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Convenio Nacional "Parábolas Mediáticas" - Entrevista con Andrea Piersanti, presidente del Ente para el Espectáculo
Roma (Agencia Fides) Para hacer un breve balance del Convenio "Parábolas Mediáticas", que se concluyó el pasado sábado, 9 de noviembre, en el Vaticano, la Agencia Fides ha mantenido un encuentro con Andrea Piersanti, presidente del Ente para el Espectáculo, en primera fila, desde hace años, en la batalla para promover los valores fundamentales humanos y espirituales.

Dr. Piersanti, a la luz del Convenio que acaba de concluirse, ¿Cuáles son, a su parecer, los desafíos que le esperan a la Iglesia en el ámbito de la comunicación?

En Roma, con "Parábolas Mediáticas", se ha celebrado una manifestación del orgullo católico, para sentirse orgullosos de la propia pertenencia a la comunidad de los cristianos, antigua dos mil años, y para vencer la tentación de un injustificado sentido de inferioridad. Se trata de un hecho importante y significativo. El verdadero desafío, de hecho, se encuentra en el interior del mundo católico. La relación más sugestiva, desde este punto de vista, ha sido la que presentó, como conclusión, Dino Boffo, director de "Avvenire" y auténtico ministro-sombra de la comunicación de la CEI. Éste lanzó un eslogan que se puede plenamente suscribir: basta con las omisiones, que se empieze con las transmisiones. Boffo puso el dedo en la llaga. Individuó el verdadero problema. Muchos de nuestros hermanos en la fe, dijo, piensan que la buena comunicación se encuentre siempre en otros sitios, en los grandes medios de comunicación laica; por tanto, reniegan de sí mismos y de los instrumentos que, con dificultad, se han construido estos años. El desafío está a nuestro alcance y el convenio organizado por la CEI centró, sin ambigüedad, el problema. Lo que le falta al proceso de inculturación del Evangelio es la colaboración activa del pueblo de los católicos. A través del testimonio cotidiano, en los lugares de trabajo y en nuestra vida de todos los días, pensando bien en la elección de los periódicos que leer o en los programas de televisión que ver, el desafío dejad e ser tan imposible.

¿Qué novedades relevantes se han puesto de manifiesto y cuáles han sido, según Usted, los puntos que no se han sacado a la luz?

Muchos han notado la ausencia de los grandes vértices de la comunicación nacional. Los directores de los grandes periódicos y los vértices de la televisión pública y privada, de hecho, no han sido invitados a hablar. Ha sido la novedad de esta cita. La iniciativa se dirigía a los directores de semanales diocesanos, a los responsables de emisoras privadas, a los operadores de la comunicación social de las diócesis italianas. Se ha desarrollado una especie de convención interna; pero con un fuerte mensaje dirigido al mundo. Prestad atención, dijeron los Obispos, nos disponemos a salir del gueto que se ha construido a nuestro alrededor durante los últimos cincuenta años. Deseamos ocupar nuevamente el lugar que nos pertenece. Queremos romper el muro de silencio ensordecedor que rodea la Palabra del Nuevo Testamento. No para inocular la fe, que es un don de Dios, sino para dar testimonio de una diversidad cultural de la que el mundo demuestra, cada vez más, tener necesidad. El mundo de la comunicación social, se dijo durante el debate con una convicción no retórica, es tierra de misión. Un territorio fuertemente caracterizado por la ausencia de la Palabra y que, por su misma naturaleza tecnológica, quiso subrayar el mismo Boffo, se parece mucho al camino de piedras del que se habla en la parábola evangélica del sembrador.

¿Qué futuro vislumbra entre comunicaciones sociales y cultura?

El futuro que sería deseable sería un futuro en el que se derribara la barrera que ha tenido divididos estos dos ámbitos durante demasiados años; cosa que afirmó con vehemencia también el Cardenal Ruini. La comunicación social produce cultura y es, contemporáneamente, el producto inmediato y único de la cultura del país. No lo demos por descontado. Durante muchos años, y no sólo en la Iglesia, sino también en grandes sectores de la cultura laica, se ha dicho y pensado que los medios de comunicación de masa producían sólo una especie de subcultura. La toma de conciencia de los obispos italianos es, pues, el punto fundamental de viraje en la dirección de la pastoral de la comunicación. No es una casualidad que los expertos de la CEI, por indicación del Consejo Permanente de la Asamblea de los Obispos, se hayan puesto ya al trabajo en la redacción de un documento muy importante, "El directorio de la comunicación". Estamos seguros de que, cuando será publicado, revolucionará el modo católico de entender la comunicación


¿En qué elementos principales de los medios de comunicación italianos la Iglesia debe aportar su contribución?

