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Homilia
do João Paulo II
AUDIÊNCIA DO PAPA
AOS PEREGRINOS: “NÃO HÁ DÚVIDA DE QUE
MADRE TERESA FOI A MAIOR MISSIONÁRIA DO SÉCULO XX
O PAPA BEATIFICA MADRE
TERESA: “COM O TESTEMUNHO DE SUA VIDA, RECORDA A TODOS QUE
A MISSÃO EVANGELIZADORA DA IGREJA PASSA ATRAVÉS
DA CARIDADE
MADRE TERESA E O DIÁOLGO
INTER-RELIGIOSO – ENTUSIASMO ENTRE OS LÍDERES RELIGIOSOS
DA ALBÂNIA
EM KARNATAKA COMO NO VATICANO:
CELEBRAÇÕES POR MADRE TERESA, PELO 25° ANO DE
PONTIFICADO
EM ROMA UMA MOSTRA SOBRE
MADRE TERESA: OBJETOS, FOTOGRAFIAS, TEXTOS PARA DESVENDAR A SUA
ALMA
GOVERNO DA ÍNDIA
PROMOVE PRÊMIO “MADRE TERESA” PARA MANTER VIVO
O ESPÍRITO DA RELIGIOSA
EM ROMA AS RELÍQUIAS
DE MADRE TERESA POR OCASIÃO DE SUA BEATIFICAÇÃO
A BEATIFICAÇÃO
DE MADRE TERESA: OCASIÃO PARA RETOMAR O DIÁLOGO
INTER-RELIGIOSO EM TODA A ÍNDIA
PAZ E RECONCILIAÇÃO
EM NOME DE MADRE TERESA, ANTÍDOTO CONTRA O VENENO DA VIOLÊNCIA
INTER-RELIGIOSA NO ESTADO DE GUJARAT
PUBLICADO O PROGRAMA DAS
CELEBRAÇÕES PELO XXV ANIVERSÁRIO DE PONTIFICADO
DE JOÃO PAULO II, QUE CULMINARÃO COM A BEATIFICAÇÃO
DE MADRE TERESA
O SALESIANO ROBIN GOMES
APRESENTA UM VÍDEO SOBRE MADRE TERESA EM TRÊS LÍNGUAS
PROPOSTA DOS BISPOS AO
GOVERNO FEDERAL: A BEATIFICAÇÃO DE MADRE TERESA
SEJA FESTA NACIONAL
MAIS DE 10.000 DELEGADOS
DE DIVERSOS PAÍSES DA ÁSIA, DE 9 A 16 DE AGOSTO,
EM BENGALA PARA A “JMJ ASIÁTICA”. IR. NIRMALA
FALARÁ AOS JOVENS DE MADRE TERESA
CALCUTÁ CHAMA ROMA:
PARA A BEATIFICAÇÃO DE MADRE TERESA FESTAS E CELEBRAÇÕES
NA CIDADE INDIANA
EM CALCUTÁ, FESTIVAL
DE CINEMA DEDICADO A MADRE TERESA
A VIDA DE MADRE TERESA
TRADUZIDA EM LÍNGUA KANNADA, IDIOMA USADO POR 33 MILHÕES
DE PESSOAS
INSTITUÍDO O COMITÊ
PREPARATÓRIO LOCAL PARA A BEATIFICAÇÃO DE
MADRE TERESA
ÁSIA/IRAQUE - AS
MISSIONÁRIAS DE MADRE TERESA PERMANECEM NO ORFANATO DE
BAGDÁ SOB BOMBARDEIO
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19 DE OUTUBRO DE 2003, Praça
S. Pedro
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Madre
Teresa de Calcuta (1910-1997)
“De sangre soy albanesa. De ciudadanía,
India. En lo referente a la fe, soy una monja Católica.
Por mi vocación, pertenezco al mundo. En lo que se refiere
a mi corazón, pertenezco totalmente al Corazón de
Jesús”. De pequeña estatura, firme como una
roca en su fe, a Madre Teresa de Calcuta le fue confiada la misión
de proclamar la sed de amor de Dios por la humanidad, especialmente
por los más pobres entre los pobres. “Dios ama todavía
al mundo y nos envía a ti y a mi para que seamos su amor
y su compasión por los pobres”. Fue un alma llena
de la luz de Cristo, inflamada de amor por Él y ardiendo
con un único deseo: “saciar su sed de amor y de almas”
.
