NUEVAS ESCLAVITUDES DEL SIGLO XXI - Segunda parte: -Modos de ingreso -El trafico de mujeres hacia italia: diversos sistemas operativos -Perfil de las victimas -Una actividad que mueve millones -Una cadena con demasiados eslabones -Factores desencadenantes del problema -Riesgos de la calle y consecuencias

domingo, 1 agosto 2004

MODO DE INGRESO

El modo de ingreso en estas redes es casi siempre el mismo. Existe una cuidada organización de traficantes, hombres y mujeres, que viajan a los países de origen y contactan con ellas a través de la prensa o directamente en los barrios más humildes donde la pobreza es extrema, las familias son numerosas y las esperanzas de un futuro casi nulas. Para muchas de ellas es imposible la emigración por vías formales y si sueñan con una vida mejor en una ciudad o en otro país, se tornan fácilmente vulnerables. Normalmente reciben falsas promesas de trabajo, ofrecimientos atractivos de empleo como camareras, trabajo en fabricas, trabajos domésticos y modelos entre otras. El espejismo de empleos relativamente bien pagados en el extranjero, que no exigen el conocimiento de idiomas u otra habilidad, es suficiente para que muchas mujeres caigan ingenuamente en manos de reclutadores y traficantes. Explotan pues impunemente esta situación de pobreza por medio del engaño. Hay algunos casos en las mujeres saben de antemano cual será su trabajo, pero prefieren aceptarlo a morir de hambre ya que ignoran las condiciones en que deberá desarrollarse y la prostitución se les presenta como la única salida disponible y remunerativa.
Las religiosas que trabajan en este campo afirman haber constatado como la determinación de salir del propio país ha ido madurando durante años de abusos, pobreza y penuria y que hay diversas topologías de personas traficadas y depende mucho del nivel de información de que disponían respecto a las condiciones reales del “trabajo” (muchachas ingenuas, muchachas que algo sospechaban y muchachas que sabían perfectamente a que iban)
Las adolescentes pueden viajar con permiso legítimo de los padres habiendo sido también las familias víctimas de engaño. Los traficantes piden dinero a las mujeres para organizarles el viaje. Como no lo tienen les hacen firmar un contrato en muchas ocasiones en el que se comprometen a trabajar como sirvientas (trabajo que luego se convertirá realmente en la prostitución). Les ofrecen además el billete de avión, documentación en regla (que generalmente es falsa o reciclada) y algo de dinero para justificar su ingreso como turistas. Aunque puedan sentirse inquietas con respecto a las circunstancias del viaje, la desesperación ante sus perspectivas del presente y la esperanza de una vida mejor contrarrestan fácilmente cualquier sensación de peligro. Los traficantes además de explotar las necesidades económicas sacan provecho de la vulnerabilidad de las mujeres y niñas que han huido de su hogar debido a la violencia o que han sufrido desplazamientos por conflictos armados o desastres naturales.
En otras ocasiones conceden una serie de incentivos económicos a los padres o realizan arreglos con menores y mujeres jóvenes creando así una deuda que las obliga al ejercicio de la prostitución.
Otras veces, sin embargo, se recurre a otra forma peor para atrapar a las victimas: el secuestro. Existen diversas denuncias de mujeres y niñas desaparecidas que son destinadas a este comercio. Las secuestran sobre todo en las discotecas y en los bares y a veces incluso en las escuelas, llegando hasta el extremo de que en algunos pueblos de ciudades como Albania, los padres han dejado de enviar a sus hijas a la escuela por temor a que sean secuestradas con estos fines.
A veces incluso los encargados de la captación contraen matrimonio con mujeres locales para llevarlas luego al exterior con estos fines de comercio y explotación, como sucede sobre todo con las chicas del Este. O se realizan matrimonios por catálogo utilizando Internet como medio eficaz de enviar miles de fotos de mujeres a los países de recepción, donde cualquier hombre puede elegir una mujer.
Las diferencias entre un modo y otro varían muchos según el país y el tipo de organización.
Por ejemplo, según la Organización Internacional de Migrantes (OIM) entre las dos principales redes activas en Italia en este sector (la albanesa y la nigeriana) la diferencia mayor parece consistir en el carácter más “artesanal”, por así decirlo, de la estructura albanesa, donde los contactos son personales por medio de parientes y amigos y a veces raptos. El lugar de contacto es el pueblo de proveniencia. Las relaciones entre las personas traficadas y los traficantes son en general directas. Los traficantes son jóvenes criminales o pequeños grupos independientes. Pero en muchas ocasiones se produce la reventa de las mujeres, por lo que con frecuencia las personas que captan a las mujeres, y las sacan de su país no son normalmente las que luego las explotarán.
En cambio en el caso de las nigerianas, el método es más elaborado. Los tramites se realizan por medio de las madame o Mama-Loa, mujeres nigerianas que han pasado de estar explotadas a ser explotadores, y ellas mismas adiestran a sus víctimas sobre el trabajo de la calle, las controlan, marcan el precio y recogen las ganancias y las castigan en caso de rebelión. Las mujeres con las que están traficando, se referirán a Mama-Loa durante y después de la emigración a Europa. Pero sobre todo las someten realizando pactos de fidelidad. Esta es una característica muy peculiar en el tráfico de mujeres nigerianas y que establece un fuerte vínculo entre la víctima y el traficante. Un vínculo que se basa en “contratos” rituales, juramentos por medio de ceremonias vudú u otro tipo de ritos religioso o juramentos de sangre, de forma que la mujer crea firmemente que morirá si habla o no paga su deuda. Son ceremonias que se celebran en capillas públicas o lugares sagrados, donde las mujeres dejan alguna prenda de vestir, un objeto personal. Estos vínculos y el miedo a los castigos físicos como son violaciones, palizas... mantienen a las mujeres en una situación de explotación. Una víctima de este trafico afirmó que fue sometida al rito Juju cortándole las uñas y el cabello, operación que se repetía cada semana (testimonio ofrecido por una joven nigeriana en el Convenio Internacional sobre el tráfico de personas celebrado del 15-16 mayo del 2002 en la Universidad Pontificia Gregoriana).
En el caso nigeriano se encuentran tres niveles de organización: el grupo que gira en torno a la “Madan” en Nigeria, el grupo que una vez que llega al país de destino gira entorno a la “Madan” nigeriana y los recadistas que trasfieren el dinero desde Italia a Nigeria
Aunque es un sistema que se basa en una serie de engaños y coacciones, sin embargo cada vez más mujeres nigerianas son conscientes de que entran en el mundo de la prostitución, pero por desgracia esta se ha convertido en la única salida que encuentran muchas de estas mujeres pobres. Y el problema es que algunas de ellas se convierten en un aliciente para sus compatriotas porque si consiguen volver a su país pueden permitirse un nivel de vida más elevado, representado un estímulo para las jóvenes de su país a las que convencen de que podrán triunfar si van al extranjero o bien ellas mismas se convierten en reclutadoras o Mama-Loas.

