NUEVAS ESCLAVITUDES DEL SIGLO XXI - Octava parte: -Religiosas en primera linea para combatir esta nueva forma de pobreza -Entrevista a sor Eugenia Bonetti, responsable del sector “trata” en la USMI -Dos testimonios sobre el compromiso de los religiosos en el mundo -Entrevista a sor Ivarosa, del “Centro de acogida para mujeres en dificultad” de Roma -Organizaciones que trabajan contra este trafico de mujeres -Un reto para la vida contemplativa

viernes, 6 agosto 2004

RELIGIOSAS EN PRIMERA LINEA PARA COMBATIR ESTA NUEVA FORMA DE POBREZA

El Santo Padre ha realizado con frecuencia llamamientos a tomar conciencia de los nuevos desafío y nuevos campos de la misión en el mundo de hoy, ha denunciado en diversas ocasiones la trata de mujeres y de niños para la explotación sexual como uno de las problemas particularmente repugnantes de nuestra sociedad por la intrínseca violación de la dignidad y los derechos de la persona humana y a empujado a empeñarse con solicitud en este campo. “Son muchas en nuestro tiempo las necesidades que interpelan la sensibilidad cristiana....El cristiano que se asoma al escenario de la pobreza, debe aprender a hacer su acto de fe en Cristo interpretando el llamamiento que él dirige desde este mundo de la pobreza... Es la hora de un nueva « imaginación de la caridad », que promueva no tanto y no sólo la eficacia de las ayudas prestadas, sino la capacidad de hacerse cercanos y solidarios con quien sufre. (MNI n. 50)
¿Podemos quedar frente al vilipendio de los derechos humanos fundamentales de tantas personas? (Idem n. 51)
La Iglesia por tanto no permanece ajena a este grave problema que constituye una de las nuevas situaciones de pobreza. Es por ello una provocación para toda la sociedad, pero sobre todo para los religiosos y religiosas llamados por su carisma y vocación a defender la dignidad y los derechos de los pobres, de las personas más vulnerables e indefensas cono son las mujeres y niños en peligro.
En un Congreso de Obispos y directores nacionales encargados de la pastoral de los emigrantes de las Conferencias Episcopales Europeas, celebrado en Turquía del 9 al 13 de octubre, sobre el rostro femenino de la emigración, afirmaron que este nuevo problema del tráfico de mujeres para la prostitución plantea nuevos desafíos y requiere una cuidada atención pues forma parte de la misión de la Iglesia defender la dignidad y los derechos de las personas y en particular constituye un nuevo campo de acción de las religiosas quienes tiene un importante papel de mediación en el contexto de la emigración femenina.
En la Instrucción “Caminar desde Cristo: un renovado compromiso de la vida consagrada en el tercer milenio” (mayo 2002), la Iglesia lanza a la vida consagrada algunas consideraciones al respecto:
“Hoy se muestran nuevos rostros, en los cuales reconocer, amar y servir el rostro de Cristo allí donde se ha hecho presente: son las nuevas pobrezas materiales, morales y espirituales que la sociedad contemporánea produce...La vocación de las personas consagradas sigue siendo la de Jesús y, como Él, asumen sobre sí el dolor y el pecado del mundo consumiéndolos en el amor”. (n.27)
Incluso algunos carismas que parecían responder a tiempos ya pasados, adquieren un renovado vigor en este mundo que conoce la trata de mujeres o el tráfico de niños esclavos, mientras la infancia, a menudo víctima de abusos, corre el peligro del abandono en las calles y del reclutamiento en los ejércitos”. (n.36)
“¿Cómo se puede, en fin, permanecer pasivos frente al vilipendio de los derechos humanos fundamentales?” (n.45)
Empuja pues a la vida consagrada a hacerse cargo de estos nuevos desafíos que plantea el mundo moderno en los que quedan vilipendiados los derechos humanos fundamentales y ante los cuales no pueden permanecer indiferentes. Además el personal religioso en muchos caso representa el único baluarte de la sociedad civil que está en condiciones de dar continuidad a las iniciativas sociales. De hecho las Congregaciones religiosas, junto con Caritas diocesanas y grupos de voluntarios han sido los primeros en leer estos nuevos desafíos y ofrecer su ayuda a las mujeres a las que les han robado su dignidad.

El 13 de mayo del 2001, las participantes en la Reunión Plenaria de la UISG (Unión Internacional de Superioras Generales), 800 mujeres lideres de un millón de miembros de Congregaciones Religiosas esparcidas en todo el mundo, ratificaron una declaración en la que, entre otras cosas, manifestaron su determinación en denunciar insistentemente y a todos los niveles el abuso y la explotación sexual de mujeres y niños prestando una atención particular al tráfico de mujeres que se ha convertido en un negocio lucrativo multinacional.

Algunas de las estrategias propuestas por las congregaciones religiosas y sus colaboradores son:
1.- Condenar seriamente el mercado del sexo sobre todo a los traficantes, a los clientes y a todos aquellos que obtienen cualquier ventaja de esta esclavitud
2.- Investigación y recogida de datos para sensibilizar e informar a ciudadanos y fieles de este problema.
3.- Una mayor toma de conciencia y compromiso que puede abarcar diversos aspectos:
• Organizar campañas de sensibilización
• Usar los medios de comunicación para ofrecer una cobertura nacional e internacional a este problema
• Animar a las comunidades cristianas y familias a acoger a las victimas de la calle para un periodo de recuperación y de apoyo
• Implantar sobre todo en las parroquias proyectos en defensa de la vida y de apoyo a mujeres embarazadas
4.- Prevención
• Abordar las causa de la pobreza que esta en la base de este problema, mejorar las oportunidades de acceso a la educación y al empleo
• Educar a los jóvenes y adultos en un acercamiento correcto de la sexualidad
• Formar en auténticos valores humanos y cristianos basados en el respeto de toda persona y en la dignidad de la mujer
5.- Protección y reinserción
• Ayuda física, económica, legal psicológica y espiritual para las mujeres que sufren las consecuencias
• Ofrecerles los medios necesarios para que puedan aprender un oficio y ayudarles a encontrar medios alternativos de subsistencia
• Programas de rehabilitación y reinserción en la sociedad
• Ayudar a las familias de las victimas

6.- Colaboración
• Crear redes de colaboración entre Congregaciones religiosas para trabajar y estudiar el problema
• Organizar estas mismas redes con ONG y otros grupos y personas a nivel nacional e internacional
• Trabajar en colaboración con otras Iglesias y religiones
7.-Convocar en todas las comunidades religiosas una campaña de oración y apoyo de
las víctimas y de todos los que trabajan en este delicado ministerio de recuperación porque “si el Señor no construye la casa en vano se cansan los albañiles”


