ÁFRICA/REP. CENTROAFRICANA - Diez mil desplazados acogidos en el Carmelo de Bangui regresan a sus casas

lunes, 6 marzo 2017 desplazados   institutos misioneros  

p. Federico Trinchero

Bangui (Agencia Fides) - “Todos los refugiados han regresado a casa!” así lo ha anunciado el padre Federico Trinchero, misionero carmelita descalzo que trabaja en el convento de Notre Dame du Mont Carmel en Bangui, la capital de la República Centroafricana, donde, tras la guerra civil en 2012, fueron acogidos 10 mil desplazados (véase Fides 4/12/2014).
“Tras tres años y tres meses, aquí termina nuestra aventura que comenzó el 5 de diciembre de 2013. Y este es el último episodio de la historia de nuestro monasterio que de repente se convirtió en un campo de refugiados”, escribe el p. Federico. A continuación publicamos un extracto de su historia:
“Desde este mes de enero, un proyecto financiado por el Alto Comisionado para los Refugiados de las Naciones Unidas, en cooperación con el Gobierno de la República Centroafricana y otros partner, ha permitido a todos nuestros refugiados (y aquellos, mucho más numerosos, que todavía estaban acampados cerca del aeropuerto de Bangui) poder regresar por fin a los barrios de la ciudad y reanudar una vida normal. Cada familia ha recibido una pequeña ayuda económica con la única condición de llevarse todas sus pertenencias a su nueva residencia, desmontar su tienda de campaña y abandonar el campo. El abandono del campo ha sido libre y no se ha obligado a nadie a abandonar el campo, pero, de hecho, todos han aceptado de buena gana el marcharse.
Todo se ha llevado a cabo de una manera ordenada y sin mayores contratiempos. O mejor dicho, hemos quedamos sorprendidos por la forma rápida, serena y disciplinada con la que se ha vaciado nuestro campo de refugiados. Obviamente, todo esto ha sido posible no sólo por el pequeño incentivo económico, sino sobre todo por la situación de paz y seguridad que ahora se ha creado en la capital. Este nuevo clima ha alentado a nuestros refugiados a dar el paso y empezar una nueva vida en sus barrios de origen o en otros barrios de la ciudad.
El 8 de enero, celebramos una misa de acción de gracias al Señor por todas las bendiciones que nos ha mandado en estos tres años, y porque nunca nos ha fallado su protección y su providencia. Terminamos la misa en la colina del centro de nuestra propiedad bendiciendo la ciudad de Bangui e implorando el don de la paz para todo el país. De hecho, no hay que olvidar que, si la situación ha mejorado notablemente en la capital, todavía no ha sucedido lo mismo en otras partes del país, como Bocaranga o Bambari.
Pequeños grupos de rebeldes - no siempre fácilmente identificables, a menudo divididos entre sí y poco claros en sus reivindicaciones - por desgracia siguen realizando acciones criminales que causan víctimas inocentes, sembrando el miedo y obligando a la población a abandonar las aldeas. Con gran dificultad la misión de la ONU busca frenar estos fenómenos que, con suerte, podrán ser erradicados del todo para permitir que todo el país - no sólo la capital – pueda retomar con decisión el camino de la paz y el desarrollo”. (L.M.) (Agencia Fides 6/3/2017)


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