EL TRAFICO DE MUJERES HACIA ITALIA: DIFERENTES SISTEMAS OPERATIVOS

Albanesas Nigerianas
Primer contacto Contactos personales:parientes, amigos, novios;
rapto (raramente) Contactadas por medio de intermediarios (“Madam” o “Mama”)
Recogida y divulgación de información Conocimiento de los puntos débiles de los sistemas de control Periferias y barracones en los alrededores de las grandes ciudades o áreas rurales
Relación con los traficantes Directa
Indirecta
Quienes son los traficantes Jóvenes criminales; pequeños grupos independientes Tres niveles de organización:
*Grupo que gira en torno a la Mama en Nigeria
*Grupo que gira en torno a la Mama nigeriana en Italia
*Recadistas que pasan el dinero de Italia a Nigeria
(Fuente: Caritas Italia -Convenio nacional “Hambre y sed de Justicia”. Brescia 2000)

Sea cual sea el método, lo que se aprecia es un aumento cada vez mayor de la complejidad, extensión, organización y subdivisión de estas redes y de las zonas de influencia. A veces incluso surgen conflictos por la conquista y demarcación de las zonas y por obtener mayor espacio y lugares más favorables. En definitiva los conflictos clásicos de un mundo criminal que no deja de crecer y lucha por repartirse los mercados y las áreas de trafico.

Pero existen otros casos aun más trágicos e inhumanos: el de los mismos padres que venden a sus hijas a los burdeles o bien pagan a los traficantes para que lleven a sus hijas a las ciudades para trabajar en burdeles. Esto ocurre sobre todo en Asia donde se juntan dos factores importantes: la necesidad de dinero y la convicción tradicional de que una hija no vale nada. Por ello con frecuencia se las induce y fuerza a practicar la prostitución. Por ejemplo, en Bangladesh cuando los padres no pueden dar la dote que corresponde a sus hijas recurren con frecuencia a la “solución” de venderlas. En Tailandia ante el aumento experimentado por el turismo sexual han proliferado enormemente organizaciones que recorren los pueblos pobres comprando niñas que cuando llegan a la capital, Bangkok, están completamente perdidas porque no conocen el idioma ya que sólo hablan en su dialecto. En ciertos lugares de Asia vender una hija o alquilarla durante un cierto número de años para la prostitución se ha convertido ya en algo casi normal.
Independientemente de como hayan sido reclutadas, son transportadas a través de las fronteras hacia países que no conocen, donde carecen de apoyo o de contactos y en la mayoría de los casos donde no hablan el idioma. Comienza para ellas un viaje hacia el infierno. Un viaje que a veces tiene varias etapas y que puede durar semanas o meses, con diversas paradas por distintos países de Europa como Grecia, Rusia, Bulgaria, Holanda, Alemania. El traslado presenta también muchas modalidades. Pueden ser trasportadas en avión, por tierra o en barco. Viajes a veces fatigoso, alternando los medios de transporte con algunos tramos a pie, cambiando con frecuencia de acompañante. En el caso de las mujeres nigerianas, el viajes se realiza frecuentemente por tierra, atravesando el desierto del Sahara hasta el norte de Africa, desde donde es enviada a Europa, sobre todo a Italia.
Una vez en el país se les quita todo y descubren la triste realidad. El supuesto trabajo no es sino entrar en el comercio del sexo y sin darse ni cuenta se ven encerradas en esta pesadilla. Se les quita la documentación y se las envía a un club de alterne o bien son vendidas en subasta. Pueden ser incluso vendidas y revendidas varias veces. Quedan privadas del nombre, de una identidad, de su libertad. No saben ya quien son. Atrapadas en la red se encuentran con que tienen que saldar la deuda que han contraído al llegar aquí por los gastos del viaje trabajando en unas condiciones de verdadera esclavitud. Deuda que puede ascender hasta 80.000 dólares. En el caso de que alguna se rebele y se niegue, pueden ser sometidas por sus captores por medio de palizas, y actos como violaciones, llegando incluso en algún caso al asesinato.
Los traficantes ejercen un riguroso control sobre sus victimas en primer lugar limitando sus movimientos. Para ello lo primero se les quita la documentación lo que les hace vulnerables a la deportación. En algunos casos se mantiene a las víctimas prisioneras en burdeles o casas y se refuerza el confinamiento recurriendo a enrejados en las ventanas, candados en las puertas, guardias apostados y métodos similares. Tienen horarios de trabajo muy prolongados, con poco descanso, salarios muy bajos si llegan a obtener algo.
Los traficantes también ejercen control mediante la creación de situaciones de dependencia y endeudamiento. Algunas organizaciones de traficantes suelen ofrecer a las mujeres diversos servicios por los que obviamente deben pagar: vivienda, comida, ropa, medico medicinas. Con el problema de que generalmente tan solo reciben el 25% o 30% de los ingresos o incluso menos en muchos casos. Los traficantes no permiten a las mujeres que abandonen la prostitución hasta que hayan saldado sus deudas lo cual es prácticamente imposible en estas condiciones: una deuda que no hace sino engrosarse, falta total de libertad y un trabajo del que apenas reciben una mínima parte. Para pagar esa deuda deberán “trabajar” a veces hasta cinco años sin descanso. Muchas veces ellas mismas desconocen a cuanto asciende sus ingresos porque los traficantes o patrones retiene ese dinero y ellas reciben tan solo una cantidad mínima en el mejor de los casos, porque en muchos casos no reciben absolutamente nada. Y si ellas no pagan la deuda contraída, la pagará la familia, lo que constituye una grave amenaza.
Una practica común de los traficantes es enviciar a las víctimas con drogas para someterlas y evitar que se rebelen haciéndolas mas dóciles. Constituyen además un mecanismo para inducir la dependencia del propietario e incrementar la deuda de la víctima. En muchos casos también el alcohol y las drogas se transforman en mecanismos al que recurren las mujeres para soportar su situación.
Otro método usado para ejercer este control es la violencia, amenazas, violación y agresiones físicas. Muchas sobrevivientes afirman que han sido golpeadas o violadas como castigo por el rechazo del cliente, los intentos de fuga o sencillamente para gratificación del traficante. También las amenazan con chantajes económicos y emocionales. El primero consiste en conseguir que, antes del viaje, algún familiar ofrezca sus bienes como garantía de inversión. El segundo se basa en amenazas de hacer daño a los miembros de sus familias si se portan mal o informan a alguien de su situación. Toda una compleja combinación de miedo, vergüenza, intimidación y violencia que inmoviliza completamente a las víctimas.
Muchas de estas mujeres no tienen apenas acceso ni siquiera a los servicios de salud u otros servicios sociales.
A todo esto se junta el miedo a ser descubiertas y deportadas y las barreras idiomáticas porque no hay que olvidar que normalmente se encuentran en países extranjeros de los que desconocen la lengua. Además son trasladadas con frecuencia (cada 20-25 días) de ciudad para evitar que tengan un conocimiento suficiente del entorno o de personas y puedan huir o la policía les siga la pista y ofrecer a los clientes “mercancía nueva” continuamente. Son vendidas, compradas, intercambiadas como un objeto más.


