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Bernard Cardinal Law
Arzobispo Emérito de Boston
La Situación de la Fe en la Eucaristía: Luces y Sombras
en EE.UU. y Canadá
“Profundamente en Cristo”
“La Iglesia vive de la Eucaristía” (EdE 1).El
testimonio personal del Papa Juan Pablo II ilustra esta verdad fundamental
de la doctrina Católica en una manera que anima a los católicos
por todo el mundo a imitar su devoción al Santísimo
Sacramento.Escuchen la recolección del Santo Padre que se
encuentra en su más reciente encíclica Ecclesia de
Eucharistia:“Desde hace mas de medio siglo, cada día,
a partir de aquel 2 de Noviembre de 1946 en el que celebré
mi primera misa en la cripta de San Leonardo de la catedral del
Wawel en Cracona, mis ojos se han fijado en la hostia y el cáliz
en los que, en cierto modo, el tiempo y el espacio se han <<concentrado>>
y se ha representado de manera viviente el drama del Gòlgota,
desvelando su misteriosa <<contemporaneidad>>”
(EdE 59).Hoy, nosotros que somos privilegiados a estar presente
en Guadalajara nos detenemos a este mismo misterioso “contemporaneidad”
cuando cada uno de nosotros nos arrodillamos en adoración
ante el Señor Eucaristía, descubrimos que estamos
profundamente juntos en la vida y misión de la Iglesia.En
otras palabras, nos encontramos unidos “profundamente en Cristo.”
Los congresos eucarísticos dan a todos los católicos
en el mundo una oportunidad extraordinaria a desarrollar su amor
común por la eucaristía.Esta celebración del
Congreso Eucarístico en México excepcionalmente marca
el comienzo de una época que el Santo Padre ha dedicado expresivamente
como “Año de la Eucaristía.”Durante los
meses después de Octubre, la Iglesia entera sacara renovada
fuerzas del regalo que Cristo les dio primero a los Apóstoles
en la noche antes de sufrir.El Santo Padre quiere que cada uno de
nosotros retome de nuevo el llamado dado al comienzo del nuevo Milenio:
“Comienza de nuevo desde Cristo.”En Octubre del 2005,
la Asamblea Ordinaria del Sínodo de Obispos triará
en este año de gracia y devoción a su conclusión.Al
mismo tiempo, obispos de todo el mundo se reunirán de nuevo
en Roma para considerar el especifico tema propuesto por el Santo
Padre: “La Eucaristía, fuente y cumbre de la vida y
misión de la Iglesia.”
La Eucaristía ocupa el centro de la vida de la Iglesia.En
cada misa, oímos al sacerdote proclamar, “¡Mysterium
Fidei!¡El Misterio de la Fe!”Esta misma Santísima
Eucaristía es el centro de la realidad sacramental de la
Iglesia.Desde el momento que la sangre y el agua broto del costado
de Cristo, comenzó a existir en el mundo una fuente de vida
divina que permanece sin igualdad.Por siglos, artistas cristianos
han retratado la preciosa sangre y el agua que broto de las heridas
de Cristo siendo detenidos por medio del ministro de ángeles
y hombres que soportan la copa.Ninguna gota debe ser desperdiciada.Estas
imágenes retratan la fuente de la vida sacramental en la
Iglesia, se atiene como la fuente de salvación para cada
persona en el planeta.El agua: un bautismo.La sangre: una Eucaristía.De
la Eucaristía, viene la comunión de la Iglesia.
Me han pedido que represente la sección del norte del continente
americano, concretamente Canadá y Estados Unidos, y me han
requerido que comente sobre la situacion actual de la practica y
devoción Eucarística de estas dos naciones.Para poder
reflexionar adecuadamente las circunstancias de esta lingüística
diversidad y enorme región geográfica de nuestro continente,
les escribí a varios obispos de Canadá y los Estados
Unidos, y les pregunte que me proporcionaran un corto relato de
las brillantes y menos que brillantes puntos de la practica de la
Eucarística en sus diócesis y regiones.Era mi intención
aprender a primera mano, de los pastores de la Iglesia, como la
misión de la Iglesia de hacer la Eucaristía “la
fuerza generadora de la unidad del Cuerpo de Cristo” (EdE
24) esta progresando en la parte norte del continente americano.