ENTREVISTA A SOR EUGENIA BONETTI RESPONSABLE DEL SECTOR “TRATA” EN LA USMI

Sor Eugenia Bonetti pertenece a las Misionera de la Consolata. Ha estado 24 años de misionera en Kenia (África). Desde 1993 trabaja en el sector y desde el año 2000 en las oficinas de la USMI en el sector especifico de la “trata de mujeres y menores para la explotación sexual”. El conocimiento de la lengua y de la cultura africana le ha permitido un mayor acercamiento y contacto estas mujeres africanas tan abundantes en Italia

-El problema del trafico y la explotación de la mujer constituye actualmente un verdadero drama. ¿Qué desafío plantea a la vida religiosa y que respuesta esta llamada a dar sobre todo la mujer consagrada?
Es ciertamente un problema que provoca a la vida religiosa y pide respuestas adecuadas y urgentes.
Provoca en primer lugar a la vida religiosa femenina, pues como mujeres y como religiosas sienten el deber de defender a tantas mujeres compradas como meros objetos y luchar contra la mentalidad hedonista que ve el cuerpo de la mujer como mero objeto de placer. Pero es también un reto para la Vida consagrada masculina, que no puede permanecer al margen y debe asumir su papel sobre todo con respecto al cliente, el problema de la pedofilia, del turismo sexual y la prostitución masculina.
Así mismo los institutos misioneros e internacionales deberían estar en primera línea en la lucha contra este tráfico de mujeres procedentes precisamente de los países donde sus miembros trabajan desde hace años por difundir la buena Noticia y promover la justicia y los derechos fundamentales de la persona. Deben realizar una labor de información y prevención y también de acogida y reintegración de las victimas que son expulsadas y repatriadas. En general las congregaciones de los países de procedencia deberían implicarse de lleno pues si no es así nuestra labor no puede realizarse plenamente ya que al volver a su país de origen fácilmente vuelven a caer en ello si no encuentra nadie que les ayude.
Tampoco la vida de clausura queda al margen de este problema. Y de hecho, son ya varios los Conventos que han colaborado con nosotros con diversas iniciativas.
Sobre todo las personas que trabajan en este campo deben tener presente la necesidad de ofrecer a las víctimas un ministerio de curación profundo y de recuperación de la propia estima y dignidad.
- ¿Cómo comenzó Vd. en este trabajo? ¿Qué le empujo a ello?
Todo comenzó en una tarde lluviosa el 2 de noviembre de 1993. Yo estaba a punto de abandonar el Centro de Caritas al servicio de los emigrantes en Turín, donde trabajaba, para dirigirme a misa. En ese momento llego una mujer nigeriana pidiendo ayuda. Por su comportamiento y su ropa intuí que era una de tantas mujeres que venden su cuerpo en nuestras calles. Me sentí a disgusto. La mujer estaba enferma y necesitaba una operación, pero al no tener documentos no podía ser ingresada en un hospital publico y por ello la mandaron a nuestro centro.
Comenzó a contarme su historia: era madre de tres niños que había dejado en Nigeria para venir a Italia en busca de una trabajo para ayudar a su familia. Pero se encontró en la calle víctima de la trata. De repente empezó a llorar: “¿Sister, please, help me, help me!” (Hermana por favor, ayúdeme). Yo estaba preocupada por la misa así que le dije que viviera al día siguiente, pero ella quiso acompañarme a la Iglesia. Se sentó en el último banco y comenzó a sollozar. Yo pensaba en la parábola del Fariseo y el publicano (Lc 18,9-14).
Yo me encontraba en ese momento preguntándome que cosa querría el Señor de mi ahora que me encontraba en Italia después de 24 años de trabajo en Kenia. Esa noche no pude dormir pensando en la mujer. Dentro de mi resonaba una frase: “Eugenia ¿dónde está tu hermana? Este hecho estaba interpelando profundamente toda mi vida y mi vocación. El encuentro con esta mujer me ayudó a entrar y a comprender el “mundo de la noche” y el terrible fenómeno del “tráfico de seres humanos”. Como mujer, como religiosa y como misionera, sentí que la misión se me abría hacia un nuevo y gran desafío: luchar por devolver a estas víctimas su libertad y dignidad.

-¿Cuáles son las cifras respecto a este problema actualmente en Italia?
Este fenómeno comenzó a adquirir proporciones enormes sobre todo a partir de los años 90. En la actualidad existen entre 50 y 70.000 mujeres que viven y trabajan en las calles de nuestras ciudades, en Italia, provenientes de África (Nigeria), América Latina y Europa Oriental. De estas, cerca del 40% son menores entre 14 y 18 años de edad. Pero al estar en Italia de forma ilegal y siendo clandestinas es muy difícil obtener cifras exactas sobre su numero.
En la actualidad hay 220 religiosas trabajando en este campo en Italia.

-Su trabajo especifico ¿en qué consiste?
Yo trabajo en la USMI en la sección “trata” y, por tanto, mi primera misión es la de coordinar el trabajo de las religiosas que se han abierto a este nuevo ministerio. Este servicio requiere contactos constantes con todas las comunidades de acogida donde trabajan las religiosas para transmitir información, estimular nuevas aperturas, apoyar a las comunidades incipientes, preparar encuentros formativos... pero requiere también el mantener redes de colaboración con todas las fuerzas, tanto privadas como públicas, para comprender mejor como se produce el fenómeno y cuales son las estrategias adecuadas.

-¿Como entran en contacto con ellas? ¿Qué le impresiona más de su trato con estas mujeres?
Lo hacemos de diversas formas. En primer lugar por medio de las unidades de calle como primer medio ofreciendo un contacto humano, personal. Todos los miércoles voy directamente a la calle con un equipo voluntario de la parroquia de S.Frumenzio de Roma a la Salaria, para acercarme a las mujeres, ofrecerles soluciones alternativas a la explotación, escuchar sus historias, compartir un momento de oración. Tenemos también centros de escucha en colaboración con los centros de Caritas diocesanos, para escuchar y buscar soluciones y comunidades de acogida dirigidas por religiosas para albergar de 6-8 personas. La permanencia en estos centros varia según las necesidades y la recuperación de la muchacha hacia una plena autonomía, pero nunca es menos de 6-12 meses.
Hay además centros de preparación profesional, donde las mujeres realizan cursos para que consigan ganar un salario honesto y puedan así ayudar a sus familias y ser independientes.
Desde hace poco tiempo hemos empezado a realizar visitas semanales al Centro de permanencia temporal de Ponte Galeria para ofrecer asistencia religiosa a numerosas mujeres detenidas en espera de su expulsión.
Debo decir que lo que más me impresiona es la fuerza y tenacidad de las mujeres africanas. Cuando se quedan embarazadas rechazan el aborto con todas sus fuerzas y deciden tener al hijo, aún sabiendo que encontrarán muchas dificultades. Conocí a dos mujeres que sufrieron enormes torturas y malos tratos por parte de sus madam para inducirlas al aborto, pero ellas huyeron y pidieron ayuda. A causa de estos malos tratos tuvieron hijos prematuros pero ahora gracias a Dios se encuentran bien.
También las nigerianas tiene un profundo sentido de Dios. La Palabra de Dios es su fuerza. El regalo que más insistentemente piden en la calle es una Biblia en inglés para poder rezar después de nuestro encuentro. Antes de dejarlas hago también la señal de la cruz en sus frentes y todas esperan este signo de redención y salvación.
En general las mujeres africanas y las del Este europeo demuestran un gran apego a su tradición espiritual y religiosa y ante la presencia de la religiosa entre ellas encuentran una fuerza interior que las ayuda a afrontar los traumas y a curar las profundas heridas que llevan dentro de sí. En cuanto ven a la religiosa en la calle que se acerca a ellas, la llaman “mamá” y en seguida muestran confianza y apertura. Y si alguna de ellas no puede acercarse porque está siendo controlada por sus dueños, hacen comprender con una mirada expresiva su deseo de hacerlo.

