ASIA/CHINA - El Cardenal Filoni reafirma la validez de la carta del Papa Benedicto XVI a los católicos chinos y del camino interno de la Iglesia en China, en fidelidad al Papa, esperando una Comisión permanente entre República Popular y Santa Sede

jueves, 25 octubre 2012

Roma (Agencia Fides) – La carta del Papa dirigida a los católicos chinos en 2007 “sigue siendo válida” para promover el reinicio del diálogo entre la Santa Sede y el Gobierno de Pekín. Un diálogo que debería reiniciarse mediante la creación de una comisión bilateral estable y de “alto nivel” entre la China popular y la Santa Sede, siguiendo el modelo que ya existe entre La China popular y Taiwán. Se trata de propuestas de gran autoridad que el Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, describe en un artículo del Tripod, el trimestral publicado por el Holy Spirit Study Centre de la diócesis de Hong Kong, que hoy anticipa en su sitio Online.

La intervención del Cardenal Filoni surge con motivo del quinto aniversario de la publicación de la carta de Benedicto XVI a la Iglesia que está en China. Los acontecimientos de los últimos años - observa el Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos – han confirmado “el valor, la oportunidad y la actualidad” del texto papal, que realmente puede “representar un punto de partida para el diálogo en la Iglesia en China y puede estimular el diálogo entre la Santa Sede y el gobierno de Pekín”.

La Carta del Papa a los católicos chinos en 2007 - advierte el Cardenal - no tenía un objetivo político primordial. Esta miraba en primer lugar a expresar públicamente cual era la actitud de la Santa Sede con respecto a la “compleja situación” de la Iglesia en China. “Después de años de estudio - recuerda el Cardenal - la Santa Sede tenia la clara percepción de que la Iglesia en China en su conjunto nunca ha sido cismática”. Sin embargo, continuaba a vivir la división lacerante entre los que con el tiempo no han aceptado un compromiso con el control político impuesto por las autoridades civiles y aquellos que los han apoyado “por un cálculo existencial”. Las heridas profundas dentro de la Iglesia no consiguen cicatrizarse, también debido a las interferencia exteriores invasivas. Por esta razón - sugiere el Prefecto de la Congregación para la Propagación de la Fe - en el caso chino cualquier intento de promover la reconciliación eclesial implica la necesidad de un diálogo entre la Santa Sede y los poderes civiles chinos.

La carta papal del 2007 - recuerda, a este respecto, el Cardenal Filoni - había reafirmado con fuerza la plena disponibilidad de la Santa Sede a un “diálogo respetuoso y constructivo” con las autoridades de Pekín, a sabiendas de que “la solución de los problemas existentes no pueden llevarse a cabo a través de un conflicto permanente”. Pero en estos cinco años, en lugar del diálogo abierto y sincero que el Papa esperaba, ha habido malos entendidos, acusaciones, rigidez, a menudo basados en noticias incompletas e incorrectas. “Tal vez”, admite el Prefecto de la Congregación misionera “algunas reacciones de la Santa Sede no han sido bien recibidas”.
Sobre todo, han pesado aquellas que el Cardenal menciona como verdaderas piedras de tropiezo: 1) La Octava Asamblea Nacional de Representantes Católicos, organizada por las autoridades de Pekín en diciembre de 2010, que ha exacerbado “el control del Estado sobre la Iglesia”; 2) la fuerte interferencia de las autoridades civiles sobre el nombramiento de los Obispos; 3) la participación de los Obispos ilegítimos en consagraciones episcopales, creando “dramáticas crisis de conciencia, tanto para los Obispos consagrados, como para los Obispos consagrantes”.
El Prefecto Filoni cita entre las últimas señales preocupantes los casos del Obispo Matteo Ma Daquin de Shanghai, privado de su libertad porque el día de su ordenación episcopal había expresado su intención de dedicarse a tiempo completo al ministerio pastoral, dejando los cargos ocupados en los organismos con los que el gobierno interfiere en la vida de la Iglesia. Los obispos y sacerdotes, de hecho, no son funcionarios estatales.

Ante esta situación de estancamiento, el Prefecto de la Congregación se pregunta si no ha llegado “la hora de pensar en una nueva forma de dialogar”, más abierta y a un nivel más alto, “donde no sea posible que los interés particulares socaven la voluntad, la confianza y el respeto mutuo”.
Los modelos recordados explícitamente por el Cardenal son elocuentes y concretos: por ejemplo, las Comisiones estables “de alto nivel” entre Pekín y Taipei y las herramientas de contacto con las que la Santa Sede y Vietnam “han encontrado un modus operandi et progrediendi”.

Mientras que el próximo Congreso del Partido Comunista de China se está preparando para ratificar cambios profundos en el perfil del liderazgo político nacional, la Santa Sede espera que pueda iniciar una nueva fase en las relaciones bilaterales. (GV) (Agencia Fides 25/10/2012).


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