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NO ES IGUAL NO ES IGUAL
INFORME SOBRE EL DESARROLLO INFANTIL EN PAREJAS DEL MISMO SEXO
Mayo 2005

Mónica Fontana - Patricia Martínez - Pablo Romeu
Edita y Coordina: Hazte Oir
Colaboran: Foro Español de la Familia – Instituto de Política Familiar

Índice de contenidos
Resumen ejecutivo............................................................................................3
Presentación......................................................................................................5
Prólogo ...............................................................................................................6
1. Derechos del niño .........................................................................................7
2. Opiniones divergentes de los expertos ¿qué hay detrás? ......................7
2.1. La APA y la AAP......................................................................................7
2.2. Otros investigadores frecuentemente citados .........................................9
3. Informes .........................................................................................................9
3.1. Tasker y Golombok (95) ........................................................................ 11
3.2. Bailey et al (95)...................................................................................... 11
3.3. Cameron y Cameron (96)...................................................................... 11
3.4. Stacey y Biblarz (2001).......................................................................... 12
3.5. González M del M et al. (2002) ............................................................. 12
4. Otros estudios............................................................................................. 15
5. Conclusión...................................................................................................20
6. Agradecimentos.......................................................................................... 21
Apéndice 1:
Bibliografía ....................................................................................................22
Apéndice 2:
Estudios evaluados en Lerner, R. & Nagai, A. K. (2000a) ...........................30
Apéndice 3:
Algunos estudios evaluados por Belcastro, P., et al. (1993).........................31

Resumen ejecutivo
La práctica totalidad de los estudios realizados sobre la evolución de los niños
criados por parejas de homosexuales no demuestra nada. Casi todos ellos (incluyendo
los realizados en España) carecen del mínimo rigor científi co necesario para
poder alcanzar conclusiones con un grado aceptable de validez. Los fallos más habituales
de estos estudios son: el tamaño de la muestra (normalmente demasiado
pequeño), su falta de aleatoriedad (las parejas homosexuales no son las seleccionadas
aleatoriamente, sino que incluso son reclutadas por otros seleccionados o por
asociaciones homosexuales), el uso de grupos de control —parejas heterosexuales
— inadecuados, así como comparar madres lesbianas solas, con madres
heterosexuales divorciadas o separadas, con lo que los hijos de las madres heterosexuales
tienen una desventaja debido al trauma del divorcio o separación.
Hasta la fecha, no ha habido ni un solo estudio sufi cientemente amplio y
bien realizado del que sacar conclusiones, por lo que no puede afi rmarse en
ningún caso, tal y como se ha hecho estos días, que los estudios científi cos
avalan la adopción por personas del mismo sexo.
De los pocos elementos a no descartar de esos estudios, así como de otros estudios
rigurosos sobre temas conexos, podemos concluir que en los niños criados
por parejas de homosexuales son más frecuentes que en la media de la población
ciertas conductas o situaciones que en general resultan desfavorables para ellos:
• Son más frecuentes los problemas psicológicos, y en particular
– autoestima baja;
– estrés;
– inseguridad respecto de su vida futura en pareja y tener hijos;
– Trastorno de Identidad Sexual;
– rechazo del compañero o compañera del progenitor homosexual como fi gura
materna o paterna y preferencia por vivir con el otro progenitor.
• Son más habituales los trastornos de conducta como:
– drogodependencia;
– disfunciones en la conducta alimentaria;
– fracaso escolar: peores califi caciones y mal comportamiento en clase.
• Es más corriente que sufran experiencias traumáticas;
– ruptura de la pareja: las parejas estables homosexuales en Suecia tienen un
índice de ruptura muy superior a los matrimonios (+37% los hombres y +200%
las mujeres);
– abusos sexuales paternos: Cameron y Cameron encontraron un 29% de casos
en hijos de homosexuales frente a 0,6% en hijos de padres heterosexuales.
• La presencia de conductas o identidades homosexuales es del orden de 8 veces
más frecuente que la mediavier
En relación con el último punto, e independientemente de la valoración moral
o social (positiva, indiferente o negativa) que pudiesen merecer las conductas o
incluso las meras tendencias homosexuales, lo cierto es los estudios disponibles
muestran que las personas homosexuales experimentan con más frecuencia que la
población en general ciertas situaciones en principio desfavorables:
• Una salud en general más deteriorada
– mayor tasa de enfermedades mentales
– del orden de 4 veces más SIDA y otras Enfermedades de Transmisión Sexual
– mayor tendencia al suicidio
• Conductas de riesgo en sus relaciones afectivas
– más promiscuidad
– mayor tasa de ruptura de relaciones
– alta tasa de relaciones sexuales con menores de edad
Evidentemente, cuando una persona adulta elige libremente esta conducta
acepta conscientemente estas consecuencias, pero ese no es el caso de un niño
que se ve expuesto involuntariamente a circunstancias que le hacen más proclive a
correr estos riesgos.
Si aceptamos el bienestar del niño como prioridad, a la vista de la situación de la
adopción en España y de la bibliografía disponible sobre el tema, no podemos asegurar
en ningún caso la idoneidad de las parejas homosexuales para adoptar
niños. Así pues, ante la duda que tal cantidad de bibliografía plantea, nos vemos
obligados a abogar en benefi cio del menor y solicitar que no se concedan
menores en adopción a parejas del mismo sexo.
Completan este informe tres apéndices. El Apéndice 1 contiene una lista de la
bibliografía consultada y que hemos considerado relevantes para tratar de determinar
la idoneidad de la adopción por parte de personas del mismo sexo. En el Apéndice
2 hemos incluido una lista de los estudios evaluados en Lerner, R. & Nagai, A.
K. (2000a). Por último, el Apéndice 3 cita algunos de los estudios evaluados por
Belcastro, P., et al. (1993).

Presentación
Por Ignacio Arsuaga
Presidente de HazteOir.org

Ante la reciente tramitación parlamentaria en el Congreso de los Diputados del
Proyecto de Ley que pretende dar acceso a las parejas del mismo sexo a la adopción,
se ha dicho, con una completa falta de rigor, en algunos medios de comunicación
que todos los estudios científi cos apuntan a que no hay motivo alguno para negar la
adopción a parejas del mismo sexo. El Gobierno y el Parlamento parecen haberse
propuesto legislar con base a estos supuestos estudios que apoyan las tesis
favorables a la adopción por parejas del mismo sexo.
El presente informe pretende recoger el estado de la cuestión en la investigación
científi ca, cuyas conclusiones difi eren sustancialmente de lo que con tanta ligereza
se ha difundido: en efecto, según los estudios más fi ables, los niños criados por
parejas de homosexuales tienen un desarrollo muy distinto de los que crecen
en familias naturales y, en muchos aspectos, perjudicial para ellos. Como podrá
comprobar, los autores aportan información y documentación muy relevante
sobre los riesgos que plantea la adopción por uniones de homosexuales para los
niños, únicos y exclusivos titulares del derecho de adopción en el orden jurídico
internacional.
Así mismo, este documento demuestra cómo, desde el punto de vista metodológico,
muchos de los estudios que se citan para apoyar la adopción por uniones
homosexuales carecen del mínimo rigor exigible para ser califi cados de científi cos.
En defi nitiva, entendemos que desde la mera técnica legislativa, y sin entrar
en consideraciones de cualquier otra índole, que no se puede legislar en función
de estudios poco solventes como los que se analizan en este informe. Por todo
ello, pedimos a los parlamentarios españoles que, en caso de duda o de opiniones
contradictorias, voten en contra de un Proyecto de Ley que, de aprobarse, podría
suponer daños irreparables a los niños que fueran adoptados por parejas del mismo
sexo.