PERFIL DE LAS VICTIMAS

Las mujeres y niños son las principales victimas de este tráfico sobre todo por su marginación, su falta de recursos y por ser en general un grupo más vulnerable y débil.
Son en general personas que proceden de ambientes y familias pobres, con escasos recursos que las hacen mucho más susceptibles para aceptar unas promesas de trabajo con posibilidad de ganar dinero.
Suelen ser también personas con bajo nivel de cultura, con pocos estudios. Muchas han abandonado los estudios en los primaria o secundaria o son completamente analfabetas. Por ello, no conocen sus derechos, no saben bien que pueden reclamar o no, no tiene capacidad para defenderse ni para solucionar sus problemas.
También las jóvenes que se han escapado de casa por cualquier tipo de problemas constituyen una presa fácil para los traficantes porque se encuentran sin medios para subsistir y fácilmente aceptan la primera oportunidad que se les presente. En muchos casos provienen de familias rotas en las que no han encontrado un verdadero hogar y buscan escapar de esa situación.
En general cuando aceptan este tipo de trabajo buscan mejorar su situación económica, generalmente bastante baja o bien ayudar a la familia o escapar de situaciones conflictivas y difíciles sin darse cuanta muchas veces que entran en otra peor, en un verdadero infierno.
Muchas de estas jóvenes han sufrido algún tipo de violencia sexual durante su infancia y adolescencia, que en muchas ocasiones crea ya en ellas cierta conciencia de culpabilidad y de que no podrán encontrar otro tipo de trabajo pues ya están marcadas de alguna manera a este tipo de comercio sexual.
Las personas pues de mayor riesgo para este comercio son las que presentan las siguientes características: mujeres jóvenes de áreas rurales o de familias pobres; analfabetismo o educación mínima; haber sufrido algún tipo de abuso sexual o físico durante la infancia; falta de hogar; uso de drogas; falta de alternativas económicas.

Edad: Lo preocupante, según informa la OIM es que la edad media de las mujeres objeto de trata está disminuyendo, siendo cada vez mas numerosas las mujeres entre los 18 y 24 años que ejercen la prostitución. En el mercado del sexo cada vez las piden más jóvenes, porque piensan que esto les ofrece más garantías de que tendrán menos peligros de enfermedades de transmisión sexual y de SIDA. Una idea por lo demás equivocada porque los menores tienen mucho más riesgo de contagiarse de una persona adulta porque sus organismos son mas vulnerables y por falta de información adecuada. En Nepal la edad promedio fluctúa entre los 10 y 14 años. En Bangladesh los traficantes buscan niñas con edades comprendidas entre los 11 y 16 años.
El Fondo para los Niños de las Naciones Unidas estima que una tercera parte de las trabajadoras del sexo en el Sudeste de Asia, tiene entre 12 y 17 años.
El trafico interno está dirigido sobre todo a la población infantil y adolescente o a madres solteras jóvenes. El promedio de edad varía entre los 9 y 17 años y las víctimas proviene de pueblos situados en las zonas más pobres de cada país. El trafico externo por el contrario afecta sobre todo a mujeres con una promedio de edad entre los 19 y 25 años que han tenido que interrumpir sus estudios primarios o secundarios por falta de medios.
Muchas de estas mujeres no llegan nunca a la edad de 30 años pues mueren antes de SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual, de abusos físicos y psicológicos, de violencias sufridas o del uso indebido de drogas.

Lugar de origen: como ya hemos indicado, las víctimas proceden en su mayoría de países pobres, donde existen la miseria, países envueltos en conflictos bélicos o que han sufrido algún desastre natural que ha provocado un aumento de la pobreza de la población. Situaciones todas de las que se aprovechan los proxenetas para engañar a sus victimas. En general en Europa predominan las latinoamericanas y las africanas aunque últimamente ha aumentado considerablemente el trafico procedente de los países de Europa del Este. En una declaración realizada por el Arzobispo R. Mirdita de Tirana afirmaba que la ambición de una gran parte de la juventud albanesa es obtener éxito, un deseo de salir de la pobreza y encontrar trabajo. Y para ellos llegar a Italia es una gran sueño. Por ello es tan fácil que caigan en estas redes pues los traficantes se aprovechan de esto, de la ingenuidad de las jóvenes y de la ignorancia de muchas familias.
Solo en España los datos facilitados por los centros de acogida y protección sostenidos por instituciones de la Iglesia Católica nos manifiestan que la mayoría de estas mujeres pertenecen a países sobre todo de América Latina (Colombia, Brasil, República Dominicana y Ecuador) y al Este Europeo (Rusia, Lituania, Croacia).Estos datos coinciden con los ofrecidos por la Dirección general de la Guardia Civil (año 2000) que citan a América Latina como lugar de procedencia del 70% de las víctimas de la trata de mujeres en su mayoría colombianas.


