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PRIMER CONGRESO DIOCESANO MISIONERO DE LA IGLESIA DE ABANCAY (I COMDA)
P. Santos Doroteo Borda L.

DIAS CENTRALES DEL I CONGRESO MISIONERO DIOCESANO
El Congreso Misionero que acabamos de concluir, ha sido una experiencia extraordinaria. Podemos decir que la Iglesia de esta parte de los Andes, ahora más que nunca, ha mostrado un rostro joven. Los días 2 al 5 de octubre del año 2003 quedarán en la memoria de todos como una gracia especial de Dios.
Esta crónica quiere ser, para los lectores, un recuerdo de esos días maravillosos.

JUEVES 2 DE OCTUBRE, DIA DE AMÉRICA
Las diferentes delegaciones, venidas de las diecisiete parroquias de la Diócesis, fueron llegando a Abancay el día jueves por la tarde. Algunas parroquias distan más de 8 horas de viaje por carretera de tierra, pero esto no fue obstáculo para que sus participantes llegaran alegres y optimistas. “El viaje –dice un catequista de Huancas, Andarapa- ha sido sacrificado, pero bonito, porque hemos venido a aprender algo más sobre Dios”.

Ahora el problema es de los organizadores: alojar y distribuir a tantos visitantes, más de mil. Poco a poco lo fueron logrando en los sitios previamente asignados. El grupo de varones de la parroquia de Talavera constituyó un caso aparte: llegaron a su alojamiento, la casa de retiros de San Antonio, hacia la 1 de la madrugada.

A las 6:30 pm., en la Catedral de Abancay, estaba prevista la concentración de los congresistas para dar inicio a la ceremonia de inauguración del Congreso con la exposición solemne de la Eucaristía, momento en que el P. Juan Damiano, director espiritual del I COMDA (Comisión Misionero de Abancay), dirigió la meditación sobre “La Eucaristía, alma de la Misión”.
A continuación, tuvo lugar la Santa Misa, concelebrada por 15 sacerdotes y presidida por Mons. Isidro Sala, Obispo de la diócesis. La Catedral de Abancay estuvo abarrotada de fieles. Las confesiones fueron abundantes.
Terminada la celebración Eucarística, los congresistas venidos de fuera de Abancay fueron a cenar al comedor parroquial del Sagrario, en un ambiente de algarabía. Cansados del largo viaje, pronto se retiraron a sus alojamientos para descansar.

A cada día le fue asignado el nombre de un continente. Este primer día fue nombrado “día de América” en el programa del Congreso.


VIERNES 3 DE OCTUBRE, DIA DE AFRICA

Toda la noche ha llovido copiosamente, y algunos organizadores del Congreso, la Madre Delia y sus ayudantes, no han dormido nada. La carpa que cubre la losa deportiva del colegio Santa Rosa, sede del Congreso, al ser demasiado grande, fue difícil de tensar, razón por la cual se empozaba el agua de lluvia y había que desaguar de vez en cuando, para que no se venga abajo o se rompa la carpa.

A las 8 de la mañana, los Congresistas empiezan a llegar al Colegio Santa Rosa. Traen pancartas y banderolas, que irán colgando en las paredes de la sala de conferencias: “Acólitos San Tarcisio de Andahuaylas”; “la Odec de Abancay y la Evangelización”; “Vayan y prediquen el Evangelio, la Parroquia de Curahuasi”, o del Señor de la Exaltación de Tamburco, también doce bambalinas de la chicas de secundaria del Colegio Santa Rosa, etc., son algunos de los nombres que cuelgan por los pabellones del salón-carpa del Congreso. La ambientación del altar, realizada por las MM. Dominicas, luce simplemente bella. El repostero del fondo trae el logotipo del Congreso, mapa de la Diócesis, sobre los colores de un poncho serrano. Las flores multicolores que rodean el altar son preciosas.

A esa misma hora, los sacerdotes, seminaristas y religiosas asisten a una bellísima exposición del P. Víctor Lívori, Director Arquidiocesano de las OMP de Arequipa, en la capilla de la Madres Carmelitas Descalzas, que estuvo a rebasar. El tema –que luego repetirá sustancialmente para los laicos- habla sobre la conciencia misionera de los agentes de pastoral.