1. Derechos del niño

Frecuentemente se olvida que son los adoptados y no los adoptantes quienes
ostentan el derecho de adopción. La adopción debe ir a favor del adoptado y
siendo especialmente cuidadosos con su bienestar, independientemente de
las aspiraciones de los adoptantes.
Dice la Convención de los Derechos del Niño que “los Estados Partes que reconocen
o permiten el sistema de adopción cuidarán de que el interés superior del
niño sea la consideración primordial” y la propia Declaración de los Derechos del
Niño dice que “el interés superior del niño debe ser el principio rector de quienes
tienen la responsabilidad de su educación y orientación”. En cualquier
caso, según todas las interpretaciones tanto legales, éticas y científi cas, se debe
preservar el bien del menor. menor
Una vez sentado este principio, cabe preguntarse si existe evidencia científi ca
o no sobre la idoneidad de las parejas del mismo sexo para adoptar niños. En las
siguientes líneas trataremos de dar respuesta a esta cuestión.

2. Opiniones divergentes de los expertos ¿qué hay detrás?

Resulta chocante que se afi rme que hay un consenso entre los investigadores
sobre la inocuidad de la adopción por parejas homosexuales, cuando muchos de
los más relevantes no están de acuerdo con esa afi rmación. Así lo ha manifestado
el Presidente de la Asociación Mundial de Psiquiatría (el conocidísimo Juan José
López-Ibor), o la propia Asociación Española de Pediatría, que ha declarado que
“un núcleo familiar con dos padres o dos madres es claramente perjudicial
para el armónico desarrollo de la personalidad y adaptación social del niño”.
Incluso el American College of Pediatricians en su informe “ en su informe “ Parenting Issue: Homosexual
Parenting: Is It Time For Change? ”1 se muestra claramente en contra.
¿De quiénes procede entonces ese pretendido consenso? ¿Quién lo defi ende?
Veamos brevemente quiénes son y cómo trabajan.

2.1. La APA y la AAP
Con frecuencia se esgrimen las declaraciones de la APA —Asociación Psicológica
Americana— y los de la AAP —Asociación Americana de Pediatría— donde se
citan ciertos estudios como prueba de la inexistencia de problemas en el desarrollo
de los niños en parejas del mismo sexo. Sin embargo, parece no existir un solo estudio
que muestre lo contrario.
Para entender esta situación, hay que conocer a fondo quien realiza estos informes
en las asociaciones, los estudios citados, así como los estudios y datos que se omiten.

Prólogo
Por Aquilino Polaino Lorente
Catedrático de Psicopatología
Director del Departamento de Psicología de la Universidad San Pablo-CEU
La realidad social es siempre compleja y en las sociedades democráticas
avanzadas mucho más proteica y diversa. El Informe sobre el desarrollo infantil en
parejas del mismo sexo al que se me ha hecho el honor, inmerecido por mi parte,
de prologar con estas breves líneas, constituye un apretado, completo y riguroso
elenco de la información científi ca disponible sobre esta controvertida cuestión.
La asepsia y objetividad que han demostrado los autores de este Informe parecen
haber sido guiadas por aquel principio de Ernst Jünger que nos recuerda que
“por tratar de parecer lo que no somos, dejamos de ser lo que somos”.
Es mucho el esfuerzo que los autores han debido realizar para ofrecer, en tan
sintética exposición, una revisión sistemática y actualizada de las fuentes bibliográ-
fi cas más relevantes, hoy disponibles, cualquiera que fuere el supuesto sesgo de
sus autores y de las revistas donde esos artículos han sido publicados.
Nada han rehusado en este trabajo, como tampoco nada han añadido de su
cosecha, lo que es muy de agradecer al tratar de esta espinosa y problemática
cuestión. Tal vez hayan optado por seguir en esto a Lucio Anneo Séneca, cuando
afi rmaba que “prefi ero molestar con la verdad que complacer con adulaciones”.
Como especialista en psiquiatría —con una trayectoria profesional de casi cuatro
décadas asistiendo a las personas que consultan por estos problemas—, he de
reconocer la deuda que he contraído con los autores de este Informe.
Estoy seguro de que su atenta lectura contribuirá a formar una sólida opinión en
quienes titubean y se mecen en las dudas de la incertidumbre, mientras se sofoca y
obstaculiza la más justa toma de decisiones.
Baste recordar aquí, por último, aquellas esclarecedoras y proféticas palabras
de Martín Lutero King, quien nos advertía de que “tendremos que arrepentirnos en
esta generación no tanto de las acciones de la gente perversa sino de los pasmosos
silencios de la gente buena”.
Sin duda alguna, los autores de este Informe no se han quedado mudos, ni han
silenciado ningún hecho, como tampoco han hurtado esfuerzo alguno en el trabajo
que, afortunadamente, han realizado. Por todo ello, el autor de estas líneas les
rinde aquí el modesto homenaje de su más sincera felicitación.
La asociación más fi rmemente a favor de la adopción homosexual en sus declaraciones
es probablemente, la Asociación Psicológica Americana, que para esta
cuestión, dispone del siguiente grupo de trabajo:
• Director. Dr. Armand Cerbone. Activista homosexual. Él y su compañero fundaron
la Society for the Psychological Study of Lesbian, Gay, and Bisexual Issues
(co- (co- nocida como la División 44 de la APA). Premiado con la Chicago Gay and Lesbian
Hall of Fame.
• Dr. Beverly Green, editor de la publicación homosexual Psychological Perspectives
on Lesbian and Gay Issues, entre otras. ves
on Lesbian and Gay Issues, entre otras. • Dr. Kristin Hancock, escritora de la escritora de la Hancock Guidelines for Psychotherapy with Lesbian, Gay,
and Bisexual Clients y varias publicaciones homosexuales. Miembro de la y varias publicaciones homosexuales. Miembro de la División 44.
• Dr. Lawrence A. Kurdek, ha escrito para la publicación homosexual Contemporary
Perspectives on Lesbian, Gay, and Bisexual Psychology
Psychology. • Dr. Letitia Anne Peplau. Escritora de varios libros de temática homosexual, lesbianismo
e ideología de género.
• Dr. Candace A. McCullough, lesbiana conocida por su relación con su pareja, ya que
ambas son sordas, y saltaron a la palestra informativa en el 2002 por intentar —y
lograr— mediante inseminación artifi cial que el hijo de su compañera fuera sordo. Por
segunda vez, la compañera de McCullough fue inseminada artifi cialmente usando
esta vez un donante sordo con el fi n de aumentar las posibilidades de que el niño
fuera también sordo. La primera hija (Jehanne, de 7 años) es sorda total, el segundo
(Gauvin, con 2 años), sólo tiene una pequeña audición en un oído. Según ellas, ser
sordo es “una forma de cultura”.
Como vemos, no se trata simplemente de que todas esas personas tengan una
conducta homosexual en su vida afectiva (lo cual podría explicar su interés por el tema,
pero no necesariamente comprometer su imparcialidad), sino de que son activistas del
movimiento gay
altamente comprometidos con la promoción de unas ideas muy con- altamente comprometidos con la promoción de unas ideas muy con- cretas. Por tanto, no se puede argumentar que el grupo de trabajo encargado de este
tema sea totalmente independiente y se mueva por intereses únicamente científi cos.
Prueba de ello la dan personas como Robert L. Spitzer, que fue uno de los responsa- que fue uno de los responsa- Spitzer
bles de la eliminación de la homosexualidad como enfermedad del DSM-III
—Manual —Manual de diagnóstico editado por la Asociación Psiquiátrica Americana— que ha sido condenado
al ostracismo profesional por haber cambiado de opinión. También el expresidente
de la Asociación Psicológica Americana, Robert Perloff, que habla claramente que habla claramente Perloff
de “ mafi as mafi as ” dentro de la asociación que él presidía, diciendo que “
la APA es demasiado la APA es demasiado políticamente correcta […] y demasiado obediente a ciertos intereses”.
En cuanto a la Asociación Americana de Pediatría, también tiene un grupo de
trabajo dedicado a este tema, encabezado por Ellen Perrin. Cuando se le preguntó
en noviembre pasado acerca de sus informes que afi rman que las parejas del mismo
sexo son idóneas para la adopción, tuvo que reconocer que las muestras
no eran lo sufi cientemente grandes, pero —dijo— que si se sumaban todos los
estudios pequeños, se podía confi ar en ellos. También afi rmó que los niños criados
por lesbianas teñían “menos agresividad y eran más tolerantes con la diversidad” y
que sufrían “más estrés” que los criados por heterosexuales. Cuando se le preguntó
por la posible orientación sexual de estos niños criados por homosexuales afi rmó
que era una pregunta “homófoba” y no dio respuesta.