Esta mensajera luminosa del amor de Dios nació el 26 de
agosto de 1910 en Skopje, una ciudad situada en el cruce de la
historia de los Balcanes. Era la menor de los hijos de Nikola
y Drane Bojaxhiu, recibió en el bautismo el nombre de Gonxha
Agnes, hizo su Primera Comunión a la edad de cinco años
y medio y recibió la Confirmación en noviembre de
1916. Desde el día de su Primera Comunión, llevaba
en su interior el amor por las almas. La repentina muerte de su
padre, cuando Gonxha tenía unos ocho años de edad,
dejó a la familia en una gran estrechez financiera. Drane
crió a sus hijos con firmeza y amor, influyendo grandemente
en el carácter y la vocación de si hija. En su formación
religiosa, Gonxha fue asistida además por la vibrante Parroquia
Jesuita del Sagrado Corazón, en la que ella estaba muy
integrada.
Cuando tenía dieciocho años, animada por el deseo
de hacerse misionera, Gonxha dejó su casa en septiembre
de 1928 para ingresar en el Instituto de la Bienaventurada Virgen
María, conocido como Hermanas de Loreto, en Irlanda. Allí
recibió el nombre de Hermana María Teresa (por Santa
Teresa de Lisieux). En el mes de diciembre inició su viaje
hacia India, llegando a Calcuta el 6 de enero de 1929. Después
de profesar sus primeros votos en mayo de 1931, la Hermana Teresa
fue destinada a la comunidad de Loreto Entally en Calcuta, donde
enseñó en la Escuela para chicas St. Mary. El 24
de mayo de 1937, la Hermana Teresa hizo su profesión perpétua
convirtiéndose entonces, como ella misma dijo, en “esposa
de Jesús” para “toda la eternidad”. Desde
ese momento se la llamó Madre Teresa. Continuó a
enseñar en St. Mary convirtiéndose en directora
del centro en 1944. Al ser una persona de profunda oración
y de arraigado amor por sus hermanas religiosas y por sus estudiantes,
los veinte años que Madre Teresa transcurrió en
Loreto estuvieron impregnados de profunda alegría. Caracterizada
por su caridad, altruismo y coraje, por su capacidad para el trabajo
duro y por un talento natural de organizadora, vivió su
consagración a Jesús entre sus compañeras
con fidelidad y alegría.
El 10 de septiembre de 1946, durante un viaje de Calcuta a Darjeeling
para realizar su retiro anual, Madre Teresa recibió su
“inspiración,” su “llamada dentro de
la llamada”. Ese día, de una manera que nunca explicaría,
la sed de amor y de almas se apoderó de su corazón
y el deseo de saciar la sed de Jesús se convirtió
en la fuerza motriz de toda su vida. Durante las sucesivas semanas
y meses, mediante locuciones interiores y visiones, Jesús
le reveló el deseo de su corazón de encontrar “víctimas
de amor” que “irradiasen a las almas su amor”.
“Ven y sé mi luz”, Jesús le suplicó.
“No puedo ir solo”. Le reveló su dolor por
el olvido de los pobres, su pena por la ignorancia que tenían
de Él y el deseo de ser amado por ellos. Le pidió
a Madre Teresa que fundase una congregación religiosa,
Misioneras de la Caridad, dedicadas al servicio de los más
pobres entre los pobres. Pasaron casi dos años de pruebas
y discernimiento antes de que Madre Teresa recibiese el permiso
para comenzar. El 17 de agosto de 1948 se vistió por primera
vez con el sari blanco orlado de azul y atravesó las puertas
de su amado convento de Loreto para entrar en el mundo de los
pobres.
Después de un breve curso con las Hermanas Médicas
Misioneras en Patna, Madre Teresa volvió a Calcuta donde
encontró alojamiento temporal con las Hermanitas de los
Pobres. El 21 de diciembre va por vez primera a los barrios pobres.
Visitó a las familias, lavó las heridas de algunos
niños, se ocupó de un anciano enfermo que estaba
extendido en la calle y cuidó a una mujer que se estaba
muriendo de hambre y de tuberculosis. Comenzaba cada día
entrando en comunión con Jesús en la Eucaristía
y salía de casa, con el rosario en la mano, para encontrar
y servir a Jesús en “los no deseados, los no amados,
aquellos de los que nadie se ocupaba”. Después de
algunos meses comenzaron a unirse a ella, una a una, sus antiguas
alumnas.
El 7 de octubre de 1950 fue establecida oficialmente en la Archidiócesis
de Calcuta la nueva congregación de las Misioneras de la
Caridad. Al inicio de los años sesenta, Madre Teresa comenzó
a enviar a sus Hermanas a otras partes de India. El Decreto de
Alabanza, concedido por el Papa Pablo VI a la Congregación
en febrero de 1965, animó a Madre Teresa a abrir una casa
en Venezuela. Ésta fue seguida rápidamente por las
fundaciones de Roma, Tanzania y, sucesivamente, en todos los continentes.
