EUROPA/ITALIA - El Domingo 18 de enero se celebra la 95° Jornada Mundial de las Migraciones dedicada a San Pablo, “Apóstol de los migrantes y migrante él mismo”

jueves, 15 enero 2009

Roma (Agencia Fides) – “San Pablo migrante, Apóstol de las gentes – Ya no extranjeros ni huéspedes, sino de la familia de Dios”: de la carta de San Pablo a los Efesios deriva el tema de la 95° Jornada Mundial de las migraciones, que se celebra en todas las iglesias locales el segundo domingo después de la Epifanía, este año domingo 18 de enero. Originariamente, el fin de la Jornada, instituida por el Papa San Pío X en 1914, era hacer solidaria a toda la Iglesia con quienes se encontraban en la situación de tener que abandonar Italia para buscar trabajo en el exterior. Con el tiempo, la Jornada ha ido extendiendo su campo de interés, y ha pasado de la realidad nacional a la dimensión mundial, hasta tener que ver con todas las personas que están en situación de movilidad, como los italianos en el mundo, los inmigrantes y prófugos en Italia, los rom, los sinti, los circenses y artistas de la calle, y los que trabajan en los espacios marítimos y aeroportuales.
Durante la conferencia de prensa de presentación de la Jornada, moderada por don Domenico Popili, Director de la Oficina nacional para las comunicaciones sociales de la CEI, Su Excelencia Mons. Lino Bortolo Belotti, Obispo Auxiliar de Bérgamo, Presidente de la Comisión Episcopal para las Migraciones (CEMI) y de la Fundación Migrantes, recordó cómo la Jornada nació como una toma de conciencia del número enorme –en 1913 eran cerca de 870 mil– de desterrados por el mundo. Un número que continúa creciendo, ya que hoy en día los migrantes son más de 200 millones. “La migración afecta directa o indirectamente a quién parte y a quien se queda. No es exagerado decir que el mundo de las migraciones involucra a más de 500 millones de seres humanos”, afirmó Mons. Belotti. La importancia de este fenómeno ha dado un nuevo impulso a la Jornada y ha incrementado el esfuerzo de la Santa Sede por hacerla un momento importante de renovación, en el que cada año se reflexiona en torno a un tema diverso.
En el Año jubilar dedicado al bimilenario del nacimiento de San Pablo, el Apóstol de las Gentes parece encarnar perfectamente los acontecimientos interiores y exteriores que los migrantes de todos los tiempos, y en particular los actuales, tienen que afrontar. Mons. Piergiorgio Saviola, Director General de la Fundación Migrantes, organismo de la CEI que asegura el cuidado pastoral a los migrantes italianos y extranjeros, ha presentado e introducido el tema de este año: “Para la próxima jornada, que cae en el Año Paulino, el Santo Padre ha propuesto a una figura concreta, Pablo de Tarso, conocido sobre todo como el Apóstol de la sgentes, pero que puede ser representado también como Apóstol de los migrantes y migrante él mismo”. En Italia es frecuenta dar a la jornada un subtítulo que esté ligado a la actualidad y al momento presente; un presente caracterizado por grandes gestos de acogida y de fraternidad, pero también por otros igualmente numerosos de intolerancia, prejuicio y rechazo. “De ningún modo se pretende cerrar los ojos ante todos los elementos negativos que comporta el complejo fenómeno migratorio actual, menos aún ante comportamientos inciviles o criminales de algunos migrantes, pero constituye una aberración colocar solamente esto último en primer plano y darle tanto peso que se impida ver el resto de la realidad migratoria, incrementando así juicios y prejuicios, rabias y odios, amenazas y tomas de posición que están en contraste evidente con el Evangelio”, continuo Mons. Saviola. Y concluyó: “Hay una sintonía entre la fórmula paulina y aquel genuino humanismo que hace parte de nuestra mejor tradición”.
La intervención conclusiva estuvo a cargo de Mons. Antonio Pitta, de la Pontificia Universidad Lateranense, que profundizó en el título de la Jornada, destacando cómo el fenómeno de la migración tiene que ver con todos los hombres y cómo es indispensable superar el sentido de rechazo frente al extranjero, como ha sucedido desde los inicios de la experiencia cristiana. (P.C.) (Agencia Fides 15/1/2009; líneas 43, palabras 662)


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