El P. Lívori entusiasma a los asistentes. ¿Cuándo se ve que una Iglesia es misionera?, se pregunta. Hay tres notas distintivas. Primero: inculcar la animación misionera, que consiste en informar a los fieles, concientizarlos. Para esta labor –dice- se tienen los periódicos murales, las tertulias con grupos de animación, la oración de los fieles, los afiches, los murales, etc.; en segundo lugar está la formación: los laicos deben saber que es un problema de formación, que el mundo necesita de evangelizadores, que el mal generalizado que ahora padecemos es señal de la ausencia de Dios en las personas. Y como tercera nota de la universalidad, está la cooperación: ayudar a las misiones mediante los afiches del Domund, las colectas, el óbolo de san Pedro, etc. Cooperar con el Santo Padre es ayudar a las comunidades más necesitadas del mundo. El Perú –dijo- recibe siete veces más dinero que el que da para las misiones.

Por último, el P. Lívori nos invitó a que, entre los presentes, surjan jóvenes para ir a evangelizar a otros sitios. “Hay que tener las maletas listas”, subrayó. Y que no sean como aquel grupo de personas que acaban rezando con entusiasmo el “Gloria al Padre”, pero –acto seguido- quedan aletargados e inactivos “por los siglos de los siglos”.

Terminada la charla del P. Lívori, obispos, sacerdotes, religiosas y seminaristas se encaminan a la sede del Congreso, repleta de participantes, que cantan y se mueven, dirigidos por un grupo de jóvenes de la parroquia de Guadalupe, con el P. Darcy Valenza al frente, en el tabladillo prestado por Andrea Alvarado, junto a otro más grande.

La mayoría de los participantes en el Congreso son jóvenes que gustan de los cantos de animación, pero hay que olvidarlos por un momento y poner atención a la primera ponencia sobre “Iglesia en el Perú, tu vida es misión”, a cargo también del P. Víctor Lívori, director de la OMP de Arequipa. Son las 9 de la mañana y unos 1400 congresistas presentes quieren aprender más.
Iniciada la exposición, el toldo que cubre toda la asamblea, se mueve por el viento y se rasga, mojando a varios. Felizmente el agua empozada era poca. El expositor aprovecha el hecho para decirnos que es quizá el agua del Espíritu Santo, que viene en ayuda del Congreso.
¿De qué habló el P. Lívori a los laicos congregados de todas las partes de la Diócesis? Comentó el texto del Evangelio en que Jesús manda a los discípulos que vayan a predicar por el mundo entero, porque “estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”. Somos misioneros desde el día de nuestro bautismo, nos dice. Dios pude salvar el mundo en un momento, pero tiene su plan de salvación: quiere salvar a los hombres por medio de los hombres, siendo cada uno de nosotros cooperadores en la obra de la redención.
Al final de la exposición, ayudado por una adecuada música de ambientación, el expositor hace una oración sencilla e impactante: “Señor, no entiendo tus exigencias, pero aún así te seguiré. Cuenta conmigo. Me da miedo tu camino pero quiero andarlo. Me basta confiar en Ti, aunque seas exigente. Lo importante es que crees en mí..., Jesús, eres terco e insistente..., a pesar de mis errores, sigues creyendo en mí. Contigo delante, allá voy. Me has dicho ven y sígueme, y aquí me tienes. Me perdonas como perdonaste a Pedro, quien te negó tres veces...; me preguntas si te quiero..., y aquí estoy para seguirte”. Durante la oración los asistentes están con los ojos cerrados, hay algunos que lloran, otros oran en el interior de sus corazones.

