En primer lugar, quiero manifestarles
mi alegría de estar aquí para este CAM2, también
compartirles mi preocupación por el tema que ustedes me
han pedido tratar ya que no es un sujeto simple.
Como ustedes pueden oírlo yo hablo el español con
un acento, tengo problemas a pronunciar la letra “R”!.
Este acento nos recuerda que nosotros también hablamos
de la experiencia cristiana con nuestro propio acento. Por mi
parte yo les hablare con mi acento que viene de Québec,
una tierra de habla francesa en el Canadá. Se dice que
en mi pais hay solamente 2 estaciones: el invierno que acaba de
pasar y el próximo!.
El tema será tratado en tres puntos: primero sobre los
desafíos que presenta el mundo actual a la misión,
luego como estos desafíos nos llevan a ver la misión
y por ultimo las implicaciones para nuestras Iglesias en América.
1.Desafíos que el mundo presenta a la Misión
Nosotros conocemos algunos de los desafíos del mundo actual.
Se ha vuelto prácticamente común hablar de mundializacion
y de globalización. Este proceso no es nada nuevo, esta
presente sobre todo nuestro continente desde el siglo XVI. Y que
habria pasado sin misioneros como el Padre de las Casas y el Padre
montesinos. Sin embargo hoy toma nuevas formas.
Toda la tierra se ha vuelto un gran supermercado. Todo puede
ser transformado en mercadería. Aun la misma religión
obedece a esta ley de oferta y de demanda. Hoy hay que probar
que una vida con un elemento trascendental es una vida más
rica que una vida puramente materialista.
Nosotros sabemos que esta globalización de la economía,
lejos de desaparecer las desigualdades mas bien las acentúa.
Hay ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más
pobres. Esto es cierto en los países más ricos como
en los países más pobres.
Mucha gente en nuestro continente no tiene trabajo. Otros viven
la experiencia de lo precario del trabajo, y el tema de la incertidumbre
a perderlo se ha vuelto cotidiano.
Esta también el tema de los trabajadores temporales que
también tienen condiciones de vida muy difíciles,
es una realidad que yo puedo constatar en mi propia diócesis.
El modelo de desarrollo neo-liberal no solamente crea grandes
desigualdades sino también pone en peligro el equilibrio
ecológico de nuestro planeta. Por primera vez en la historia
de la humanidad, tomamos conciencia que la vida misma de nuestro
planeta esta en peligro si no cambiamos nuestra manera de vivir.
El modelo de desarrollo actual a generado en los países
más pobres una deuda externa que hace imposible los proyectos
de transformación social. Como lo escribe el Papa Juan
pablo II en la exhortación apostólica “Ecclesia
in América” “Solo el pago de los intereses
constituye para la economía de los países pobres
un peso que les quita a las autoridades la disponibilidad del
dinero necesario para el desarrollo social, la educación,
la salud y la institución de fondos para crear trabajo”
(Ecclesia in América 22).
Frecuentemente no nos damos cuenta de la prioridad de las relaciones
comerciales sobre las humanas, del tener sobre el ser, que crean
un gran vacío existencial y espiritual. Víctor Frank,
psiquiatra, afirma que cada época tiene sus propias neurosis
y necesita su propia psicoterapia. Él observa que la gran
frustración actual no es la sexual como lo era en la época
de Freud, si no mas bien, es la frustración existencial.
Una de las realidades actuales que expresa bien este tipo de
frustración lo constituye la droga. Se produce en el sur
de nuestro continente, se almacena en el centro y se vende en
el norte. Un obispo me dijo un día que si yo quería
morir mártir, solamente tenia que oponerme al poder de
la droga.
Últimamente, tuvimos un retiro con jóvenes de la
calle de la ciudad donde yo vivo. El tema de la jornada fue “Ser
del mundo sin ser del mundo”; Ahí, yo veía
un espacio de búsqueda de un nuevo humanismo cristiano.
El retiro funciono muy bien hasta que tres de estos jóvenes
descubrieron una plantación de marihuana cerca de la casa
donde nos alojábamos.
Vi esta experiencia como una parábola de los tiempos que
nosotros vivimos, el signo del declive de una civilización.
Felizmente tenemos signos de la búsqueda de una nueva
civilización. Hay que mencionar la conciencia cada vez
mayor por los derechos humanos y la dignidad de la persona humana.
Las gigantes manifestaciones contra la guerra en Irak, nos muestran
que muchos cuestionan esta civilización que ve la violencia
y la guerra como respuesta a los problemas actuales del mundo.
Es en este marco de la busqueda de una nueva civilización
que hay que situar el anuncio de la novedad que nos trae el Senor.
2. El futuro de la Misión
¿Cómo esta realidad del mundo interpela a nuestras
iglesias?. Que significa la misión en toda esta realidad?.
Cual es la palabra que nos dice el Señor en esta realidad.
La misión no consiste en tener un mensaje preparado sino
en descifrar la Palabra de Dios en este contexto.
Yo les traigo algunas pistas para reflexionar. El objetivo de
esta intervención no es traer todas las respuestas sino
más bien suscitar la reflexión.
Mundializacion y mentalidad parroquial.