2.2. Otros investigadores frecuentemente citados
Muchos de los investigadores que se dedican a este tema tienen, desgraciadamente,
una idea preconcebida y realizan sus estudios de manera que confi rmen sus
ideas. Muy conocidas por este motivo son Charlotte Patterson y Judith Stacey. Stacey
Judith Stacey, conocida por sus informes a favor de la adopción por parejas del conocida por sus informes a favor de la adopción por parejas del Stacey
mismo sexo, ha declarado más de una vez que la presencia de un padre —masculino
— es del todo superfl ua para el correcto desarrollo de un niño. Además,
dice no creer en absoluto en la institución familiar y y aboga claramente por
“ampliarla” a más de dos personas en un artículo de 1996.
La investigadora Charlotte Patterson, lesbiana, ha sido citada en numerosas
ocasiones por los jueces para actuar como experta en el tema. Sus propios
abogados en un juicio en Florida —ver Amer v. Johnson, (1997)— le solicitaron
una copia de la documentación y datos de sus estudios, sospechando que había
usado a amigos en su elaboración y que por tanto, carecían de toda validez,
y Patterson se negó rotundamente a entregarles los datos. El juez y ambas partes
le instaron a hacerlo, pero Patterson no accedió. El juez concluyó que sus estudios
eran “ cuestionables cuestionables ”. Desde entonces, sus estudios fueron excluidos de
la Corte de Florida. Incluso en otro juicio en Hawai —Baehr v. Miike (1996)— tuvo
que reconocer que los hijos de homosexuales padecían de más síntomas de
estrés y que los estudios que manejaban no tenían la sufi ciente representatividad.
Patterson ha defendido en Patterson (1992) la famosa cifra de Kinsey et al.
(1948) —que ha sido refutada convenientemente por diversos estudios y estadísticas
ofi ciales— de que el 10% de la población es homosexual, cuando los datos
de organismos ofi ciales como el INE2 nos hablan de casos extremos donde se llega
a concentrar un 3’3% de personas que dicen haber tenido alguna relación homosexual,
lo cual, conviene recordarlo, no implica que sean homosexuales. Si nos
atenemos al único dato fi able que tenemos en España, que es el número de parejas,
tenemos que el 0’089% de los núcleos familiares españoles es homosexual.(Datos del Censo realizado por el INE)

