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La
Virgen de Zapopan
¿De España o de México?
El pueblo reconoce a la Virgen de Zapopan como parte suya, sin detenerse
a pensar en su origen, aunque la mayoría supone —según
datos obtenidos al azar— que la trajeron los españoles
durante la conquista de estas tierras.
A pesar de estar registrado en la historia que “la imagencita
que siempre llevara consigo Fr. Antonio de Segovia es la misma que
actualmente se venera en su Santuario Basílica bajo la advocación
de ‘Zapopan’, nombre que se le da por el lugar y pueblo”,
no fue posible, sino hasta siglos después, definir su origen.
Los franciscanos trataron de encontrar datos en su construcción,
para asegurar su origen español, si no de su totalidad, sí
de la cabeza y manos, por ser más duras que el resto del
cuerpo; sin embargo su peso, más ligero que el de la madera,
no les permitió asegurarlo del todo.
Su color y estatura
Otro dato cuestionado, era el color de su piel, moreno como el de
los nativos, y su estatura, situación fácil de resolver
con los siguientes argumentos de Fr. Luis del Refugio: Primero,
“el color es algo oscuro, más bien debido a la mucha
antigüedad, ya que desde hace siglos, está y ha estado
cubierta con uno y aún con dos velos , uno grande y otro
pequeño (en la actualidad ya no se cubre)... y esta privación
de una luz llena es causa de que las esculturas que están
coloridas con aceite se vayan amarillando y oscureciendo; el humo
que se introduce por los resquicios del nicho, también ha
traído su contingente, de suerte que hoy por hoy, es su tez
morena o de un trigueño oscuro”. Segundo, “Las
proporciones del cuerpo diminuto —34 centímetros de
pies a cabeza— indican que quisieron figurar a una niñita”.
Los materiales
Salvados con estos planteamientos el color y la estatura de una
procedencia indígena, buscaron respuestas, investigando los
materiales y estilo de construcción, para definir el país
de origen.
Al hacerlo, encontraron indicios de que el estilo y materiales correspondían
a la escultura hecha por los Tarascos de Michoacán, a lo
que los frailes alegaron: “Fr. Antonio de Segovia no estuvo
en Michoacán”.
El estudio de otras imágenes antiguas, hechas por investigadores,
les permitió concluir “en opinión de un distinguido
botánico, que es posible fueran hechas con médula
de Tacote Amarillo, puesto que ésta se compone casi exclusivamente
de celulosa; no así la del tallo de maíz —del
que aseguraban estaba construido el cuerpo—, que por su gran
contenido de agua, hace que se enjute al secarse. Con relación
al aglutinante —o pegadura entre las cañitas que dan
el volumen y forma—, dice conocer el arbusto llamado vulgarmente
Palo Bobo en Jalisco y Palo Blanco en otras regiones, que secreta
un látex con cualidades adhesivas que puede servir para el
caso. Como el tacote crece frecuentemente en los campos de maíz,
puede explicarse la confusión general al atribuir a esta
última p lanta la médula que se empleaba en hacer
la pasta Michoacana”.
El tipo de esmalte utilizado, fue otra guía para asegurar
que “nuestra Señora de Zapopan es del todo mano indígena”,
total hechura mexicana.
Las fiestas de Nuestra Señora de Zapopan
Las tradicionales fiestas para agradecer y despedir a Ntra. Sra.
Zapopan, comienzan actualmente el 9 de octubre, fecha en que la
Imagen es recibida en la Catedral, por el Cabildo Eclesiástico.
Previamente, visita el mercado Corona, donde son notables sus tapetes
de aserrín y flores que cubren sus pasillos, así como
el altar ubicado en la rampa central del mercado.
Como es tradición, el Cabildo le celebra un triduo solemne,
que culmina con la Misa de Acción de Gracias de la Diócesis,
Eucaristía celebrada en la Explanada del Instituto Cultural
Cabañas, de 1992 la tarde del día 11. Participa el
Seminario Diocesano, algunos sacerdotes y diversas agrupaciones.
Concluida la misa, la imagen es conducida de nuevo a catedral, en
andas llevadas por sacerdotes, seguida de obispos, precedida por
el Cabildo Eclesiástico y las diversas secciones del Seminario,
y rodeada de una impresionante multitud de fieles; a lo largo de
este recorrido —kilómetro y medio— se va rezando
el Rosario, alternando los Misterios con cantos y catequesis.
Al acercarse la procesión a la Catedral, se echan a vuelo
las campanas, estallando el júbilo de la gente, que, bajo
las amplias bóvedas de la catedral, con todas sus lámparas
encendidas, crean una impresionante y muy sentida emoción
religiosa.
El Recinto Catedralicio y la Velación
Ingresada la Imagen en la Catedral, se le cambia el ropaje, ataviándola
con la indumentaria tradicional del peregrinaje: rebozo y sombrero.