Las Luces
El signo mas notable es de la extensión viviente de la devoción
a la eucarística, permanece la practica de frecuente comunión.No
debemos desvalorar este desarrollo eclesial.La gracia que el Papa
San Pío X, el Papa de la Eucaristía, medio a la Iglesia
al comienzo del siglo veinte sigue floreciendo en las parroquias
de Norte América.Ya no es el caso de desordenados escrúpulos
sobre el valor personal para comunicar a la gente no permitida a
entrar en una comunión Eucarística que es la Iglesia,
y que solo, satisface la necesidad para la comunión fraternal
entre los hombres y mujeres.Uno recuerda los anhelos que marco los
ardientes deseos de los santos del siglo veinte como Santa Teresa
de Lisieux y bendita Imelda Lambertini al recibir la Eucaristía.Hoy
estos deseos se encuentran en niños católicos ya que
obtienen la edad de discreción.Para mi, esta actual disciplina
en la Iglesia compensa por la primer luz de la practica Eucarística.
Otra Luz que ocurre en las Parroquias de los Estados Unidos y Canadá
es la realización de las instrucciones del Concilio Vaticano
II que cada miembro de la celebración Eucarística
participe completamente, conscientemente, y activamente en la acción
litúrgica.Miembros de la Iglesia desde luego que cumple con
este mandato de acuerdo de la estación de cada uno en la
Iglesia.La unidad que la Eucaristía significa, aparece en
su propia diferencia cada vez que los varios miembros de la asamblea
cumple las funciones propias de sus varias oficinas o roles.En el
centro de la acción Eucarística esta indispensablemente
el sacerdocio que el solamente puede ofrecer con eficacia el sacrificio
Eucarístico en unión con los obispos por medio de
el, con el Obispos de Roma.Alrededor del sacerdote que se sacrifica,
nosotros también observamos a los lectores, acólitos,
músicos, persona que lleva la ofrenda, y otros ministros
reconocidos o servidores que demuestran la diversidad en la que
la acción Eucarística se hace un pan, un cuerpo.La
mayoría de los que asisten a la celebración eucarística
participa en reuniéndose con la intención del celebrante,
y por medio de el a adorar a Cristo mismo.(ver EdE 16).Sin esta
mínima implícita intención, esos que asisten
a la misa se quedan cortos de lo que la Iglesia entiende como completa,
activa y consciente.
Entre los puntos brillantes que brilla adelante en la gente católica
de Canadá y de los Estados Unidos, a mi me gustaría
especialmente recordar la practica de adorar la Eucaristía
fuera de la misa.Esta importante luz brilla mas radiante cada día
según como los católicos respondan a la invitación
del Papa Juan Pablo II que el da en forma de una pregunta:“¿Cómo
no sentir una renovada necesidad de estar largos ratos en conversación
espiritual, en adoración silenciosa en actitud de amor, ante
Cristo presente en el Santísimo Sacramento?”(EdE 25).Nosotros
sabemos que los misioneros que vinieron al nuevo mundo a mediados
del siglo dieciséis trajeron con ellos las practicas de la
Reforma Eclesial que se recorrieron por toda la Iglesia en los umbrales
del Concilio de Trento.En México, para citar un ejemplo,
las custodias de la época colonial Barroco esta como un silencioso
recordatorio de la devoción del aprecio de fe de nuestros
antepasados hacia la Eucaristía expuesta para todos adorar
en los altares de las iglesias cristianas.Aquellos depravados de
la luz del Evangelio esperaron los tiempos designados del amanecer
y puesta del sol para ofrecer sus tributos al dios sol.Cristianos
se alegraron que el verdadero hijo de justificación brille
a cada momento durante el día, donde quiera que el corazón
de Jesús en el Santísimo Sacramento del altar es alabado,
adorado, y glorificado.
