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Africa

2003-06-16

AFRICA/COSTA DE MARFIL - EL PROBLEMA DE LA GUERRA Y LA RECONCILIACION NACIONAL EN EL CENTRO DE LOS TRABAJOS DE LA ASAMBLEA PLENARIA DE LOS OBISPOS DE COSTA DE MARFIL

Abidján (Agencia Fides) – Contribuir a la reconciliación nacional y proseguir en el camino de la Evangelización. Estos son los temas principales en discusión en la 76º Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal que ha tenido lugar en Yopoungon del 9 al 15 de junio. En un momento en que el país está buscando huir de la espiral de la guerra civil, la Iglesia no se sustrae de las propias responsabilidades pastorales. “ No tengo poder político ni económico ni social pero lo que tengo te lo doy” así se resume el compromiso de la Iglesia según las palabras del Nuncio Apostólico Mons. Mario Zenari, en su intervención de bienvenida, citando a Pedro que al curar al enfermo que pide frente a la puerta del Templo dice: “No tengo nada, ni dinero, pero lo que tengo te lo doy. En nombre de Jesús el Nazareno, levántate y anda”.
Es precisamente la acción caritativa de la Iglesia durante la guerra civil a la que se refiere Mons. Vital Komenan Yao, Arzobispo de Bouaké y Presidente de la Conferencia Episcopal de Costa de Marfil, en su discurso de apertura. Saludando a la Iglesia de Yopoungon que acogió con calor a los participantes en la Asamblea Plenaria, Mons. Koneman Yao recuerda “la hospitalidad ofrecida a miles de refugiados a causa de los trágicos sucesos que vive nuestro país después del 18 y 19 de septiembre del 2002. Es un empuje de generosidad inestimable y sin límites vosotros habéis escuchado, curado, saciado la sed, alimentado y consolado a tantos de nuestros hermanos y hermanas obligados a ser prófugos sin esperanza en su propio país”.
El Obispo de Yopoungon en su discurso de apertura recordó lo difícil y lleno de trampas que es el camino de la paz, pero estas dificultades no impiden a la Iglesia continuar su propia obra de reconciliación. “¿Me puedo permitir recordar que hace dos años estábamos reunidos en este mismo periodo y en este mismo lugar para reflexionar sobre el proceso de reconciliación nacional en nuestro país y sobre la aportación que podría hacer la Iglesia católica? En esa época nuestra fe en Dios y nuestro amor hacia el hombre y nuestra esperanza por un mañana mejor para nuestro país nos empujó a comprometernos en favor de la unidad nacional. ¡Mas ay, qué engañados estábamos! Hoy después del cerco infernal del conflicto armado nos vemos obligados a comenzar de nuevo desde el principio para evitar el caos. Por el bien de todos el lenguaje y la cultura de la paz deben prevalecer sobre el odio y la violencia”.
(L.M.) (Agencia Fides 16/6/2003 Líneas: 35 palabras: 480)

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