-¿Cuáles son las principales dificultades que deben superar?
Es ciertamente una realidad en la que no faltan obstáculos como son:
- La preparación profesional, pues muchas de las religiosas sienten la carencia de una adecuada preparación espiritual y profesional y piden por ello encuentro formativos en sintonía con nuestra identidad de mujeres consagradas. Para ello la USMI está organizando algunos cursos formativos. En concreto hemos tenido uno hace poco del 26 de enero al 6 de febrero del 2004 en la sede de la USMI en Roma realizado en colaboración con la UISG (Unión Internacional de Superioras Generales), la OIM (Organización Internacional para las Migraciones) y la Embajada USA ante la Santa sede. En el curso han participado 27 religiosas. Se han realizado otros cursos similares en Nigeria del 26 de marzo al 2 de abril en el que han participado 23 religiosas, en Albania del 13 al 20 de abril y en Rumania del 16 al 23 de mayo.
-La obtención de documentos en las embajadas. Cada vez nos llegan más peticiones de documentos ante las distintas embajadas desde los centros de acogida. Pero como son en general procesos que requieren mucho tiempo es verdaderamente imposible ofrece este servicio. Las únicas intervenciones posibles son las que realizamos en la embajada de Nigeria que no requieren mucho tiempo gracias a las buenas relaciones y colaboración que se ha creado.
-El conseguir una verdadera reintegración de la persona social, laboral cultural y espiritual es todavía un paso difícil después de la primera ayuda de emergencia. Sobre todo la inserción laboral es particularmente difícil para estas mujeres con escaso conocimiento de la lengua italiana, sin una adecuada preparación profesional, con la enorme competitividad que existe y los prejuicios que llevan consigo. Esta fase absorbe mucho tiempo y energías y no siempre se obtiene los resultados deseados.
-También se nos presentan los problemas de salud física y mental de las victimas pues han aumentado las peticiones para chicas sero-positivas o con problemas mentales lo que nos obliga a construir comunidades mejor preparadas para hacer frente a esta exigencia.


DOS TESTIMONIOS DEL COMPROMISO DE LOS RELIGIOSOS EN EL MUNDO

-En Tailandia un jesuita español rescata a miles de niñas de la prostitución. El P. Alfonso de Juan, misionero jesuita español, lleva cuarenta años en Tailandia luchando contra el abuso de los débiles. Desde hace unos años ha centrado su batalla en la ignominiosa lacra de la prostitución infantil. Solo en Tailandia hay mas de 50.000 niñas, menores de 15 años obligadas a prostituirse.
Según afirma en un artículo publicado en la revista Mundo cristiano, este es un negocio millonario, ante el que el Gobierno cierra los ojos porque cree que favorece el turismo. De este modo se ha creado toda una “industria del sexo” bien organizada con agentes que recorren los pueblos pobres comprando niñas. Cuando estas niñas llegan a Bangkok, están completamente perdidas: no conocen el idioma porque solo hablan su dialecto; las maltratan, incluso llegan a mutilarlas para que no puedan escaparse. Y acaban todas con el SIDA.
El P. Alfonso de Juan lleva a cabo un programa llamado “el clamor de mi suplica”. “Cuando conseguimos retener a ese niñas en su tierra, dándoles una educación útil, que les sirva para aprender un oficio, una profesión y el idioma, ya las hemos salvado de la prostitución porque entonces pueden defenderse”. La mejor ayuda que se les puede ofrecer es educación. Y para eso hacen falta becas necesarias para evitar que niñas de 12 y 13 años y a veces menos, caigan en ese infierno.

- Suor Margaret Mary Okereke, perteneciente a las religiosas del Sagrado Corazón de Jesús, de origen nigeriana trabaja en Castelvolturno desde el 2001 para ayudar a mujeres de su mismo país obligadas a la prostitución, según informa un artículo de la revista “Jesus” de septiembre del 2003. Son miles las mujeres nigerianas que se encuentran en Castelvolturno metidas en la prostitución, esclavas de ritos vudú de las madame. Pero desde que llegó Sor Margaret las cosas han cambiado enormemente. La religiosa las ayuda, con la oración, a superar el miedo y aprendiendo un oficio, recuperan la esperanza. Para entrar en contacto con ellas, esta religiosa, junto con otras de su comunidad, salen a la calle hacia las 10 de la noche hasta las dos y se acercan a las chicas nigerianas. “Hablamos con ellas, les llevamos la Palabra de Dios y les invitamos a rezar y a cambiar su existencia”.
La reinserción es la fase más difícil de programa - explica Sor Margaret. “Después de seis meses en el Centro la chica recibe un permiso de estancia. Pero sin trabajo no hay perspectivas de vida”. En estos años han sido acogidas 32 chicas en el centro y 27 han encontrado una solución laboral .

