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Estamos hablando de la presencia y del papel de
la mujer en las misiones pero nadie mejor que las propias misioneras
que han estado trabajando y luchando en tantos países de
misión nos pueden hablar de ello. Hemos querido recoger
por ello, el testimonio de algunas de estas mujeres para que nos
cuenten su experiencia y que labor han realizado.
-ENTREVISTA A LA HNA. MARINA MARTÍNEZ GONZÁLEZ
Misionera también española, perteneciente a las
Carmelitas Misioneras Teresianas y que ha estado 20 años
en varios países de África. Ha trabajado también
mucho en la promoción de la mujer africana.
-¿En qué países ha estado de misiones?
En la República Democrática del Congo, en Kenia,
en Madagascar y en Ruanda.
- ¿Qué labores ha realizado?
En R.D. Congo trabajé durante 14 años en la promoción
de la mujer y en la primera etapa de formación de nuestras
hermanas africanas. En Kenia en la pastoral de la parroquia. En
Madagascar en un centro de niños raquíticos así
como en Ruanda.
-¿En qué países ha encontrado mayores dificultades?
¿Por qué?
En Madagascar y Ruanda por no conocer la lengua nativa y trabajar
en centros con niños que no conocían la lengua oficial,
el francés, que era el que yo conocía.
- Podría contarnos alguna experiencia importante a los
largo de su vida de misionera
Mi vida como misionera se puede decir que es un tanto monótona.
Pero recuerdo un episodio ocurrido en el entonces Zaire, durante
la etapa mas larga de misionera. Recuerdo que estábamos
aún durmiendo cuando sonó la campanita de la puerta.
Los más rápido que pude salí a abrir pensando
que venían a buscar a la hna. para ir al dispensario para
un caso urgente. Y me encontré con 25 ó 30 militares
que venían a registrar la casa. Las cosas empezaban a estar
mal en el país y pensaban que tanto en la parroquia como
en casa escondíamos armas y no se les ocurrió otra
cosa que hacer un registro simultaneo en ambos edificios. El susto
fue grande, me quedé sin saliva. Amablemente les pedí
que no rompieran ninguna puerta que iba a buscar las llaves. Por
supuesto no encontraron nada pero el susto nadie nos lo quitó.
Otras experiencias fueron los viajes por "carreteras"
impracticables en las que para hacer un recorrido de 83 Km salías
a las 5 de la mañana y llegabas al días siguiente
a las 2,00 o las 3,00... dependiendo de los camiones que encontrabas
metidos en el barro.
En otra ocasión nos robaron las máquinas de coser,
las tres que teníamos en el local donde enseñábamos
a las mujeres. Gracias a Dios a los dos meses pudimos recuperarlas.
-¿Recuerda alguna situación difícil vivida
durante esos años?
Hubo una en el año 1996 en un rincón de la selva.
La guerra estaba a punto de estallar y las cosas estaban muy mal.
La situación era difícil para algunas de nuestras
hermanas africanas a causa de las etnias y las nacionalidades.
Fue un periodo especialmente difícil y delicado para toda
la comunidad. Vivimos experiencias difíciles a causa de
esta guerra tribal que empezó en el Zaire antes que en
Ruanda. Mi misión estaba aproximadamente a 30 Km. de donde
empezó todo.
-Según su experiencia de estos años
de misionera ¿cuál cree que es el papel principal
que debe desarrollar la mujer en misiones?
El de consejera, de ahí la importancia de dominar la lengua
nativa porque es la que hablan los sencillos que son los que te
escuchan y los que vienen a dialogar contigo; es el hacerse a
todos para ganarlos. Pero también se puede aconsejar con
un buen testimonio de vida coherente entre los que decimos y lo
que hacemos.
-¿Qué es lo que la mujer puede aportar como específico
en las misiones?
Siempre amor que se puede manifestar en disponibilidad, comprensión,
donación
- Según su larga experiencia de trabajo en la promoción
de la mujer en África ¿cuáles considera que
son los puntos fundamentales necesarios para llevara cabo una
verdadera promoción de la mujer africana?
-En primer lugar un punto muy importante es hacerles tomar conciencia
de su propia dignidad como persona. Muchas veces la mujer es considerada
como una máquina, no como persona incluso por ellas mismas.
No tiene los mismos derechos que los hombres: no pueden expresar
su opinión normalmente. Tienen necesidad de que alguien
les escuche.
Hay también un gran problema de alcoholismo incluso entre
las mujeres por búsqueda de un refugio. Pero es mayor entre
los hombres y las consecuencias es la violencia familiar principalmente
contra la mujer
-Alfabetización porque el nivel es todavía muy bajo
-Enseñanza referentes a educación familiar tales
como higiene, alimentación,
comportamiento en el matrimonio, economía familiar, capacidad
de previsión..
- Qué tres puntos destacaría como
característicos de la mujer africana
-Fortaleza en el sufrimiento. Es una mujer muy sufrida. Normalmente
no se queja aun cuando tenga que sufrir mucho.
-Capacidad de trabajo. Es también una mujer que trabaja
de sol a sol en el campo.
-Es el eje de la familia. Ella es la que hace los trabajos más
duros en el campo, la que cultiva para sacar adelante a sus hijos
porque ella es la que se encarga de su alimentación, educación,
vestido...Después que termina la labor en el campo busca
leña y cocina para toda la familia. Pero vive marginada.
Para ella su ley es trabajar y dar hijos pero no tiene voz, no
tiene ningún derecho. A veces van y vienen por los caminos
con unas cargas impresionantes sobre sus espaldas, con un niño
encima de ella y otro cargado delante y el marido a su lado sin
nada. En este sentido queda pues mucho por hacer todavía
y las misioneras tenemos un papel muy importante. Sobre todo para
hacerles recobrar su dignidad y hacerles ver que son hijas de
Dios
-¿A vosotras como mujeres os aceptaban bien? ¿cuál
es la respuesta ante vuestra labor?
Por mi experiencia personal siempre nos han aceptado muy bien,
nunca me he sentido rechazada. En cuanto a la respuesta hay de
todo. Tengo experiencias negativas como la del robo de las máquinas
y otras, sin embargo, positivas como en una ocasión en
que avanzaban los rebeldes y un musulmán vino a advertirnos
del peligro y al mismo tiempo llegó un cristiano para tranquilizarnos
porque el grupo se había vuelto a cinco o seis Km. Es decir,
que en momentos de peligro nos sentíamos protegidas por
el pueblo.
En general la mujer misionera es muy bien aceptada porque nos
consideran personas de Dios y tienen una gran confianza con nosotras.
Por ejemplo, cuando ganan dinero como ellos saben que no tienen
sentido del ahorro y enseguida lo malgastan, nos lo confiaban
a nosotras para que lo guardásemos. Muchas veces también
venían para hacernos confidencias y consultarnos todo.
-¿Esto quiere decir que la Iglesia tiene
mucho prestigio entre ellos y por tanto una gran responsabilidad?
Si. Para ellos es un punto de referencia. Y el mayor servicio
de evangelización que podíamos hacer es el del ejemplo.
Ellos ven en nosotras coherencia y que siempre estábamos
dispuestas a ayudarles y por ello acudían a nosotras
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