3. Informes

¿Qué sabemos realmente sobre el desarrollo de los niños criados por parejas
del mismo sexo? En palabras de los doctores Lerner y y Nagai, nada puede afi rmarse. nada puede afi rmarse. Nagai
Veamos algunas recopilaciones críticas con los estudios en cuestión.
2 Datos obtenidos de Hábitos Sexuales de los Españoles
del Instituto Nacional de Estadística del Instituto Nacional de Estadística
Robert Lerner y y Althea Nagai revisaron en 2001 —” revisaron en 2001 —” No Basis: what the studies
don’t tell us about same-sex parenting”4— 49 estudios tanto favorables como contrarios
a la adopción y encontraron graves fallos que invalidaban por completo
cada uno de los estudios.
En el mismo sentido, Belcastro et al.(1993), “
A Review of Data Based Studies A Review of Data Based Studies Addressing the Affects of Homosexual Parenting on Children’s Sexual and Social
Functioning”, analizaron otros 14, siendo al menos 11 inaceptables5. En palabras
de Belcastro: “La conclusión de que no hay diferencias signifi cativas en niños
criados por madres lesbianas frente a madres heterosexuales no está sustentada
por los estudios publicados.”
De la misma forma se pronuncia Wardle (1997), llegando a tildar la calidad de
algunos estudios de “ algo más que una anécdota algo más que una anécdota ”.
También Morgan (2001), revisa 144 artículos y llega a la misma conclusión.
Stacey y Biblarz (2001)6, desde una óptica pro-adopción, hacen una revisión de 21
estudios pro-adopción dándolos como válidos, pero negando las conclusiones. Si en los
estudios dice no haber diferencias entre hijos de parejas heterosexuales e hijos de parejas
homosexuales, Stacey y y Biblarz argumentan que los hay, hay pero les restan importancia.
¿Cuáles son los fallos más habituales de estos estudios? Sin duda, el principal
es el tamaño de la muestra. La mayoría de estudios disponen de pocos sujetos.
Otro de ellos suele ser el grupo de control —parejas heterosexuales— inadecuado,
así como la falta de aleatoriedad de la muestra que se usa, ya que las parejas
homosexuales no se las selecciona aleatoriamente, sino que incluso son reclutadas
por otros seleccionados o por asociaciones homosexuales. Otro de los fallos
habituales es comparar madres lesbianas solas, con madres heterosexuales
divorciadas o separadas, con lo que los hijos de las madres heterosexuales tienen
una desventaja debido al trauma del divorcio o separación.
Hasta la fecha, no ha habido ni un solo estudio sufi cientemente amplio y
bien realizado del que sacar conclusiones, por lo que no puede afi rmarse en
ningún caso, tal y como se ha hecho estos días, que los estudios científi cos
avalan la adopción por personas del mismo sexo.
Teniendo muy presentes las limitaciones de estos estudios, es necesario destacar
que muchos de ellos —por no decir todos— muestran datos discordantes
respecto a los grupos de control o a la media poblacional. Pese a existir estas diferencias,
ciertos investigadores prefi eren disfrazarlas. Valga el ejemplo citado antes
de Ellen Perrin, que cuando habla de estudios de hijas de lesbianas, disfraza de
“menor agresividad y más tolerancia” lo que es claramente un síntoma de falta de
rol paterno por haber carecido de un padre de sexo masculino. Incluso en ocasiones,
tal y como hace Perrin, se niegan a responder a preguntas clave —”¿será
homosexual un niño criado por homosexuales?”— usando argumentos demagógicos
—“es una pregunta homófoba”— en vez de científi cos.
4 Se puede encontrar la lista de estudios como apéndice a este documento
5 En los apéndices se pueden encontrar varios de estos informes
6 Ver una explicación más exhaustiva sobre este informe más adelante en este documento

A continuación, pese a que como ya se ha comentado, tienen serias defi ciencias,
mencionaremos algunos aspectos que se repiten constantemente en estos
estudios, por considerarlos signifi cativos.

3.1. Tasker y Golombok (95)
Se trata de un interesantísimo estudio debido a que, pese a lo reducido de su muestra
(20 varones y 26 mujeres) es el único conocido que ha realizado un seguimiento de
los niños biológicos de lesbianas desde su infancia hasta la edad adulta. La edad media
de los hijos al fi nal de la muestra es de 23,5 años. En este estudio los hijos de lesbianas
demostraron tener una predisposición muy superior a la homosexualidad.

Variable
Madre Lesbiana
Madre heterosexual
Algún tipo de atracción sexual por el mismo sexo 36% 22%
Consideración de posible relación homosexual 56% 14%
Relaciones sexuales con el mismo sexo 24% 0%
Identidad homo o bisexual 8% 0%
Número 25 21


Este estudio fue revisado por el Dr. Williams
en el 2000 y encontró que de los en el 2000 y encontró que de los resultados, además, se desprendía una autoestima signifi cativamente baja, así
como problemas sociales y emocionales en hijos de padres homosexuales.

3.2. Bailey et al (95)
Este estudio de 85 hijos adultos (media de 25,3 años) de padres homosexuales o
bisexuales. Las conclusiones arrojaban un porcentaje de hijos con identidad homosexual
o bisexual del 9% cuando la media está en torno al 1% en EEUU —según el
informe de Remafedi y colaboradores en la revista en la revista Pediatrics
en 1992—, y alrededor en 1992—, y alrededor del 3.7% en adultos británicos —Johnson y colaboradores, The Lancet
2001— 2001— mientras que en Francia se cifra sobre el 1-2% —ACSF Investigators (1992)—.

3.3. Cameron y Cameron (96)
Este estudio goza de una muestra bastante amplia —más de 4000 sujetos— de
personas que respondieron a un cuestionario que se les envió por correo. De entre
toda la muestra, 17 afi rmaron tener al menos un padre homosexual. Los resultados
muestran que 4/6 varones (67%) y 1/11 mujeres (9%) tuvieron una experiencia
homosexual y que el 35% se identifi caban como homosexuales. Incluso se encontraron
diferencias muy signifi cativas en cuanto a si habían mantenido relaciones
sexuales con sus padres. El resultado fue de 5/17 (29%) en hijos de padres
homosexuales frente a 28/4623 (0.6%) hijos de padres heterosexuales.

3.4. Stacey y Biblarz (2001)
Una recopilación de 21 estudios muy importante debido a que su autora —Judith
Stacey
— ha defendido pese a las evidencias que no existen diferencias entre niños cria- — ha defendido pese a las evidencias que no existen diferencias entre niños cria- dos por homosexuales y heterosexuales. Sin embargo, en esta recopilación reconoce
por primera vez que las madres lesbianas provocan un efecto “feminizante” en niños y
“masculinizante” en niñas. Es más, explica que los hijos de las madres lesbianas parecen
no adaptarse al rol propio de su sexo. La propia autora dice textualmente que
“ las niñas adolescentes criadas por madres lesbianas parecen ser las niñas adolescentes criadas por madres lesbianas parecen ser más aventuradas
sexualmente
[…] en otras palabras, una vez más, los niños (especialmente las niñas) […] en otras palabras, una vez más, los niños (especialmente las niñas) criadas por lesbianas parecen desligarse de las normas de género
tradicionales, tradicionales, mientras los niños criados por madres heterosexuales parecen aceptarlas.”

