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Asia

2011-03-31

ASIA/JAPÓN - Acoger y compartir: los misioneros franciscanos con las víctimas del tsunami

Tokio (Agencia Fides) – El “Franciscan Chapel Center”, corazón del espíritu franciscano en Tokio, se ha convertido, después del tsunami y el terremoto, en un oasis de acogida y solidaridad. Para la emergencia, el Centro, al igual que otras iglesias y conventos católicos, ha abierto sus puertas a los desplazados provenientes de las áreas de Sendai y Fukushima. En las últimas semanas, más de 50 filipinos residentes en Japón, han sido acogidos y los voluntarios católicos han desplegado toda su energía y buena voluntad para responder a sus necesidades. Ahora los inmigrantes están regresando lentamente a sus hogares o con familiares y amigos, mientras que algunos han regresado a las Filipinas.
“Nuestras puertas están abiertas a todos los que están en extrema necesidad", señala a la Agencia Fides el p. Russell Becker, OFM, misionero franciscano americano, responsable del Centro. Normalmente, antes del terremoto, el centro de los franciscanos era un punto de referencia para los pobres y las personas sin hogar, proporcionando más de 120 comidas diarias a personas necesitadas. Hoy estamos llevando a cabo actividades de recepción extraordinaria: "Esta catástrofe nos ha dado una manera de ser instrumento de la caridad cristiana, en el espíritu evangélico de Francisco de Asís”.
Nuestro testimonio franciscano en esta ciudad se expresa principalmente a través del servicio a los necesitados, a través del diálogo y la acogida del prójimo", explica el hermano. "El sufrimiento es también un terreno humano donde pueden florecer las semillas de la evangelización", continua. "La proclamación del Evangelio, en Japón parte de la capacidad de cada cristiano a hablar públicamente de su fe, en un contexto donde los católicos son una pequeña minoría; después del testimonio de amor al prójimo", concluye.
“Este es el tiempo para la compasión, nos toca a nosotros los cristianos vivir este kairós” dice a Fides el p. Keith Humphries MSC, sacerdote australiano de los Misioneros del Sagrado Corazón, de la comunidad de Nagoya. "No nos hemos visto afectados directamente - explica -, pero estamos preocupados por la población, y nos hemos puesto en marcha para contribuir a la emergencia y a largo plazo. En nuestra diócesis también han llegado refugiados procedentes de las zonas afectadas por el desastre. Como misioneros estamos sensibilizando a todos para la solidaridad y la acogida. Este trágico suceso ayuda a todos a entender lo que es importante y qué no lo es”. (PA) (Agencia Fides 31/3/2011)

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