- ENTREVISTA A SOR IVAROSA, DEL “CENTRO DE ACOGIDA PARA MUJERES EN DIFICULTADES” DE ROMA

“Las personas que llegan al Centro han sufrido mucho y su personalidad esta con frecuencia hecha añicos” afirma Sor Ivarosa, una de las muchas religiosas que trabaja en este campo desde hace tres años, entrevista por la Agencia Fides

- ¿Cual es el carisma de su Congregación y cual es la labor que realiza su Orden en este campo?
El principio inspirador de la Congregación, en los múltiples servicios apostólicos en los que trabajan las religiosas, es el de “comprometerse por el bien, la salvación y la perfección del prójimo realizando las obras de misericordia tantos espirituales como corporales”, esto es, comprometerse en una vida de solidaridad, compartiendo y consolando, junto con un estudio y actividades de promoción humana, social y religiosa por medio de un estilo operativo que pone el centro sobre todo en la defensa de la persona de su dignidad y sus derechos.
El Instituto surgió en 1960 como respuesta a una necesidad social del tiempo, esto es, como centro de acogida para las colaboradoras familiares que provienen de diversas regiones de Italia, y encuentran aquí en los días libres, fiestas y vacaciones, calor familiar, amistad y defensa de sus propios derechos, posibilidad de mejorar la propia cultura y su condición.
Actualmente la casa sin embargo se ha abierto a las nuevas necesidades y así ha surgido el “Centro de Acogida para Mujeres en dificultad o mujeres con niños” debido a la prostitución, explotación o violencia familiar sin distinción de religión, raza o lugar de proveniencia, en colaboración los Organismos Competentes. De momento solo tenemos una casa dedicada de modo específico a las victimas de la trata, pero en caso de emergencia, si hiciera falta, no dudamos en abrir las puertas de las otras comunidades para acoger a estas mujeres.
Yo trabajo es este apostolado desde hace tres años, pero ya antes frecuentaba e intentaba ofrecer mi ayuda en el Centro en los tiempos libres que me dejaban los otros servicios.
-¿Cuál es la principal ayuda que se puede ofrecer a estas mujeres tan afectadas en lo profundo de su dignidad? ¿Consiguen realmente salir de esta situación o quedan ya marcadas toda su vida?
Las personas que llegan al Centro han sufrido mucho y su personalidad está, con frecuencia, hecha añicos debido a las vivencias que han tenido, que las lleva incluso a perder su propia dignidad y la capacidad de respetar las más elementales normas de convivencia. A veces esperan un hijo y viven mal la maternidad, muchas veces no querida, en una experiencia de soledad, abandono, violencia y con incapacidad para cuidar de si mismos y de su hijo.
Nosotros intentamos acompañara a estas jóvenes para que puedan
-encontrarse a si misma de nuevo, recuperar su propia dignidad y la propia capacidad de vivir y afirmarse.
-mantener relaciones correctas y constructivas con el resto de la sociedad
- integrarse en el mundo de la familia y del trabajo
- recuperar su propio “puesto” en la sociedad con responsabilidad y conocimiento
-regularizar su propia situación buscando soluciones para vivir en la comunidad o en familias y eventualmente volver al país de origen.
-¿Cual es la asistencia concreta que ofrece su casa de acogida a estas chicas?
Nuestras actividades concretas son: ofrecemos hospitalidad a las mujeres y a sus hijos si los tiene, durante un breve periodo de tiempo (se intenta que no sea superior a los 6 meses); se verifica su situación sanitaria; se comprueba su voluntad de salir de la situación problemática en la que se encuentra (prostitución, problema familiar o social etc...); se establece el recorrido y los pasos necesarios para buscar una posible solución a su problema; se inicia con ellas la búsqueda de soluciones para que puedan ser económicamente autónomas: trabajo, estudio, casa, eventual repatriación etc...
La mujer convive con otras mujeres como en una familia, aprende la discreción en el respeto de su secreto y del secreto de las otras así como a compartir y ser solidaria. Aprende también las reglas de una convivencia correcta. El estilo sencillo favorece el intercambio de ideas, con una relación serena con las otras mujeres albergadas en la casa y las trabajadoras, lo que diluye mucho las penurias del drama sufrido y hacer nacer la esperanza en un futuro mejor.
Se les ofrece también una cercanía discreta que facilita el dialogo, un estimulo para servirse de las medidas que ofrece el servicio social y un acompañamiento burocrático así como el acceso a servicios especiales (psicólogo, psiquiatra, abogado ...)
La búsqueda de soluciones esta reservada en la mayor parte a los Organismos competentes: servicios sociales, Comisaría, Tribunales etc...
-¿Qué edad tiene normalmente las chicas que llegan y de donde proceden en su mayoría?
El margen de edad esta entre los 15 y 35 años.
La nacionalidad ha ido variando mucho con el tiempo: en los comienzos eran sobre todo albanesas, después nigerianas y ahora son en su mayoría de los países del este: Rumania, Moldavia, Rusia.. también van aumentando las jóvenes de Latinoamérica.
-Después del periodo de estancia entre vosotras, consiguen realmente volver a reinsertarse en la sociedad o vuelven a caer en lo mismo cuando salen?
Con la ayuda del voluntariado que hacen de intermediarios, las jóvenes consiguen salir, adaptándose a cualquier tipo de trabajo y suelen encontrar una buena solución en alguna familia o alquilando locales donde inician un periodo de autosuficiencia. Todo depende de su empeño y de como se adapten a nuestra cultura.
Algunas pocas, atraídas por el dinero fácil, vuelven a la calle llamadas por amigos o amigas (el teléfono móvil que antes no podían usar, se ha convertido ahora en un sistema peligroso de comunicación)
-Las jóvenes han recibido alguna amenaza?
Las jóvenes han denunciado a sus explotadores y por tanto corren peligro y deben colaborar durante un periodo con la justicia. Por ello, normalmente están protegidas. De hecho al principio sólo salen acompañadas. Pero las amenazas en general se dirigen más sobre todo a sus familiares y esto les proporciona un sentimiento de culpabilidad y de angustia muy grande.


ORGANIZACIONES QUE TRABAJAN CONTRA EL TRAFICO DE MUJERES

Son ya muchas las organizaciones de congregaciones religiosas que trabajan en este campo. Entre otras se encuentran:

