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Asia

2003-09-08

ASIA/INDIA - EL ARZOBISPO DE DELHI HABLA, PARA LA AGENCIA FIDES, DE LOS DESAFÍOS Y DE LAS DIFICULTADES DE LA IGLESIA INDIA. RESALTAN LAS CUESTIONES DE LAS CASTAS Y DEL FUNDAMENTALISMO, MIENTRAS SE NOTA EL CRECIMIENTO MISIONERO DE LOS LAICOS Y DE LOS JÓVENES

Ciudad del vaticano (Agencia Fides) – El crecimiento del fundamentalismo hindú preocupa a la Iglesia india, pero la esperanza es lo último que se pierde. Por un lado, porque la cultura india es, por su naturaleza, pacífica y tolerante, y por otro, por la nueva conciencia que los laicos de la Iglesia india han adquirido. Lo declara, en un coloquio con la Agencia Fides, S.Exc.a Vincent Concessao, Arzobispo de Delhi y vicepresidente de la Conferencia Episcopal India.
“En tiempos recientes –explica Monseñor Concessao- ha habido un crecimiento de los movimientos fundamentalistas hindúes, que han empezado a difundir odio y violencia contra todas las minorías religiosas y contra la comunidad católica. Se trata de la reacción contra lo que estaba sucediendo, poco a poco, a los pobres y a los dalit, los sin casta. La Iglesia ha puesto en juego sus energías para dar a los dalit la oportunidad de desarrollarse. Pero ello va en contra del sistema de las castas, que dura desde hace siglos. Como respuesta al movimiento que trabaja por la justicia y la igualdad, algunos grupos de fanáticos han empezado a dar vida a un nacionalismo “sazonado” con religión y celebraciones de fiestas y solemnidades; es la ideología del hindutva, que hace de la religión un instrumento para organizar y manipular masas hindúes”.
Monseñor Concessao hace presente que los fanáticos representan pequeños grupos respecto a la mayoría de los hindúes, que son liberales, pero “los fundamentalistas tienen, hoy, poder político y mayor visibilidad: tienen mayor voz y usan el poder para difundir su ideología. El Baratiya Janata Party, al gobierno en la federación y en diversos estados, está haciendo cundir el miedo entre las minorías y sembrando, entre la población hindú, la idea de que la minoría representa un peligro para su identidad y su religión”.
Una de las cuestiones más espinosas que la Iglesia india afronta actualmente es la de las conversiones: en algunos estados de la India se ha aprobado una ley “anti-conversión” que prevé que, por cada nuevo bautismo, un magistrado se asegure, preventivamente, de que la conversión no sea ni forzada ni impuesta. “Los Obispos están pensando llevar la cuestión ante el Tribunal Supremo, haciendo presentes las dificultades burocráticas que dicha ley crea, especialmente en las aldeas. El texto de esta ley podría estar legalmente conforme con la Constitución (y eso está por ver), pero aunque así fuera, políticamente debemos protestar, ya que se trata de una clara discriminación. Discutiremos de ello en enero de 2004 durante el encuentro de la Conferencia Episcopal”.
El Arzobispo entrevé una esperanza: “La hostilidad no durará mucho porque va contra el carácter secular del estado que se delinea en la Constitución india, y contra la misma cultura milenaria del pueblo indio: los indios son abiertos, acogedores, pacíficos; los grupos fundamentalistas están mejor organizados y se dejar oír más. La gente india es profundamente religiosa: el odio no nos pertenece y no nos prevalecerá. Existe un problema de propaganda y de desinformación y los fundamentalistas presentan a las minorías como una amenaza, sacudiendo el espectro del colonialismo. Además, algunas sectas cristianas protestantes tienen una aproximación que sigue el juego de los fundamentalistas, que identifican a la Iglesia con las sectas, acusándonos de proselitismo”. ¿Qué cómo reacciona la Iglesia a todo esto? “Seguimos adelante con nuestra vida de testimonio de fe y de amor. Estamos en las manos de Dios. Y entretanto registramos un aumento de personas interesadas en la fe cristiana y deseosas de conocer la Biblia”.
