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Asia

2013-01-09

ASIA/MYANMAR - La Iglesia: “Un Año Jubilar, de libertad y reconciliación para Myanmar”

Yangon (Agencia Fides) – El que acaba de comenzar es “un año jubilar para Myanmar”, de hecho “después de 50 años de asfixiante oscuridad, ahora brilla una luz en el hermoso país de Birmania”: lo afirma en un mensaje enviado a la Agencia Fides por el nuevo año, Su Exc. Mons. Charles Maung Bo, Arzobispo de Yangon y Secretario General de la Conferencia Episcopal de Myanmar, recordando que en 1962 inició la época de la dictadura en el país, mientras que hoy “el dolor poco a poco va dando paso a la esperanza”. “Este mensaje - señala - debe ser llevado a todos los rincones de la nación, en este año de nueva evangelización, con un vigor de fe renovado”.
El Arzobispo recuerda el doloroso pasado con acento poético: “En 1962, la oscuridad envolvió Birmania. Su historia fue congelada, su belleza ocultada, sus hijos reducidos a la esclavitud del silencio, muchos al martirio, muchos otros a largas noches de lágrimas. Millones se han convertido en refugiados o inmigrantes ilegales. Nuestras chicas inocentes han sido vendidas como esclavas sexuales y sus lágrimas enterradas en cuevas silenciosas de inhumanidad. Dos generaciones se han embarcado en un viaje por el oscuro túnel de la desesperación”.
Hoy Mons. Bo mira hacia el futuro con confianza: “Después de 50 años, nos hemos reunido para ver la luz. La luz de la verdad brilla sobre nosotros, la luz de la libertad está despertando lentamente a nuestra gente, a la luz de las oportunidades que están surgiendo. En nuestra Navidad Cristo a nacido, donándonos una nueva luz de esperanza. Este es un año muy importante para nuestro pueblo, es un año jubilar, un año de gracia para el pueblo de Myanmar”.
El Arzobispo, señalando que “Dios guía a su pueblo, en su camino”, aplica al Myanmar de hoy las prácticas del Jubileo bíblico: “En el Jubileo son liberados los esclavos. Nosotros, en este año, pedimos la liberación de todos los presos políticos, presos de conciencia, nuestros hombres y mujeres en la cárcel”. En el Jubileo, continua “todas las deudas son canceladas: somos una nación en deuda. Ninguna familia está libre de asfixiantes deudas. Es urgente cancelar el peso de los préstamos, sobre todo de los hombros de los agricultores y pescadores”. En el año de gracia, “cada uno vuelve a su propiedad”. “Hoy - dice el mensaje - somos una nación de refugiados. Más de tres millones de personas están fuera de nuestro país sin documentos legales. Algunos son refugiados, muchos de ellos viven en condiciones inhumanas. Nuestros hijos e hijas deben regresar a su patria”. Otro mensaje jubilar es “proclamar la libertad a los oprimidos”: “La democracia trae grandes esperanzas. Pero - observa el Obispo - como hemos visto recientemente, los viejos hábitos tardan en morir. Si los monjes son golpeados, ¿que libertad existe en esta tierra? El respeto de la dignidad humana y de los derechos humanos deben crecer en nuestra nación”.
El Jubileo es también un año de misericordia y de reconciliación. El Secretario de la Conferencia Episcopal llama a la “reconciliación entre todas las partes en guerra y al triunfo de la paz”. “Durante demasiado tiempo - remarca - esta nación ha estado en guerra consigo misma... miles de muertos en guerras sin sentido, muchos jóvenes asesinados y la tierra bañada por la sangre del odio recíproco”. Hoy, concluye, “es hora de construir la paz” y “la paz sólo puede construirse sobre la justicia”. (PA) (Agencia Fides 9/1/2013)

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