-USMI (Unión de Superioras Generales de Italia). La USMI reúne a 627 Congregaciones femeninas que trabajan en diversos campos y entre ellos posee un sector especial dedicado alas mujeres emigrantes victimas del tráfico humano - sección de movilidad étnica - Sector “Tráfico” - que funciona desde 1995. Actualmente al frente de este departamento se encuentra Sor Eugenia Bonetti.
Sor Eugenia afirma que en el tema de la “trata” de mujeres, sobre todo africanas, está creciendo la movilización a nivel europeo, tanto para las religiosas como para la implicación en proyectos de organismos de distintos países.
En la actualidad hay 220 religiosas en Italia dedicadas a este trabajo, a través de 108 organizaciones. La presencia de la vida religiosa en el sector se concretiza de diversas maneras: en las unidades que trabajan directamente en la calle para realizar el primer contacto; en los centros de escucha que se hacen cargo de los problemas de las mujeres y en la sensibilización de las comunidades religiosas. Según afirma sor Eugenia son cuatro los principales desafíos que se presentan a la vida religiosa en la ayuda que prestan a las víctimas: la preparación de material didáctico para distribuir en las escuelas y comunidades; las visitas semanales al centro de detención temporal que se encuentra cerca de Roma para poder conocer directamente la realidad de las mujeres víctimas de la trata; la participación de los monasterios y de las religiosas de clausura y por último, los contactos con las Conferencias de las religiosas de Polonia y de otros países europeos que se están realizando actualmente.
En cuanto a la forma de acercarse a estas mujeres las religiosas se presentan poniendo en primer plano la relación humana, la importancia de la persona, dando a entender a las mujeres que, en el centro de la relación, no está el comercio sino el encuentro entre personas.
Desde la USMI se trabaja en contacto y colaboración con diversas entidades e instituciones para reforzar la acción de todas las fuerzas que trabajan en este campo. De modo particular esta colaboración se realiza por medio de:
-Coordinación Nacional “trata”. Las Coordinación fue constituida en 1995 reagrupando diversas organizaciones, algunas de carácter eclesial y otras no, como Caritas, Migrantes, USMI, UISG, CISM y Grupo Abele, sensibles a la problemática de la explotación de la mujer para unir varias fuerzas de personal, talentos y de visión con el fin de responder a esta esclavitud.
-Embajadas. Una de las exigencias para poder realizar plenamente la reinserción social-laboral de estas mujeres es la documentación. Ninguna de ellas suele poseer pasaporte valido por lo que una de las acciones importantes es conseguir un pasaporte valido de las embajadas y volver a darles un nombre, identidad a estas personas. Las USMI ha trabajado mucho sobre todo con la Embajada Nigeriana que desde el 2000 en que empezaron las relaciones de colaboración, han dado cerca de 2000 pasaportes para chicas que se encuentran en nuestros proyectos de reinserción social.
-Medios de comunicación. También ha habido colaboración con estos medios para ofrecer una correcta información sobre el problema. Ha habido intervenciones en Radio Vaticana, en la “Vidimus Dominin”, Misna, Femmins y diversas revistas misioneras y algunos periódicos.
- Organización Internacional de Migración (OIM). En colaboración con esta entidad se han realizado varias repatriaciones voluntarias de algunas víctimas que han pedido volver a casa. A otras se les ha ofrecido ayuda psicóloga y mediática para hacer madurar la decisión de volver a casa, sobre todo en casos particulares de problemas de salud o de confusión mental.

Conferencia de Religiosas de Nigeria (NCWR). En mayo del 200 Sor Patricia Ebegbulem SSL, presidente de la NCWR y otras dos religiosas vinieron a Italia para ver directamente lo que estaba sucediendo a miles de sus compatriotas. La realidad que vieron fue tan impactante que al volver a Nigeria inmediatamente pusieron en acción diversas estrategias de intervención:
-Concienciar de este problema a todos los miembros de la Conferencia Nigeriana de Religiosas para implicarlas en este proyecto.
- Informar a la Conferencia Episcopal sobre la situación de explotación y esclavitud de muchas mujeres importadas a Europa par la ‘industria del sexo’. Los Obispos respondieron rápidamente con una Carta Pastoral titulada “Restaurar la Dignidad de la Mujer Nigeriana”
-Colaborar con las autoridades gubernativas para contrarrestar este trafico de seres humanos y castigar severamente a los traficantes; acoger y atender a las chicas que han vivido esta experiencia de la calle y que han sido repatriadas en las numerosas redadas realizadas por la policía porque carecían de documentación. Desafortunadamente el 10-15% de estas mujeres vuelven a su país con VIH positivo.
-Iniciar en Benin City, de donde proviene el 90% de las víctimas, un “Comité para Apoyar la Dignidad de la Mujer” dirigido por religiosos y laicos con el fin de transmitir e intercambiar información con la USMI y otras ONG y poder controlar el fenómeno, ofrecer información para prevenir el éxodo de tantas jóvenes, proteger a las familias de las víctimas en Nigeria contra eventuales extorsiones y represalias por parte de los explotadores y acompañar a estas chicas hacia una reintegración social.

Uno de los principales proyectos de las USMI es poder trabajar también en colaboración con otras Conferencias de religiosas, especialmente del Este europeo para realizar una efectiva colaboración en este sector que es todavía inexistente. Las religiosas de este país podrían desarrollar un papel muy valioso sensibilizando sobre el problema, comprometiéndose en un trabajo educativo de prevención, abriendo casas de acogida para las muchachas que vuelven a su país de origen y apoyando a las chicas en su camino de reinserción.
En la actualidad se han establecido ya los primeros contactos con la Conferencia de Religiosas de Polonia. La Presidenta de la Conferencia, la Madre Jolanda Olech, Superiora General de las Ursulinas del Corazón de Jesús Agonizante, deseosa de conocer mejor el fenómeno y poder estimular a las religiosas de Polonia para acoger este nuevo desafío, vino personalmente a Italia. Y posteriormente en enero de este año 2004, se ha tenido un encuentro en Italia con el director de Caritas y la religiosa coordinadora del nuevo proyecto para un intercambio de experiencias y de ayudas.
Desde el mes de marzo del 2003, después de un largo periodo de trámites para obtener los permisos necesarios de las autoridades competentes, algunas religiosas de lengua inglesa han comenzado a realizar visitas semanales al Centro de permanencia temporal de Ponte Galeria para ofrecer asistencia religiosa a numerosas mujeres detenidas en espera de su expulsión. Es una iniciativa que ha sido apoyada por el grupo de trabajo Justicia y Paz de las Congregaciones Religiosas Internacionales femeninas y masculinas (UISG/USG) que trabajan en este sector. Las religiosas trabajan sobre todo con las mujeres africanas. Se les ofrece un momento de oración con cantos, intercambios pero sobre todo escuchar juntas la palabra de Dios que siempre da luz, fuerza y consuelo. Son mujeres que tienen necesidad de fuerza para afrontar el futuro incierto que les espera pues, una vez que vuelvan a su país, se encuentran sin seguridad, sin medios de apoyo, sin proyectos de reintegración y además despreciadas y rechazas de sus mismas familias y de la sociedad. Se intenta también establecer relaciones con ellas para escuchar sus problemas e intentar buscar soluciones.
“Una de las mayores dificultades es el rápido cambio de las mujeres, pues las detenidas no pueden estar más de 60 días en el centro”, afirma Sor Eugenia Bonetti. “Por ello, es difícil establecer relaciones, comprender situaciones y ofrecer soluciones adecuadas. Últimamente por petición de algunos grupos lingüísticos hemos comenzado también a ofrecer encuentros de oración al grupo latinoamericano de lengua española”.
Contacto: UNIONE SUPERIORI MAGGIORI D’LTALIA. Vía Zanardelli, 32. 00186 Roma
Tel. 06 68 400 455, Fax 06 68 80 19 35
E-mail: migrantes.usmi-n@pcn.net.