Monseñor Concessao hace también presente el bien que estas dificultades han generado: “El odio y la violencia contra la comunidad cristiana ha creado una unión mayor entre los fieles de todos los credos: han nacido comisiones de estudio, se han intensificado los contactos y los encuentros de oración. Ha nacido, sobre todo, una nueva conciencia entre el laicado y entre los jóvenes: muchas personas deciden dedicar algunos años de su vida a la misión, dejando el propio trabajo para dedicarse a la evangelización, a las obras de caridad o al servicio de la Iglesia”. Monseñor Concessao cita el gran crecimiento en India del movimiento carismático y de las comunidades eclesiales de base: “El laicado desarrolla, actualmente, gran parte de la obra misionera, partiendo de las familias, de pequeños grupos que luego se expanden, poniendo al centro de su vida la Palabra de Dios y el amor por los pobres. Existe, entre los laicos y entre los jóvenes, una nueva conciencia sobre su responsabilidad como bautizados en la difusión del Evangelio en la sociedad y en el mundo. Acontecimientos como el Asia Youth Meeting (que se celebró en agosto en Bangalore) constituyen un claro ejemplo, y las exhortaciones del Santo Padre en las Jornadas Mundiales de la Juventud refuerzan este espíritu”.
“Es muy significativo –continúa el Arzobispo- que los laicos organicen oraciones y profundizaciones sobre la Palabra de Dios. Conozco algunos que, en Delhi, empezaron reuniéndose en casa y, actualmente, cada domingo reúnen a más de seis mil personas en un parque para celebrar la Palabra de Dios. Se trata de iniciativas que dan un primer anuncio cristiano. Más del 90% de los participantes, de hecho, no han sido bautizados. Es un fenómeno nuevo que está tomando pie: dicen que creen en Cristo pero que, antes del Bautismo, se precisa una cierta formación. En cualquier caso, la finalidad de estas iniciativas es dar a conocer a Dios a la gente. Son señales de grande esperanza, gestos que constituyen un desafío para el mismo clero y para los mismos religiosos”.
Monseñor Concessao subraya la importancia de la figura de Madre Teresa en este particular momento histórico: “El mensaje de Madre Teresa ha sido el de valorar la inmensa dignidad del ser humano, imagen de Dios; un ser humano, a cualquier raza o clase social pertenezca, debe ser respetado y amado por ser una criatura hecha a imagen de Dios. Este mensaje lo utilizamos hoy para explicar por qué nos dedicamos a lo social. Lo hacemos porque somos cristianos, no porque queremos convertir a la gente. La conversión a la fe cristiana depende de la conciencia individual y es un don de Dios. De todo ello hablaremos con claridad en un simposio interreligioso que durará 10 días, organizado, en Delhi, con ocasión de la beatificación de Madre Teresa”.
“Es cierto –subraya el Arzobispo- que Madre Teresa desarrollaba un trabajo asistencial hacia los más pobres que todos apreciaban. Lo que, en cambio, parece que cueste aceptar es que se ofrezca progreso y desarrollo para todos, reestructurando a la raíz el sistema socio-económico: dar a todos acceso a la instrucción, elaborar una conciencia, promover el progreso cultural y social y poner en práctica los principios de la igualdad y de la justicia abatiría el sistema de las castas, con graves implicaciones políticas. Los privilegiados, es decir, los que pertenecen a las castas más altas, aprecian a los cristianos cuando damos de comer a los pobres, pero nos obstaculizan si intentamos cambiar la sociedad y la economía. Sin embargo, el mensaje cristiano está muy claro: globalización en la solidaridad a favor del desarrollo de todos los seres humanos”.
(P.A.) (Agencia Fides 8/09/03)

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