ASIA/TURKMENISTÁN - La misión del pequeño rebaño de fieles católicos fundada sobre la Eucaristía y sobre la Adoración cargando con paciencia, diálogo y amor

sábado, 21 octubre 2006

Ashgabat (Agencia Fides) - Dialogar y llevar un mensaje de amor, con paciencia y con esperanza. Es ésta la situación en la que vive la pequeña comunidad católica en Turkmenistán, compuesta por 64 fieles en un contexto de mayoría islámica. P. Andrzej Madej, misionero de los Oblatos de María Inmaculada (OMI), es el Superior de la missio sui iuris del Turkmenistán. Tiene status diplomático pero no tiene una iglesia en la cual reunir a la pequeña comunidad: el tiempo no ha llegado aún a Turkmenistán, pero se espera que ese momento llegue pronto, dicen los católicos del lugar, que cuentan con la asistencia de la obra católica “Ayuda a la Iglesia que sufre”.
A la vigilia de la Jornada Misionera Mundial, el misionero subraya: “Es la Eucaristía la fuente de la misión. Para nosotros, pequeño rebaño de creyentes en Cristo en Turkmenistán la celebración Eucarística y la Adoración delante del Santísimo Sacramento son el sustento cotidiano de nuestra vida”. P. Andrzej explica: “Logramos también tener una catequesis para adultos, una para jóvenes y una para grupos de chicos. Hoy en el país hay 50 catecúmenos que se preparan para el Bautismo. Para nosotros es un gran estímulo”.
La comunidad se encuentra aislada en la basta área del Asia central. Pero a pesar de los pocos religiosos que tiene la llama de la fe en Cristo permanece encendida. Como demuestra el nacimiento de nuevas vocaciones, incluso en un contexto tan difícil: una joven mujer turkmena ha escogido hace poco la vida religiosa y se ha hecho monja de clausura en la Congregación de la Beata Virgen María de la Misericordia, la congregación de Santa Faustina Kowalska. También un joven turkmeno, de sólo 16 años, ha pedido entrar a los misioneros Oblatos de María Inmaculada, conocidos gracias al testimonio de vida de p. Andrzej.
El Turkmenistán, como los otros países del Asia central (Kazajstán, Tadjikistán, Uzbekistán, Kirguizistán), es una tierra de “primera evangelización”: en el país no hay iglesias y el gobierno no autoriza su construcción. El gobierno del presidente Saparmurad Nijazov ha prohibido la actividad misionera de todas las confesiones excepto de los musulmanes sunitas y de la Iglesia ortodoxa rusa. La república ex soviética del Asía Central cuenta con 5 millones de habitantes, 90% de los cuales musulmanes. (Agencia Fides 21/10/06).


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