Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Cada año 200 millones
de personas se enferman de malaria en África, América
Latina y Asia. En Europa, en 1998, se han registrado más
de 60.000 casos. La malaria puede causar anemia crítica y
daños serios al cerebro y a los riñones que conducen
a la muerte. Afortunadamente, la malaria, puede ser prevenida y,
si diagnosticada a tiempo, curada con éxito. La Agencia Fides
ofrece una breve presentación de esta enfermedad, generosa
contribución de Kevin M.Cahill, médico y profesor
universitario, director desde 1965 del Tropical Disease Center,
Lenox Hill Hospital de Nueva York. Durante estos años, el
Centro, fundado para curar a los misioneros antes, durante y despúes
de sus viajes a los trópicos, ha atendido a más de
8000 de ellos, que han podido reemprender su servicio de evangelización.
(Agencia Fides 28/06/02) |
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| Malaria- Nuestra sociedad tecnológica
y globalizada se rinde ante la malaria |
La malaria es una amenaza constante, a menudo mortal, para los misioneros,
especialmente para los que trabajan en África, América
Latina y Asia, donde la Iglesia ha crecido mucho en las últimas
décadas. En amplias áreas subdesarrolladas de los
trópicos - donde la mayoría de la población
mundial lucha por sobrevivir y que, en la era de los jet, se han
convertido en lugares de diversión para turistas, zonas de
conflictos diplomáticos y reservas de caza para hombres de
negocios - la malaria impera. Ninguna otra enfermedad diezma la
población infantil, debilita y destruye a los adultos, como
la malaria. Se trata de uno de los indicadores principales del estado
de salud de una área geográfica. Se estima que, cada
año, 200 millones de personas sufren de ataques de malaria.
En diferentes partes de África occidental, el 10% de los
niños de edad inferior a los 5 años, muere de este
morbo. Hoy, la malaria, constituye, una vez más, uno de los
mayores desafíos clínicos incluso en los climas templados.
En 1998 se registraron en Europa 60.000 casos. La situación
actual representa uno de los mayores fracasos de la medicina moderna.
En los años 50, muchos expertos retenían que la malaria
podía ser eliminada a través de un esfuerzo combinado
de programas de salud pública, encaminados a destruir el
mosquito Anopheles (vector de la enfermedad) y a eliminar el parásito
Plasmodium en los portadores humanos con nuevos productos sintéticos.
Ningún plan ha funcionado plenamente; en varias áreas
maláricas, los servicios sanitarios esenciales existen apenas,
y muchos programas encaminados a la erradicación de la malaria,
no llegan a actuarse a causa de la corrupción o de las luchas
políticas o militares, que hacen imposible la colaboración
regional. Todavía más preocupante es la emergencia
mundial de parásitos inmunes a las medecinas y de mosquitos
cada vez más resistentes a los más potentes insecticidas.
Incluso algunos progresos tecnológicos, como la disponibilidad
de bancos de sangre y las transfusiones, y nuevos fenómenos
sociales, como la explosión del consumo de droga por vía
endovenosa, han contribuido a su difusión sobre todo en los
países más desarrollados. En Europa, Estados Unidos,
Australia y gran parte de la ex Unión Soviética, donde
la malaria endémica ha sido erradicada, la difusión
de vuelos a bajo coste ha significado el significativo incremento
de la malaria de importación, y las epidemias aeroportuales,
constituyen un nuevo fenómeno en el mundo occidental.
Los médicos de todo el mundo deben conocer los aspectos clínicos
y terapeúticos de la malaria, porque no existe otra enfermedad
que degenere más rápidamente de ligera dolencia, con
un tratamiento relativamente simple, a un estado catastrófico
sin solución alguna. Cuando la malaria no se detecta a tiempo,
a través de la diagnosis o del análisis de sangre,
el error es fatal.
En el mundo occidental, la malaria es una enfermedad que ataca a
las células rojas de la sangre. Se transmite de una persona
a otra a través de la picadura de un mosquito infectado.
Si no se trata, puede causar una grave anemia con lesiones cerebrales
y renales que conducen a la muerte. Por suerte, se puede prevenir
y, si diagnosticada a tiempo, curar con éxito.
La prevención consiste en el uso de "barreras protectivas"
entre la piel y el mosquito. Entre ellas, vestidos largos, repelentes
químicos contra los mosquitos y, de noche, el uso de mosquiteras.
Existen diferentes medicamentos profilácticos que pueden
ser usados durante largos períodos, pero no existe una vacuna
antimalárica.
La terapia de la malaria con complicaciones, representa un enorme
desafío que requiere el uso, en los casos graves, de toda
la capacidad y de todos los medios a disposición de la medicina
moderna.
La resistencia a los medicamentos ha aumentado las dificultades
terapeúticas. |