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Vaticano

2003-08-01

VATICANO - “CONSIDERACIONES ACERCA DE LOS PROYECTOS DE RECONOCIMIENTO LEGAL DE LAS UNIONES ENTRE PERSONAS HOMOSEXUALES”. UN DOCUMENTO PARA PROTEGER Y PROMOVER LA DIGNIDAD DEL MATRIMONIO FUNDAMENTO DE LA FAMILIA Y LA ESTABILIDAD DE LA SOCIEDAD

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Ha sido hecho publico el 31 de julio un documento de la Congregación para la Doctrina de la fe con el título “Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales”.como está escrito en la introducción al breve texto (4 capítulos mas una introducción y conclusión) “diversas cuestiones concernientes a la homosexualidad han sido tratadas recientemente en diversas ocasiones por Juan pablo II y por los miembros de losDicasterios de la Santa Sede. Se trata, en efecto, de un fenómeno moral y social inquietante...que se hace más preocupante en los Países en los que ya se ha concedido o se tiene la intención de conceder reconocimiento legal a las uniones homosexuales, que, en algunos casos, incluye también la habilitación para la adopción de hijos”. Las Consideraciones expresadas en el documento pues “no contienen nuevos elementos doctrinales, sino que pretenden recordar los puntos esenciales inherentes al problema” además de ofrecer argumentaciones útiles a las intervenciones de los Obispos según la situaciones particulares: “para proteger y promover la dignidad del matrimonio, fundamento de la familia, y la solidez de la sociedad, de la cual esta institución es parte constitutiva. Las presentes Consideraciones tienen también como fin iluminar la actividad de los políticos católicos, a quienes se indican las líneas de conducta coherentes con la conciencia cristiana para cuando se encuentren ante proyectos de ley concernientes a este problema”.
En el Capítulo I dedicado a la naturaleza y características del matrimonio se afirma: “Ninguna ideología puede cancelar del espíritu humano la certeza de que el matrimonio en realidad existe únicamente entre dos personas de sexo opuesto, que por medio de la recíproca donación personal, propia y exclusiva de ellos, tienden a la comunión de sus personas. Así se perfeccionan mutuamente para colaborar con Dios en la generación y educación de nuevas vidas.... No existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia. El matrimonio es santo, mientras que las relaciones homosexuales contrastan con la ley moral natural. Los actos homosexuales, en efecto, « cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso”.
En las relaciones de las personas homosexuales “ la autoridades civiles asumen diversas actitudes” de todas formas “Ante el reconocimiento legal de las uniones homosexuales, o la equiparación legal de éstas al matrimonio con acceso a los derechos propios del mismo, es necesario oponerse en forma clara e incisiva. Hay que abstenerse de cualquier tipo de cooperación formal a la promulgación o aplicación de leyes tan gravemente injustas, y asimismo, en cuanto sea posible, de la cooperación material en el plano aplicativo. En esta materia cada cual puede reivindicar el derecho a la objeción de conciencia”.
Se ofrecen después una serie de “argumentaciones racionales contra el reconocimiento legal de las uniones homosexuales “: de orden relativo a la recta razón biológica y antropológica social y jurídica.
El IV capítulo llama la atención sobre la responsabilidad de los políticos católicos: “En el caso de que en una Asamblea legislativa se proponga por primera vez un proyecto de ley a favor de la legalización de las uniones homosexuales, el parlamentario católico tiene el deber moral de expresar clara y públicamente su desacuerdo y votar contra el proyecto de ley. Conceder el sufragio del propio voto a un texto legislativo tan nocivo del bien común de la sociedad es un acto gravemente inmoral.... En caso de que el parlamentario católico se encuentre en presencia de una ley ya en vigor favorable a las uniones homosexuales, debe oponerse a ella por los medios que le sean posibles, dejando pública constancia de su desacuerdo; se trata de cumplir con el deber de dar testimonio de la verdad.”
En la conclusión se afirma que “La Iglesia enseña que el respeto hacia las personas homosexuales no puede en modo alguno llevar a la aprobación del comportamiento homosexual ni a la legalización de las uniones homosexuales... Reconocer legalmente las uniones homosexuales o equipararlas al matrimonio, significaría no solamente aprobar un comportamiento desviado y convertirlo en un modelo para la sociedad actual, sino también ofuscar valores fundamentales que pertenecen al patrimonio común de la humanidad. La Iglesia no puede dejar de defender tales valores, para el bien de los hombres y de toda la sociedad”.

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