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America

2012-03-07

AMERICA - P.Kino, misionero a “caballo” entre diferentes poblaciones y culturas, con un mensaje siempre actual

Roma (Agencia Fides)- En estos días se concluye el 3º centenario de la muerte de un hombre que pertenece a diferentes pueblos y naciones. Italiano de nacimiento, de la Val di Non, en el Trentino; alemán por su educación y formación; de los Estados Unidos porque está reconocido como uno de los fundadores de uno de los Estados Americanos, Arizona, y por lo tanto presente, desde 1965 en la "capilla conmemorativa" de Washington entre los grandes de los Estados Unidos de America; y por último, mexicano porque su tumba se encuentra en Magdalena de Kino, al norte del estado de Sonora, donde trabajó durante mucho tiempo en varios campos humanos y cristianos.
El P. Eusebio Francesco Chini, nació el 10 de agosto de 1645, en Segno, en el Príncipado Obispal de Trento, y murió - a los 65 años – el 15 de marzo de 1711, en Magdalena de Kino, en el actual estado mexicano de Sonora.
Salvado de la muerte gracias a la intercesión de San Francisco Javier, jesuita por vocación, elegido al azar de entre sus compañeros para la misión americana, P. Kino (él mismo cambio de nombre para adaptarse a las poblaciones entre las que trabajaba) parte para la misión de la Primeria Alta, en Nueva España, en 1687. Entre los pueblos indígenas, donde trabajó incansablemente como un hombre de Dios para anunciar el Evangelio, también se hizo agrónomo, botánico, astrónomo, cartógrafo, historiador.
Se le representa generalmente a caballo, siempre ocupado en recorrer un vasto territorio para encontrar a las poblaciones de los "Pima" (= literalmente, "no sé, no conozco") en los diversos asentamientos o en las diversas estaciones misioneras construidas por él. Fundador de varias comunidades cristianas, pero imposibilitado a residir permanente en alguna de ellas por su intensa actividad itinerante, ponía a la guía de la comunidad a una persona para que se hiciese cargo del bienestar espiritual de toda la comunidad. No pudiendo conocer las muchas lenguas locales, anunciaba el Evangelio a través de traductores que le acompañaban para mediar la palabra de Dios en la lengua de los diferentes grupos étnicos.
Un hombre, que vivió a caballo entre dos siglos, del 1600 al 1700, y que emerge entre nosotros por su actualidad y su compromiso de encarnar el mensaje del Evangelio entre los diferentes pueblos y culturas y para decirnos lo importante que es para nosotros, hombres de hoy, abrirnos a la realidad mundial con todos nuestros recursos y capacidades humanas y científicas.
Durante el transcurso del año se han celebrado varios eventos en México, en Estados Unidos de América e Italia, sobre todo en la región del Trentino, su ciudad natal. El Papa, en la audiencia de ayer, recibió una nutrida delegación de su tierra para coronar el evento final del tercer centenario de su muerte. También está en una fase avanzada el proceso canónico para la beatificación del Padre Kino.
Nosotros, también, miramos hacia él, para que en el camino misionero de la Iglesia de hoy, siempre sepamos usar, con virtud y santidad, todos los medios para llegar a las personas y transmitir con potencia la fuerza de la buena noticia del Evangelio (P.Gerardo Caglioni sx) (Agencia Fides 7/3/2012)

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