Comienza enseguida la velación, que dura hasta el amanecer.
A lo largo de la noche, se escucha el rumor de las muchas danzas
que van llegando por diversas calles para danzar frente a catedral
e ir tomando el lugar que previamente se les ha asignado.
La Misa de Despedida
A las cinco de la mañana un obispo auxiliar celebra la Misa
de Despedida de la Virgen, mientras afuera el cortejo va ordenándose,
para organizadamente, acompañarla a su regreso a Zapopan.
Este cortejo se sitúa a lo largo de las avenidas 16 de Septiembre,
Alcalde y Ávila Camacho, entre la calle Miguel Blanco, a
espaldas de la Iglesia de San Francisco y la Av. Federalismo, lo
que da una extensión, sólo para el cortejo, de más
de tres kilómetros.
Concluida la Misa de Despedida en Catedral, la Imagen es bajada
de su sitial, se traza con ella la bendición, y sale en medio
de una gran emoción y cantos de despedida.
Ya en la puerta de la Catedral es ovacionada la multitud que esperó
afuera el momento de mirarla y recibir una nueva bendición.
Las campanas se echan nuevamente a vuelo, se coloca la Virgen en
una carroza especialmente adornada para el efecto, y da inicio la
gran procesión.
El peregrinaje hasta Zapopan tarda hasta 3 horas, y participan cerca
de dos millones de personas.
La Guardia de Honor
Danzas, bandas de música y las asociaciones parroquiales,
preceden a la Guardia de la Virgen, que hace su recorrido aún
bajo la lluvia, seguida por todo el pueblo: diversos contingentes,
sin faltar la Banda de Guerra que viene a sustituir la Banda Militar
que acompañaba los recorridos de la Imagen hasta antes de
las Leyes de Reforma.
La Guardia de Honor fue fundada en 1942, a iniciativa del padre
Gilberto Saldaña. Francisco Silva, miembro fundador y por
muchos años presidente de esta asociación, dirá
que para entrar a la Guardia hay que tenerle mucho amor a la ‘chaparrita’.
Este organismo agrupa un enorme contingente de miembros —
ancianos, niños, hombres y mujeres— que con abnegación
admirable acompañan a la Virgen todas las tardes, del 20
de mayo al 12 de octubre. Su presencia no solamente brinda a los
‘cambios’ de la Virgen, solemnidad y esplendor, sino
seguridad y orden, con lo cual se ayuda eficazmente a los fieles
a vivir su devoción.
Hasta la fecha, la Guardia de Honor, sigue prestando este benemérito
servicio sin retribución alguna, e incluso con pocos subsidios
para sostener los gastos que implican sus insignias, uniformes e
instrumentos de su banda.
La Imagen
La imagen de la Virgen sigue siendo trasladada en una urna cerrada,
situación que se modifica a partir de 1950, en que se innova
un capelo de cristal, que sigue la figura triangulada de la imagen,
y cuyo uso se conserva hasta la fecha, dándole a la advocación
una identidad particular.
Los Arcos
En 1940, cuando visitaba la Virgen el barrio de la Capilla de Jesús,
se innovan los arcos de flores que conocemos, en sustitución
de la antigua costumbre de levantar arcos triunfales al paso de
la venerada Imagen, pero que por su tamaño eran de difícil
manejo, sobre todo en una ciudad cuyo tránsito vehicular
cada día se complicaba más.
La idea fue de don Alejandro Murguía, florista de oficio,
siendo seguido por otros artesanos del ramo. Los nuevos arcos florales
resultaron ligeros y de vista agradable, conservando la costumbre
de sujetar en su clave palomas de cartón que, al pasar el
auto de la Virgen, abrían sus alas dejando escapar pichones,
flores y confeti.
Con el paso del tiempo estas ‘palomas’ serían
sustituidas por ‘granadas’, esferas que imitan la forma
de una granada roja, cuyo gajos se abren al pasar la Virgen, con
la misma función e intención de las anteriores ‘palomas’.
La idea de las granadas era antigua, pero fue don Jesús López,
también del barrio de la Capilla de Jesús, quien la
transmitió; hasta el presente, la elaboración de las
‘granadas’ continua en manos de sus descendientes.
La mayoría de las fachadas de las casas, en la ruta de la
procesión, se adornan de múltiples maneras, al tiempo
que particulares o vecinos organizados por cuadras, ofrecen numerosos
arcos de flores —1700 en 1998— con sus respectivas ‘granadas’,
y sobre los marcos, peticiones o alabanzas a la Virgen. El obsequio
de ofrendas es incontable.
El Piso
Inicialmente, el piso de las calles que seguía el cortejo,
era cubierto de alfalfa, flores y Santamaría, con dos fines:
Uno, impedir la polvareda levantada por la gente, cuando las calles
eran de tierra; otro, el adorno por sí mismo y la forma de
muchos devotos de recibir a la Virgen.
