ASIA/PAKISTAN - Justicia para los cónyuges cristianos quemados vivos por blasfemia

jueves, 10 noviembre 2016 blasfemia   minorías religiosas   persecuciones   educación  

Cecil & Iris Chaudhry Foundation

Los hijos de los esposos asesinados

Lahore (Agencia Fides) - Dos años después del terrible asesinato de los esposos cristianos Shama y Shahzad, quemados vivos por una acusación de blasfemia el 4 de noviembre de 2014 en Kot Radha Kishan, en el distrito de Kasur, continúa la lucha para recibir justicia y castigar a los autores de ese delito.
La Católica Michelle Chaudhry, presidente de la “Cecil & Iris Chaudhry Foundation”, una organización que hoy se ocupa de la protección legal y la educación de los tres hijos de la pareja, huérfanos, dice a la Agencia Fides: “Vamos adelante con el poder judicial para garantizar que los responsables de este atroz asesinato sean llevados ante la justicia. El gobierno de Pakistán debe proporcionar seguridad y protección a todos los ciudadanos de Pakistán, independientemente de su fe, tal como está consagrado en la Constitución”.
La pareja trabajaba como obreros en los hornos de ladrillos. Tras ser acusados de blasfemia, fueron torturados y luego arrojados al horno por una multitud furiosa. El episodio generó una ola de terror en todo Pakistán y dejo bajo shock a todo el mundo.
Conmemorando el segundo aniversario del trágico suceso, Michelle Chaudhry dice a Fides: “Hoy llevamos a Shama y Shahzad en lo profundo de nuestros corazones. Son dos vidas inocentes perdidas debido a la intolerancia extrema en nuestra sociedad. El horror de ese día permanecerá en nuestros corazones y mentes en los años venideros. En ese horno quemaron la humanidad, se quemaron las enseñanzas del Islam, y quemaron el Pakistán de Ali Jinnah. No hay compensación monetaria que puede expiar tal acto extremo de violencia”.
La Cecil & Iris Chaudhry Foundation ha asumido el compromiso de dar educación a los tres hijos de la pareja, “para traer un cambio a mejor en la vida de estos niños, con la fuerte convicción del poder de la educación”, señala la mujer. “Después de dos años, nos da inmensa gratificación espiritual ver a estos niños felices y seguros”, concluye. (PA) (Agencia Fides 10/11/2016)


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