UN NEGOCIO QUE MUEVE MILLONES

-La Organización de las Naciones Unidas (ONU) define el trafico de seres humanos como la tercera actividad ilegal más lucrativa del mundo que genera ganancias cercanas a los 12 billones de dólares al año (las dos primeras son el trafico de armas y de drogas).
Las cifras sobre el número de personas traficadas son siempre bastante difíciles de obtener pero el dinero procedente del trafico de mujeres y niños a menudo nos revela lo que la demografía del tráfico no nos puede indicar con precisión: que las cifras de mujeres y niños traficados son horrorosas.
La Organización Internacional de Migraciones OIM llega hasta 12,5 billones de dólares. Un negocio muy floreciente, gestionado frecuentemente por las mismas redes que la de la droga y el blanqueo de dinero.
Expertos de la policía secreta colombiana calculan que las mafias internacionales de la trata de mujeres obtiene unos 55 millones de euros al año con la venta de colombianas. Y su explotación en los prostíbulos les depara mas de 1.000 millones de euros anuales.
Las estimaciones señalan que en esta década la trata de personas va a ocupar el primer lugar en la escala del crimen organizado por las altísimas ganancias del negocio. Los traficantes ganan aproximadamente entre 4.000 y 50.000 dólares de acuerdo con el lugar de origen de la víctima y el lugar de destino.
El precio depende mucho de la edad, la belleza, la experiencia y la distancia del país de origen. Generalmente además son vendidas varias veces pasando de un propietario de una bar a otro. Cada vez que pasan una frontera, su valor se eleva. Una joven, cuando entra en Italia, puede costar unos 10.000 dólares.
Pero es también un mercado en el que existe mucha competitividad Por ejemplo, en Italia las africanas son en general las más discriminadas porque se las considera de segunda categoría: son negras y no saben italiano, son menos jóvenes en general, y por tanto piden una cifra mas baja. Por una prestación normal se contentan con 10-15euros, mientras que las chicas del Este no menos de 25 euros. Para saldar su deuda con los traficantes que las han transportado a Italia, deben someterse a no menos de 4.000 prestaciones sexuales. Además de la deuda inicial deben pagar los gastos mensuales: 100 euros por alimentación, 250 por alojamiento, 250 por el puesto de trabajo, además del vestido, transporte y necesidades personales.
La capacidad de “generar” dinero de estas mujeres es enorme pues pueden llegar a cobrar entre 35 o 50 euros por cliente (datos de España). Pero en general el 90% de las ganancias van a parar a las redes.
Los mediadores exportan a la mujer desde América Latina por 15.000/20.000$ y en Japón la compran por aquel precio y la venden a la industria sexual local. Los dueños de bares compran a las mujeres por 35.000/40.000$ y les dicen que están endeudadas por esa cantidad de dinero.
En Asia las niñas son vendidas por los mismos padres directamente a las mafias, por cantidades que no suelen superar los cien euros. Con ellas luego los traficantes harán un verdadero negocio.
Sin embargo en la mayoría de los casos las mujeres apenas reciben un mínimo de este dinero. En el curso de un estudio de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) se constató que las mujeres de la República Dominicana exportadas a Grecia habían ejercido la prostitución durante tres meses sin percibir paga alguna y que al cabo de este periodo habían recibido solo del 25% al 30% de los ingresos que habían generado.
Una antigua prostituta reveló que aunque llegaba a ganar hasta 500 dólares por noche, su proxeneta se quedaba con todo y si intentaba esconder algo era golpeada y drogada.