3.5. González M del M et al. (2002)
El informe “Dinámicas Familiares, Organización de la Vida Cotidiana y Desarrollo
Infantil y Adolescente en Familias Homoparentales” es prácticamente el único
realizado en nuestro país acerca del desarrollo de niños por parejas del mismo sexo
y es por ello por lo que lo analizamos minuciosamente.
Siguiendo los puntos marcados en artículos como el de de Irala, J. y Martinez-
González, MA (2004) y otros, encontramos serias defi ciencias en este informe:
1. Los 28 núcleos familiares que estudia son del todo insufi cientes para sacar
ninguna conclusión. Es más, si hay que dividir estos casos en hijos de anteriores
relaciones heterosexuales ( ( 15) —que sí han tenido madre y padre durante cierto han tenido madre y padre durante cierto tiempo—, adopción (5) e inseminación (5), sin contar 3 de los casos donde el padre
biológico no tiene la custodia del menor, y además tenemos en cuenta que y además tenemos en cuenta que menor 14 de los 28 núcleos familiares eran monoparentales, tenemos que concluir que ningún científico serio trataría de sacar conclusiones de una muestra de tal tamaño. También es signifi cativo que se contactara 60 familias y se desecharan más del 50%.
Los investigadores tienen que admitir su discutible representatividad pero lo
argumentan de la siguiente manera: “La muestra estudiada no ha podido elegirse
aleatoriamente, sino que ha sido incidental, o lo que es lo mismo, la confi guran
familias que aceptaron participar voluntariamente,[…] En este sentido, puede
discutirse la representatividad de la muestra pero, como argumentan Patterson y
Redding (1996), “en este momento hay tantas razones para argumentar que las
muestras no representan a la población de madres lesbianas, padres gays y sus
hijos o hijas como las que existen para argumentar que sí las representan” (pag.44).
Ciertamente ni en nuestra sociedad, ni que sepamos en ninguna otra, se dispone de
datos fi dedignos del conjunto de familias homoparentales, por lo que no sabemos si
estamos estudiando una muestra que representa al universo poblacional o no.
” ” La explicación no es en absoluto satisfactoria. La muestra no puede ser representativa
sencillamente porque es demasiado pequeña per se, independientemente
de que se conozca o no —que sí se conoce, ahí están los datos
del INE antes citados— el universo poblacional. Muchas otras investigaciones
desconocen también el universo poblacional por falta de datos fi dedignos pero
no se escudan en esa razón para ofrecer una muestra tan pobre. Además, no
puede ser representativa porque la selección no ha sido aleatoria, sino que las
personas que participan tienen una intencionalidad, puesto que lo hacen de forma
voluntaria o incluso reclutadas por asociaciones homosexuales.
2. Como se acaba de indicar, la selección de la muestra no ha sido aleatoria. Son las
propias parejas, asociaciones de homosexuales o anuncios en publicaciones
de temática homosexual, entre otras, la principal fuente de sujetos. Esto junto
con la selección de una muestra pequeña, hace preguntarse si no han sido seleccionada
la muestra de forma intencionada. Incluso los autores reconocen su falta de
aleatoriedad —ver anterior punto— y por tanto, el sesgo de selección inherente.
3. Es signifi cativo que tanto el nivel de estudios —61,5% con estudios universitarios
— como el nivel económico —sueldo medio de 1969€, frente a la media
nacional de 1031€— de las parejas homosexuales es muy superior a la media.
De nuevo, nos asalta la sospecha de la selección intencionada.
Los investigadores argumentan sobre este tema que “
podría plantearse que los podría plantearse que los datos obtenidos tuvieran un sesgo, dado que la muestra incluía una sobrerrepresentación de familias de clase media-alta. […] dos circunstancias contribuyen a
dar credibilidad a los resultados obtenidos: de una parte, el hecho de que sean
coincidentes con los que han encontrado otros grupos de investigación
de de distintos países […] y, de otra, que las muestras de comparación estén extraídas
del entorno social de la propia muestra, y no haya diferencias entre una y
otras. Yendo un poco más allá en esta argumentación, si se plantea que los datos
obtenidos pueden deberse a la extracción social de la muestra, sus recursos físicos
y psicológicos, sus valores y prácticas educativas o su implicación con el desarrollo
y la educación de sus hijos e hijas, se está reafi rmando lo que exponíamos en la
refl exión anterior: son todas estas dimensiones, y no la orientación sexual en sí, las
que pueden contribuir a confi gurar el desarrollo en uno u otro sentido”.
Ya se han explicado convenientemente la multitud de fallos y defi ciencias que estos
estudios presentan por lo que la primera razón no es válida para justifi car
una media de estudios y nivel económico superior. Es decir, Es decir, superior no se puede
validar la sufi ciencia metodológica de un estudio usando otros estudios
a todas luces defi cientes. La segunda razón, que las muestras extraídas del
propio entorno aseguran un igual nivel económico podría argumentarse en el
caso de una muestra aleatoria, pero no en este caso, donde la muestra ha
sido seleccionada. Si la muestra no es aleatoria, entonces el grupo de control
tampoco puede serlo —ver Lerner, R. & Nagai, A. K. (2000a), acerca de
los errores típicos de este tipo de estudios— y se debe seleccionar convenientemente
para asegurar que no hay variables que produzcan resultados erróneos.
La pertenencia a un mismo centro escolar en absoluto asegura un mismo
nivel económico de los padres o un mismo nivel de estudios como afi rman
los autores.
La última afi rmación es del todo errónea e impropia de una profesional de la materia.
Si los factores social y económico infl uyen en el desarrollo del niño,
y esos factores no son controlados en la muestra de control, entonces no
se puede afi rmar en ningún caso que el factor orientación sexual paterna
no infl uye a la vista de los resultados. En otras palabras, si los niños se desarrollan
mejor en familias desahogadas económicamente y con buena formación
académica, entonces la investigadora debería haber controlado estos aspectos
en la muestra de control, tos control porque, de otra forma, no podemos asegurar
si la variable orientación sexual paterna infl uye, ya que es posible que
ambas variables condicionen el resultado.
4. Se usan dos grupos de control, el primero es de niños del mismo sexo (control de
sexo) compañeros de clase de los estudiados. El segundo es un grupo de control
de niños del mismo nivel educativo con familias del mismo tipo (control de familia),
es decir, monoparentales, reconstituida, etc. Como se puede observar el estudio
toma grupos de control totalmente aleatorios, donde no se controlan las
variables, mientras que la muestra ha sido necesariamente –o, tal vez, intencionalmente
— seleccionada. Como ya se ha comentado antes, este método para
seleccionar una muestra de control es del todo erróneo en este caso.
5. La muestra de hijos se compone de 25 niños, 5 tenían de 3-6 años, 12 tenían
de 6-12 años y los 8 restantes entre 12-16 años. Llama la atención que no se
estudie ni un solo caso de mayores de 16 años, pese a que se disponía de
9 casos, ya que se nos impide evaluar
la repercusión de la homosexualidad de la repercusión de la homosexualidad de los padres a una edad donde pueda observarse de forma correcta la orientación
e identidad sexual. De nuevo, se cierne sobre el estudio la sospecha de
la selección intencionada de la muestra.
Los investigadores llegan a darse cuenta también de este problema y sugieren “
am- am- pliar la muestra no sólo en número, sino también en edades: entrevistando a chicos
y chicas mayores de edad, que han vivido y crecido en hogares homoparentales”.
De nuevo nos encontramos ante otro estudio con graves defi ciencias, pero aún
así, sería conveniente destacar ciertas tendencias que se repiten una y otra vez
en todos los estudios. En palabras de los propios autores: “en dos indicadores
estudiados, sí obtuvimos diferencias signifi cativas: la fl exibilidad en los roles
de género y la aceptación de la homosexualidad, ambos con puntuaciones les ambos con puntuaciones homosexualidad
mayores en las chicas y chicos de nuestra muestra que en quienes integraban sus
muestras de control”. Pese a que los investigadores en su estudio tratan de disfrazarlo
de “tolerancia” y decir que la sociedad ve bien que se rompan los roles de
género, este hallazgo confi rma lo que los estudios sugieren de una forma clara
o velada: existen diferencias. Se podría discutir sobre si son deseables o no estas
diferencias, pero no se puede discutir que en todos los estudios se aprecia cierta
tendencia a estas diferencias.
Sin perder de vista las defi ciencias del estudio, es de destacar otro dato relevante
por ser bastante original: las madres biológicas aseguran que sólo el 36% de sus
hijos ven a sus compañeras como una fi gura “materna”. Es decir, que las propias madres
observan que sus hijos no ven a sus parejas como una fi gura “materna”.

