AFRICA/MADAGASCAR - “He vivido la experiencia de 5 ciclones, pero este ha dado más miedo que los otros”: el Obispo de Moramanga delinea a Fides un primer valance de daños.

viernes, 17 febrero 2012

Moramanga (Agencia Fides) – “Los ríos han aumentado y en muchas partes de la ciudad se han producido inundaciones graves, las cosechas se han perdido por completo, en algunos pueblos se temen las epidemias, muchas casas (chozas o similares) se han derrumbado, una iglesia ha perdido el techo y los de varias escuelas han volado por los aires”: estos son los primeros datos que ha comunicado a la Agencia Fides Su Exc. Mons. Gaetano Di Pierro, Obispo de Moramanga, donde los daños causados por el huracán Giovanna, el 13 de febrero, son muy graves (véase Fides 14/2/2012; 16/2/2012).
“De las 20 horas a las 22 comenzó una llovizna que poco a poco aumentó de intensidad. Alrededor de las 22,30 se desencadenó un viento que poco después se hizo impetuoso - explica el Obispo -. Inmediatamente se interrumpió la electricidad y la ciudad cayó en la oscuridad. No era posible ponerse en contacto con nadie, porque se han roto también las comunicaciones telefónicas. No se podía ver nada, pero se sentía que los árboles eran arrancados de raíz, así como los techos de muchas casas. No se podía hacer nada”.
“Ha sido una noche interminable, que he pasado en oración, pensando en las pobres personas que viven en chozas, - refiere Mons. Di Pierro -. Sobre las seis de la mañana a primera hora, hemos visto los desastres tanto en casa, como en la Catedral, en la Salle d’oeuvre como en la casa del párroco (en parte sin techo), pero era imposible salir fuera a causa del fuerte viento. A eso de las 8.30, el viento se ha calmado, pero ha continuado la lluvia. Más tarde han llegado las Pequeñas Hermanitas del Sagrado Corazón, que han traído las primeras noticias de su comunidad, parte del techo voló por los aires y desgraciadamente cayó sobre una casa cercana, hiriendo a un joven que estaba durmiendo en su cama. Por suerte pudieron llevarlo al hospital donde le proporcionaron los primeros auxilios. Ha llegado la noticia de un hombre hallado muerto en un barrio de la ciudad”.
Mons. Di Pierro añade otras noticias sobre los daños a las estructuras católicas de Moramanga. Los Padres Carmelitas de la parroquia de Ambarilava han visto su gran iglesia perder el techo: las placas del techo, se han literalmente enrollado. Las hermanas Salesianas lamentan que los techos de su escuela infantil y del podio para los evento, se han hecho añicos. Las Siervas de Santa Teresa han visto muchos de los árboles de la zona arrancados por la furia del viento, y uno ha caído en su muro perimetral. Las Pequeñas Hermanitas del Sagrado Corazón también han informado de daños a su hospital. En todas estas comunidades se han destruido los cultivos.
El Obispo ha logrado ponerse en contacto con algunos centros de los distritos misioneros: “Parece que la ciudad de Andasibe se ha visto seriamente dañada debido al desbordamiento de un río y la caída de muchos árboles: varias casas han sido destruidas y se han registrado 6 muertes. La escuela de Mahasoa, en el distrito misionero de Anjiro ha perdido el techo. Lo mismo le ha ocurrido a la iglesia protestante de Amboasary, recién construida, y a la escuela pública de Andaingo”.
“Una cosa muy alentadora ha sido ver que la gente se ha puesto manos a la obra para 'sanar las heridas' causadas por el paso de la tormenta, sin esperar las ayudas. En 36 años que estoy en Madagascar, he vivido la experiencia de 5 ciclones, pero este ha sido el primero que ha llegado durante la noche... y ha dado más miedo que los otros”, concluye Mons. Di Pierro que confía en las oraciones de todos, asegurando las suyas y las de sus fieles. (AP) (17/2/2012 Agencia Fides)


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