UNA CADENA CON DEMASIADOS ESLABONES

Una verdadera cadena que las ata y esclaviza y que difícilmente consiguen romper porque tiene demasiados eslabones, pues está claro que un comercio tan masivo de personas no puede llevarse a cabo sino es con la implicación activa y colaboración de muchos miembros e instituciones. Entre los numerosos eslabones de esta cadena podemos señalar: La pobreza en que se encuentran que las hace incapaces de librar sus deudas y quedan a merced de sus traficantes. Los explotadores y redes de traficantes que aprovechan todas esas situaciones de inferioridad para hacer “su negocio” sin importarles que juegan con personas y no con simples mercancías. Estas redes son muy amplias, complejas y operan en la clandestinidad por lo que fácilmente escapan a la ley. Cambian además constantemente de modalidad, lugar y son expertos en evitar ser detectados. Las víctimas no suelen contribuir a identificarlos por el miedo a las represalias. Se sirven de las modernas técnicas de comunicación que les permite comprar, vender e intercambiar con facilidad. La sociedad que son su permisivismo, hedonismo, superficialidad, materialismo y búsqueda del placer facilita el desarrollo de estas esclavitudes. Los gobiernos con sus sistemas de corrupción y los distintos organismos que participan con la complicidad de sus dependientes en este trafico. A veces quizá no lo promueven directamente pero se muestran vacilantes para reprimirlo enérgicamente porque el comercio sexual es sumamente lucrativo y está vinculado con otros sectores como el turismo. Los diversos “agentes” implicados en este negocio y que actúan a lo largo de todo el proceso como pueden ser los agentes que entran en contacto con las víctimas, parientes, conocidos o amigos, profesores de escuela, vecinos y caciques de los pueblos, los dueños de los burdeles, proxenetas etc.. Todo esto se realiza con la complicidad de un conjunto de agencias de viajes, agencias de empleo, hoteles, líneas aéreas, aeropuertos, negocios que facilitan y permiten que se realice el comercio.
Y por supuesto en toda esta cadena no podemos olvidar uno de los eslabones de los que normalmente menos se habla y que sin embargo es quizá uno de los más importantes: el cliente.
El consumidor/cliente es ciertamente uno de los puntos claves porque es quien alimenta esta industria. Siempre es fácil olvidar que en la industria del sexo no se trafica con seres humanos para satisfacer la demanda de los traficantes sino de los compradores. Siempre se habla de las víctimas y de los traficantes y se olvida que el "cliente" es un colaborador fundamental para mantener este degradante negocio, un negocio que no tendría razón de ser si no existiera una creciente demanda. Si hay tantas mujeres en la calles es porque hay una gran demanda, lo cual es signo también de la degradación moral del hombre y de la sociedad.
El eje de atención debe pues ponerse en la demanda. Los compradores o la demanda, lo constituyen aquellas personas, en su mayoría hombres, que compran a las mujeres para la explotación sexual. Como apunta las Naciones Unidas: “ellos son responsables con su demanda de cuerpos prostituidos”. El hombre que puede impunemente vejar sin que la victima tenga derecho a reclamar nada. Considera a la mujer como un artículo que puede escoger según su propio gusto.
Es difícil trazar el perfil preciso de los distintos tipos de clientes pues pertenecen a todas las edades (jóvenes, edad media y ancianos), normalmente se encuentran entre los 18 y 65-70 años, de todos los tipos y condiciones sociales y de todas las nacionalidades. El 70% de ellos están casados o tiene una pareja, lo cual contrasta con la idea común de que el cliente es un hombre solitario.
Se pueden distinguir dos grupos: los clientes ocasionales que lo realizan tan solo alguna vez en su vida y un segundo grupo que serían los clientes habituales. Estos últimos son hombres que durante un periodo más o menos largo de su vida tiene de forma habitual relaciones con prostitutas. Muchos de estos sufren graves problemas de dependencia sexual. Su dependencia excesiva a la prostitución y pornografía es causa de muchas dificultades. En primer lugar dificultades financieras pues consumen gran parte de sus ingresos en estos encuentros, suelen tener problemas de trabajo y dificultades relaciones. En ocasiones este turbamiento profundo que se produce actúa a su vez como un incentivo pues les lleva a descargar sus problemas psicológicos sobre la mujer utilizando la violencia para humillarla y degradarla. El sexo, como la droga o el alcohol, crea también una fuerte dependencia y llega un momento que el problema está fuera de su control y le lleva a buscar sensaciones cada vez mas fuertes. En 1987 la Asociación Americana de Psiquiatría reconocía la existencia de una enfermedad denominada “Adicción al sexo”. El adicto al sexo, igual que el adicto a los video-juegos o a la droga, no nace, sino que se va haciendo tras una práctica cada vez más regular. Los adictos sufren la exigencia de una dedicación cada vez mayor
Gran parte de estos clientes son locales, pero el problema se va incrementado hoy en día por el aumento del llamado “turismo sexual” en que aprovechando su superioridad económica, el anonimato y la impunidad que no encontraría en su país de origen, viajan al sudeste asiático y a América latina con este propósito.
Hecho que es realmente preocupante porque evidencian la degradación moral de quien hace uso de los servicios sexuales por dinero, junto con la profunda injusticia que entraña una quiebra de valores éticos en nuestra sociedad.
El problema sería preguntarse sobre quienes son los hombres que buscan este servicio y cuales son sus motivaciones. Las razones que llevan a un hombre a “comprar sexo” varían mucho de un país a otro y de una cultura a otra. En algunos casos constituye su primera experiencia a la que han ido incluso acompañados por sus propios padres. Otras veces es la seducción, el riesgo, el deseo de mantener relaciones que no comprometan, problemas con la propia pareja. En muchos de ellos prevalece más el hecho de dominar a la mujer que del disfrute sexual, es decir, tener la sensación de que esa mujer, durante un breve periodo de tiempo, depende de ti, puedes dominarla porque has pagado por ella. Se compra a veces mas bien 15 minutos de dominio absoluto, prestación que no puede obtener con su pareja habitual.
El mismo cliente es también víctima de una grave problema social, de una falta de formación en los valores profundos de la persona, de un sistema de vida consumista donde cada día todo se puede comprar, incluso la misma “pobreza” de tantas mujeres inmigrantes y hasta del cuerpo de una menor indefensa o de una serie de ideas completamente equivocadas que nos inculcan desde los medios de comunicación como es la creencia de que la relación sexual es necesaria para su bienestar