4. Otros estudios

Otros estudios indican otras variables a tener en cuenta para la adopción por
parejas del mismo sexo. Por ejemplo:
1. Cameron y Cameron (2002) refl ejan los múltiples problemas de identidad
sexual que ocurren en niños educados por parejas del mismo sexo.
2. Lewis (1980) pese a que es favorable a la adopción de los hijos por parte de parejas
del mismo sexo, muestra problemas de convivencia entre los hijos y la madre
biológica o su compañera. Muchos de los niños fueron llevados a terapia por
sus madres, y tras preguntarles, identifi caban a la terapeuta, en palabras de Lewis,
como “ la co-conspiradora de su madre la co-conspiradora de su madre ”. Afi rma Lewis que tras alguna cita fallida
con gente del sexo opuesto, algunos hijos se planteaban salir con personas de
su mismo sexo, y que alguno incluso afi rma que si le contaba su fracaso a su madre,
ella le animaría a probar con personas de su propio sexo —ver p. 200—.
3. Deevy (1989) indica que los niños con padres homosexuales muestran síntomas
de estrés, ira hacia su padre/madre biológico/a o su compañero/a,
baja autoestima, mayor índice de drogodependencia y una tendencia a
autolesionarse. Osman (1972) en el mismo sentido, indica una relación tormentosa
de un hijo de 16 años con la compañera de su madre.
4. Javaid (1993) realiza un estudio sobre hijos de madres homosexuales, nacidos
en un matrimonio heterosexual anterior. Encuentra que los propios hijos “manifestaban
ciertas reservas” hacia la madre homosexual, algunos incluso
tenían una mala relación con ella. Además, se mostraban inseguros respecto
a una vida futura en pareja y a tener hijos. Indica Javaid que los hijos
habitualmente preferían vivir con sus padres, puesto que no se identifi caban
con la experiencia homosexual de su madre.
5. Tripp (1998) argumenta que la ausencia de un padre o una madre tiene consecuencias
perjudiciales para la salud física y psíquica del niño.
6. En varias revistas científi cas de psiquiatría americanas, como el Journal of
American Academy of Child and Adolescent Psychiatry o o Health Psychology
y y estudios como Welch , Collings y Howden-Chapman (2000); Rothblum (1990) y
Sandfort, de Graaf, Bijl y Schnabel (2001) donde se indica que existe una probabilidad
mucho mayor de que los gays, lesbianas y bisexuales presenten
enfermedades mentales, más conductas sexuales de riesgo y en general,
una salud mucho más deteriorada que las parejas heterosexuales.
7. En Remafedi (1994a) y Remafedi (1994b) se entrevista a 239 hombres homosexuales
y bisexuales. El 42% afi rmó haber sufrido abusos sexuales siendo
menor. Doll et al. (1992) en el mismo sentido, encuentran un Doll et al. (1992) en el mismo sentido, encuentran un menor 40.8%.
8. Goode y Troiden (1980) afi rman que, de una muestra de 150 hombres homosexuales
de entre 30 y 40 años, el 69% tuvo algún contacto sexual con un menor7
7 En EEUU la mayoría de edad se alcanza con 21 años
desde que cumplió los 21 años, aunque precisa que sólo el 9% de estos menores
tenía 16 años o menos. Indica que el 45% había tenido 6 o más compañeros
sexuales menores de edad, el 78% había participado de sexo en grupo y el
65% había tenido hasta la fecha más de 100 compañeros sexuales.
9. Hablando sobre trastornos de conducta en la alimentación entre jóvenes,
Martinez-Gonzalez et al. (2003) encuentran que una familia distinta a un matrimonio
tradicional está directamente asociada con un riesgo signifi cativamente
mayor. vamente mayor
10. Green y Bozett (1991), muestra que los hijos de parejas heterosexuales, frente a los
de lesbianas, tienden a ser más agresivos, más dominantes y con una necesidad de
autoafi rmación mayor. Pese a que Green y Bozett tratan este hallazgo como positivo
para los hijos de lesbianas —incluso usando terminología negativa para un comportamiento
habitual en los hijos de heterosexuales—, lo cierto es que estos rasgos
son propios de un rol masculino, del que carecen los hijos de las lesbianas.
11. El conocido macroestudio de 1.994 “The Social Organization of Sexuality: Sexual
Practices in the United States”, donde se indican las costumbres sexuales en los
EEUU, da los siguientes datos acerca de la estabilidad de las parejas homosexuales:
– Número medio de parejas sexuales en el último año: 1,2 en heterosexuales
frente a 8 en homosexuales.
– Número medio de parejas sexuales en la vida: 4 frente a 50.
– Entrevistados que se declaran monógamos, es decir, 100 % fi eles a su pareja:
85% frente a menos del 2%.
12. Kurdek y Schmitt (1986) indican que las relaciones homosexuales son mucho
más inestables. Duffy y Rusbuilt (1985-86) argumentan que las parejas de
homosexuales varones son más estables, pero los datos que aporta muestran
una clara discrepancia. Sin incluir los matrimonios, se declaran 100% fi eles a su
pareja, el 41% de los varones homosexuales, el 76% de los varones heterosexuales
y el 88% de las mujeres heterosexuales. En el mismo sentido se
muestra Rothblum (1990), hablando de lesbianas.
13. Brooks (1989) indica que las aventuras sexuales de los padres tienen un
efecto negativo en los hijos.
14. De acuerdo con Miller et al. (1980), que realiza un estudio sobre las actitudes de varias
mujeres heterosexuales y homosexuales, las mujeres homosexuales tienen
actitudes negativas hacia los hombres. En este sentido, cita a Loney (1973), que
recoge la respuesta mayoritaria de las mujeres lesbianas estudiadas, que creen
que los padres —masculinos— no tratan bien a sus hijos. Miller hace un compendio
de citas en las que relaciona este hecho con una mala o pobre relación
de las mujeres homosexuales con su padre, basándose a su vez en otros estudios
previos. Entre otros, Bell (1978); Caprio (1954) y Saghir y Robins (1973).
15. Herrell et al. (1999) realiza un informe sobre orientación sexual y suicidio.
Fergusson et al. (1999) indica también una relación en este sentido. La propia
Federación de Asociaciones de Gays, Lesbianas y Transexuales (FEGLT)
dispone en su página web de un documento en francés sobre la tendencia al
suicidio de los jóvenes homosexuales.
16. Según el INE, el número de varones afectados de SIDA a junio del 2003 por
contacto sexual es de:
– Homosexuales/bisexuales: varones 9.058
– Heterosexuales: varones 5.899
– Desconocido/No Contesta: varones 2.402
Suponiendo que los “desconocido/N.C.” son heterosexuales, y suponiendo un
límite máximo de población homosexual masculina en España del 3’3%, tenemos
que la probabilidad de padecer SIDA se dispara casi 4 veces en el caso de
varones homosexuales.
17. Según informe Andersson, G. et al. (2004) “Divorce-Risk Patterns in Same-Sex
‘Marriages’ in Norway and Sweden”, las uniones homosexuales en Suecia
—unión homosexual con las mismas consecuencias que el matrimonio, incluido
adopción desde 1995— y Noruega —solo está legalizada la unión homosexual
desde 1993— tienen un riesgo de divorcio superior en un 50% en el caso
de los gays y el 167% en el caso de las lesbianas. Si se controlan las variables
demográfi cas que provocan riesgo de divorcio, la situación no mejora: un 37%
más para los gays y 200% para las lesbianas. Si se tiene en cuenta que en
Suecia hay 53 divorcios por cada 100 matrimonios, la cifra de divorcios entre
homosexuales adquiere una dimensión todavía mayor.
18. Estudios relativos a Holanda, de Xiridou et al. (2003), muestran que la duración
