COMENTARIO A LA
APROBACIÓN DEL MATRIMONIO HOMOSEXUAL EN ESPAÑA
EPIDEMIA DEL VIRUS ZAPATERO
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Dr. Oscar Botta
Buenos Aires – Argentina, Septiembre de 2005
La situación de la Familia en Argentina
tiene un progresivo y permanente deterioro, demográficamente
hablando, aumentan las uniones de hecho, baja la tasa de nupcialidad,
la tasa de fecundidad global desciende y existe por ende un estancamiento
de la natalidad anual.
A través de la equiparación del matrimonio con las
uniones de hecho y las uniones civiles (homosexuales) ya presente
en numerosas leyes de nuestra seguridad social e incluida la futura
ley de procreación artificial, se modifica el concepto de
Familia en desmedro de la célula básica de la sociedad
y comienza su destrucción y contaminación, entonces
el Bien se confunde con la conveniencia y la Verdad con el consenso,
cosas que me dejan perplejo.
La aprobación del matrimonio homosexual en España
no hay duda que es un ataque virulento contra el Matrimonio y la
Familia que tiene las características de una epidemia social
que ya invade velozmente América Latina, “Continente
de la Esperanza del Futuro de la Iglesia”.
La mal llamada Perspectiva de Género introducida en muchísimos
países del mundo es un peligro inminente para la sociedad
toda dado que su esencia y finalidad es destruir la realidad de
la naturaleza y el orden natural porque estorba e incomoda, es esta
ideología la madre de todos estos males y la estrategia fundamental
para imponerlos.
De antemano quiero decir que no es mi intención herir la
sensibilidad de algún lector.
Todas estas aprobaciones legales “contranatura” que
atentan también contra la vida humana, legitimando la fecundación
artificial, la clonación y otras, al aceptar “La Redefinición
Jurídica de Familia”, reconociendo una legislación
favorable a los homosexuales, incluyendo el supuesto derecho a adoptar
niños, buscan hacer desaparecer la institución jurídica
de la Patria Potestad.
Esta “Reingeniería Social del Nuevo Orden Mundial
“, trata de imponer un Nuevo Orden Social que atenta directamente
contra la dignidad de la persona humana.
La equiparación que se ha dado en España de las uniones
homosexuales al matrimonio, es una consecuencia del relativismo
imperante que afirma que no existen valores absolutos ni universales
donde cada uno puede hacer lo que quiere sin importar involucrar
a terceras personas, como es el caso de la adopción de menores
por parte de parejas del mismo sexo.
Nuevas corrientes de pensamiento contestatarias y críticas
penetran en países “católicos” infectando
a sus gobernantes y legisladores con los virus de la autosuficiencia,
de la rebeldía y la desobediencia a las tradiciones cristianas
que como un faro luminoso nos guiaron durante XX siglos.
Debemos oponernos en forma clara al reconocimiento legal de las
uniones homosexuales o a la equiparación legal al matrimonio,
con acceso a los derechos propios de los cónyuges, ya que
la actividad homosexual no expresa una unión complementaria,
capaz de transmitir la vida y contradice según el Evangelio,
la esencia misma de la vida cristiana ya que es contraria a la Sabiduría
Creadora de Dios.
El verdadero matrimonio es la unión de un hombre y una mujer.
El reconocimiento legal de las uniones homosexuales no es nada bueno
porque hace mucho daño a las personas homosexuales al animarlas,
a continuar viviendo de una forma objetivamente inmoral, además
de los gravísimos problemas psicológicos que acarrea
sin hablar del riesgo de contagio de Enfermedades Transmitidas Sexualmente
(ETS) incluyendo el SIDA.
La homosexualidad no hay que plantearla como un cuestión
fronteriza para poder ayudar a las personas con ese problema, para
darles el tratamiento médico, psicológico y espiritual
que se merecen por ser hijos de Dios y acogerlos con compasión
y delicadeza.
Hay un Orden Natural que fue dado por el Altísimo. Las leyes
no pueden ir contra la Ley Natural. Lamentablemente vemos en el
mundo movimientos que quieren ajustar la Verdad para conciliar,
parece que han desaparecido las barreras entre el bien y el mal.
Parece que vale todo y la única norma aceptable es la propia
conciencia y el propio criterio.
El Bien es el Bien y el Mal, el Mal. No podemos conciliar a Satanás
con el Padre Eterno. |