Durante muchas décadas, hemos estado acostumbrados a pensar
que el problema mayor del mundo era la confrontación este-oeste.
Hoy, estamos conscientes que el gran desafío, son las relaciones
norte-sur. Es mi convicción que la Misión puede
jugar un rol importante para ir mas allá de estas fronteras,
de este muro que existe en el mundo actual.
Un desafío que nos presenta el mundo actual, es el de
una comunión más intensa entre las Iglesias de nuestro
continente como lo desea el Sínodo de América. Tenemos
que salir de la mentalidad parroquial y abrirnos a una mentalidad
más solidaria entre Iglesias. Necesitamos vivir la experiencia
de la globalización de la esperanza.
Toda la tradición de nuestra fe nos dice que el Espíritu
de Dios esta presente en el encuentro y es un momento gratuito
mas allá de las categorías de lo útil y lo
inútil. Cuando leemos el evangelio, nosotros vemos que
Jesús vivió múltiples encuentros gratuitos,
y que manifesto el amor del Padre a través de esos encuentros
y relaciones que condujeron a la amistad y a la fe en Cristo.
Lo vemos en el caso de la Samaritana a quien el sentimiento de
culpa de su vida pasada le impedía vivir una vida nueva.
En los primeros capítulos del evangelio de San Lucas,
encontramos el texto de la Visitación de Maria a su prima
Elizabeth. Este es un magnifico modelo del anuncio del evangelio
de la vida. Estas son dos mujeres pobres, dos mujeres embarazadas,
y es un reencuentro ínter-generacional.
Esta visitación nos recuerda que “Dios visita y
libera”, que la Misión es primero la Misión
de Dios. La Misión no es geográfica sino mas bien
teológica. Nosotros también podemos vivir la experiencia
cada vez que salimos de nosotros mismos y nos encontramos y nos
abrimos al otro, como Maria lo hizo con su prima Elizabeth.
Durante siglos, los misioneros fueron del norte hacia el sur
pero hoy con la inmigración, con los trabajadores temporales,
se están desarrollando nuevas experiencias misioneras.
Podría haber mas contacto entre las Iglesias de donde provienen
estos trabajadores y aquellas que los reciben?
Ninguna Iglesia puede encontrar solución a todos sus problemas
encerrada en ella misma. El magnifico decreto “ad gentes”
nos dice que es la caridad que va al ultimo rincón del
mundo y que renueva la Iglesia. La Iglesia muere cuando se encierra
sobre ella misma.
Desde hace algunos años, yo me di cuenta que los jóvenes
de nuestra diócesis que se comprometen en la vida de la
Iglesia a menudo son jóvenes que han vivido los proyectos
de solidaridad, y que han abierto sus vidas a los más pobres
de nuestro planeta.
Esta nueva visión de la relación entre el norte
y el sur, me parece que nos puede ayudar a desarrollar una nueva
conciencia de nuestro continente y de nuestra misión como
punto de encuentro. Necesitamos desarrollar la reciprocidad, vivir
la misión como un aprendizaje del dar y del recibir y no
solamente dar, sino dar y recibir.
Misión y dialogo
No podemos limitar la Misión a las fronteras de nuestro
continente. El 11 de septiembre de 2001, los kamikaces que se
estrellaron en las torres de World Trade Center en New York, lo
hicieron en el nombre de Dios. Aquellos que los combaten también
lo hacen en el nombre de Dios.
Samuel Huntington, en su famoso libro “El Choque de las
Civilizaciones”, afirma que hoy en las diferentes culturas,
la unica fuerza central capaz de movilizar a las personas es la
religión. Él cree que vamos hacia un enfrentamiento
entre las civilizaciones.
Actualmente hay que reconocer que no faltan quienes quisieran
desarrollar una nueva mentalidad de cruzadas frente al Islam.
Y continuan viviendo como en el pasado, con una vision de la misión
como conquista. Uno de los desafíos más grandes
para nosotros hoy es de vivir la misión como dialogo.
Desde el Concilio Vaticano II, muchos documentos nos han hablado
de la importancia de desarrollar una cultura de dialogo. No es
suficiente congratularse de esta mentalidad de apertura de la
Iglesia como si se tratara de una nueva actitud de tolerancia.
Hay también que reflexionar sobre los fundamentos de esta
nueva actitud.
Hoy existe en la Iglesia una nueva valorización de las
religiones. En un importante discurso pronunciado en el encuentro
d'Assise en 1986, el Papa Juan Pablo II pronuncio palabras de
gran importancia para el dialogo interreligioso afirmando que
“cada oración autentica es suscitada por el Espíritu
Santo que misteriosamente esta presente en el corazón de
cada persona humana”.
Se cuenta que un monje de una de las grandes tradiciones religiosas
orientales del mundo tenia interés por el cristianismo.
Fue a visitar a un misionero para tener información, pero
el misionero no tenia tiempo de atenderlo y se deshizo del monje
dándole una copia del evangelio de San Juan, diciéndole
que lo leyera y que regresara.