- ASOCIACIÓN COMUNIDAD PAPA JUAN XXIII - La Asociación es un ente eclesial con personalidad jurídica reconocida por el Estado italiano, fundada por el sacerdote Don Oreste Benzi en Rimini. Desde hace más de treinta años opera en el vasto mundo de la marginación en Italia y en otros Países del mundo: Albania, Bangladesh, Bolivia, Brasil, Chile, Venezuela, Croacia, India, Kenya, Kosovo, Rusia, Sierra Leona, Sri Lanka, China, Tanzania, Zambia. Desde el 7 octubre 1998 la Asociación ha sido reconocida por el Pontificio Consejo para los Laicos como asociación internacional privada, de derecho pontificio. Los miembros de la Comunidad Papa Juan XXIII pueden vivir en distintos estados de vida: célibes; casados; consagrados con voto de pobreza, castidad y obediencia; casados con voto de pobreza, castidad conyugal y obediencia; sacerdotes.
Movidos por el Espíritu a seguir Jesús pobre y siervo, los miembros de la Comunidad Papa Juan XXIII, por vocación específica, se comprometen a compartir directamente la vida de los últimos poniendo la propia vida con la de ellos, haciéndose cargo de su situación. El amor a los hermanos pobres con los cuales se comparte la vida debe impulsarse hasta remover las causas que provocan la necesidad y por lo tanto lleva la Comunidad a comprometerse seriamente en el ámbito social, con una acción no violenta, para un mundo más justo, convirtiéndose en voz de aquellos que no tienen voz.
Entre las muchas actividades que realizan hay un amplio sector dedicado a la trata tanto nacional como internacional, con el fin de liberar y recuperar a estas mujeres. En Italia realizan una dura batalla contra la prostitución, sobre todo desde comienzos de los años noventa en que aumentó considerablemente el fenómeno en Italia y en toda Europa. Trabajan con 15 equipos, formados por hombres y mujeres que van por las calles para contactar con estas mujeres y ofrecerles una ayuda y un numero de teléfono por si quieren contactar con ellos. La Comunidad les ofrece toda la ayuda necesaria para salir de su situación, así como para su recuperación e inserción posterior en la sociedad. “Vamos con la conciencia de salir al encuentro de un hermano y con un mensaje de liberación” afirma Gianpiero Cofano, responsable internacional de la Comunidad. La Comunidad ha ayudado a 4.500 mujeres a salir de la prostitución, cuenta con 250 estructuras en Italia para atenderlas y tiene 600 programas de protección.
La Asociación trabaja también fuertemente por conseguir una ley que castigue al cliente, principal culpable de este tráfico mundial (como ocurre en Suiza)
Entre los programas que tiene se encuentra:
-creación de reinserción en los países de origen, con micro proyectos de integración de las chicas en sus países de origen.
-Sensibilización en los países donde las organizaciones criminales reclutan a sus victimas
-Proponer una legislación de pronunciamiento Europeo sobre la Esclavitud.
-Canalizar fondos europeos, en proyectos de desarrollo social para la mujer, dándole la dignidad que le corresponde.


-FUNDACIÓN ESPERANZA nació en Holanda en respuesta a la iniciativa de trabajo de dos mujeres que, a principios de los años 90, se dedicaron a ofrecer apoyo voluntario a mujeres de origen latinoamericano que encontraban. Decidieron buscar apoyo gubernativo y de otras instituciones de manera que en 1993 lograron consolidar su trabajo a través de la constitución de la Fundación Esperanza.
Entre las diversas áreas de trabajo que ofrece se encuentran: área de prevención, área de acogida, centro de documentación y misión. La organización ofrece información y asesoría gratuita y confidencial en Colombia a través del numero 9800-919032.
En España trabajan en asociación con la Comunidad de Religiosas Adoratrices Esclavas del Stmo. Sacramento y de la Caridad (AASC) bajo el nombre de Proyecto Esperanza. La Agencia Fides ha contactado con las religiosas Adoratrices para hacer una breve descripción del proyecto Esperanza:
“El Proyecto Esperanza es la respuesta de la Congregación de Religiosas Adoratrices a la realidad creciente de la Trata de Mujeres en España. Desarrollamos un programa de acogida integral para mujeres víctimas de trata de seres humanos con fines de explotación en la prostitución, servicio domestico, matrimonios serviles y otros trabajos en condiciones de esclavitud.
Nuestro objetivo es sobre todo combatir la trata de mujeres a través de la protección de los derechos humanos de las víctimas y de la denuncia de esta forma actual de esclavitud.
Nuestras acciones principales en este campo son: casas de acogida, donde ofrecemos una acogida integral a las mujeres víctimas con alojamiento confidencial, cobertura de las necesidades básicas y asistencia psicológica, medica, jurídica y social; trabajo en red con agentes públicos y privados para dar una respuesta efectiva al retorno voluntario de las mujeres a sus países de origen o la integración si prefieren permanecer en nuestro país; sensibilización informando a la sociedad sobre la existencia y las condiciones de esta forma de esclavitud tan extendida; formación analizando y estudiando la evolución constante de la trata de mujeres e intercambio de experiencias con agentes sensibilizados con la trata”.

Contacto: Aurelia Agredano. Proyecto Esperanza.
Tlfo: 34.91.386.06.43 Fax: 34.91.373.21.41 E-mail: p.esperanza@terra.es
Pagina web: http://www.fundacionesperanza.org.co

-COANET.(Christian organisations against Trafficking in Women) es una red internacional de organizaciones contra el trafico de mujeres.
La responsable en Alemania, Martina Liebsch, contactada por la Agencia Fides explica la finalidad de esta red.
“Somos una red de organizaciones católicas, protestantes y ortodoxas que trabaja con el tema. Uno de los objetivos es de fomentar la cooperación entre los países de origen, de tránsito y de destino. Otra función es la de sensibilizar las estructuras conectadas a la iglesia para este tema. Finalmente queremos hacer un trabajo en común para la prevención y para asegurar la protección de las victimas. Esta red empezó a trabajar en el año 2001 como proyecto piloto bajo la coordinación de Caritas Alemania. Desde principios de enero 2004 la coordinación es efectuada por Caritas Europa (la red de las Caritas Europea y miembro de Caritas Internationalis), con una Coordinadora en Caritas Ucrania.
Contactos: Responsable en Ucrania: Natalia Bandera - natalia@caritas-ukraine.org
Responsable en Alemania: Martina Liebsch - martina.liebsch@caritas.dev
Pagina web: www.coatnet.org

