Queridos hermanos y hermanas,
Con gran alegría me dirijo a cada uno de vosotros, organizadores
y participantes en el I Congreso Nacional Misionero, que, organizado
por la Comisión Episcopal de Misiones, por la Dirección
Nacional de las Obras Misionales Pontificias y por la Arquidiócesis
de Belo Horizonte, se celebrará en esa ciudad, del 17
al 20 del próximo mes de Julio. En dicha Sede os acogerá
fraternalmente, su Pastor, S.E.R. Mons. Serafim Fernandes de
Araujo, así como todos y cada uno de los miembros de
esa apreciada Iglesia particular.
El Congreso lleva por título: “Igreja no Brasil,
Tua Vida é missão”, y afrontará,
como tema central, la dimensión misionera de la Iglesia
particular, en vista del próximo II Congreso Americano
Misionero, que se celebrará en Guatemala, Dios mediante,
el próximo mes de Noviembre. A dicha Asamblea de carácter
continental, la Iglesia en Brasil desea ofrecer su generosa
contribución, a partir de su rica experiencia misionera.
Numerosas serán las comisiones, comités y consejos
que, a nivel diocesano, regional, y nacional, se verán
directamente implicados en este importante evento de animación
misionera. A todos ellos corresponde la tarea de desarrollar
y coordinar en manera ágil, sencilla y eficaz la obra
de animación y cooperación misionera en Brasil,
no solo como momento de encuentro y reflexión, sino,
sobre todo, para suscitar y poner al servicio directo de la
misión ad gentes el mayor número de personas y
de energías.
En toda América, numerosas convocaciones a nivel parroquial,
diocesano y nacional, están permitiendo a un copioso
número de fieles y comunidades, ya desde ahora, una participación
activa, directa y responsable al Congreso Americano Misionero.
Todas estas acertadas iniciativas pastorales, en las que cabe
incluir el primer Congreso Nacional Misionero de Brasil, nos
llenan de esperanza y nos hacen entrever que la fase celebrativa
del CAM II, constituirá, sin duda, un precioso don de
Dios para toda la Iglesia en América.
2. Celebrar el primer Congreso Nacional Misionero en Belo Horizonte,
constituye, ya de por sí, un hecho muy significativo,
pues en esa hermosa ciudad se celebró, en 1995, el V
Congreso Misionero Latinoamericano. Muchos de vosotros tuvisteis
el gozo de participar en él y estoy seguro que de esas
fecundas jornadas conserváis un recuerdo memorable.
Como recordaban los participantes en su Mensaje final dirigido
al Pueblo de Dios, el COMLA V, “habló nao somente
da nossa cultura afro-amerindia e latino-americana, mas também
nos abrió aos outros quatro Continentes”, y adquirió
como compromiso fundamental el “tomar consciencia mais
clara da responsabilidade e significado históricos de
nossa vocaçao missionaria pelo mandato de Cristo em relaçao
a outros Países e Continentes, para retribuir com gratidao
o dom recebido nesses séculos de Evangelizaçao”.
Asimismo el 1er. Congreso Americano Misionero, celebrado en
Paraná, Argentina, (1999), asumió con decisión
“la responsabilidad misionera ad gentes, de manera que
la animación misionera sea eje transversal de toda actividad
evangelizadora”. Dicha llamada ha sido renovada también,
con gran vigor, por Su Santidad Juan Pablo II, en su Exhortación
postsinodal Ecclesia in America, “... las Iglesias particulares
de América están llamadas a extender su impulso
evangelizador más allá de sus fronteras continentales.
No pueden guardar para sí las inmensas riquezas de su
patrimonio cristiano” (Ecclesia in America, 74).
La celebración de vuestro Congreso se enmarca, por tanto,
entre esa rica experiencia pasada y la esperanzadora, y ya próxima,
cita del II Congreso Americano Misionero.
3. Amadísimos hermanos y hermanas, para llevar a cabo
y realizar plenamente dichos propósitos, sentís,
hoy más que nunca, que es necesario recorrer un camino
de santidad, personal y comunitario, vivido en la cotidianidad,
con la conciencia de colaborar activamente en la construcción
del Reino de Dios. Garantía de una eficaz acción
pastoral y evangelizadora, también en su dimensión
ad gentes, es la santidad de los evangelizadores (cf. Redemptoris
missio, 90).
El Santo Padre nos muestra, mediante la canonización
y la beatificación de nuevos santos y beatos, muchos
de ellos americanos, que el itinerario más apropiado
en el que debe situarse la acción pastoral, evangelizadora
y misionera de cada una de las Iglesias particulares, hasta
los últimos confines de la tierra, es el de la santidad
(cf. Novo millennio ineunte, 30).
“Suscitar un nuevo anhelo de santidad”, he aquí
el gran desafío pastoral que tenemos ante nosotros, si
queremos ser fieles al designio de Dios y responder también
a los anhelos y esperanzas de los pueblos de América
y de todos los pueblos de la tierra.
4. Queridos hermanos y hermanas, estoy plenamente convencido
que vuestro Congreso en Belo Horizonte os ayudará a renovar,
individualmente, vuestra disponibilidad personal para partir
hacia la misión ad gentes, allí donde la Iglesia
os necesite.
Numerosos sacerdotes, religiosos y religiosas y misioneros laicos,
participan ya directamente en ella, también mediante
los programas de “Iglesias hermanas”, e “Iglesias
solidarias” elaborados y realizados con gran generosidad
por varias Circunscripciones eclesiásticas de vuestro
País. Que ellos os sirvan de ejemplo, por ellos no dudéis
ofrecer vuestra colaboración material y espiritual.
Que la Virgen María, estrella de la evangelización,
os acompañe y os guíe en la celebración
de vuestro Congreso y os enseñe, también mediante
el rezo del Santo Rosario, “a contemplar la belleza del
rostro de Cristo y a experimentar la profundidad de su amor”.
“Igreja no Brasil, Tua Vida é missão”.
Roma, 16 de Junio de 2003
CRESCENZIO CARDENAL SEPE
Prefecto de la Congregación para la Evangelización
de los Pueblos