media de una relación entre homosexuales “estable” es de un año y medio.
19. Según Deneen (1994) también sobre Holanda, el número medio de compañeros
en personas homosexuales con relación estable es de 2’5 el primer
año, y llega hasta 11 el sexto año, aunque, reconoce el autor que son pocas
las parejas homosexuales que llegan al sexto año. McWhirter y Mattison, en su
estudio de 1984 se ven obligados a constatar que en las parejas homosexuales
no existe la fi delidad sexual, aunque lo disfrazan argumentando que la verdadera
fi delidad es la emocional —ver pag 253—.
20. Orejarena, Cortés, Ávila y Santelis; así como Barlow y Durand; Belloch, Sandin y
Ramos y Green, indican que el trastorno de la identidad sexual —identifi cación
con el sexo opuesto—, defi nido como un trastorno por los manuales de psiquiatría,
es debido a una falta de modelos paterno o materno. También habla del
exceso de celo materno o paterno como causante. Belloch et al. van más allá
e indican que muchas veces la causa puede ser forzar al niño a adoptar conductas
del sexo opuesto, y que en ocasiones son alentados a ello por los
propios padres. En el mismo sentido se pronuncian Person y Ovesey (1983).
21. Biller (1971), (1974) y (1993) recopila más de 1000 estudios y artículos sobre
la importancia del rol paterno en el desarrollo del niño, y en contraposición
con Judith Stacey, encuentra que este es muy benefi cioso para el niño. En
el mismo sentido, Pedersen (Ed.) (1980) y Radin et al. (1991). Estos últimos
encuentran que, en hogares de monoparentales, donde sólo hay una madre,
la infl uencia del abuelo es benefi ciosa para el niño, mientras que estos
benefi cios se pierden si sólo está presente la abuela. La autora concluye
que la presencia de un rol masculino para el niño, en ausencia del padre, es
benefi ciosa y viceversa. Es decir, que la ausencia de este rol es perjudicial.
22. Morgan (2001) revisa 144 informes sobre el tema y concluye que muchos
estudios tienen graves fallos y carencias, que muchos —incluidos los
favorables a la adopción homosexual— muestran una tendencia a la homosexualidad
de los niños, la confusión de género es habitual entre hijas de
lesbianas, también son habituales problemas psicológicos en los hijos, etc.
Además, recoge informes de EEUU, Gran Bretaña, Holanda y Nueva Zelanda
donde se indica que el matrimonio en el sentido tradicional de la palabra
es el mejor entorno para criar a los hijos.
23. Heineman (2004), una persona favorable a la adopción por personas del mismo
sexo, tiene una visión distinta de los roles masculino y femenino de lo habitual
en la literatura favorable a la adopción. Heineman no dice que la madre —en el
caso de parejas gays— o el padre —lesbianas— no sean necesarios, sino que
sugiere que el niño en estos casos debe asumir que el padre o la madre
está ausente. Es decir, según Heineman, el niño tiene dos padres y una madre
que no está, o dos madres y un padre que no está.
24. En general, Bronstein et al. (1993), asegura que los niños que no pertenecen
a una familia tradicional tienen más problemas psicológicos, teniendo peor
comportamiento en las aulas, peores califi caciones, baja autoestima, etc.
25. Daily (2001) hace una aproximación al problema de los estudios de adopción
homosexual muy buena. Realiza una revisión sobre la promiscuidad sexual y
salud de las parejas homosexuales, así como una revisión de los problemas
de identidad de sexual en los niños, haciendo especial incidencia en los
distintos roles que el padre y la madre representan, indicando que no pueden
ser asumidos por parejas del mismo sexo.
26. Asch (1997) es una recopilación de vivencias de madres lesbianas con sus hijos.
Algunas madres describen hijos con síntomas de Transtorno de Identidad
Sexual. Se describe el caso particular del hijo de la autora, y alguna anécdota
muy ilustrativa, como cuando la profesora del parvulario solicita a los niños que
se dividan en chicos a un lado y chicas al otro y el niño en cuestión se queda
en medio. La autora, lejos de observar un comportamiento extraño en el niño,
acusa a la sociedad de no amoldarse a su hijo.
27. Turner et al. (1990) indican que las madres lesbianas son abiertamente hostiles
a los roles masculinos. Así, en el estudio pueden observarse actitudes como
negarse a ofrecer juguetes asociados con el rol masculino a los niños.
28. Saakvitne (1998) y Eisold (1998) sostuvieron una discusión acerca del caso de
estudio presentado en este último. Se trata de un caso de estudio que muestra
un hijo de padres gays que identifi ca a la empleada del hogar como su
madre. Se da el caso de que el niño cree que las madres se “contratan y
despiden”.
El niño sufre psicológicamente puesto que la asistenta es despe- El niño sufre psicológicamente puesto que la asistenta es despe- despiden”
dida al involucrarse emocionalmente con el niño, además de la llegada a casa
otro hermano adoptado. Vista la situación, la pareja homosexual decide llevarlo
a terapia. El terapeuta descubre que el niño llevaba tiempo recogiendo
dinero, pensado que si reunía el sufi ciente, podría, en sus propias palabras,
“comprar otra mamá”. Argumenta Eisold que, a la vista del caso, los niños
se desarrollan mejor en hogares con un padre y una madre, y que tal necesidad
no se trata de una imposición social, sino un imperativo biológico,
ya que al niño nadie le ha enseñado a necesitar una madre —más bien al
contrario— y sin embargo, él la identifi ca en la asistenta y siente la necesidad
de tener una.
29. En McCandish (1987) es un estudio sobre parejas de lesbianas que recurren a
la inseminación artifi cial. Ocurre una conducta similar a la anterior, que muestra
una relación poco clara entre la compañera de la madre biológica y el
hijo. Un niño intenta llamar a la compañera de su madre “ papá papá ” y ambas le
explican que esto no es adecuado. El niño se dedica a explicar a aquello que
llaman por teléfono preguntando por su padre la situación, y les dice que es con
la compañera de su madre con quien quieren hablar.
En el mismo artículo, McCandish cuenta que los niños desde la edad de 4
años van pidiendo a varones “que sean sus papás”, preguntan dónde está
su papá o expresan su deseo de tener uno. “
¿Tienen los niños derecho a co- ¿Tienen los niños derecho a co- nocer a su padre? ¿Les dañará psicológicamente no conocerle jamás? ¿Cómo
le explicará la pareja quien es su padre? Ninguna de estas es una pregunta
sencilla” dice Pies refi riéndose a esta cuestión en Pies (1985).
Además, McCandish asegura que la llegada del hijo ha sido un impacto en
mayor o menor medida para la pareja y que incluso alguna estaba planteándose
la separación.
30. Pies (1985) explica algunos de los confl ictos de las parejas de lesbianas
para tener hijos por inseminación artifi cial, ya que en ocasiones, ambas
quieren y tienen que decidir cuál de las dos, o si ambas lo harán y en qué orden.
Indica también problemas en la pareja por el cariño del niño. En este sentido,
Agbayewa y Oluwaafemi (1984) muestran también problemas en la pareja, en
este caso de celos por el cariño del niño.
31. Aunque Cramer (1986) argumenta que no ninguna evidencia de que algún padre
gay haya rechazado a su hijo, lo cierto es que en Robson (1997) se muestran
varios casos de lo contrario.
Hay muchos otros factores a considerar de los cuales se pueden encontrar múltiples
estudios en la bibliografía.

