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Conclusiones del Congreso Internacional
Europa por la Vida
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Universidad Católica de San Antonio
de Murcia
1. La vida humana es un don de Dios que se recibe en el tiempo pero
que tiene la eternidad como horizonte. En él se expresa propia
esencia divina: el Amor. En consecuencia sólo puede ser vivida
en plenitud cuando se convierte ella misma en don. Tutelarla, promoverla
y defenderla es tarea inexcusable de todos.
2. Hoy nos hallamos ante un nuevo orden cultural y social que tiende
a
la globalización de un relativismo antropológico,
filosófico y ético, caracterizado por el permisivismo
(bajo el nombre de tolerancia), por la secularización de
la cultura y por la autosuficiencia que lleva al olvido y la censura
de Dios y la relegación de lo religioso a la esfera privada,
pretendiendo hacerlo socialmente irrelevante.
3. Esta situación, que supone un desafío para la
Iglesia y para todos los hombres de buena voluntad, tiene unas consecuencias
trágicas:
a. La vida, sistemáticamente menospreciada, pasa de ser
un don a ser un problema y se ve sometida a amenazas tales como
la manipulación genética, el aborto, el terrorismo
o la eutanasia, por causa de:
-La pérdida de identidad de lo humano (cosificación,
negación de la dualidad hombre-mujer).
-Despersonalización y trivialización de la sexualidad.
-Menoscabo de la relación matrimonial, afectada por la cultura
de lo inmediato y lo provisional.
-Introducción de pretendidos modelos de familia que contradicen
su íntima identidad.
b. La vida incoada no viene reconocida en su estatus de “ser
personal”; la vida terminal se sacrifica en aras de su inutilidad
social y se justifica bajo una falsa compasión.
c. Todo ello viene socializado, con la ayuda de los mass-media,
a través del uso de un lenguaje ideologizado, que manipulando
la verdad de las cosas, las hace pretendidamente aceptables.
4. Esta situación nos impulsa al anuncio de la cultura de
la vida, misión
de todos, especialmente de los católicos, que tienen en el
Magisterio de la Iglesia una eficaz herramienta. Asimismo nos urge
a la denuncia de las ideologías de la muerte, que extienden
la irrelevancia de la vida humana y la correspondiente mentalidad
contraceptiva. Para ello:
a. Son imprescindibles medios de comunicación social al
servicio de la ética de la vida, que ganen la batalla del
lenguaje que justifica la cultura de la muerte.
b. Es preciso hacer uso de las instancias jurídicas, políticas,
económicas, culturales, que tienen tanta incidencia en la
promoción de la cultura de la vida.
c. La vida inicial es ya vida personal inalienable, y por tanto
imagen de Dios. Afirmamos que la Familia, en la que padre y madre
ofrecen sus peculiaridades específicas, es su ámbito
natural de desarrollo.
d. La Familia, lugar de incondicional acogida de cada ser humano,
es el medio imprescindible que educa para la vida.
e. Alentamos el avance científico riguroso, que ayudará
a superar éticamente los conflictos relativos a la vida en
todas sus fases. Pedimos que se potencie la investigación
con células madre adultas, dado que la investigación
con células madre embrionarias causa la destrucción
masiva de seres humanos.
f. Urgimos la atención y la ayuda de las administraciones
para todas aquellas iniciativas que tienen por objeto la preservación
de vida. Y proponemos la creación de grupos y asociaciones
que la defiendan.
g. Pedimos el reconocimiento de la objeción de conciencia
de los profesionales de la medicina, ante las presiones legales
que les instan a destruir o manipular la vida incipiente o terminal,
derecho que debe ser extendido a otros estamentos sociales implicados
(juristas, educadores, políticos, etc).
h. Afirmamos que una sexualidad verdaderamente humana requiere
la complementariedad de sexos, la madurez afectiva, el don de sí
irrevocable y fiel, la apertura a la vida y el amor como principio
y fundamento, todo ello en el contexto de la relación matrimonial.
Requerimos de todas las instancias educativas que, preservando el
derecho de los padres, colaboren a una auténtica educación
sexual en coherencia con los principios morales.
i. Por último, proponemos la creación de casas de
acogida para ayudar a madres gestantes constreñidas a abortar
por causas diversas (presión social, dificultades económicas,
dificultades emocionales, etc.).
En este Congreso hemos comprendido mejor que somos el Pueblo de
la Vida y queremos, con la ayuda de Dios anunciar al mundo el Evangelio
de la Vida.
Universidad Católica de San Antonio de Murcia |