FACTORES DESENCADENANTES DEL FENOMENO

Son muchos los factores que se enlazan para crear una cultura que permite la esclavitud sexual como son tradiciones sociales, costumbres culturales, realidades políticas y económicas. Podemos distinguir varios tipos de factores:
Factores económicos:
-La primera causa del tráfico de mujeres, si miramos a los países de origen, es la pobreza, que impide a las personas satisfacer sus necesidades vitales, por lo que se sienten empujadas a huir hacia el mundo del bienestar. “Nuestro mundo empieza el nuevo milenio cargado de las contradicciones de un crecimiento económico, cultural, tecnológico, que ofrece a pocos afortunados grandes posibilidades, dejando no sólo a millones y millones de personas al margen del progreso, sino a vivir en condiciones de vida muy por debajo del mínimo requerido por la dignidad humana” (NMI n. 50)
Una gran mayoría de las mujeres que emigran y son víctimas de la trata, viven en condiciones de pobreza y falta de oportunidades laborales. La mayoría también han tenido limitado acceso a la educación formal. En general proceden de países que se caracterizan por su inestabilidad económica y política, produciendo altísimos índices de pobreza, inseguridad y desempleo. La situación constituye un caldo de cultivo para las mafias que trafican con personas llevando incluso en algunas ocasiones a la degeneración de familias que aceptan que sus hijas sean comercializadas a cambio de dinero. Además la mujer constituye el 70% de los pobres del mundo y deben mantener a sus familias mediante trabajos precarios.
Los servicios de acogida de las organizaciones sociales y de las comunidades cristianas, atestiguan que un número muy relevante de las mujeres sumergidas en las redes de la prostitución son extranjeras, que, para poder emigrar legal o ilegalmente, se ven abocadas a ganarse la vida de esta manera. A veces la mujer misma elige este tipo de vida porque supone la posibilidad de ganar dinero y de asegurarse un fututo para ella y los suyos.
En ocasiones la pobreza viene causada por desastres naturales que también contribuyen al aumento de la prostitución. Por ejemplo en España, se constató que en febrero de 1998, empezaron a llegar mujeres de Sierra Leona y a finales de ese año, aumentaron las centroamericanas, justo después de que se produjera el desastre del huracán Mitch en 1998 que afectó sustancialmente a Nicaragua y Honduras. También cuando se produjo el terremoto del Salvador en el 2001 aumentó el número de mujeres procedentes de este país. Actualmente llegan más de Costa de Marfil, Colombia y Moldavia, lo que demuestra que la trata de mujeres se mueve hacia donde hay situaciones extremas de necesidad y pobreza por cualquier causa, para beneficiarse de ello, según explica un informe de Médicos del Mundo
-Las desigualdades económicas dentro de un mismo país y entre los países, fruto del egoísmo y las injusticias del hombre: “La pobreza de los pueblos está causada por la ambición y por la indiferencia de muchos y por las estructuras de pecado que deben ser eliminadas” (n.36 Caminar desde Cristo). Esto hace que un gran número de personas carezcan hasta de un mínimo para sus subsistencia y se vean casi obligados a aceptar este tipo de “trabajo”
-El liberalismo económico que disminuye los controles, abre las fronteras entre países y facilita la circulación de las poblaciones y la emigración ilegal.
- La globalización que, según un informe del Secretario General de la ONU, ha estimulado el tráfico de personas y armas y ha dado lugar a un incremento del delito internacional. Actividades que se ven facilitadas por las nuevas tecnologías y los modernos medios de comunicación. Además la globalización ha ampliado los flujos migratorios, incluyendo a mujeres y niños.
-Mercados cada vez mas diversificados: el mercado del sexo es un mercado que no tiene fronteras ni en la nacionalidad de la oferta ni en la demanda y que puede trasladarse con extrema rapidez a nivel geográfico entre los continentes. Y ofrece gran variedad de modalidades según el gusto del “consumidor”.
-Otro factor que influye grandemente en la proliferación de este fenómeno son los grandes beneficios que se obtiene. Es un tráfico muy lucrativo pues las mujeres pueden ser vendidas y revendidas varias veces y además es un negocio que presenta pocos riesgos para los traficantes.

Factores políticos
-Entre los factores políticos podemos destacar en primer lugar la caída de los regímenes comunistas en Europa Central y del Este con las consiguientes dificultades que siempre tiene una economía de transición. Esto ha facilitado que muchas mujeres intenten huir buscando una solución “mejor”.
-Los conflictos civiles y militares son en muchas ocasiones una causa de proliferación de este mal. En primer lugar porque obligan a muchas personas a huir de su país convirtiéndose en presas fáciles de los traficantes, pues un gran porcentaje de refugiados son mujeres y niños. Los conflictos siempre provocan la expulsión hacia lugares más seguros. Además, por desagracia, las bases militares han creado siempre una gran infraestructura de prostitución.
-También las relaciones políticas y económicas desiguales y de explotación de los países del Norte sobre los del Sur, provocan un gran deterioro en la vida de estos países menos favorecidos y explotados.
-Ciertas políticas restrictivas para la emigración también pueden contribuir al disminuir las posibilidades de una emigración regular y legal.
-La impunidad debido a leyes insuficientes o inadecuadas y sanciones ineficaces que generalmente se dirigen mas a las mujeres implicadas pero no a los traficantes o al cliente.
-Existe además una gran corrupción en la política, agentes de la ley o funcionarios públicos que favorecen grandemente este comercio, pues muchas veces ellos mismos contribuyen y lo permiten por las ganancias y los elevados ingresos que produce. A esto se junta una debilidad de los sistemas de aplicación de la ley y de otras medidas para sancionar a los culpables o la ausencia de una legislación adecuada en la mayoría de los países junto con la falta de suficientes controles fronterizos

