ASIA/IRAQ - El Patriarca Luis Raphael I escribe a la diócesis caldea en Usa: los sacerdotes emigrados sin permiso deben reflexionar sobre su vocación

lunes, 9 mayo 2016 iglesias orientales  

Baghdad (Agencia Fides) – Dividir el cuerpo eclesial en grupos separados es un “pecado grave”, en un momento en que la Iglesia caldea también se ve movida por las circunstancias históricas dramáticas, a proteger con gran esmero la unidad. Por esta razón, incluso las comunidades en la diáspora que pertenecen a la eparquía caldea de San Pedro de los Caldeos, con sede en San Diego, California, están llamadas a recorrer el camino de la reconciliación, y aprovechar el nuevo administrador apostólico designado para facilitar el retorno a su “excelente inicio”. Por lo que el Patriarca Louis Raphael I se ha dirigido directamente a los sacerdotes, religiosos y fieles de la diócesis caldea en los EE.UU., en la carta que también anuncia el nombramiento como su Administrador Apostólico sede vacante del arzobispo Shlemon Warduni, obispo auxiliar de Bagdad, a la espera de que el Sínodo caldeo proceda a la elección del nuevo obispo, después de que el sábado, 7 de mayo, el Papa Francisco aceptase la renuncia al gobierno pastoral de la eparquía presentado por Mons. Sarhad Jammo.
En el mensaje enviado a la Eparquía de San Pedro de los Caldeos en San Diego, el Patriarca se dirige particularmente a la “conciencia” de los monjes y sacerdotes caldeos trasladados desde Iraq a los EE.UU. sin el consentimiento de sus superiores. El patriarca les invita a reflexionar sobre su responsabilidad como personas consagradas a Cristo, y a deshacerse de todos los obstáculos que les impiden cumplir con su misión, a partir de la tentación de mantener posiciones cómodas y de prestigio. “Por favor”, repite el primado de la Iglesia caldea, “no dejen que nadie les separe de su diócesis y sus monasterios de origen... Vuestro futuro está en el confiar en el Señor, para dar testimonio de Cristo no sólo con palabras, sino con el ejemplo, en la negación de uno mismo, amando y sirviendo a vuestra gente, empezando por aquellos que más lo necesitan”.
La historia de los monjes y de los sacerdotes diocesanos que han abandonado sus diócesis y comunidades religiosas en Iraq para emigrar y trasladarse al extranjero sin el consentimiento de sus superiores ha estado durante mucho tiempo en el centro de la atención pastoral del Patriarcado caldeo y del Sínodo caldeo. “Tenemos que vivir y morir en el lugar donde Dios nos llama”, escribe el patriarca Luis Raphael en un mensaje dedicado a este problema pastoral ya en septiembre de 2014 (Véase Fides 23/09/2014). Sacerdotes y religiosos – se leía ya en ese pronunciamiento patriarcal, relanzado por la Agencia Fides - “no deben tener como aspiración la búsqueda de condiciones de vida confortable, sino el servir a los hermanos siguiendo a Cristo, aceptando también el llevar la cruz, cuando sea necesario por las circunstancias. Es por esto que nadie puede salir de su comunidad religiosa o diócesis sin la aprobación oficial del obispo o de su superior, como también se reiteró en ocasión del Sínodo de los Obispos caldeos celebrado en junio de 2013”. (GV) (Agencia Fides 9/5/2016)


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