-SOLWODI (Solidaridad con Mujeres en Dificultad). SOLWODI forma parte del programa pastoral de la Iglesia. Fue fundado en Mombasa (Kenia), en 1985, por Sor Lea Ackermann, MSOLA. Los servicios ofrecidos por SOLDOWI se sitúan en el área del acompañamiento y el apoyo moral; la toma de conciencia y la educación oficial sobre el problema del tráfico de mujeres para la prostitución; los proyectos para la reinserción social de las víctimas, con ayuda económica, formación profesional y programas de creación de empleo.
Contacto: Propstei sta. 2, 56154 Boppard. Alemania
Telf. + 49 6741 2232, Fax: + 49 6741 2310

-Werkgrep Religieuzen Tegen Vrouwenhandel (WRTV) o Fundación Holandesa de Religiosas contra el Tráfico de Mujeres. Fue fundada en 1991 por Sor. Michel Keesen, que tomó la iniciativa de crear una Red nacional holandesa de Religiosas contra el Tráfico de Mujeres. El objetivo principal de este grupo es trabajar en la prevención de esta plaga, concienciar a la sociedad y ofrecer un refugio seguro a las víctimas, en los Países Bajos. Han publicado folletos que subrayan los riesgos de caer en las redes del tráfico; estos folletos han sido traducidos a unas 30 lenguas y distribuidos en 60 países.
Contacto: PO Box 104-NL 2120 AC Bennebroek. Países Bajos.
E-mail: srtv@antenna.nl.

-COLWOD (Colaboración con mujeres en dificultad) Organización fundada por Sor. Constance Gemine, MSOLA, en Tamale (Ghana), en África Occidental, para ocuparse de las mujeres en dificultad. Algunos de los objetivos de COLWOD son: identificar a las niñas y mujeres que pueden convertirse en presa fácil de los traficantes o sus agentes; concienciar de la práctica inhumana que supone el tráfico, y ofrecer apoyo, asistencia y acompañamiento a las mujeres, en cooperación con otros grupos.
Contacto: P.O. Box 163. Tamale (Ghana). África Occidental.
-Religiosas del Buen Pastor. La misión de esta Congregación es la reconciliación y la cercanía a la gente, especialmente a las mujeres y niñas que han experimentado la injusticia, la opresión y la alienación, debido a las circunstancias de la vida y a las estructuras sociales injustas. Las hermanas del Buen Pastor están comprometidas a trabajar contra el tráfico de mujeres. Han establecido toda una red de contactos internacionales, que abarca sus propias comunidades, así como otras ONG que se ocupan del tráfico y de cualquier forma de explotación sexual de la mujer. Las Hermanas del Buen Pastor están reconocidas por la ONU, como organización no gubernamental con categoría especial de miembro consultivo, en el Consejo Económico y Social (ECOSOC).
-Comité de ayuda a la dignidad de la mujer (COSUDOW). Es un organismo creado en Benin City, en el año 2001, por la Conferencia de Religiosas de Nigeria (NCWR). Intenta, entre otras cosas: hacer circular información en las parroquias, escuelas y aldeas para impedir el 'éxodo' de la juventud hacia la 'tierra prometida'; hacer un seguimiento de las familias y protegerlas contra las posibles extorsiones y abusos de los traficantes; acoger y acompañar a las víctimas cuando regresan a su país; todo ello, a través de un Proyecto financiado por el Gobierno italiano. También colaboran con las autoridades del Gobierno para ayudar a las niñas que han sido expulsadas de los países europeos como emigrantes ilegales.
Contacto: Committee for the Support of the Dignity of Women.
Sor. Florence Nwaonuma, SSH.P.O. Box 35. Benin City - Edo State - Nigeria.
Tel./ Fax 00234 52 255763.
E-mail: cosudow@infoweb.abs.net
-Coordinación Nacional contra el tráfico de mujeres y menores. Esta organización ha sido creada por representantes de diversas instituciones católicas: Caritas Italiana. Emigrantes, USMI, UISG, USG, CIMI, Grupo Abele. Se reúnen de manera regular para informarse y hacerse conscientes del fenómeno del tráfico y para estudiar nuevas formas de intervención. Participan en encuentros de los gabinetes ministeriales, a nivel nacional y europeo, con el fin de presentar a las autoridades aquellas propuestas que requieren una adecuada solución y la legislación pertinente. Este grupo publica importantes materiales de estudio y organiza cursos y seminarios para miembros de congregaciones religiosas y para personal laico. Su actividad se remonta al año 1995.
Contacto: Coordinamento Nazionale contro la "Tratta di donne e minori", o
Caritas Italiana. Víale Baldelli, 41, 00146 Roma. Tel. 06 541 921, Fax 06 541 0300
-CNCA (Coordinamento Nazionale della Comunitá di Accoglienza-Coordinación Nacional de la Comunidad de Acogida). Una red italiana, que comenzó en 1998, y funciona a nivel nacional. Está compuesta por 197 miembros y 59 grupos de apoyo, todos actuando en diversos campos de la asistencia social. Unos 30 grupos locales trabajan contra el tráfico de mujeres, centrándose, de manera especial, en la ayuda social y los programas orientados a la protección de las víctimas, de acuerdo con el Art. 18 del Decreto Gubernamental, no 286/98.
Contacto: Coordinamento Nazionale Comunitá di Accoglienza, c/o Assoziazione "On the Road".
Vía Aldo Moro, 88/90. 64014 Martinsicuro. Teramo. Italia.



TAMBIEN UN RETO PARA LA VIDA CONTEMPLATIVA

También para la vida contemplativa supone un gran desafío este problema y es grande la aportación que esta puede hacer. Podría parecer que con su vida escondida, de oración, de apartamiento del mundo, se encuentran lejos de esta realidad, de este problema y por tanto su aportación en este campo poco valiosa. Sin embargo nada mas lejos de la realidad

Sor Letizia Tinti, religiosa perteneciente a las Hermanas de la Redención, contactada por la Agencia Fides, cuenta su experiencia en este campo. Pertenece a una orden que se dedica fundamentalmente al trabajo con chicas y mujeres en dificultad, metidas en el mundo de la droga, de la prostitución etc... Precisamente su fundadora, quiso que la Orden tuviera dos ramas: una activa, encargada del trabajo directo con las chicas, y una contemplativa, dedicada fundamentalmente a la oración por el fruto del trabajo de las hermanas activas. Siendo un trabajo tan difícil, la fundadora quiso que viniera de alguna manera asegurado y fortalecido por la oración, única vía capaz de dar los frutos verdaderos. Sor Letizia afirma: “Nuestra vida está dedicada fundamentalmente a la oración. Pasamos mucho tiempo en oración, todo el que podemos, para rezar por los frutos de nuestras hermanas más dedicadas a la vida activa y, que por ello, no tienten tanto tiempo para dedicar a la oración. Esta contemplación es un perderse en Dios, que no siempre es fácil, para presentarle a Dios todas las necesidades. Pues sin Dios no hay nada. Lo más importante es la unión con Dios pues quien verdaderamente actúa es El y por tanto si no hay esta unión, nuestro trabajo será estéril muchas veces. También las que se dedican más al trabajo deben tener esta unión con Dios para poder realizarlo, y en este tipo de trabajo, por su especial dificultad, mas todavía. De esta manera Dios actúa en mí y el resto viene solo. Pero ellas no pueden disponer de tanto tiempo como nosotras para rogar al dueño de la mies. Precisamente por esto nuestra fundadora quiso una rama contemplativa para tener una fuerza mayor para realizar este apostolado. Recibimos muchas peticiones de oraciones y nuestras hermanas de vida activa notan el fruto de nuestra oración y les da la fuerza para seguir”.