Factores socioculturales
Pero nos quedaríamos muy cortos si limitáramos las causas de este elevado comercio a meras causas políticas o económicas pues en realidad la raíz verdadera del problema está más allá. Los auténticos factores desencadenantes son los que podríamos llamar factores socioculturales que han creado las condiciones adecuadas para que, aliados con los otras factores, se halla desencadenado este trafico:
-Falta de instrucción. Muchas de estas mujeres y jóvenes tiene una instrucción básica o casi nula. En Nigeria por ejemplo, de donde proviene un gran porcentaje de estas mujeres, el nivel de analfabetismo es elevado. Muchos padres no saben leer ni escribir y en los hijos muchas veces la instrucción es mínima. Por ello, son fácilmente engañados con promesas de dinero fácil en Europa.
-Ciertas ideologías o tradiciones sociales que perduran sobre todo en algunos países y que contribuyen grandemente a este trafico como son por ejemplo, el patriarcado, causa fundamental de la discriminación que sufren las mujeres y niñas en algunos países y la desigualad en las relaciones entre el hombre y la mujer; ciertas actitudes en la manera de percibir a la mujer en la sociedad que exige que el hombre domine a la mujer manteniendo que se tolere la relación abusador-victima; una mentalidad en la que la sexualidad es objeto de comercio. La discriminación racial, y la intolerancia que hace que las mujeres pertenecientes a estos grupos discriminados sean más vulnerables al tráfico.
Algunas practicas y creencias de ciertos continentes favorecen enormemente este mercado. Por ejemplo en muchos lugares de Asia se junta la necesidad de ganar dinero con la convicción tradicional de que una hija no vale nada porque al casarse se va a vivir a casa del marido y deja de apoyar económicamente a sus propios padres. Fácilmente en este contexto se crea un clima en el que el hecho de ser secuestradas o vendidas, no se considera crimen.
Practicas como la mutilación sexual femenina y la infibulación que afecta a más de cien millones de mujeres. Se trata de una practica difundida actualmente en 28 países africanos, en ciertos países del Asia y en algunas comunidades menores de otros países asiáticos. En Somalia, por ejemplo la prevalencia es del 98% de infibulación, realizada a mujeres y niñas entre los 8 y 12 años. En Sudan, 9 de cada 10 mujeres sufren esta mutilación. Practicas menores se hacen en los primeros meses de vida o hasta que las mujeres se casan. La infibulación no es un valor cultural. Como tantas otras formas de esclavitud domina y somete a la mujer, desde niña. La humilla y disminuye la estima de sí misma para hacerla mas dócil y obediente al marido, al padre, al hermano. Detrás de esta practica en el fondo domina la idea del dominio del hombre sobre la mujer y la sumisión de la mujer al hombre. La mujer se ve privada de su propia sexualidad, de su propio ser como mujer. El trauma físico y psicológico es tal que permanece en la mujer durante toda su vida.
Otras practica que se da en algunos países como por ejemplo Ecuador y que ha contribuido grandemente a extender este comercio es la consideración de que forma parte del desarrollo normal de los adolescentes el tener su primera experiencia sexual en lugares de prostitución y cuando cumplen 12 años son llevados allí directamente por sus padres para que tengan esta experiencia.
-Deterioro de valores tradicionales de la familia, de la dignidad de la persona, del valor y sentido de la sexualidad etc... y extensión de una cultura consumista y hedonista cuyos valores supremos son el ser el primero en todo y a toda costa, el pasarlo bien a toda costa y poseer cuanto más mejor y en la que se acepta sin problemas la explotación del hombre para conseguir mis fines. Una mentalidad que banaliza la sexualidad con la consiguiente ‘cosificación’ y comercialización del sexo de manera que el cuerpo de la mujer se convierte en producto de consumo y objeto de placer sexual. Esta mismo evidencia los Obispos nigerianos en su carta sobre la dignidad de la mujer afirmando que “en el campo del comportamiento sexual de los hombres y mujeres asistimos a una perversión creciente del fin y sentido auténtico de la sexualidad humana a favor de un hedonismo desenfrenado”.
También los Obispos de España en el directorio de la pastoral familiar publicado en enero del 2004, afirman que estamos asistiendo a una “revolución sexual” que tuvo sus inicios en los años 60 del siglo XX que ha generado una mentalidad difusa que ha llevado a un empobrecimiento de la concepción de la dimensión sexual humana. El recorrido ha sido: “primero la sexualidad se separa del matrimonio, huyendo de todo compromiso; posteriormente en una cultura hedonista se desvincula de procreación. Con esta ruptura de los significados de la sexualidad esta queda afectada por un proceso de banalización hedonista. El último paso ha sido separarla del mismo amor y convertirla en una elemento de consumo”. (n.11)
-Pornografía cuya influencia provoca una demanda de sexo cada vez mayor. Un negocio que también produce miles de millones de beneficios al año. Su contenido no es sino el convertir en fuente de placer la horrible explotación del hombre por el hombre, del fuerte sobre el débil. Un negocio en el que los cuerpos, la sexualidad, la mujer se convierte en mercancía disponible para la compra venta, utilizable y desechable según los deseos del que paga. La pornografía pretende que el hombre asuma como conducta normal lo que no es sino una explotación, uso y abuso entre personas en contra del reconocimiento de la dignidad de toda persona humana tiene por el hecho de serlo. La pornografía enseña a los hombres y jóvenes a ver y tratar a las mujeres como prostitutas y como una mercancía sexual.
-Medios de comunicación y las nuevas tecnologías que por la publicidad y comercialización del sexo, presentan el cuerpo femenino como puro objeto de satisfacción sexual, como un producto más del mercado, al presentarlo con frecuencia para la venta de productos que no tiene ninguna relación con el mismo. La publicidad nos ha acostumbrado al uso y consumo de la mujer como objeto y ha introducido la mentalidad terrible de que casi el sentido de existir de la misma es dar placer, influyendo así enormemente en el comportamiento de la sociedad. Estas técnicas, especialmente Internet, contribuyen, también, a favorecerlas mediante la publicidad, los anuncios de ofertas sexuales y la pornografía, convirtiéndose así, en función de los ingresos económicos, en cómplices de este mercado de seres humanos.

En definitiva lo que domina hoy en día es una cultura del cuerpo, del sexo y del placer, de instrumentalización de la mujer y su cuerpo como objeto de placer, fuente de ganancias y de diversión. Una cultura que “presenta el sexo como una mera excitación genital o una pasión emocional intensa, carente de sentido personal en si mismo.. o como un mero objeto de consumo que se ofrece indiscriminadamente y en todas las ocasiones”. (Directorio de la pastoral familiar de la Iglesia en España n.17,18). Todo ello ha llevado a una banalización enorme del sexo que ya no es considerado como un don reciproco, una comunicación interpersonal y una relación afectiva sino que se ha convertido en un verdadero negocio económico. Una cultura que propone el “usar y tirar” en todo hasta con las personas humanas, que representa a las mujeres como objetos sexuales, destinados a satisfacer los deseos de los sujetos masculinos
Son necesarias pues, medidas que dignifiquen a la mujer en todas las esferas en contra de la cultura que cosifica y menosprecia a través de la publicidad, medios de comunicación, políticas públicas etc..



