Ave María

a cargo de don Luciano Alimandi


Los Santos: ¡obra maestra del Espíritu Santo!
El milagro de la fe en Él
Señor, Tú nos bastas
Convertirse es creer en Jesús
Atraídos por Jesús
En camino con María
La vía mariana
El misterio de la alegría
La vida es espera…
El Esperado de los pueblos
La presencia de Jesús
El hombre es señor de la eternidad
¡No perdamos de vista a Jesús!
Como una gota de agua que cae en el océano
La conversión de Pablo y la nuestra
Dad a Dios lo que es de Dios
Un corazón indiviso para Dios
Jesús en Ti confío
¡No podemos olvidar a los Ángeles!
¡Quien reza recibe la fuerza de Cristo!
La oración es el deseo de Dios
“La oración es el respiro del alma”
Es siempre la Madre que guía a Jesús
Renuncia a tí mismo y encontrarás a Jesús
La “mirada” de Jesús hacia nosotros
Donde “se detiene” María, reina la paz
El camino de la pequeñez
“¿Vosotros quien decís que soy?”
Sólo Dios libra de todo temor
Solo Dios nos puede salvar
Mirando en nuestros ojos, Jesús nos llama
El Corazón de María
El “mar del Amor”
Somos imagen de Dios
El poder transformador del Espíritu
“Veni Sancte Spiritus, Veni per Mariam”
La vida en el Espíritu
“Estamos hechos para el cielo”
Jesús “camina junto a nosotros”
La Divina Misericordia
¡Aparecerá un día también a nosotros!
El “sueño” de los discípulos
Mirar la realidad a través de Jesús
Dios se quiere donar
Convertirse cada día
Nosotros peregrinos a Lourdes
El egoísmo es ciego
¡Sólo ama verdaderamente quién se olvida de si mismo!
¡En Navidad también tú vuelves a nacer!
¡Qué grande es María!
La inquietud del corazón humano
La extraordinaria fuerza del amor
¡Dios quiere el hombre libre en la santidad!
“Buscar las cosas de arriba”
¡Creados para el Cielo!
Jesús, la única roca de la existencia humana
¡Hay un ángel que camina a tu lado!
¡Se debe tomar en serio al Señor!
“La conversión no acepta demoras”
“¡Mira a la estrella, llama a María!”
En el nacimiento de María todos renacemos
"¡Cristo me basta!”
El Baptista y las beatitudes
"Dejarse aferrar por Cristo"
"Junto al Corazón del Hijo está el Corazón de la Madre"
"Dos Corazones un único Amor"
"La hora del Espíritu Santo"
María, “Mujer” del Espíritu
“La luz de Fátima en el mundo”
La gloria de Dios brilla en María
"Echad las redes de la parte de la misericordia"
"¡Es el Señor!”
“¿Por qué buscáis entre los muertos a Aquel que vive?”
La Semana Santa del cristiano
“Y el nombre de la Virgen era María”
Inmerso en el silencio de Dios
"Itinerario hacia la oración del corazón"
La Virgen Maria y "la hermana muerte"
"Un Corazón lleno de la Voluntad de Dios"
"Maria, Mujer de las Bienaventuranzas"
"Por Maria a Jesús"
El "poder" humilde de Maria
"Maria, ayuda de nuestra fe"
"Madre de la unidad”
"Maria en el corazón del cristiano"
"Maria y la fuerza del testimonio"
“María: la Madre que custodia nuestro corazón”
"El abrazo de Maria"
"La Inmaculada Concepción"
"La Virgen de la ternura"
"La Virgen del Adviento"
“Maria Reina de nuestros corazones"
"Maria, Madre de nuestra entrega"
"Maria ha elegido la mejor parte"
"Maria, Nueva Eva: camino de la felicidad"
“María, dónanos la espontaneidad de tu Corazón”
"No se puede concebir la vida de la Iglesia sin el Rosario"
"Reina del Rosario"
"Dónde está Jesús está también su Madre"
El “Magnificat” de la Madre se convierte en el “Magnificat” de sus hijos
"Madre humildísima"
“Madre de los sacerdotes”
“Ad Jesum per Mariam”
“Madre de nuestra entrega y de nuestro abandono”
“Madre de Misericordia”
“La Virgen de la Visitación”
“Aquel rostro de Madre”
“Los dos Corazones inseparables”

Ave María

A lo largo de los siglos el culto a la Virgen María ha visto florecer, junto a las tradicionales fiestas litúrgicas dedicadas a la Madre del Señor, innumerables expresiones de piedad mariana. Entre ellas sobresale la oración del "Ave María", que se remonta al siglo XIV inspirándose en los textos de la Sagrada Escritura, y el rezo del "Angelus", que invita a los cristianos a evocar a María en los diversos momentos de la jornada. En la devoción mariana, ha adquirido un puesto de gran relieve el Rosario, oración sencilla que mediante la repetición de "Ave Marías" lleva a contemplar los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos de la fe, descubriendo el rostro de un Dios cercano a los hombres, al que la Virgen alumbró en Belén y acompañó por el camino de la Cruz hasta la Resurrección
(Juan Pablo II, Audiencia del 5 de noviembre del 1997)

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