La mayoría de las veces, el pavimento se sigue cubriendo
de alfalfa, y sobre ella, se esparcen flores, pero hay algunas parroquias
en las cuales la alfalfa ha sido sustituida o combinada con tapetes
de aserrín de colores, formando todo tipo de figuras, acompañadas
de diversas leyendas.
La Velación
La noche no desalienta el fervor de los numerosos grupos de personas
que pasan en vela, rezando y cantando en el templo, hasta la primera
misa de la mañana.
Los Rosarios
Anteriormente, el día que la Virgen salía de una Iglesia
a otra, el rosario de despedida se celebraba a las cuatro de la
tarde; el recorrido comienza entonces con el rezo del rosario, intercalando
los misterios con cantos devocionales.
La Renovación del Patrocinio de la Virgen, Renovación
de la Tradición.
En 1992, el Ayuntamiento de Guadalajara, por medio de su oficialía
de Cultura, solicitó al Arzobispado la celebración
de una eucaristía especial, la víspera del doce de
octubre, para enmarcar y realzar los festejos por el quinto
aniversario del descubrimiento de América, considerando además
la íntima relación de Ntra. Señora de Zapopan
con el proceso evangelizador, y la inminencia de su fiesta.
La celebración tuvo como marco la fachada del Hospicio Cabañas.
Concluida la misa, la imagen de Ntra. Señora de Zapopan fue
procesionalmente conducida a la catedral. Esta iniciativa tuvo tan
amplia respuesta, que se institucionalizó, restaurando, sin
saberlo, la antigua procesión que se le hacía a la
Virgen un día antes de que regresara a su santuario.
La Música
Durante los recorridos se hacen presentes diversos conjuntos musicales
de todo estilo, predominando el tradicional mariachi, particularmente,
en las parroquias de San Juan de Dios y San Pedro Tlaquepaque, donde
la participación unánime de todos los conjuntos de
mariachi, por tener ahí su centro, le dan a la recepción
de la Virgen, un aspecto especialmente festivo y regional.
En la ‘llevada’ de la Virgen a Zapopan, participan también
varias bandas de guerra: La del Sr. San José de Cd. Guzmán,
las dos Guardias de Ntra. Sra. de Zapopan, establecidas en la Ciudad
de México, las Guardias de Tesistán y San Onofre,
así como la de Guadalajara, que es la que mantiene el orden
y la precedencia.
Las Danzas
Según antigua tradición, los grupos de danzas de la
zona metropolitana, han venido preparándose para la ‘llevada’,
desde el primero de agosto, celebrando el llamado ‘ensayo
real’ a partir de las doce de la noche del once de octubre,
en los espacio donde habitualmente se reúnen: plazas, calles
de colonias y barrios de la ciudad.
Esa noche estrenan nuevos atuendos y se disponen a una jornada que
sólo terminará al concluir el trece de octubre.
Esta comitiva incluye los tres cuarteles de danza autóctona
de Tonalá, Guadalajara y Zapopan, respectivamente, más
las danzas provenientes de otros Estados, en particular, de Zacatecas,
Michoacán, Guanajuato, Querétaro, Estado de México
y Puebla.
Hay que advertir que en nuestra región, la danza religiosa
surge y se ha mantenido en torno a la devoción de Nuestra
Señora de Zapopan; actualmente, predominan danzas de sonajeros,
concheros y matachines, perdiendo cada vez mayor presencia la antigua
danza de conquista.
Los grupos de danza, como tales, transmiten la tradición
de generación en generación, pero no necesariamente
se perpetúan como grupos, por lo mismo, los más antiguos
se remontan a los inicios del presente siglo y son la danza de La
Canela, en el Barrio de Mexicaltzingo, y la danza de La Cruz, en
el barrio del Alacrán; el resto de las danzas exhiben fechas
de fundación posteriores.
Otras Costumbres
Desde los tiempos en que el transporte público era de calandrias,
se tiene y conserva la costumbre, de que una representación
de este gremio, acompañe a la Virgen llevando una gran corona
de gardenias, montada sobre una calandria; igualmente se ha conservado
la tradición de que los comerciantes de pájaros, vayan
junto a la imagen de la Virgen portando sus jaulas, con la intención
de que los pájaros la acompañen con sus cantos.
Período de Visitas
Desde 1999, el período tradicional de visitas corresponde
al también denominado ‘del tiempo de lluvias’
—situado entre el 20 de mayo y el 12 de octubre—, y
comprende alrededor de 170 comunidades, además de diversos
hospitales, fábricas y mercados, durante sus recorridos en
la zona metropolitana de Guadalajara.
Cabe aclarar, que existe también un listado de visitas extemporáneas,
dentro y fuera del territorio diocesano, a lo largo del año.
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