5. Conclusión

Pese a lo que muchos investigadores afi rman la suma de muchos estudios
inválidos o defi cientes no permiten sacar conclusiones válidas o sufi cientes.
Sin embargo, después de una revisión extensa de todo tipo de informes relativos a
adopción por parejas homosexuales, observamos que no existe un acuerdo entre
los distintos investigadores si bien, puede argumentarse que existe una duda razonable
sobre la idoneidad, debido a que tanto aquellos estudios que son contrarios
a la adopción como muchos de los que son favorables, indican diferencias en los
niños criados por parejas homosexuales. Basándose posiblemente en ciertas ideologías
en vez de en las evidencias, ciertos autores tratan de ocultar sus hallazgos
o de matizarlos como si las diferencias halladas fuesen “benefi ciosas”.
Por otro lado, hemos nombrado y explicado multitud de estudios que, sin entrar
en la temática homosexual, aconsejan una familia formada por padre y
madre para la crianza de los niños, otros muchos nos hablan de la necesidad
de estabilidad de la pareja, multitud de datos confi rman de manera imparcial la
inestabilidad inherente en las parejas del mismo sexo. Otros estudios indican,
por ejemplo, la mayor tendencia a sufrir afecciones psicológicas en personas
homosexuales, revelan un grado elevado de casos de trastornos de identidad
sexual en los niños criados por homosexuales, o indican rechazo de la pareja
homosexual del padre/madre biológico por parte del hijo o la búsqueda del
referente ausente —padre o madre.
Aparte de consideraciones éticas o morales, en las que este documento no
pretende entrar, es prudente tener en cuenta otras de carácter pragmático, como
la situación en España de la adopción. Según la Secretaría de Estado de Servicios
Sociales, Familias y Discapacidad, cios Discapacidad España es el primer país en adopciones
de Europa. El 80% de los niños que son adoptados por españoles vienen de
otros países puesto que hoy es muy difícil conseguir menores españoles en
adopción, por haber mucha demanda de parejas españolas. De los 5541 niños
adoptados el año pasado (2004) en el extranjero, 2.389 provienen de China,
1.618 de Rusia, 349 de Ucrania y 256 de Colombia. Pese a las informaciones
del Gobierno, estos países niegan la adopción a parejas del mismo sexo. Nos
preguntamos si no se estará corriendo el riesgo de condenar a una infancia de
orfanato a más de 5.000 niños cada año cuando los países donde se realizan
estas adopciones se nieguen a otorgarlas, por temor a que no se cumpla su ley.
Al iniciar esta este documento hemos asentado el bienestar del niño como prioridad.
Después de ver la situación de la adopción en España y repasar la bibliografía
disponible sobre el tema, no podemos asegurar en ningún caso la idoneidad
de las parejas homosexuales para adoptar niños. Así pues, ante la duda que
tal cantidad de bibliografía plantea, nos vemos obligados a abogar en benefi cio
del menor y solicitar que no se concedan menores en adopción a parejas del
mismo sexo.

6. Agradecimentos

Las fuentes utilizadas para elaborar este documento son muchas y muy variadas.
Sin tratar de ser exhaustivo, puede encontrarse más información en:
• HazteOir.org: http://www.hazteoir.org
• NARTH: http://www.narth.com
• FEGLT: http://www.felgt.org/webportal
• COGAM: http://www.cogam.org
• Universidad de Navarra: http://www.unav.es
• Plataforma “No es igual”: http://www.noesigual.org
• Universidad Nacional de Colombia: http://www.unal.edu.co
• Universidad de Columbia (EEUU): http://www.columbia.edu
• APA: http//www.apa.org
• AAP: http//www.aap.org
• Instituto Nacional de Estadística: http://www.ine.es
Quisiéramos mostrar nuestro especial agradecimiento a Dale O’Leary y a “United
Families” — http://www.unitedfamilies.org — por cedernos parte de su trabajo
desinteresadamente.

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Apéndice 1: Bibliografía

Se incluyen en esta bibliografía artículos y documentos de todo tipo y opinión, sin
exclusión alguna, con la única condición de que puedan ser relevantes para determinar
la idoneidad de la adopción por parte de personas del mismo sexo, de manera
que el interesado pueda hacerse una idea global del estado de la cuestión. Algunos
de ellos no han sido citados directamente en este texto, pero los consideramos interesantes
por su contenido. La mayoría se refi eren directamente a la homosexualidad y
adopción, otros tratan aspectos importantes, como la promiscuidad sexual o la salud
en las parejas homosexuales.
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