Las Religiosas Clarisas de Porto Maurizio (IM), implicadas también en este apostolado y contactadas por la Agencia Fides, nos ofrecen dos testimonios de como comenzó su preocupación y su labor en este campo y su visión del problema desde su vida de clausura

-“Conocíamos ya el problema de la trata de mujeres desde hacia tiempo por las noticias de los periódicos y de las revistas que recibimos, pero de un modo muy general. Tuvimos sin embargo un conocimiento más profundo de esta problemática cuando conocimos a Sor Eugenia Bonetti, a la que albergamos durante unos días en nuestra casa. Al escuchar sus palabras, sentimos toda la gravedad de esta realidad que afectaba a miles de mujeres jóvenes, tratadas como esclavas, privadas de toda dignidad. Las historias que nos contó Sor Eugenia con la pasión con la que ella se dedica a esta su misión, nos tocaron fuertemente, suscitando en nosotras el deseo de poder hacer algo por estas hermanas nuestras explotadas, engañadas con el espejismo de un trabajo honesto, arrancadas de su tierra, confiadas a personas sin escrúpulos y ávidas de dinero, privadas de su identidad, obligadas a ir a la calle, explotadas cono una cosas de usar y tirar. Como mujeres nos sentimos solidarias con ellas, intentando reflexionar también nosotras sobre la ofensa de ser tratada como mercancía, como objeto para ser explotado por las propias pasiones. Nos sensibilizamos con este problema llevándolo sobre todo a la oración, confiando a Dios a estas “hermanas de la noche” para que El derrame sobre ellas su misericordia. También confiamos en la oración a las personas que trabajan con ellas, dando su tiempo, energías, ayuda material y espiritual, intentado, donde es posible, hacerles salir de su situación dolorosa, asistiéndolas de todos los modos posibles para ofrecer a estas mujeres heridas un poco de serenidad y calor humano. Las religiosas y las personas que se ocupan de este problema cuentan con toda nuestra admiración y nuestra solidaridad por su trabajo de verdadera caridad cristiana y humanitaria.
Para sensibilizar también a las personas de nuestra ciudad organizamos una vigilia de oración el pasado 21 de noviembre del 2003, en la fiesta de la Presentación al templo de la Virgen Maria, día que la Iglesia dedica a las religiosas de Clausura. La intervención de Sor Eugenia y de dos jóvenes mujeres de una asociación que se ocupa de las emigrantes que terminan en la calle, hizo conocer en toda su gravedad, la compleja realidad de este problema, que en Italia ha adquirido, desgraciadamente, grandes proporciones. Las personas que intervinieron en esa tarde demostraron interés y participación, pidiendo información y ofreciendo también ayudas materiales.
En nuestra vida de silencio y de oración no nos son extraños los problemas y sufrimientos de tantos hermanos y hermanas de todo el mundo. Las noticias que nos llegan de los medios de información están muy presentes en nuestro corazón que con frecuencia se siente oprimido por tanto dolor y tantas situaciones dramáticas. No se apaga sin embargo la luz de la esperanza porque Dios es más grande que nuestro corazón y, aun en medio de la profundidad del mal, sabe suscitar milagros de bondad y de amor”.

-“Las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres y mujeres de hoy, sobre todo de los pobres y los que sufren son también las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los discípulos de Cristo y no hay nada verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón” (Gaudium et spes 1)
Es la vida de la Iglesia, del cristiano, de la hermana pobre.
Cada vez que la dignidad de un niño, de una mujer, de un hombre es negada, herida, pisoteada, nos sentimos afectadas en primera persona porque trabajamos por poner fin a tanta injusticia. Es además cierto que la trata de la mujeres, después del encuentro con Sor Eugenia Bonetti que nos ayudo a comprender esta nueva esclavitud, nos interpela antes que nada como mujeres que desean que se manifieste el genio femenino, nuestra especificidad, nuestra verdadera belleza; y como mujeres contemplativas que bajo la mirada de Dios, a la escucha de su Palabra, invocan el Reino de Dios y su justicia.
Hay un doble aspecto que nos une a estas “mujeres de la noche”.
Las miramos como colaboradoras con Dios mismo que cargan sobre si toda la violencia, la rabia y la incapacidad de relacionarse con el hombre. Testigos de la Pascua cada vez; testigos cuando aceptan el desafío de la libertad que pone en peligro sus vidas y la de sus queridos; testigos cuando después de tantas humillaciones son asesinadas. Las miramos como a los miembros débiles y vacilantes del Cuerpo de Cristo que deben ser liberadas, custodiadas, y están presentes en nuestra oración porque el amor es fuerte como la muerte y por tanto es posible romper las cadenas inicuas, liberarlas de los opresores y romper toda opresión.
Nuestro compromiso es cotidiano, en la conversión personal y comunitaria, en la oración que es silencio, escucha, gesto, palabra porque ... “nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en nuestro corazón”.

No es esta la única iniciativa realizada por Religiosas contemplativas. También otro convento de Clausura de Milán, que prefieren permanecer en el anonimato, ha apoyado económicamente a una comunidad de acogida en Ucrania durante el año 2003, dirigida por Cáritas local. La estructura, en alquiler, alberga a 10 personas y durante el año muchas chicas repatriadas desde diversos países europeos, han sido acogidas y ayudadas psicológica y materialmente.
El monasterio había recibido en herencia de un bienhechor una considerable cantidad de dinero y las religiosas decidieron emplear este dinero en ayudar a mujeres en dificultad. “Nosotros somos pobres y queremos permanecer pobres. Por ello, este dinero no es nuestro, sino que es de quien es todavía más pobre que nosotras porque han perdido todo, incluso su propia identidad y dignidad”.
El responsable de Caritas Ucrania, se trasladó personalmente al Convento de Milán para reunirse con toda la comunidad de Religiosas, demostrando como el lenguaje del amor no conoce barreras sino que crea puentes para llegar a todos y construir así la familia de Dios. (Agencia Fides 6/8/2004)


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