
en el trabajo, la comunidad, la familia y todos aquellos ámbitos
de vida en los que nos proyectamos.
Responsabilidad de todos los cristianos
9. Como Pastores confiamos en que al despertarse en todos nosotros
la responsabilidad de la conciencia misionera que el Señor
nos dejó como característica esencial del ser cristiano,
sabremos valorar, reanimar, incrementar e imitar el humilde y
callado trabajo misionero que, en el interior de país han
venido realizando, desde hace muchos años, sacerdotes,
religiosas y religiosos, y particularmente nuestros hermanos Catequistas
y Delegados de la Palabra, quienes, en expresión del Papa
Juan Pablo II, han llegado a constituir "la columna vertebral
de la Iglesia en Guatemala". Su ejemplo humilde y perseverante
debe animarnos a todos los que nos gloriamos del nombre cristiano
para asumir con alegría la responsabilidad que el mismo
Cristo nos ha confiado en la evangelización de los pueblos.
Memoria viva del Santo Hermano Pedro
10. En este año de gracia en el que el Papa Juan Pablo
II declaró SANTO al humilde y querido Hermano Pedro de
San José Betancur, encontramos un motivo más para
asumir nuestra responsabilidad cristiana "desde la pequeñez,
la pobreza y el martirio", imitando a este glorioso misionero
laico, que llegó a nuestra tierra guatemalteca "sin
bienes y sin ambiciones" para sembrar con inmensa caridad,
sencillez y constancia la semilla de la Palabra de Dios en nuestros
corazones. Por esta razón sus reliquias peregrinarán
en nuestras diócesis durante el próximo año,
al mismo tiempo que lo hacen en los países de América
Central la imagen de la Virgen de Guadalupe y del Santo Cristo
de Esquipulas; a Guatemala le corresponderán los dos meses
que preceden al Congreso, del 6 de septiembre al 23 de noviembre
del 2003. (Las Imágenes llegarán a Guatemala desde
El Salvador por la Frontera de Ciudad Pedro de Alvarado, Moyuta,
Jalapa)
El ejemplo de cuantos nos han precedido en el anuncio del Evangelio
11. En el pasado, y cuando la geografía nacional ofrecía
muy pocas facilidades de comunicación, muchos misioneros
se comprometieron con gran generosidad en la causa del Evangelio,
sembrando la fe por valles y montañas, cuyos frutos estamos
cosechando todavía hoy. Reconocer esta gesta de amor apasionado
por Jesucristo nos anima a redoblar nuestros esfuerzos para seguir
con fe y alegría sembrando el Evangelio aún en los
lugares más recónditos de Guatemala.
12. Finalmente, este AÑO SANTO MISIONERO nos ofrece una
buena oportunidad para reconocer con gratitud y admiración
el gran beneficio que ha significado para la vida cristiana de
nuestra nación la presencia generosa de tantos sacerdotes,
religiosas, religiosos y laicos que, dejando su familia, patria
y cultura, trabajan incansablemente hasta en las regiones más
alejadas, anunciando el Evangelio de Cristo. Varios de ellos inclusive
derramaron su sangre ofrendándose por la salvación
de nuestro pueblo. Recordamos igualmente con profundo afecto y
gratitud a nuestras hermanas y hermanos guatemaltecos que ejercen
un significativo trabajo misionero en otras regiones del mundo;
su ejemplo nos estimula, edifica y apremia. Pedimos al Dueño
de la mies que aumente el número de nuestros misioneros
en lejanas tierras.
13. Ponemos bajo la protección de María, Estrella
de la Evangelización, la realización de este Año
Santo Misionero y esperamos confiadamente que todos los fieles
laicos sientan el llamado que Dios les hace para ser mensajeros
de su Palabra e instrumentos de su redención.
Pedimos encarecidamente que esta Carta sea leída el próximo
domingo 17 de noviembre en todas celebraciones comunitarias y
parroquiales de todas las Diócesis de Guatemala.
Guatemala de la Asunción, 30 de Octubre de 2002
Rodolfo Quezada Toruño
Arzobispo Metropolitano de Guatemala
Presidente de la CEG Pablo Vizcaíno Prado
Obispo de Suchitepéquez-Retalhuleu
Vicepresidente de la CEG
Víctor Hugo Martínez Contreras
Arzobispo de Los Altos: Quetzaltenango-Totonicapán. Julio
Cabrera Ovalle
Obispo de Jalapa
Luis María Estrada Paetau, op.
Obispo Vicario de Izabal Gerardo Flores Reyes
Obispo Emérito de La Verapaz
Julio Bethancourt Fioravanti
Obispo de Santa Rosa de Lima Fernando C. Gamalero G.
Obispo de Escuintla
Rodolfo Bobadilla Mata, cm
Obispo de Huehuetenango Alvaro Leonel Ramazzini
Obispo de San Marcos
Oscar Julio Vian, sdb.
Obispo Vicario de Petén Rodolfo Valenzuela Núñez
Obispo de La Verapaz
José Ramiro Pellecer
Obispo Auxiliar de Guatemala Mario Enrique Ríos, cm
Obispo Auxiliar de Guatemala
Raúl Antonio Martínez
Obispo de Sololá y Chimaltenango P. José Aníbal
Casasola
Administrador Diocesano de Zacapa
P. Axel Mencos Méndez
Administrador Diocesano de Quiché Víctor Hugo Palma
Paúl
Obispo Coadjutor de Escuintla
Secretario General de la CEG
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