Desde la pequeñez,
la pobreza y el martirio
“Queremos vivir un Congreso que, desde la pequeñez,
la pobreza y el martirio, fortalezca la comunión, revitalice
la misión y anime el testimonio”.
Con esta perspectiva la Iglesia en Guatemala y en toda América
se está preparando a vivir un nuevo Congreso misionero
a nivel continental, que se celebrará en Ciudad de Guatemala
del 19 al 30 de Noviembre del 2003, bajo el lema: “Iglesia
en América, tu Vida en Misión”, con miras
al objetivo general de: “Animar la vida de las Iglesias
particulares del Continente, para que, desde su experiencia evangelizadora,
asuman responsable y solidariamente el compromiso de la misión
ad gentes”.
PASOS EN LA HISTORIA
La designación de Guatemala para sede del nuevo Congreso
misionero continental se hizo en octubre de 1999 al finalizar
el COMLA6 /CAM1 en la ciudad de Paraná, Argentina. El de
Guatemala será el VII Congreso Misionero Latinoamericano
(COMLA7), el séptimo de una acertada y benemérita
iniciativa que ha cumplido ya sus bodas de plata, desde que en
1977 empezara en Torreón (México) el camino misionero
latinoamericano de los COMLAs. Un camino que se afirmó
en Tlaxcala (México 1983), se consolidó en Bogotá
(Colombia 1987), se abrió al inmenso mundo misionero con
el COMLA4 de Lima (Perú 1991), ha integrado las culturas
de los pueblos con el COMLA5 de Belo Horizonte (Brasil 1995),
ha fortalecido una mayor conciencia misionera en la Iglesia local
con el COMLA6 de Paraná (Argentina 1999). Este último
ha asumido también el nombre de CAM1 por la integración
de la Iglesia de los Estados Unidos y de Canadá en un cauce
misionero común.
ROSTRO DEL CAM2 / COMLA7
Cada COMLA ha tenido su rostro y su proyección según
el momento histórico-eclesial y la idiosincrasia del país
organizador y anfitrión. Mirando el mapa de América,
justo en el punto en que el Continente, entre el norte y el sur,
se hace más estrecho - y, se puede decir, más débil
- está Guatemala, están los demás países
de Centroamérica. En ese punto, dentro del logotipo del
Congreso, brilla una estrella: el Continente no se quiebra, sino
que se fortalece en la fe y en la misión; desde ese punto
irradia una luz que quiere proyectarse con nuevos bríos
hacia la evangelización del mundo entero.
Para Guatemala y toda la Iglesia en América Central el
aporte específico a la misión se fundamenta en una
experiencia evangelizadora desde la pequeñez, la pobreza
y el martirio, tres realidades que caracterizan a la Iglesia que
peregrina en esos países. Estamos ante Iglesias con escasos
recursos humanos y materiales, pero con una fe viva y arraigada.
Salta a la vista, en primer lugar, la pequeñez, situación
geográfica, política y eclesial que los países
del istmo americano comparten con las vecinas islas del Caribe:
les incumbe el permanente riesgo de perder el espacio mínimo
de su autonomía. Esta fragilidad endémica se agrava
con la pobreza generalizada, que condena la mayor parte de esas
naciones entre los países más débiles y empobrecidos
del Continente y del mundo.
Sobre estos países pequeños y pobres se han ensañado
los imperios del mundo para dominarlas implantando ideologías,
imponiendo gobiernos, pisoteando los derechos de las personas
y de las instituciones, socavando la identidad cultural y religiosa
por medio de sectas foráneas y locales, sembrando por doquier
terror y muertes en todos los países del istmo. El caso
más emblemático ha sido precisamente Guatemala,
donde, en las décadas más recientes, las muertes
violentas – según los cálculos más
conservadores - han sobrepasado largamente las cien mil, entre
indígenas, catequistas, sacerdotes, religiosas, incluyendo
al obispo auxiliar de la capital, Mons. Juan José Gerardi
Conedera, defensor de la vida y de los derechos humanos, asesinado,
en circunstancias que son aún objeto de investigación,
en el sótano de su residencia parroquial el 26 de abril
de 1998, significativamente apenas dos días después
de la publicación del informe de la comisión nacional
de la verdad (por él presidida) sobre numerosas matanzas
de campesinos, catequistas, y otros civiles y religiosos, por
obra de fuerzas del orden y militares. Cualquiera que tenga un
conocimiento mínimo de la historia reciente de los países
de América Central, y en particular de Guatemala, comparte
estas afirmaciones que yo mismo he escuchado de comprobados testigos
en el lugar de los hechos.