Algunos meses mas tarde el misionero vio de repente al monje
en la calle. Se recordó de quien era y le pregunto si había
leído el evangelio. El monje de dijo que no, porque en
la primera línea de la lectura, “en el comienzo era
el Verbo” lo había desconcertado, y no había
podido continuar. “Porque ustedes los cristianos no piensan
que en el comienzo era el silencio?” Pregunto el monje.
“Ustedes deben de tener un Dios que es bullicioso!”.
Como lo vemos, el dialogo no es una realidad fácil y toda
religión tiene sus ambigüedades. Pero el dialogo nos
recuerda que la misión de la iglesia no es primero aumentar
el numero de cristianos, pero en un dialogo con hombres y mujeres
de buena voluntad para dar testimonio de la llegada del reino
de Dios.
Esta cultura del dialogo me parece particularmente importante
en un mundo donde muchos creen dar soluciones a los problemas
del mundo a través de la violencia y la guerra. La cultura
del dialogo es una cultura de Paz. Todo dialogo verdadero es una
aventura.
El anuncio del evangelio
La necesidad del dialogo no le quita nada a la urgencia de la
Misión, que normalmente, tiene que ir hasta el anuncio
explicito de Jesucristo. En el corazón de la Misión,
hay un inmenso deseo de proclamar el amor de Dios manifestado
en Jesús, el Señor. Este deseo que vive en el corazón
de los grandes misioneros, yo pienso en San Francisco Xavier muerto
en una islita frente a la China, quemándose del deseo de
anunciar el evangelio,
En nuestro país se habla seguido de una crisis de la fe,
yo me pregunto si no se trata mas bien de una crisis del deseo.
La sociedad de consumo donde vivimos amenaza la extinción
del deseo. Esto talvez explica que muchos se quejan sobre las
dificultades donde nosotros vivimos pero pocos están listos
a comprometerse.
Un Padre de la Iglesia dijo “hay muchos Padres pero pocos
obreros” es bueno darse cuenta del mal funcionamiento de
las estructuras, pero hace falta nuevos actores comprometidos
aun con sus vidas para crear un mundo nuevo.
Recientemente, nosotros vivimos en nuestra diócesis la
llegada de un joven en misión. Durante la homilía
yo recordé que el bautizo nos es dado no solamente para
la salvación sino también para la misión.
Después de la celebración el padre de este joven
me dijo que este vinculo entre bautizo y misión lo había
ayudado a comprender el sentido de la vocación de su hijo.
En el evangelio de San Marcos vemos que el Espíritu Santo
vino sobre Jesús en el momento de su bautizo en la forma
de una paloma. Un comentador de este evangelio señalaba
que el significado de la palabra paloma en hebreo se dice “yonah”
que nos recuerda al profeta Jonás enviado a la gran ciudad
de Ninive.
Jonás tuvo miedo de ir a Ninive, necesito un retiro de
tres días en el vientre de una ballena para decidirse a
hacer la ruta que Dios le indico. Nosotros también tememos
a menudo anunciar el Evangelio en las grandes ciudades y sin embargo
estas grandes ciudades juegan un papel importante en el mundo
actual. Ellas representan un desafío inmenso para la misión.
Esta experiencia del bautizo de Jesús nos recuerda que
el bautizo nos configura al Cristo enviado por el Padre. La conciencia
de ser enviado estuvo en el corazón de la experiencia espiritual
de Jesús.
A menudo hay quejas que después de haber recibido los
sacramentos de la iniciación, muchos se alejan de la Iglesia
y a veces de la fe. La causa de esta situación no viene
del hecho que no hayan descubierto la misión?.
3.Actitud a desarrollar en la Iglesia
Cuando Monseñor Julio Cabrera me escribo para invitarme
para participar en este congreso, me decía que él
esperaba que este congreso nos ayudara a escribir una pagina de
Los Hechos de los Apóstoles de hoy.
A menudo tenemos una visión novelesca del libro de Los
Hechos, un esquema simplista de la expansión constante
y gloriosa de la Palabra, de Jesuralen hasta Roma. Esta visión
desafortunadamente no resiste a una lectura cuidadosa. Al final
del libro de los Hechos, encontramos un Pablo aislado en el apartamento
que le sirve de celda en Roma. Su misión aparentemente
es un fracaso, y esto también parece ser una ley de la
misión.
Pero el libro de los Hechos termina afirmando que Pablo “Enseñaba
lo que se refería el Señor Jesucristo con una completa
seguridad y sin obstáculos” (Hechos 28,31). Actualmente,
me parece que esta actitud se adapta a la situación que
vivimos. La completa seguridad, es la “parrresia“
una palabra muy importante en la cultura greca que quiera decir
seguridad, coraje, entusiasmo vigor. Una palabra que quiere decir
que no estamos a la defensiva y que no practicamos la irresponsabilidad
o la fuga.
El libro de los Hechos nos dice también que Pablo enseñaba
“sin obstáculos” es decir que la Palabra de
Dios no esta encadenada (Tm. 2,9), nada puede detener su camino.
Este es el fundamento de nuestra esperanza.
Nos aprende que es dando la vida que anunciamos la vid
29 de noviembre de 2003
+ Francois Lapierre p.m.e.
Fuente: Sala de Prensa CAM2
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