La verdad nos hará libres, recuerda el Evangelio. La autenticidad de nuestro testimonio de cristianos, que trabajan en el delicado sector de la comunicación social, será el instrumento más eficaz de la Iglesia italiana. La petición de sentido, de hecho, se hace tanto a las redacciones de los periódico, como en otros lugares. El muelle del interés económico aplasta cada vez más las conciencias de los operadores de la comunicación social. Todos los días, periodistas y autores se ven en la necesidad de aceptar compromisos más pesados. El creciente malestar se advierte en los resultados. La baja calidad de gran parte de la comunicación se ha convertido en un peso para todos, creyentes o no, como revelaron también el Cardenal Ruini y muchos de los relatores presentes en el convenio. La Palabra tiene, sin embargo, el carisma necesario para librar las conciencias y para devolver a la comunicación esa dignidad y esa calidad, de las que ahora ya todos sienten extrema necesidad. Comunicar el Evangelio representa un interés general, y los católicos tienen en ello, en estos años difíciles, no sólo una responsabilidad enorme, sino también una extraordinaria oportunidad. Para saber aprovecharla se preciso ser determinados y valientes.

El Cardenal Ratzinger ha declarado que la nuestra es una cultura lacerada. ¿Cómo habría que intervenir para reforzar el vínculo existente entre comunicación, cultura y evangelización?

Nuestro esfuerzo cotidiano de simples individuos que trabajan en el sector de la comunicación social, es como un grano de mostaza. Es preciso, pues, evitar dejarse arrollar por la dimensión del problema. Una pequeña semilla, si se planta bien, puede producir muchísimos frutos. Pero también habría que añadir que el terreno hay que abonarlo. Durante mucho tiempo, se ha dado escaso peso a la comunicación y no se han preparado esas infinitas profesionalidades que se son necesarias para ocupar los espacios y llenar las redacciones y los estudios televisivos y cinematográficos. Ahora parece, queriendo dar crédito a esta extraordinaria iniciativa de la CEI, que las cosas estén cambiando. Esperemos que sea así.

El Dr. Boffo ha definido este Convenio como "la cita que ha invertido la ruta". ¿Considera que habrá realmente una toma de conciencia inmediata y un cambio por parte de los operadores de la comunicación?

La verdadera inversión de ruta, como justamente observó Boffo, ha sido el mismo convenio. A los observadores más atentos, de hecho, no se les ha escapado el significado de este gesto de la CEI. Durante demasiados años, se ha dejados solos frente al problema de la comunicación social a los operadores laicos. Los días pasaban sin que llegara, desde la jerarquía, una clara señal de interés. Más tarde, hace siete años, durante el congreso de Palermo, cuando se presentó la idea del "Proyecto Cultural", y, en el 1996, con ocasión de la histórica asamblea de los obispos de Collevalenza, cuando se sentaron las premisas para el nacimiento de "Sat2000", una esperanza concreta empezó a abrirse camino. Hoy, con "Parábolas Mediáticas", se han superado definitivamente los retrasos. La jerarquía ha hechos u aparición, poniéndose, decididamente, de la parte de los periodistas y autores. Los tiempos no serán breves, pero ahora ya no será posible regresar a las dudas y a los temores del pasado. Hemos entrado en una nueva era.

Por las palabras que el Papa ha pronunciado en esta ocasión, ¿Piensa que puedan nacer nuevos caminos para la evangelización en el tercer milenio?

El Papa, desde hace años, no se cansa de repetir que los medios de comunicación de masa, si se usan bien, pueden contribuir al nacimiento de un nuevo humanismo. Esta visión antropocéntrica de la comunicación y de la cultura, percibida con fuerza y convicción por los expertos de la CEI que trabajan en los sectores de la comunicación social y del proyecto cultural, está destinada a revolucionarlo todo. A nosotros, nos queda en el corazón la fuerte invitación de este pontificado: no tener miedo. Abrir la puertas a Cristo, también en los medios de comunicación de masa, no será fácil, pero constituye una prioridad que perseguir con valor; sin ese miedo, precisamente. (A.P.) (Agencia Fides 11/11/02)

 
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