VATICANO - “Señor, si quieres, puedes limpiarme”. El Cardenal Javier Lozano Barragán, Presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, invita a “renovar nuestro común empeño de solidaridad, de sensibilización al problema, de apoyo a nuestras misiones particularmente comprometidas en este campo y a a quellos que operan, a diversos niveles, en la lucha contra la enfermedad de la lepra”.

sábado, 28 enero 2006

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - “La Iglesia en esta 53ª Jornada Mundial para los enfermos de lepra desea ponerse en escucha de las numerosas personas que aún están afectadas en el mundo por el morbo de Hansen, es decir, la lepra, y a través del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, quiere dar voz a su grito de ayuda para que todos nos sintamos conjuntamente implicados bajo diferentes posibilidades y responsabilidades en el compromiso de ofrecer respuestas concretas a las necesidades de atender a los enfermos de lepra”. Con este deseo el Presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud se ha dirigido a los Presidentes de las Conferencias Episcopales nacionales y a los Obispos encargados de la Pastoral de la Salud, con ocasión de la Jornada Mundial para los enfermos de lepra.
“Reflexionemos con algunos datos presentados por la “World Health Organization”- continua el cardenal Barragán - : al comienzo del 2005, los casos declarados de lepra en África eran 47,596; en América 36,877; en el Sureste de Asia 186,182; en el Mediterráneo oriental 5,398, y 10,010 en el Pacífico occidental. Afortunadamente, siempre según la WHO, no faltan también algunos datos que hablan de un retroceso de la enfermedad según los datos declarados: de los 763,262 enfermos en el 2001 se ha pasado a 407,791 en el 2004”.
“Este compromiso ciertamente requiere una mejor y constante colaboración entre los Organismos internacionales, los Gobiernos nacionales y regionales, las Organizaciones no gubernamentales comprometidas en este campo, las Iglesias locales y las entidades operantes en el territorio, con programas mirados y conexos entre sí, con el fin de responder mejor a las necesidades actuales de prevención y de cuidado de las personas con riesgo o que ya están afectadas por la enfermedad de la lepra”, subraya el Cardenal.
El saludo final está dirigido “a todas las comunidades cristianas esparcidas en el mundo, a sus Pastores, a todos los misioneros y misioneras, para expresarles un profundo y fraternal reconocimiento por el compromiso que brindan en la lucha contra la enfermedad de la lepra y en el cuidado amoroso a las personas afectadas. De hecho, no podemos olvidar que desde siempre la Iglesia se dedica en muchos países del mundo con total entrega a la acogida, al cuidado y a la reinserción social de los enfermos de lepra”. (AP) (28/1/2006 Agencia Fides Líneas: 36 Palabras: 458)


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