A las 10:30 am., hay un frugal refrigerio, y luego tiene lugar el trabajo grupal por continentes. Al frente de cada grupo está un monitor-secretario. Los monitores son alumnos del Seminario Mayor “Nuestra Señora de Cocharcas”, en colaboración con aspirantes, novicias y madres profesas de las distintas congregaciones. No pocos congresistas hacen el trabajo grupal, casi por primera vez, con evidente emoción y cierto nerviosismo. Luego de media hora, los monitores y dirigentes tienen la reunión plenaria en un salón aparte.
Bajo el toldo hace calor. A las 12 rezamos el Angelus. Seguidamente, la Sra. Eliana Olarte, talaverina, integrante de la Renovación Carismática Católica, expone el papel soberano del Espíritu Santo en la Misión de la Iglesia. Lo hace en la segunda ponencia: “Las opciones y tareas del laico, hoy”. Invita a todos a contar con la asistencia del Paráclito, que sigue inspirando en la Iglesia, nos anima a trabajar unidos por la Misión redentora de Cristo. Colaboraron con su testimonio: Demetria Segura, Luisa Román, Dionisia Rivera, Carmen Julia Olarte y Hortensia Córdova de Talavera y Andahuaylas.
El almuerzo demora algo en llegar a algunos congresistas, porque no es fácil atender a más de 1300 personas a la vez. Mientras tanto, hay tiempo para intercambiar experiencias e impresiones con los más próximos.
Cuando son las 3:30 de la tarde, se lleva a cabo el panel que trata el tema de la “Parroquia Misionera”. Interviene el P. Héctor Zegarra Huamán, Misionero Redentorista, y párroco de Coracora. El P. Hector narra cómo pasó una noche de Navidad en una comunidad campesina de las altas punas. Tenía una fiebre de casi 40 grados y los comuneros le pedían que se marchase del pueblo, por la creencia de que, si el sacerdote moría, les traería desgracias. En el panel intervinieron también la profesora María Ester Álvarez, del Colegio Santa Rosa y el joven Kevin Amaro del Grupo Juclla de la parroquia del Sagrario de Abancay.

Seguidamente toma la palabra la señora Marleny Sánchez, profesora y madre de familia, para exponer sus experiencias de Evangelización con “Ministerios de María”. Nos dice que la misión de todo bautizado es buscar la santidad, pero la santidad se encuentra haciendo con perfección las cosas chiquitas de cada día. A continuación Marleny Sánchez presenta a su ve a Raquel Huamantinco, misionera laica de “Ministerios de María”, quien comparte su experiencia de misión en Chile. Interviene luego el seminarista Edilberto Huamán, oriundo de Curahuasi, quien por asistir al grupo de Evangelización, descubrió su vocación sacerdotal; al comienzo, al entrever que Dios le llamaba al sacerdocio, se dijo que “ni loco” se haría sacerdote; pero Dios pudo más. Edilberto aprovechó la ocasión para invitar a otros jóvenes a seguir su ejemplo, si esa es su vocación.

La celebración eucarística fue presidida por el P. Tomás García Sorzano, Pro-vicario General de la Diócesis y párroco de “Nuestra Señora de Guadalupe”. En la homilía sus palabras continuaron y resumieron las exposiciones que se habían hecho durante el día.

Al terminar la Santa Misa, los congresistas venidos de fuera de Abancay fueron a cenar al comedor parroquial del Sagrario, de la calle Juan Pablo Castro. Los de las parroquias de Andahuaylas deber regresar pronto al colegio Santa Rosa, porque está previsto que los seminaristas representen una obra teatral sobre la conversión del centurión Cornelio, obra escrita por S.E.R Mons. Enrique Pélach, obispo emérito de Abancay, quien ese día cumplía 86 años y asiste personalmente a ver el espectáculo. Impecable presentación. El público abarrota las instalaciones del teatrín del Colegio Santa Rosa, que evidentemente quedó pequeño.

Antes de la presentación del teatro, pasadas las 7 pm., se inicia una fuerte tormenta de lluvia. Todos pensamos en el toldo y si resistirá el aguacero.


SABADO 4, DIA DE EUROPA

Cada día que pasa todos estamos más integrados en el congreso y la organización es más fácil. Crece la fe y el entusiasmo.

Hoy se encargan de servir el desayuno los Retiristas de Juan XXIII. La jornada del congreso comienza a las 8 am., con las dinámicas y cantos seguidos del rezo del Rosario Misionero.

