Los participantes de este Primer Congreso Nacional Misionero
del Tercer Milenio en el Perú presentamos, ante el pueblo
de Dios, con alegría y confianza, las conclusiones a las
que hemos llegado siguiendo los objetivos que fueron propuestos
para su celebración.
Objetivo General
Reavivar la conciencia misionera de nuestras Iglesias Particulares,
para que, en los inicios del nuevo milenio, podamos responder
con mayor generosidad y eficacia a los desafíos pastorales
que el mundo de hoy y el mandato de Cristo nos plantean.
Consideramos que este Objetivo General a la luz de las ponencias
escuchadas y del intenso trabajo realizado en los grupos pueden
cumplirse en las diversas Iglesias Particulares si se mantienen
las siguientes prioridades:
1. Una decidida y sólida espiritualidad misionera ya que
el seguimiento de Jesús es una incondicional adhesión
a quien se consideró a sí mismo enviado del Padre
y se dejó impulsar y guiar por el Espíritu Santo.
No habrá misión fecunda sin esta dimensión
íntima con el misterio de Dios.
2. Una formación permanente que presente en todo su alcance
el designio salvífico de Dios o plan revelado por el Hijo
de Dios encarnado que fundó su Iglesia y la puso en manos
del Espíritu Santo para que lleve el conocimiento de Dios
y su proyecto a todas las naciones. Es indispensable profundizar
las raíces de nuestra fe para saber dar razón de
nuestra esperanza.
3. Una creativa y generosa organización que permita en
cada iglesia particular la puesta en práctica de la animación
misionera y del envío de quienes se sientes movidos por
el Espíritu Santo donde más urge su presencia en
el mundo que a su vez se organiza para sacar adelante sus propios
intereses. ¿Por qué no organizarnos para propagar
los intereses de Cristo?
4. Una firme certeza de que en Cristo tenemos la revelación
plena y definitiva de Dios y de la vocación final de todos
los hombres y mujeres que son destinados a un solo y único
fin: Dios mismo. Si en Cristo estamos llamados a la comunión
con la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu
Santo, no podemos permanecer indiferentes ante el desconocimiento
de esta vocación universal y menos aún considerarnos
los únicos beneficiados de este don gratuito del amor eterno
Dios.
Objetivos específicos:
Los objetivos específicos que más nos han preocupado
son:
a. Revisar y potenciar el espíritu misionero en los planes
de pastoral de la Diócesis y en los distintos sectores
del pueblo de Dios, principalmente en los organismos diocesanos
de pastoral.
b. Lograr que las diócesis asuman proyectos concretos a
favor de la misión universal “ad gentes”. Y,
para ello, reconocer y potenciar los Centros Diocesanos de Misión,
así como los Centros Parroquiales de Misión, como
instrumentos válidos y eficaces para la animación,
formación, comunión-organización y cooperación
misionera.
Para obtener estos objetivos, los participantes de este I CONAMI
proponen las siguientes conclusiones y compromisos:
ASPECTOS DE ANIMACIÓN MISIONERA
- Para devolver a la Iglesia la credibilidad de la Iglesia Primitiva,
hay que recuperar el amor fraterno del que gozaban aquellas primeras
comunidades cristianas.
- Incentivar la libertad que nos viene del Espíritu Santo
para anunciar el Evangelio con la fuerza y la convicción
que da la verdad misma del mensaje.
- Debe tener prioridad, en toda animación misionera,
la interioridad que se expresa en la oración y la contemplación,
porque quien evangeliza sin orar termina no evangelizando. La
dimensión misionera no distorsiona los compromisos, sino
que da unidad de vida.
- Tener presente en las Celebraciones Litúrgicas la situación
misionera del mundo.
- Evangelizar nuestra propia familia, nuestra comunidad laboral,
nuestros grupos de amigos y, en general, el entorno en que nos
movemos.
- Tener mayor anhelo de santidad, pues los auténticos
misioneros son santos y así se facilitará el despertar
de la vocación misionera para romper nuestra indiferencia
y tener la valentía de pasar a la otra orilla. Crear espacios
y nuevas estrategias para hacer una Iglesia más atractiva,
acogedora y humana.
- Incentivar la búsqueda del envío y recepción
de información sobre la realidad misionera del continente
y del mundo a través de los medios de comunicación
e Internet.