La triple perspectiva de la misión desde Centroamérica
- desde la pequeñez, pobreza y martirio - resuena en el
himno del CAM2: “Desde el corazón de América
/ desde nuestra pequeñez / y desde nuestra pobreza / vamos
a brindar amor./ Por los caminos del mundo a predicar a Jesús
/ con Gerardi y con Romero / cargaremos nuestra cruz. / Con Gerardi
y con Romero / que es triunfo de la cruz”. ¡Una vez
más, se comprueba que el martirio es una vivencia dura
pero cualificante!
FORTALECER EL IDENTIKIT DEL CATOLICO
En la región centroamericana, y en especial en Guatemala,
a pesar de los intereses foráneos que han intentado desgarrar
su unidad nacional y religiosa por medio de una siembra pestífera
de sectas de todo tipo, subsisten tres amores muy valorados por
el pueblo, amores que este Congreso misionero se propone fortalecer,
porque son herencias irrenunciables del identikit del católico:
la Eucaristía, la Virgen y el Papa.
1. Hace algunos meses, con motivo de un encuentro regional preparatorio
del CAM2, he participado en Guatemala en una ferviente procesión
eucarística, enriquecida con motivaciones y signos de la
cultura indígena: alfombras de flores y ramos, un altar
típico, invocaciones especiales. Junto a la sede de las
Obras Misionales Pontificias (OMP) y a la secretaría del
Congreso se está completando la construcción de
un Santuario Eucarístico para la adoración perpetua,
impulsado por el sacerdote Antonio Bernasconi, director de las
OMP, coordinador general del Congreso, quien es un ardiente devoto
de la Eucaristía, corazón de la misión.
2. Durante el citado encuentro, al comienzo de los trabajos se
hizo la entronización de una imagen de la Virgen de Luján,
traída de Argentina para significar la continuidad con
el CAM anterior, y cada día se empezaban las actividades
con la procesión de una imagen típica de la Virgen
venerada en los países de Centroamérica. En el mismo
ambiente donde se prepara el Congreso, se propaga la devoción
a la Virgen, en especial con el rezo frecuente del Rosario.
3. El Papa Juan Pablo II también acompaña los pasos
hacia el CAM2: ha bendecido el afiche del Congreso, que le ha
presentó en mayo pasado el P. Bernasconi, coordinador del
CAM2; ha compuesto una oración especial para el Congreso;
y el 30 de julio 2002 ha ido a Guatemala, en medio de un gran
fervor popular, para canonizar al Hermano Pedro de Betancur, primer
Santo de Centroamérica, un “hombre hecho caridad”,
ejemplo de evangelizador seglar con ardiente celo misionero. Finalmente,
el Papa se hará presente en la persona de un enviado especial,
quien llevará su mensaje y presidirá el CAM2 en
noviembre 2003. Por su parte, el cardenal Crescenzio Sepe, brazo
derecho del Papa para la evangelización de los pueblos,
está acompañando de cerca el camino hacia el Congreso,
para el cual envía oportunos mensajes de aliento.
LA MISION FAVORECE LA COLEGIALIDAD
Desde los inicios, la preparación del CAM2 / COMLA7 se
viene realizando bajo la responsabilidad compartida de las Conferencias
Episcopales de los seis países del istmo, coordinados por
el Secretariado Episcopal de América Central (SEDAC), y
por los Directores Nacionales de las OMP en Centroamérica.