A las 9: 00 am, Franklin Reyes, dirigente de “Jóvenes sin Fronteras de Lima”, desarrolla la tercera ponencia: “Los jóvenes y la Misión”. La atención del público es única, porque llega a los corazones de todos. Anima a los sacerdotes a confiar en los jóvenes por ser protagonistas de la Misión del nuevo milenio. Entre otras cosas, nos dice que, sin el trato personal con Jesucristo vivo, es imposible hablar de misión. ¡Cuántas veces hablamos de Jesucristo, pero no hablamos con El!

Celina, la joven integrante del equipo de animación misionera que acompaña a Franklin, invita igualmente a las jóvenes a comprometerse con la causa de Jesucristo.

El trabajo por equipos se realiza como el día anterior, pero con la novedad de que ahora hay más participación: los congresistas están más decididos a opinar y a decir lo que piensan. Los secretarios toman nota y luego se reúnen para hacer el consolidado del día.

Al mediodía, Mons. Gilberto Gómez, obispo auxiliar de Abancay, tiene la cuarta ponencia con el título de “Con María, misioneros de Cristo”. Es una exposición bíblica sobre el papel de la Santísima Virgen María en el Redención obrada por Cristo. Invita a todos a imitar a tan buena Madre.

Seguidamente se realiza la escenificación de la Escuela de Familias Misioneras (EFAM), y Jóvenes sin Fronteras del Colegio Santa Rosa, con la danza de los cinco continentes, que motivó alegría general y comentarios favorables por el mensaje y el colorido de la presentación.

Después del almuerzo, los cantos de animación son igualmente fuertes y a garganta llena, se baila y se canta: sacerdotes, seminaristas, religiosas y laicos están alegres, porque hay algo especial en el ambiente: alma y cuerpo alaban a Cristo...
Cuando son las 3:30 pm, se lleva a cabo el panel sobre “Carismas de la Misión, riqueza de la iglesia”, moderada por Tany Pinto Sotelo. Interviene la M. Cándida de las Misioneras Lauritas de Abancay y cuenta experiencias misioneras en la selva peruana. El Sr. Mauro Ramírez, médico de profesión, comparte temas de la renovación carismática de Abancay. El Sr. José Guevara, dirigente diocesano del Movimiento de Retiristas de Juan XXIII, habla sobre su conversión y su misión dentro de este grupo de fieles. También está en el estrado la familia misionera Collado Mantilla, para decirnos que la misión también es propia de las familias, de padres y de hijos. Es encantadora esta intervención. Una vez más, quedamos convencidos de que la familia que reza unida, permanece unida.
La celebración eucarística es presidida por el P. Gianfranco Jacopi, Director Nacional de las OMP. Como coincide el día con la fiesta de San Francisco de Asís y el P. Gianfranco es Franciscano Capuchino, pronuncia la homilía sobre la persona y la misión de Francisco de Asís, el primer santo que envía misioneros a las cuatro puntos cardinales del mundo.
Por la noche, los seminaristas representan por segunda vez la obra teatral del Centurión Cornelio para los grupos de Chalhuanca, Curahuasi y Chincheros.


DOMINGO 5, DIA DE ASIA Y OCEANÍA
Un día importante el que hoy nos espera, porque es el día de clausura del Congreso, de las conclusiones y los compromisos. Comenzamos con los cantos de animación y el rezo de Laudes.

A las 8:30 de la mañana, el P. Gianfranco Jacopi tiene la exposición central: “El compromiso misionero es tu compromiso”. Es la quinta y última ponencia. Exhorta a todos a tomar en serio la misión.

A continuación, la sesión de clausura. Los resúmenes de las aportaciones de los congresistas son enriquecedores, aunque no fáciles a su vez de resumir. Mientras se espera que el trabajo de redacción termine, el Congreso se convierte en una explosión de alegría: todos cantan y bailan para Cristo. Es una fiesta maravillosa. Los rostros alegres de los participantes evidencian que realmente Cristo está presente en medio de ellos.

Cuando son las 11 am., el P. Tomás García lee por fin las conclusiones del I Congreso Misionero Diocesano. No son conclusiones teológicas, son orientaciones eminentemente pastorales para el compromiso personal con Cristo. (Las conclusiones se pueden leer en el anexo adjunto).