Es una fuente de animo y alegría excepcional, entonces,
para observar la adoración Eucarística que ahora florece
al curso, de la renovación pos-conciliar del que el Papa
Juan Pablo II ha presidido por mas de veinticinco años.Aunque
lo que es mas importante de anotar, es la atracción de que
nos arrodillamos ante el Señor Eucaristía parece ser
mas fuerte entre la juventud norteamericana.(Y yo estoy seguro que
es lo mimo para los países de Latino América).Yo he
sido privilegiado a observar este fenómeno, que considerando
todo, sugiere ninguna otra explicación que la gracia del
Espíritu Santo.Seria imposible identificar todos los lugares
donde la practica de la adoración de la Eucaristía
forma el corazón de una comunidad particular.Dejen que cite
un ejemplo, la Universidad Franciscana de Steubeville localizada
en el estado de Ohio.Ahí, sobre el periodo de varias décadas,
los estudiantes han desarrollado agresivamente la tradición
de la adoración a la Eucaristía.Y otros ejemplos pudieran
ser citados en Canadá y Estados Unidos, especialmente en
el ambiente parroquial.Un sacerdote joven que conozco a comenzado
a exponer al Santísimo por un corto tiempo después
de la misa parroquial de la mañana, y el permanece ahí
con aquellos que desean prolongar su “oración de adoración
ante el Cristo presente bajo las especies Eucaristía”
(EdE 25).Yo personalmente encontré esto reconfortante sobre
las estadísticas que llegaron de los obispos que consulte.Estos
indicaban que el numero de capillas eucarísticas en la diócesis
han multiplicado en años recientes, y que las ocasiones cuando
las devociones eucarísticas son realizadas a aumentado en
cada año que pasa.
Otro punto brillante revela como la Eucaristía santifica
al mundo surge en la misma persona del Santo Padre.Ya he citado
de sus palabras en la reciente carta encíclica, Ecclesia
de Eucharistia.La Iglesia, el Papa nos recuerda, nace de la Eucaristía.Pero
no se nos debe olvidar las muchas y varias formas en que el Santo
Padre mismo a tratado de poner la Eucaristía en el centro
de las vidas de cada creyente cristiano.La larga serie de el Día
de la Juventud Mundial alcanza un momento espléndido de cómo
el Papa Juan Pablo II atrae a la gente joven (y otros) a Cristo
por medio de su testimonio de fe y la celebración de los
sacramentos.No solamente impresionan el numero de comunicantes jóvenes,
pero también el numero de gente joven que recibe el sacramento
de la reconciliación (me gustaría aplaudir a los sacerdotes
que se ponen a la disposición de los ejercicios extraordinarios
de la nueva evangelización).El Día de la Juventud
Mundial se da momentos privilegiados para la catequesis.Veremos
esto suceder de nuevo en Cologne, Alemania en 2005.En mi punto de
vista, el papado del Papa Juan Pablo II será recordado por
su constante devoción a tres misterios cristianos.La misión
universal de la Iglesia, el sacramento de la Eucaristía,
y la Virgen Madre de Dios.Cada uno de estos misterios representa
una única y central misterio de mediación que los
cristianos de todas partes reconocen, esto es posible una vez y
por siempre en el nacimiento, vida, pasión, muerte y resurrección
del Señor Jesucristo.Sin descansar, el Papa Juan Pablo II
nos invita a abrazar Nuestro Señor con completa devoción.Esta
apertura ocurre en un modo que sobre pasa cualquier otra forma de
unión personal con el salvador en el momento cuando cualquier
miembro bautizado de la Iglesia dignamente recibe el cuerpo, sangre,
alma y divinidad de Jesucristo en la Eucaristía.
Las Sombras:
El enfoque de las sombras es con la intención a iluminar
esas áreas de la practica Eucarística y utilización
de la liturgia donde la Nueva Evangelización todavía
tiene que alcanzar su plena y completa exposición.
Generalmente reportan que aquellos que asisten a misa regularmente
los domingos y días santos de Obligación han declinado
en numero.Hemos perdido el sentido del Domingo como un día
dedicado al Señor, para descansar y recrear, y cuando es
posible estar con la familia.Es importante recordar la Carta Apostólica
del 1998, Dies Domini, “En observar el día del Señor”.Ahí,
el Santo Padre nos recuerda que “cuando el domingo pierdo
el significado originario y se reduce a un puro <<fin de semana>>,
puede suceder que el hombre quede encerrado en un horizonte tan
restringido que no le permite ya ver el <<cielo>>.Entonces,
aunque vestido de fiesta interiormente es incapaz de <<hacer
fiesta>> (Dies Domini 4).El Papa nos recuerda que hay intersecciones
de valores humanas y divinas en observar el día santo Sábado.En
el centro de este misterio de la creación porque hasta el
Señor Dios descanso de todo lo que había hecho –
esta la celebración de la resurrección de Cristo.El
Domingo es el Día del Señor.Esto quiere decir que
el Sábado Cristiano le pertenece a Dios, y nosotros que somos
sus creaturas le debemos en este día el servicio de nuestra
adoración.Cuando fracasamos en absolver esta obligación
de justicia, que pertenece no solo la ley divina revelada y eclesial,
pero también en la ley natural, la persona humana sufre un
diminuir de su carácter y dignidad.Ya no podemos ver los
cielos.Imagina lo que pudiera pasar si cada persona que esta escuchando
mi voz en este momento, invitara a alguien que ya no va a misa los
Domingos para regresar a la adoración de Nuestro Señor.
