ASIA/FILIPINAS - El Asian Youth Day: si abre el encuentro de los jóvenes de 22 naciones para dar al Asia un futuro luminoso - Entrevista a Su Exc. Mons. Joel Baylon, Presidente de la Comisión Episcopal para los Jóvenes y organizador del AYD

viernes, 20 noviembre 2009

Manila (Agencia Fides) – Los jóvenes son “los agentes del cambio, la levadura de la sociedad, la esperanza para la evangelización de la Iglesia y para el futuro del continente asiático: con el Asian Youth Day (AYD) queremos ayudarlos a reforzar su fe, infundirles entusiasmo, hacerlos protagonistas de la misión”: así, Su Exc. Mons. Joel Baylon, Presidente de la Comisión para los Jóvenes en la Conferencia Episcopal de Filipinas, anuncia en una entrevista a Fides los objetivos del Asian Youth Day, inaugurado hoy, 20 de noviembre, en su fase diocesana y que el 23 del mismo mes iniciará solemnemente su celebración internacional con una ceremonia de apertura en la diócesis de Imus, al sur de Manila.
Mons. Baylon es el jefe del Comité organizador del evento, definido la “JMJ asiática”, y que reunirá a más de 900 jóvenes filipinos, representando todas las diócesis, y los 600 delegados de 22 países asiáticos. El tema principal del evento parece ser un llamado: “Jóvenes asiáticos, reuníos, compartíos la Palabra, vivid la Eucaristía”. Un llamado que será escuchado por jóvenes de países en los que la Iglesia vive situaciones difíciles, como China, Laos, Myanmar y Vietnam.

¿Cuáles son los objetivos de la JMJ asiática?
Antes que nada ayudar a los jóvenes a renovar su fe y profundizar en el amor por la Palabra de Dios y la Eucaristía. Además esperamos que sepan encontrar a Dios en las realidades de nuestro tiempo, en los problemas y desafíos que enfrentan cada día. De este modo –tercer objetivo- podrán ser auténticos agentes de cambio y misioneros en su familia, comunidad, Iglesia y nación.

¿Qué participación se espera?
Son unos 900 delegados de las diócesis filipinas (que del 20 al 22 se reúnen en las comunidades locales), unos 1300 jóvenes voluntarios para la organización, y 600 jóvenes de 22 países y territorios del Asia: Bangladesh, Brunei, Camboya, China, Hong Kong, India, Indonesia, Japón, Corea, Laos, Macao, Malaysia, Mongolia, Myanmar, Nepal, Paquistán. Singapur, Sri Lanka, Taiwán, Tailandia, Timor del Este, Vietnam (además de Filipinas).

¿Cuáles son los puntos principales del programa?
El 23 se tendrá la solemne ceremonia de apertura en la diócesis de Imus, ante numerosos Obispos, mientras la Santa Misa final (el 27 noviembre) será presidida por Mons. Rolando Tirona, Obispo de Infanta y Presidente de la Oficina para el Laicado y la Familia en la FABC (Federación de las Conferencias Episcopales Asiáticas).
Entre los principales relatores: Su Exc. Mons. Cornelius Sim (Singapur y Brunei), hablará el 24/11 sobre “Jóvenes asiáticos, reuníos, celebrad la Palabra”; el 25/11 el Arzobispo Dominc Jala de Shillong (India) hablará sobre “Jóvenes asiáticos, amaos y vivid la Eucaristía”; el 26/11el Cardenal Joseph Zen (Hong Kong) tendrá una catequesis con el tema “Por las calles del mundo y de la Eucaristía: jóvenes asiáticos, sed héroes de la misión”.

¿Cuáles son los principales desafíos para la Pastoral juvenil en Asia?
Guiar a los jóvenes a vivir la fe en Cristo sumergidos en una sociedad que es cada vez más materialista e individualista; sostener sus respectivas comunidades (familia, escuela, parroquia) para que sean forjadores de vocaciones para los jóvenes mismos; crear un network funcional entre las iglesias asiáticas para crecer el intercambio y la sinergia pastoral.

¿Cuál puede ser el rol de los jóvenes para la misión en Asia?
En Asia existe situaciones muy diversas: en algunos países existe dificultades políticas y los jóvenes no pueden expresar libremente su espíritu; en otras naciones el estilo de vida consumista e híper tecnológico margina la vida espiritual y considera la fe como algo stantio y anacrónico; en otros lugares las comunidades católicas son minorías que viven tensiones y persecuciones. Los jóvenes están llamados a estar en dialogo con todos, a testimoniar la fe sin miedo y ser instrumentos de paz y de reconciliación. Sabemos que una reunión de 5 días no basta. Esperamos sin embargo que la AYD ayude a los jóvenes a traducir en su vida, en los respectivos contextos, los desafíos del Evangelio, para que puedan ser levadura en la sociedad, en nombre de Cristo, y dar al Asia un futuro luminoso de justicia, paz y fraternidad. (PA) (Agencia Fides 20/11/2009; líneas 57, palabras 722)


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