OCEANIA/AUSTRALIA - La Iglesia acusa al gobierno de no respetar la Convención de la ONU sobre la tutela de los niños

martes, 7 junio 2011

Sidney (Agencia Fides) – El Gobierno de Australia ha decidido enviar en Malasia 800 refugiados, incluidos niños que están solos, en una especie de intercambio de refugiados. Esta iniciativa no sólo pondría en peligro las vidas de los más jóvenes, sino que violaría la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, suscrita también por Australia. La alarma, que se denuncia en un comunicado de la Archidiócesis de Sydney y que ha llegado a la Agencia Fides, la ha lanzado el padre Jim Carty, Coordinador de los Marist Asylum Seekers and Refugee Services. "El Ministro de Inmigración, Chris Bowen se convertiría automáticamente en el tutor legal de todos los niños inmigrantes solos, que han llegado por mar a Australia en busca de asilo. Enviarlos a un país donde los derechos humanos son muy precarios y donde su seguridad no estaría garantizada en absoluto, es una clara ruptura con la Convención de las Naciones Unidas que Australia había asegurado cumplir" ha declarado el padre Carty.
En un encuentro con los representantes del Australian Refugee Council, Amnesty International, House of Welcome, Jesuit Refugee Service, Cruz Roja y otros grupos comprometidos en favor de los refugiados, padre Carty ha destacado su preocupación por la decisión del Ministro que estaría dentro de la llamada “Malaysian Solution”. “Nadie puede garantizar la protección de los niños a su llegada en Malasia", insiste el padre Carty durante la reunión que se celebra periódicamente para abordar cuestiones relacionadas con los refugiados. "Ellos estarían sujetos a la legislación de Malasia, que incluye la pena con azotes". El sacerdote se dice horrorizado por esta propuesta, teniendo en cuenta que es sólo una cuestión política del gobierno que quiere "comerciar" con estos 800 refugiados a cambio de 4.000 refugiados detenidos en Malasia. El Coordinador de Marist Asylum Seekers and Refugee Services también ha declarado que el gobierno de ambos lados han alimentado una especie de temor hacia los boat people. La principal preocupación recae en los solicitantes de asilo, en particular los niños, que podría tener que sufrir en Malasia desde la desnutrición y los malos tratos, a la imposibilidad de asistencia a la escuela y el peligro de estar detenidos por más de 4 ó 5 años.. (AP) (7/6/2011 Agencia Fides)


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