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MENSAJE AL PUEBLO DE DIOS SOBRE EL FENÓMENO
MIGRATORIO EN CENTROAMÉRICA Y MÉXICO
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En espíritu de fraternidad y solidaridad
nos hemos reunido en la Diócesis de Ciudad Quesada, Costa
Rica, los días 14 y 15 de febrero de 2003, los Responsables
Nacionales de la Pastoral de Movilidad Humana de Centroamérica
- México y el Secretariado para la Pastoral de Movilidad
Humana - CELAM con el propósito de analizar la realidad
que viven nuestros países y buscar respuestas, particularmente,
en relación al fenómeno de la migración de
quienes se ven forzados a dejar su lugar de origen y sus familias
en busca de mejores oportunidades.
Los Obispos presentes y los miembros de las Comisiones Nacionales,
ofrecemos una palabra de aliento a miles y miles de hermanos y
hermanas migrantes, manifestando nuestra preocupación sobre
las causas que continúan provocando este fenómeno
masivo hacia Estados Unidos, México y países de
Centroamérica.
En todos los países de la región constatamos la
creciente brecha entre ricos y pobres, a pesar de la riqueza global;
el deterioro de los valores, particularmente el valor de la familia;
aumento de la corrupción, impunidad, violencia e inseguridad
social. Pedimos a las autoridades responsables una política
migratoria con rostro humano, que contribuya a la regularización
de los migrantes indocumentados y el respeto a sus derechos.
Nos preocupan las consecuencias sociales que puedan originar el
Tratado de Libre Comercio (TLC) de Centroamérica con Estados
Unidos, el Área de Libre Comercio para las Américas
(ALCA) y el Plan Puebla Panamá (PPP). No nos oponemos,
pero sí demandamos un sistema económico que redistribuya
con equidad y justicia, la riqueza que el mismo genera.
El Papa Juan Pablo II en el Mensaje para la Jornada Mundial de
los Emigrantes y Refugiados del 2003, nos dice que "la emigración
se ha convertido en un fenómeno global en el mundo actual
e implica a todas las naciones del mundo..."(1) y exhorta
a "combatir el racismo, la xenofobia, inculcando actitudes
positivas basadas en la Doctrina Social de la Iglesia"(3).
Como agentes de pastoral migratoria manifestamos nuestra solidaridad
con quienes viven esta realidad, y les reiteramos nuestro compromiso
para que sean reconocidos sus derechos, dignidad y seguridad.
Así mismo, animamos a todo el pueblo de Dios, a comprometerse
y acompañar fraternalmente a nuestros hermanos y hermanas
migrantes.
Con los Obispos de Estados Unidos y México en su Carta
Pastoral: JUNTOS EN EL CAMINO DE LA ESPERANZA YA NO SOMOS EXTRANJEROS,
pedimos a los Gobiernos un trato más generoso, justo y
humano para todos los migrantes y que las políticas migratorias
no fomenten actitudes xenófobas y racistas, de tal forma
que protejan sus derechos y dignidad humana.
Que nuestra Señora de Guadalupe, Madre y Evangelizadora
de América, nos conceda de su Hijo encontrar respuestas
a las legítimas aspiraciones de nuestros hermanos y hermanas
migrantes y sus familias, y que en ellos reconozcamos a Cristo.
Ciudad Quesada, Costa Rica, 15 de febrero de 2003.
Mons. Àngel San Casimiro Fernández
Obispo de Ciudad Quesada y Presidente de PMH - Costa Rica
Mons. Renato Ascencio León
Obispo de Ciudad Juárez y Presidente de CEPMH - México
Mons. Bernhard Hombach
Obispo de Juigalpa y Presidente de PMH - Nicaragua.
El Mensaje fue firmado por los tres Obispos, SEPMOV-CELAM y los
Secretarios Ejecutivos de la Pastoral de Movilidad Humana de Centroamérica
y México.
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