Luego la M. Delia Tello OP., en su condición de Coordinadora General del I COMDA y Directora Diocesana de las OMP, toma la palabra y agradece a algunas personas. El congreso ha sido un éxito y hay que agradecer a algunos organizadores, aunque sea imposible nombrarlos a todos: la propia M. Delia, religiosa dominica, el P. Juan Damiano, la M. Flor de María, Misionera Laurita; nombra a algunas profesoras y administrativos del Colegio Santa Rosa, que ayudaron en la logística y cocina, igual que varias personas de Cáritas de Abancay. Gracias a todos, porque ha sido finalmente un éxito de participación.

La Santa Misa es el mejor agradecimiento, e inicia casi bordeando el mediodía: el sol es inclemente y penetra con su calor hasta la sala del congreso. Preside la Eucaristía S.E.R Mons. Isidro Sala, Obispo de Abancay, y concelebran, además de S.E.R. Mons. Gilberto Gómez, Obispo Auxiliar, 17 sacerdotes. Otros sacerdotes atienden todavía confesiones.

En la homilía, Mons. Isidro agradece y felicita a los organizadores del Congreso. No se olvida de los catequistas del campo, los primeros misioneros organizados de la Diócesis; se refiera también a los profesores de colegios y escuelas de la Diócesis, porque ellos imparten a sus alumnos los principios de la fe cristiana. Habla a los seminaristas y les anima a cultivar con profundidad su vocación e insta a los sacerdotes a buscar la santidad dentro de su ministerio; pide oraciones para que seamos misioneros al cien por cien. Urge también a las religiosas a que sigan buscando vocaciones, sin olvidarse de la misión ad gentes.

Terminada la homilía, una larga procesión de misioneros laicos inter-parroquiales se acercan para recibir la cruz misionera de manos del Señor Obispo. Sobresale una pareja de alemanes y sus tres hijos. La M. Amábilis Geimer OP, primera directora de la OMP diocesana, hasta el año 1980 y lleva en el Perú 48 años de misión, también recibe la cruz misionera; igual sucede con la M. Leticia García de la Divina Providencia, que trabaja en Alemania.

La procesión de las ofrendas es también larga. El sol y el cansancio se empiezan a sentir, pero puede más el amor de Dios y el compromiso de seguirle a donde quiere que vaya.

Antes de la bendición final, el P. Porfirio Zúñiga, vicario parroquial de San Pedro de Andahuaylas, en representación de las comunidades del valle del Chumbao, recibe de manos de Mons. Isidro Sala el cargo del siguiente Congreso Misionero, a celebrarse en el año 2006, en Andahuaylas. Los vivas son ensordecedores, sobre todo de los hermanos y hermanas congresistas de Andahuaylas, san Jerónimo y de Talavera. “Ahí estaremos”, nos decimos todos, unos a otros, con el corazón.

La despedida es también emocionante. Los cantos de animación son bailados y aplaudidos por todos. Hay una gran fiesta de alegría antes que los misioneros, que somos todos, vayamos saliendo poco a poco, en orden.

Cuando todo ha pasado y ya se han ido los misioneros, sentimos que todo lo vivido ha sido real. Debe repetirse. Es una necesidad para sentirnos Iglesia, para darnos cuenta de que no estamos solos. La Iglesia es joven y está llena de esperanzas. En estos valles profundos o en estas cumbres altísimas podemos. El Espíritu nos asegura que sí. Haremos la evangelización de nuestros pueblos y de los pueblos que están más allá de nuestras fronteras. Las aguas se abrirán paso entre las montañas, creemos todos con el salmista (Cfr. Salmo 103).

Jornadas Misionales del Post-congreso.

Varias Parroquias han aprovechado el fervor del Congreso para organizar jornadas misionales. Así, en Chincheros se reunieron 830 participantes el 24 de Octubre, con la asistencia del Obispo y la Directora diocesana de OMP, y ponentes invitados como Franklin Reyes, de las OMP de Lima, y otros. Lo mismo se llevó a cabo en Talavera, el 25 de Octubre, donde se reunieron 750 participantes.
Está claro que el Espíritu sopla y este congreso ha incendiado el afán misionero de los diocesanos de Abancay.
P. Santos Doroteo Borda L.

 
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