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Especial

2005-04-11

CAMERÚN - “¡Amada África, pese a la pobreza y al sufrimiento, avanza por tu camino con confianza!”

Yaundé (Agencia Fides) - La tarde del jueves 14 de septiembre de 1995, Juan Pablo II llega a Yaundé, Capital de Camerún, que el Papa había ya visitado en 1985. La mañana del 15 de septiembre el Papa presidió la concelebración eucarística en el aeropuerto militar y por la tarde la sesión sinodal de la Asamblea Especial por África del Sínodo de los Obispos en la Catedral de Nuestra Señora de las Victorias.
“Deseo decir a todos los pueblos de África- dijo el Papa nada más llegar a Yaoundé- que considero insustituible su presencia en el mundo y su papel en la comunidad internacional. Me interesa su futuro y puedo asegurarles que la Iglesia católica les respeta y no cesará de pedir a las naciones del mundo que se muestren concretamente solidarias”. En la Homilía durante la Sesión conmemorativa del Sínodo, Juan Pablo II expresó sentimientos de alabanza y agradecimiento: “Demos gracias al Señor por la Iglesia radicada en la tierra de África...Demos gracias a Dios por la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos, que es un hermoso fruto de la madurez de la Iglesia en este continente. En la esperanza celebramos la conclusión de estas asambleas...”Y el Papa mostró también agradecimiento a quienes habían contribuido para que la Asamblea Sinodal “reflejara la fe, la esperanza y el amor que animan a la Iglesia de África”. El Papa hizo luego un llamamiento frente al variado mosaico de etnias, de divisiones y de desafíos que caracterizan al continente africano: “No dejéis que las diferencias y las distancias entre vosotros se cristalicen en muros que puedan dividiros; haced más bien que se conviertan en ocasiones y llamamientos para descubrir y para compartir la extraordinaria riqueza del corazón de Cristo”: Entre los temas que se trataron en el Sínodo, estuvo también el de la inculturación a la que, naturalmente, Juan Pablo II le dedicó particular interés en su homilía. “Todos los hombres están llamados a acoger a Cristo en su naturaleza profunda. Todos los pueblos están llamados a acogerlo con toda la riqueza de su herencia...Es un encuentro que transforma, porque el amor cambia a quienes reciben al Señor”. Citando entonces la parábola de la uva y de los sarmientos, proclamada poco antes durante la Misa, Juan Pablo II subrayó que “la verdadera inculturación se cumple cuando los sarmientos vivos se dejan injertar en el cepo, que es Cristo, y podar por el padrón de la viña, que es el Padre”, y recordó entonces que “desde los orígenes del Cristianismo había habido una inculturación por parte de los pueblos que se convertían al Evangelio y en los que se radicaba la Iglesia”. Este camino ha continuado durante los siglos, de época en época, a medida que la Iglesia continuaba anunciando el mensaje de Cristo a pueblos y naciones diversas. Otros dos temas de particular importancia para la misión del continente africano son el diálogo interreligioso y el ecumenismo. “El diálogo interreligioso no es sólo un intercambio de ideas entre Pastores y teólogos; a menudo es parte integrante de la vida cotidiana”, dijo el Papa en la Homilía, recordando no obstante que “el diálogo de vida debe conducir al diálogo del espíritu”. En el umbral del tercer milenio, Juan Pablo II lanzó un llamamiento para que se prosiguiera “el camino hacia la unidad de todos los bautizados”, sin esconder los obstáculos y los retrasos, pero confiados en que es esto los que quiere el Señor”. Con un llamamiento a la reconciliación y al perdón, el Papa concluyó la homilía invitando a la Iglesia de África “a cumplir con valor su misión de evangelización”. “¡Amada África, pese a la pobreza y al sufrimiento que demasiado a menudo pesan sobre ti, avanza por tu camino con confianza”. (S.L.) (Agencia Fides 11/04/05)

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