Setiembre 2006: “Para que en los territorios de misión todo el Pueblo de Dios descubra como prioridad propia la formación permanente”. Comentario a la Intención Misionera indicada por el Santo Padre a cargo de Su Eminencia el Card. Ricardo J. Vidal, Arzobispo de Cebú (Filipinas)

martes, 29 agosto 2006

Cebú (Agencia Fides) - Los misioneros piensan muchas veces a sí mismos como a evangelizadores. El celo misionero los lleva a concentrarse en la necesidad de compartir la Fe con los otros en la esperanza de conducir a todos los hombres y mujeres a Cristo. Sin embargo, también los misioneros son conscientes de que el modo auténtico de proclamar el Evangelio es vivirlo en la propia vida, siendo así testimonios vivos del Señor Resucitado. Más que por la necesidad de compartir la fe, por lo tanto, los misioneros deben moverse por el impulso de profundizar su relación con el Señor.
El Pueblo de Dios en los territorios de misión debe ser consciente de esta necesidad de conocer más al Señor y de tener una relación más cercana con Él. En todo corazón se encuentra la semilla de la fe que, si sus dinámicas son seguidas simplemente, lleva a una intimidad siempre más profunda con el Señor. Ésta es en síntesis la formación permanente, un proceso según el cual los misioneros son enviados pero son asimismo llamados a transcurrir un momento de silencio con el Señor, como hicieron los mismos discípulos en su tiempo.
El Pueblo de Dios en los territorios de misión está llamado a ser también contemplativo, la Buena Nueva que han recibido como misioneros no indica sólo un modo de vivir la vida, sino también un “rostro que contemplar”, como subraya el Papa Juan Pablo II en la “Novo Millennio Ineunte”. Es en esta contemplación que ellos son verdaderamente transfigurados y se convierten en sus testigos en todas las naciones. Card. Ricardo J. Vidal. (Agencia Fides 29/8/2006)


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