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Arnoldo Janssen...
Arnoldo murió el 15 de enero de 1909. Su vida fue
una permanente búsqueda de la voluntad de Dios, de confianza
en la providencia divina y de duro trabajo. Que su obra ha contado
con la bendición del Señor lo atestigua también
el desarrollo ulterior de su obra: más de 6.000 misioneros
del Verbo Divino trabajan hoy en 65 países. Las misioneras
Siervas del Espíritu Santo se encuentran presentes en 35
países con más de 3.800 hermanas. Las Siervas del
Espíritu Santo de Adoración Perpetua superan el
número de 400 en 10 países
- Los Misioneros
del Verbo Divino
- Congregación misionera de las Siervas
del Espíritu Santo
- Congregación
Siervas del Espíritu Santo de Adoración
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Congregación
misionera de las Siervas del Espíritu Santo
Segunda fundación de Arnoldo Janssen |
“Anhelo entregar toda
mi vida y todo mi amor al servicio del Evangelio” escribió
a Arnoldo Janssen Elena Stollenwerk de 29 años en noviembre
de 1881 desde el pequeño pueblo Rollesbroich en Eifel (Alemania).
Desde pequeña, estaba como poseída por el anhelo de
ir a China como religiosa misionera para dedicarse al cuidado de
los huérfanos pobres y abandonados. Pero en Alemania no existía
ninguna congregación femenina que trabajase en países
de misión, y mucho menos en China. En Elena, sin embargo,
ardía un fuego que ningún impedimento humano era capaz
de extinguir. Algo parecido le sucedía a la coetánea
Hendrina Stenmanns de Issum en la Baja Renania, que desde hacía
mucho se sentía atraída a la vida religiosa y al servicio
de los pobres y enfermos, pero no veía ninguna posibilidad
donde poder realizar su vocación.
Arnoldo Janssen reconoció pronto la utilidad
de la mujer en el anuncio de la Buena Noticia. Son las mejores
pioneras de la misión y pueden llegar a las personas, aún
allí donde a los hombres les está vedada la entrada.
Sin embargo, no tenía todavía planes concretos,
y tanto Elena como Hendrina estaban dispuestas a trabajar como
empleadas en la cocina de la casa misionera. Siete largos años
esperaron con paciencia, hasta que finalmente el 8 de diciembre
de 1889, junto con otras cuatro mujeres entusiastas por las misiones,
pudieron iniciar su vida religiosa misionera.
Rápidamente creció el número
de las Hermanas, y en 1895 las primeras misioneras emprendieron
el viaje a ultramar, por cierto, no hacia China como tanto deseaba
Elena Stollenwerk, sino hacia Argentina. Poco después se
asumieron otros compromisos en Togo, Nueva Guinea, USA y Brasil.
Para Elena Stollenwerk estaba reservada otra misión: Arnoldo
Janssen, hombre de oración, concretó un plan desde
hacía mucho perseguido y separó un grupo de Hermanas
que, en absoluta clausura, debían rezar por las misiones.
Elena pasó a formar parte de esta nueva comunidad donde
fallecía el 3 de febrero de 1900.
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Hoy cerca de 3.800
Hermanas de 40 diversas naciones trabajan en todos los continentes:
Japón, Corea, Taiwan, Filipinas, Papúa Nueva Guinea,
Australia, India, Indonesia, Ghana, Togo, Botswana, Angola, Mozambique,
Etiopía, Zambia, Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay,
México, Cuba, Siberia, USA. Además en quince países
europeos (Holanda, Alemania, Austria, Suiza, Italia, España,
Portugal, Inglaterra, Irlanda, Polonia, Eslovaquia, República
Checa, Ucrania, Rumanía, Rusia). Últimamente se iniciaron
actividades en Antigua (Caribe) y en la República Sudáfrica.
“Siervas del Espíritu Santo” (Servae Spiritus
Sancti - SSpS) así bautizó Arnoldo Janssen a la comunidad
de las Hermanas Misioneras. Esto no era solamente un nombre, sino
todo un programa de vida que se fue desarrollando y profundizando
con el correr de los años y la extensión a otros países.
Lo que se pretendía y se pretende hoy día es vivir
llenas del Espíritu de Jesús y como Él transmitir
con la vida y las obras la Buena Noticia del amor liberador de Dios
Padre a todas las personas. Esto, sin embargo, es solamente posible
viviendo en consciente y estrecha unión con Jesucristo que
dio su vida para que las personas tengan vida - vida en abundancia
(Jn 10, 10).
Las actividades misioneras abarcan la pastoral
y catequesis, la enseñanza y educación, la atención
a enfermos y programas de salud, el apostolado social, la formación
de adultos y muchos otros servicios para la promoción de
la dignidad de las personas. Los cambios políticos, sociales
y económicos de las últimas décadas requieren,
cada vez más, Hermanas que se dediquen sobre todo a las
personas marginadas por la sociedad y que, por lo general, carecen
de voz: mujeres y niños, ancianos y enfermos, pueblos amenazados
y minorías, refugiados y emigrantes y los enfermos de VIH/SIDA
cada vez más numerosos.
Las Siervas del Espíritu Santo, desde
hace mucho, entienden su misión no como un “camino
de sentido único”, sino como intercambio entre Norte
y Sur, Este y Oeste, como un caminar juntos en la misma misión.
Hoy, las “Misioneras de Steyl” viven y trabajan en
todos los Continentes en comunidades internacionales e interculturales
y unen sus fuerzas y capacidades en el servicio misionero. Así
es como cumplen la visión original de Arnoldo Janssen,
Elena Stellenwerk y Hendrina Stenmanns de anunciar el amor de
Dios Trino para que “el Corazón de Jesús viva
en los corazones de todas las personas”.
Sr. Maria Petra Schüttenkopf SSpS |
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