Además de los obispos participan a menudo en las reuniones
preparatorias – y ésta es una novedad con respecto
a Congresos anteriores – los vicarios generales y los vicarios
de pastoral de las diócesis centroamericanas. De esta manera
la misión entra de lleno en la pastoral ordinaria de las
diócesis, como lo piden el Concilio y Juan Pablo II (Cfr.
RMi 83). En los seis países, en forma rotatoria, se han
celebrado reuniones preparatorias regionales, además de
las propias de cada país, para los diferentes grupos eclesiales:
familias, seminarios, niños, y otros.
El presidente de la Comisión Central del CAM2 es el actual
obispo de Jalapa, Mons. Julio Edgar Cabrera Ovalle, quien fue
obispo de Santa Cruz del Quiché durante 15 años,
hasta diciembre del 2001, en una época de dura y cruenta
represión militar.
UN AÑO SANTO MISIONERO
La realización del Congreso en Guatemala es una oportunidad
para que crezcan en las Iglesias particulares la comunión
y la solidaridad, no sólo entre los países de Centroamérica
y del vecino Caribe, sino en todo el Continente desde Canadá
hasta Argentina. El CAM2 / COMLA7 quiere ofrecer a los pueblos
del Continente la posibilidad de mostrar ante el mundo cómo
se vive y se anuncia el Evangelio en su propia realidad, y, a
la vez, la oportunidad de intercambiar experiencias a partir de
las diversas formas de inculturación del Evangelio al servicio
de la misma misión. Estos y muchos otros puntos aparecen
en forma clara y pedagógica en las nueve fichas del “Instrumento
de Trabajo” del Congreso, para la preparación de
personas y grupos en todo el Continente, durante el Año
Santo.
La Iglesia centroamericana se prepara al Congreso con un “Año
Santo Misionero” - del 1° de diciembre 2002 hasta el
23 de noviembre 2003 – para vivir intensa y creativamente
este “paso del Señor por nuestras naciones tan urgidas
de justicia, verdad y paz”, afirman los obispos de América
Central. Y continúan: “El Año Santo Misionero
debe relanzar con renovado entusiasmo una amplia e intensa misión
evangelizadora que abarque a todos por igual: católicos
alejados y no católicos”, dentro y fuera del Continente.
El Año Santo Misionero “ha de ser vivido al ritmo
del año litúrgico, para que emerja con fuerza la
naturaleza misionera de la Iglesia”. Este Año está
previsto como un tiempo para compartir la riqueza de un Evangelio
capaz de transformar la persona y la sociedad; un tiempo para
emprender, con espíritu de misericordia, tareas de solidaridad
y comunión en la lucha “contra el subdesarrollo,
la extrema pobreza y la exclusión, inspirándonos
en el testimonio de nuestros mártires y en los valores
que caracterizan a nuestras comunidades”, promoviendo asimismo
iniciativas de paz, justicia y reconciliación entre familias
y pueblos.
Durante el Año Santo Misionero se hará una peregrinación
con las imágenes del Santo Cristo de Esquipulas y de la
Virgen de Guadalupe y con las reliquias del Santo Hermano Pedro.
Desde estas naciones afectadas por pobreza, guerras, inestabilidad
política, desastres naturales, fuertes migraciones, brotan
también luces de esperanza, estimulantes experiencias de
evangelización y de misión. El CAM2 quiere ser una
ocasión privilegiada, un kairós, para proponer una
evangelización nueva y mejor inculturada, no solamente
con y entre los pobres y pequeños, sino desde ellos, y
que, a la vez, ésta arraigue en el terreno propicio que
se ha hecho fecundo con la sangre de sus mártires de ayer
y de hoy.
En el logotipo del Congreso, la cruz de Cristo rompe las barreras
(significadas por el cascarón del huevo), para que nazcan
la vida y la alegría, para todos. |