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Europa

2003-10-02

EUROPA/ITALIA - JOSÉ FREINADEMETZ, PRIMER SANTO NO MÁRTIR DE CHINA: “EL LENGUAJE DEL AMOR ES EL ÚNICO QUE COMPRENDEN TODOS LOS HOMBRES”. ENTREVISTA AL SUPERIOR GENERAL DE LOS VERBITAS

Roma (Agencia Fides) – El domingo 5 de octubre el Papa canonizará a Daniel Comboni, Arnoldo Janssen y José Freinademetz (1852-1908), primer misionero Verbita muerto en China. Desde sus estudios de teología, Freinademetz pensó seriamente en la misión ad gentes y dos años después de su ordenación sacerdotal, que tuvo lugar en 1875, se puso en contacto con el P. Arnoldo Jassen, fundador de la comunidad misionera que poco después se convertiría oficialmente en la Sociedad del Verbo Divino. El 2 de marzo de 1879 recibió la cruz misionera junto a otro misionero el P. Anzer y partió para China: fueron pioneros en la historia de las misiones de la Sociedad del Verbo Divino.
“China era una gran desafío misionero en aquel tiempo – explica a la Agencia Fides el P. Antonio Pernia, Superior General de los Verbitas (SDV)- También otras Congregaciones miraban a China en ese momento como el principal campo de trabajo misionero. Los misioneros de Scheut de Bélgica (CICM), la Sociedad de San Columbano de Irlanda, la Sociedad para las Misiones al Extranjero de Maryknoll (Estados Unidos), el PIME (Italia). Siendo un país no cristiano y una nación lejana, con una inmensa población y lugar de nacimiento de algunas religiones, China constituía una meta importante para los misioneros de Europa y no solo estos. Para Arnoldo Jassen la riqueza de la cultura china era además otro motivo de atracción por la posibilidad de enriquecerse mutuamente el Cristianismo y la cultura china. Constituía una interesante propuesta misionera”.
Los años de la misión de José Freinademetz en Shantung meridional fueron duros, con viajes largos, difíciles y peligrosos y un trabajo arduo para formar las primeras comunidades cristianas en la provincia china, que tenía 12 millones de habitantes y solo 158 bautizados. El P. Freinademetz dedicó muchos esfuerzos a formar a los laicos para que se convirtieran en catequistas, preparando un manual catequístico en chino y atendió a la formación perramente del clero. Toda su vida estuvo marcada por el esfuerzo de hacerse chino entre los chinos hasta el punto de escribir: “Amo a China y a los chinos, quiero morir en medio a ellos y ser sepultado entre ellos”. En una epidemia de tifus que se produjo, Freinademetz se prodigó sin descanso para atender a los enfermos hasta el punto que el también enfermó y tuvo que volver a Takia, sede de la diócesis donde murió en 1908. Su tumba se convirtió pronto en punto de referencia y meta de peregrinación para los cristianos.
“El proceso para la canonización del Beato Freinademetz inició en buena medida empujados por la recogida de 97.892 firmas, en su mayoría de laicos- dice a la Agencia Fides el P. Antonio Pernia. 4.300 de las mismas provenían de China ( 1.200 de la China continental, 480 de Taiwán y 2.598 de la comunidad china en Filipinas). Es importante además señalar que la devoción a la figura del P. Freinademetz surgió poco tiempo después de su muerte, entre los cristianos de Shantung meridional, donde había trabajado”.
El cardenal Tomas Tien, Verbita y primer Cardenal chino, que conoció al P. Freinademetz cuando era un joven, en el seminario menor de Shantung, dio el siguiente testimonio en el proceso de beatificación del P. Freinademetz: “Todos los cristianos consideraban al P. Freinademetz como un santo en vida... siempre era cordial, modesto, humilde. Hablaba bien el chino. Todo el que hablaba con el quedaba profundamente impresionado y recibía de alguna manera una consolación que venía sencillamente de su presencia. Un catequista que pocas veces decía algo positivo de los misioneros extranjeros, del P. Freinademetz decía: ‘Fu Shen Fu es un santo, es diferente a los otros”.
“José Freinademetz es el primer santo no mártir en China – prosigue el P. Pernia -. Esto significa que un santo cristiano en China no es necesariamente aquel que ha sido asesinado en China o por los chinos, no es necesariamente un enemigo que ha sufrido la muerte en China. Un santo puede ser también un amigo de la gente, que muere sirviendo a los pobres y enfermos. Así era el P. Freinademetz. En cierto momento de su vida en China escribió a un familiar: “Soy ya mas chino que tirolés. Y mi único deseo es morir entre ellos y ser sepultado entre ellos. Deseo ser chino incluso en el cielo”.
(S.L.) (Agencia Fides 2/10/2003 Líneas: 59 palabras: 766)

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