ASIA/FILIPINAS - Un misionero: la nación quiere un presidente que respete la dignidad de todos

miércoles, 11 mayo 2016 corrupción   derechos humanos   política   justicia   pobreza   paz  

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Manila (Agencia Fides) – "El fracaso del gobierno al servir a la ciudadanía es lo que da consenso y popularidad a los extremistas y a los violentos. Por ejemplo, para obtener un documento de registro de un vehículo en la sede del Transportation Land Office es necesario esperar tres meses sin saber porque. Para obtener un documento elaborado por una oficina del gobierno pasan meses. Esta falta de servicio puede parecer un retraso voluntario para obtener un beneficio económico, alimentando la corrupción”: lo dice, en una nota enviada a la Agencia Fides, el p. Shay Cullen, misionero de San Columbano, que vive en las Filipinas desde 1969 y es conocido por su compromiso socia y pastoral gracias a la Fundación “PREDA”.
Entre la gente, dice el misionero, circula una “fuerte insatisfacción con la élite gobernante o hacia algunos funcionarios públicos que abusan de las mujeres y los niños, pero que escapan de la justicia por las decisiones de unos pocos jueces corruptos”. Estos sentimientos de frustración, frente a fenómenos como la corrupción, la indiferencia y la inacción del Estado, en relación con los ciudadanos, están en la base de la votación por la que ha ganado el nuevo presidente Rodrigo Duterte en las elecciones del 9 de mayo.
El padre Cullen delinea como debería ser el nuevo jefe de estado: "El líder ideal de una nación  aspira a ser premuroso, compasivo y respetuoso de los derechos y de la dignidad de todos. La gran mayoría de los filipinos son buenas personas: inteligentes, compasivos, premurosos, afectuosos y llenos de espíritu de sacrificio. Ellos desean un presidente que tutele los derechos humanos, que tenga la preocupación de actuar por los niños que sufren abusos,  compasión por los pobres y que sea una persona integra, sin mancha, libre de escándalos y fiel en la vida familiar”. “El presidente  - concluye – debe tener fe en la dignidad de la persona humana y amor auténtico por esta bella pero sufriente nación, debe estar dispuesto a ayudar a los oprimidos, a actuar por la justicia, dejando a un lado todo tipo de violencia y egoísmo”. (PA) (Agencia Fides 11/5/2016)


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