Comenzando en 1980 y continuando durante la década de los
años noventa, Madre Teresa abrió casas en casi todos
los países comunistas, incluyendo la antigua Unión
Soviética, Albania y Cuba.
Para mejor responder a las necesidades físicas y espirituales
de los pobres, Madre Teresa fundó los Hermanos Misioneros
de la Caridad en 1963, en 1976 la rama contemplativa de las Hermanas,
en 1979 los Hermanos Contemplativos y en 1984 los Padres Misioneros
de la Caridad. Sin embargo, su inspiración no se limitò
solamente a aquellos que sentían la vocación a la
vida religiosa. Creó los Colaboradores de Madre Teresa
y los Colaboradores Enfermos y Sufrientes, personas de distintas
creencias y nacionalidades con los cuales compartió su
espíritu de oración, sencillez, sacrificio y su
apostolado basado en humildes obras de amor. Este espíritu
inspiró posteriormente a los Misioneros de la Caridad Laicos.
En respuesta a las peticiones de muchos sacerdotes, Madre Teresa
inició también en 1981 el Movimiento Sacerdotal
Corpus Christi como un“pequeño camino de santidad”
para aquellos sacerdotes que deseasen compartir su carisma y espíritu.
Durante estos años de rápido desarrollo, el mundo
comenzó a fijarse en Madre Teresa y en la obra que ella
había iniciado. Numerosos premios, comenzando por el Premio
Indio Padmashri en 1962 y de modo mucho más notorio el
Premio Nobel de la Paz en 1979, hicieron honra a su obra. Al mismo
tiempo, los medios de comunicación comenzaron a seguir
sus actividades con un interés cada vez mayor. Ella recibió,
tanto los premios como la creciente atención “para
gloria de Dios y en nombre de los pobres”.
Toda la vida y el trabajo de Madre Teresa fue un testimonio de
la alegría de amar, de la grandeza y de la dignidad de
cada persona humana, del valor de las cosas pequeñas hechas
con fidelidad y amor, y del valor incomparable de la amistad con
Dios. Pero, existía otro lado heroico de esta mujer que
salió a la luz solo después de su muerte. Oculta
a todas las miradas, oculta incluso a los más cercanos
a ella, su vida interior estuvo marcada por la experiencia de
un profundo, doloroso y constante sentimiento de separación
de Dios, incluso de sentirse rechazada por Él, unido a
un deseo cada vez mayor de su amor. Ella misma llamó “oscuridad”
a su experiencia interior. La “dolorosa noche” de
su alma, que comenzó más o menos cuando dio inicio
a su trabajo con los pobres y continuó hasta el final de
su vida, condujo a Madre Teresa a una siempre más profunda
unión con Dios. Mediante la oscuridad, ella participó
de la sed de Jesús (el doloroso y ardiente deseo de amor
de Jesús) y compartió la desolación interior
de los pobres.
Durante los últimos años de su vida, a pesar de
los cada vez más graves problemas de salud, Madre Teresa
continuó dirigiendo su Instituto y respondiendo a las necesidades
de los pobres y de la Iglesia. En 1997 las Hermanas de Madre Teresa
contaban casi con 4.000 miembros y se habían establecido
en 610 fundaciones en 123 países del mundo. En marzo de
1997, Madre Teresa bendijo a su recién elegida sucesora
como Superiora General de las Misioneras de la Caridad, llevando
a cabo sucesivamente un nuevo viaje al extranjero. Después
de encontrarse por última vez con el Papa Juan Pablo II,
volvió a Calcuta donde transcurrió las últimas
semanas de su vida recibiendo a las personas que acudían
a visitarla e instruyendo a sus Hermanas. El 5 de septiembre,
la vida terrena de Madre Teresa llegó a su fin. El Gobierno
de India le concedió el honor de celebrar un funeral de
estado y su cuerpo fue enterrado en la Casa Madre de las Misioneras
de la Caridad. Su tumba se convirtió rápidamente
en un lugar de peregrinación y oración para gente
de fe y de extracción social diversa (ricos y pobres indistintamente).
Madre Teresa nos dejó el ejemplo de una fe sólida,
de una esperanza invencible y de una caridad extraordinaria. Su
respuesta a la llamada de Jesús, “Ven y sé
mi luz”, hizo de ella una Misionera de la Caridad, una “madre
para los pobres”, un símbolo de compasión
para el mundo y un testigo viviente de la sed de amor de Dios.
Menos de dos años después de su muerte, a causa
de lo extendido de la fama de santidad de Madre Teresa y de los
favores que se le atribuían, el Papa Juan Pablo II permitió
la apertura de su Causa de Canonización. El 20 de diciembre
del 2002 el mismo Papa aprobó los decretos sobre la heroicidad
de las virtudes y sobre el milagro obtenido por intercesión
de Madre Teresa. |