Febrero: "Para que la lucha contra las enfermedades y las grandes epidemias en el Tercer Mundo encuentre en el espíritu de solidaridad de los gobiernos de todas las Naciones una colaboración siempre más generosa" Comentario a la intención misionera indicada por el Santo Padre a cargo de Mons. Lorenzo Piva, oficial de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.

lunes, 29 enero 2007

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - La intención misionera del mes de febrero concierne a la lucha contra las enfermedades y las grandes epidemias del Tercer Mundo. Se centra, pues, también en un flagelo del tiempo presente que, una información sectorial y soñolienta, prefiere conservar en el olvido: el Sida. A este respeto, en la exhortación apostólica post-sinodal Ecclesia in Africa, se lee: " Ante la perspectiva de pobreza general y de servicios sanitarios inadecuados, el Sínodo ha considerado el trágico flagelo del SIDA, que siembra dolor y muerte en numerosas zonas de África. Ha constatado las consecuencias de comportamientos sexuales irresponsables en la difusión de esta enfermedad y ha formulado esta firme recomendación: « El afecto, la alegría, la felicidad y la paz proporcionados por el matrimonio cristiano y por la fidelidad, así como la seguridad dada por la castidad, deben ser continuamente presentados a los fieles, sobre todo a los jóvenes ». La lucha contra el SIDA debe ser llevada a cabo por todos. Haciendo eco a la voz de los Padres sinodales, pido también a los agentes pastorales que ofrezcan a los hermanos y hermanas afectados por el SIDA todo el alivio moral y espiritual. A los hombres de ciencia y a los responsables políticos de todo el mundo suplico con viva insistencia que, movidos por el amor y el respeto que se deben a toda persona humana, no escatimen medios capaces de poner fin a este flagelo". [EiA 116].
"Cuando entréis en una ciudad y os acojan, comed lo que os den, curad a los enfermos que os encontréis, y decidles: está cerca de vosotros el Reino de Dios" [Lc 10,8-9]. Acaba apenas de concluir en Nairobi (Kenia) el World Social Forum [el 20-25 de enero de 2007]. Surgido en Porto Alegre, Brasil, en el 2001, como alternativa al Foro Económico Mundial, la cita de Nairobi se ha convertido en el lugar de encuentro y confrontación de los movimientos sociales de todas las partes del mundo. Por primera vez se ha desarrollado en África. El Foro de Nairobi ha sido una gran ocasión para dar voz a África, a la gente que la habita, y a su sed de vida digna. Se han tratado los más diversos temas. Se ha hablado también de enfermedades y, sobre todo, de sero-positividad y Sida.
Veinticinco años después. Ha pasado un cuarto de siglo desde que en África, comenzaron a difundirse los primeros focos de Sida, que devora a sus víctimas hasta los huesos. Una cortina de silencio y prejuicios ha envuelto durante mucho tiempo el Sida, y esta ha sido también la causa de su rápida difusión, hasta convertirla en un morbo evocador de epidemias olvidadas. Hoy, el muro de silencio que ha circundado el Sida se va desmoronando. La enfermedad está en el centro del debate mundial. Se elaboran políticas de prevención, se difunden fármacos por su tratamiento, se buscan fondos para combatirla. Además a ningún País del mundo, rico o pobre, se le ha ahorrado el Sida. Incluso el prejuicio de que la infección pudiera difundirse solamente entre las llamadas categorías a riesgo ha sido desmentido por el hecho de que han sido alcanzados por el morbo capas sociales muy diferentes.
News alentadoras. Muchos gobiernos nacionales y la misma Comunidad internacional están poniendo a punto programas a gran escala. Los progresos en el tratamiento de la enfermedad son rápidos y los costes de los fármacos van disminuyendo. De este modo, aumentan las personas que pueden disponer de ellos y ser así tratadas. A pesar de eso, lo que se hace es todavía poco porque a la globalización de la enfermedad no corresponde todavía la globalización de las oportunidades en su terapia.
El caso-Malawi. Continua siendo dramática la situación de muchos Países del África centro-meridional. En Malawi, por ejemplo, buena parte de la población ha contraído la sero-positividad. El dato es angustiante, pero no aparece en las pantallas de los network mundiales. Los niños, que están sufriendo las consecuencias más graves de la enfermedad, no reciben todavía la debida atención. Más bien, sus necesidades son subvaloradas. Hasta hace unos años, el número de niños golpeados, directamente o indirectamente, por el Sida no era ni siquiera calculado. Sólo a partir del año 2000 han aparecido las primeras estadísticas a nivel mundial sobre el número de menores que han perdido uno o ambos padres a causa de la enfermedad. Generaciones enteras de pequeños y adolescentes no conoce un mundo sin el Sida. Son las generaciones más expuestas a los riesgos de la infección. Además, un número cada vez mayor de recién nacidos se asoma a la vida ya contagiada por madres sero-positivas. Además, millares de adolescentes contraen, a menudo inconscientemente, el virus comprometiendo el propio presente y el propio futuro.
Niños huérfanos. Un número siempre mayor de padres muere dejando a los hijos expuestos a la enfermedad y a la pobreza. Tales criaturas, no sólo se les priva de la infancia, sino que deben recurrir a atender a los ancianos. A veces, peor aún, se ven obligados a asumir prematuramente el papel de cabeza de familia y cuidar de los hermanos más pequeños. Faltan profesores, diezmados por la enfermedad. En algunos Países sub-saharianos el Sida ha puesto en peligro todo el sistema escolar y el derecho a la instrucción de los jóvenes.
Estadísticas. Hoy en el mundo: un niño muere cada minuto por las consecuencias de la enfermedad, cada día 6.000 chicos entre los 15 y 17 años contraen el virus VIH, cada año 650.000 niños reciben el VIH de sus propias madres, más de 2 millones de niños y 12 millones de jóvenes son seropositivos, 15 millones de niños ya han quedado huérfanos a causa del Sida, más de la mitad de los nuevos casos de sero-positividad afecta a jóvenes menores de 25 años, los niños todavía son el rostro invisible del Sida.
El riesgo para el occidente es de sufrir en los siglos venideros la acusación de genocidio, como ha referido el p. Ángel D’Agostino, médico jesuita estadounidense, misionero en Kenia. Él ha denegado fuertemente los precios imposibles de los fármacos, el monopolio de las patentes frente a los africanos que mueren a millones. "¿Qué decir de la tragedia del Sida con consecuencias desoladoras en África"?, se preguntaba Juan Pablo II en el mensaje para la Jornada mundial del Enfermo de 1997. Se habla ya de millones de personas golpeados por este flagelo, y de estas, muchas han sido contagiadas ya desde el nacimiento. La humanidad no puede cerrar los ojos frente a un drama tan preocupante. Se debe hacer presión sobre la opinión pública para convencer a las casas farmacéuticas a bajar los precios de las medicinas, o conceder el empleo de las patentes para producirlas”.
La conciencia es el primer peldaño de la escala que introduce a la oración insistente y fervorosa a Dios Padre, que vela con amor y ternura sobre la suerte de sus hijos. (Mons Lorenzo Piva) (Agencia Fides 29/1/2007, Líneas: 82 Palabras: 1211)


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