RIESGOS DE LA CALLE Y CONSECUENCIAS

El tráfico de mujeres y niñas para la explotación sexual conlleva posibles consecuencias de por vida para su salud o amenazas a su propia vida pues consume física y emocionalmente a sus victimas. Constituye un comercio con enormes efectos destructivos.
Además de vivir en completa sumisión a los traficantes y en las más absoluta clandestinidad, estas mujeres experimentan continuamente los riesgos de la calle como son los maltratos, abusos, accidentes y asesinatos anónimos e impunes y las consecuencias psicológicas que fácilmente lleva a la depresión e intentos de suicidio.
Existe en primer lugar los efectos en su salud física. A este respecto, hay que destacar el mismo viaje que, a veces, se realiza en condiciones verdaderamente desastrosas durante días y días sin apenas comer, sin buenas condiciones higiénicas, con largos tramos a pie durante los cuales son frecuentes las violencias y traumas físicos y psíquicos. Viaje que para algunas mujeres puede ser de hasta dos meses. Esto hace que la lleguen ya al país de destino con la salud deteriorada y muy debilitadas lo que les convierte en más vulnerables a cualquier tipo de enfermedad.
Están también expuestas a un riesgo grande de contagios de enfermedades de transmisión sexual y sobre todo del SIDA (alrededor del 10% resulta seropositiva). Si se descubre que han contraído alguna de estas enfermedades, se les impide continuar ofreciendo sus servicios a los clientes. Al no poder ya ganar dinero, no pueden permitirse los gastos médicos para atender su enfermedad. Como consecuencia empeoran cada vez más sus condiciones hasta que mueren en Europa o son repatriadas para morir en su patria.
Otro problema grande que se les presentan son los embarazos indeseados con los consiguientes abortos, muchas veces en condiciones que ponen en serio peligro la vida. Normalmente sufren una media de 3 abortos pudiendo llegar incluso a 5 o 6 con las consiguientes consecuencias físicas y psíquicas. Para una mujer africana, que considera la maternidad como el más grande valor, el aborto no es solo la interrupción de una vida naciente, sino la muerte de una cultura. Actualmente se está delineando una nueva modalidad a este respecto y es la venta de estos niños fruto de mujeres prostituidas. Los traficantes hacen que lleven el embarazo hasta el final para vender luego el niño recién nacido a parejas que no pueden tener hijos y quieren abreviar los tiempos burocráticos de tales procesos de adopción.
Las mujeres metidas en este negocio suelen ser victimas de todo tipo de violencias, golpes, torturas, quemaduras, moratones, huesos rotos hasta llegar incluso a la muerte.
También existe el riesgo de efectos dañinos en la salud mental de las victimas. En primer lugar debido al uso y abuso de estupefacientes y alcohol como un recurso para mantenerse a flote en la industria del sexo, como mecanismo de escape o bien obligadas por los propietarios para mantenerlas más dóciles. A veces llega un momento en que recurren a la droga para prostituirse y se prostituyen para conseguir la droga, dentro de un circulo vicioso que no tiene salida. También existen problemas mentales ocasionados por la participación en ritos religiosos de todo tipo y las continuas amenazas sufridas sobre si mismas y la suerte de sus familiares.
Pero además, estas mujeres sufren grandes trastornos psíquicos debido a la humillación y al tratamiento inhumano que reciben cotidianamente. Al dueño solo le interesa el dinero que la mujer consigue. El cliente solo busca el placer sexual. A ninguno le interesa verdaderamente la persona. En esta situación la mujer llega a perder completamente su identidad psicológica, su dignidad como persona y como mujer, su libertad de elección: vive la terrible experiencia de ser tan solo un objeto, una cosa, una mercancía. Sufre el desprecio y el rechazo social y cultural. Por ello es frecuente que sean abundantes los intentos de suicido.
La explotación sexual embrutece a la persona y la vacía de valores profundos y principios. Destruye su feminidad, su estima, su concepto de amor y donación. Fácilmente debe adquirir una actitud de defensa marcada por la violencia, vulgaridad y agresividad, que no son sino respuesta a la situación que vive. El sentimiento de vergüenza que normalmente la acompaña junto con la condena y el rechazo que sufre la ponen en una situación muy peligrosa.
En el caso de que sea una niña la que sufre estos abusos se pueden provocar trágicas consecuencias que interfieren en el correcto desarrollo físico, psicológico, espiritual, moral y social de las victimas.
Normalmente cuando deciden retornar a una vida digna, este camino de vuelta está lleno de dificultades por no haber conseguido el sueño que deseaban y deben además con frecuencia enfrentarse a amenazas y represalias contra ellas y sus familias, al rechazo familiar y social, a problemas psicológicos provocados por los traumas emocionales y por la experiencia vivida y a veces también a problemas judiciales. Y presentan con frecuencia además serias dificultades para establecer relaciones normales después de estas experiencias.

Pero además este fenómeno no trae solo consecuencias negativas para la mujer, sino también para el hombre que hace uso de ello y en general para toda la sociedad. Es un negocio con gran capacidad de corromper que está llegando a corroer los cimientos de la sociedad, arrasando con los conceptos de integridad y dignidad. En primer lugar la sistemática reducción de las relaciones entre mujeres y hombres en términos exclusivos de sexualidad que es a lo que lleva esta practica, es una degradación violenta de la condición humana.
Contribuye cada vez mas a crear una mentalidad consumista con respecto a la persona, una mentalidad en la que la persona vale por lo que tiene y no por lo que es, una mentalidad que deshumaniza al hombre. La prostitución continuamente lanza el mensaje de que las mujeres y los niños son solo productos sexuales, que los cuerpos de las mujeres son para venderse, que el acoso sexual es una manera aceptable y natural de tratar a las mujeres, especialmente cuando los hombres pagan por ello.
Incluso en la misma mujer se crea cada vez más esta mentalidad y esta conciencia de ser un mero objeto, de la perdida de su dignidad, hasta el punto que al cabo de un tiempo ella misma prefiere seguir en ese mundo y no quiere salir porque a fuerza de vivir así ha pedido toda su dignidad.
Afecta también profundamente a la familia pues cuando un hombre mantiene este tipo de relaciones queda minada y trastornada la relación de amor entre los esposos y la prostitución promueve la infidelidad, el adulterio y la fornicación en todas sus manifestaciones. Es totalmente destructiva pues destruye lo más legítimo que tiene el ser humano: su propia estima. Promete amor y da lujuria; promete diversión y da desesperación; promete la propia satisfacción y da un gran vicio; promete libertad y da adicción; promete el disfrute del sexo y da la promiscuidad y enfermedades devastadoras. Corrompe y desnaturaliza el don del sexo que Dios nos ha dado para la satisfacción y procreación en una familia debidamente constituida. Se pierde y desdibuja completamente el genuino sentido del amor humano.(Agencia Fides 1/8/2004)


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