ASPECTOS DE FORMACIÓN MISIONERA
- Debe considerarse una metodología apropiada que lleve
a trabajar en equipo con creatividad y eficacia.
- Debe considerarse la formación misiono lógica
como algo permanente y sistemático a nivel parroquial,
ínter parroquial y diocesano que promueva una mística
misionera más profunda y anime el trabajo pastoral en su
dimensión misionera.
- La formación teológica, sin quitarle su propia
fundamentación, debe ser vivencial y encarnarse en la realidad
concreta de las situaciones misioneras de la Iglesia, sea ésta
dada en los seminarios, casas de formación, institutos
de formación para laicos o Semanas Teológicas. Formar
a los misioneros para que puedan visitar y llevar el mensaje a
los lugares de por sí reacios a los valores del Evangelio
(submundo actual).
- Formar la conciencia de todo el pueblo de Dios sobre su identidad
cristiana y su responsabilidad con la Misión Universal
de la Iglesia.
- La misma predicación ordinaria debe resaltar la dimensión
universalista de la fe.
- Preparar agentes pastorales misioneros para las diferentes
realidades culturales, las situaciones misioneras y los nuevos
areópagos.
ASPECTOS ORGANIZATIVOS
- Organizar los centros parroquiales de misiones para que constituyan
instrumentos claves de organización, animación,
formación y cooperación misionera en el ámbito
de la parroquia.
- Ofrecer, de parte de la Iglesia local, sacerdotes a los lugares
más necesitados acá y más allá de
las fronteras.
- Organizar proyectos misioneros parroquiales para los jóvenes
a partir de la experiencia de la confirmación.
- Organizar campañas de oración misionera.
- Apoyar l a formación de grupos misioneros laicos para
que en equipo vayan donde más se necesite anunciar el mensaje
de Jesús.
- Formar institutos misioneros diocesanos para laicos.
- Impulsar la organización parroquial para que sea expresión
misionera de comunidad de comunidades.
- Organizar la catequesis en la parroquia, de tal forma que esté
precedida por el anuncio del kerygma, sin el cual la catequesis
no puede realizar su función que es la educación
de la fe.
EXHORTACIONES FINALES
1. Los participantes de este Primer CONAMI consideramos que cada
Iglesia Particular, en su pastoral ordinaria, trate de infundir
el espíritu misionero que debe acompañar la vivencia
y la acción de todo bautizado en nombre del Señor
y no como una orientación más entre muchas.
2. Los participantes del I CONAMI consideramos que, siendo nuestros
obispos los primeros responsables de la misión, sean también
sus primeros impulsores y animadores.
3. Igualmente, queremos pedir a nuestros sacerdotes que contagien
entusiasmo por la misión de la Iglesia, pues ellos son
los animadores natos de las comunidades cristianas.
4. A todos los laicos y personas de vida consagrada, se les anima
a que manifiesten su alegría de haber descubierto a Cristo,
asumiendo compromisos que permitan a otros encontrar a Cristo,
pasando así de ser discípulos privados a ser apóstoles
públicos, ya que ser misioneros es una gracia de Dios.
5. Hemos celebrado el I CONAMI a los pies de la Virgen del Rosario,
y a Ella queremos ofrecer nuestro trabajo, así como pedir
que interceda ante su Hijo para que le dé fecundidad para
la gloria del Padre, beneficio de la Santa Iglesia y la humanidad
entera. La Virgen será nuestro punto de referencia para
la comunión con el Hijo de Dios y el desarrollo de su misión,
pues Ella presentó al mundo la Vida (Cristo). Queremos
continuar dando testimonio de que el mundo está llamado
a encontrar esta Vida y queremos estar atentos a su permanente
indicación: “Hagan lo que Él les diga”.
6. Los participantes del I CONAMI consideran de suma urgencia
la creación y crecimiento de pequeños grupos y comunidades
de fieles esparcidos por todo el ámbito territorial de
las parroquias para que sean presencia viva del Evangelio en las
distintas situaciones que vive el pueblo.
7. Finalmente, el reto es llegar a aquellos que nos necesitan,
teniendo en cuenta sus propias necesidades. Sólo así
podemos sentir el dolor de los necesitados.
Chiclayo, 10 de agosto de 2003
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