Mientras el numero de aquellos que asisten a misa han disminuido,
también se pueden encontrar unas sombras entre aquellos que
asisten a la Santa Iglesia los domingos o en otras ocasiones, como
funerales o bodas. Me parece que se ha desarrollado, especialmente
después del Concilio Vaticano II, la presunción del
derecho para recibir la Santa comunión.Me detendré
en especular las causas de esta perdida dramática de la obligación
de prepararse uno mismo a recibir el Cuerpo y Sangre de Cristo.Pero
debemos recordar una verdad importante:La Eucaristía intensifica
el amor en el corazón de uno que ha sido convertido al Señor.No
afecta la conversión del corazón.El sacramento de
la reconciliación es la única manera para que el católico
se aleje de un serio pecado y reciba el perdón que Dios a
confiado a la Iglesia por medio del ministerio de los sacerdotes.Desgraciadamente,
se a desarrollado el punto de vista que con el solo hecho de estar
presente en la misa y tienes el deseo de comulgar, entonces el o
ella disfruta el derecho de recibir la Santa Comunión.Este
error no es nuevo; hasta le llamo la atención al Apóstol,
que advirtió que cualquier persona que come la Eucaristía
en pecado merece su condenación.Todos estamos obligados a
adorar a Dios, hasta aquellos que por cualquier razón se
encuentra fuera de la comunión del amor de la Eucaristía
que crea entre los santos, “Así pues, si el cristiano
tiene conciencia de un pecado grave, esta obligado a seguir el itinerario
penitencial, mediante el sacramento de la Reconciliación,
para acercarse a la plena participación en el Sacrificio
eucarístico.”(EdE 37).
Hay una tercera sombra que detiene el esplendor de la Eucaristía
de brillar en los católicos.Hay muchos católicos que
todavía les faltan disfrutar plenamente los beneficios de
la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica
que ha hecho posible para que ellos reciban.La instrucción
en la fe permanece deficiente entre ciertos miembros de la Iglesia.Tristemente,
esta privación afectó a los laicos y al clero.A veces
la privación de una plena instrucción se manifiesta
en y es reforzada en sencillas cosas, como asumir una postura impropia
durante la misa.Por ejemplo, cuando alguien esta parado cuando debe
arrodillarse.Otras veces, la privación afecta el conocimiento
que los católicos debe poseer sobre la Eucaristía
misma, el sacerdocio apostólico, y el carácter sacrificial
de la misa.Se extenderá más allá de mi propósito
de este momento para proporcionar un relato agotado de la deficiencia
teologal y catequética de la Eucaristía, o para comentar
en los abusos litúrgicos, que brotan de estas deficiencias.Es
suficiente observar que la Iglesia ha proporcionado remedios para
esta privación.Me gustaría mencionar especialmente
el Catecismo de la Iglesia Católica, las “cartas”
del Jueves Santo del Papa a los sacerdotes de todo el mundo, especialmente
la reciente encíclica Ecclesia de Eucharistia con el documento
que lo acompaño, Redempotionis Sacramentum, publicado hace
poco este año.Los laicos y el clero deben estudiar cuidadosamente
estos últimos dos documentos; estos completan la instrucción
del Concilio Vaticano II sobre la Eucaristía en la misma
manera que Veritatis Splendor completo la llamada del concilio a
una renovación de la moral teológica.Su eterna conexión
con la nueva Instrucción General del Misal Romano también
debe ser tomado en cuenta. ¿Por qué tanta preocupación
por la Eucaristía y su propio y digna celebración?Papa
Juan Pablo II nos da la respuesta.Este sacramento constituye “lo
mas precioso que la Iglesia puede tener en su caminar por la historia”
(EdE 9).
Nosotros reconocemos estas sombras con tristeza, pero no sin esperanza.Este
Congreso Eucarístico Internacional y el Año de la
Eucaristía que la anterior mencionada inaugura, puede pedir
a la Iglesia esa gracia que pueda deshacer las sombras.Esta es nuestra
oración.Que la luz de la Eucaristía ilumine cada miembro
de la Iglesia, para que todos puedan descubrir que están
unidos “profundamente en Cristo.”Para la persona humana,
no hay ninguna otra plena perfección o posible felicidad.
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