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Dossier

2004-04-24

ASIA/IRAK - A un año de la caída de Saddam: las diversas comunidades religiosas entre lideres religiosos tradicionales y nuevos grupos radicales

Bagdad (Agencia Fides) - Es un escenario complejo el que se registra en Irak a un año de la caída de Saddam Hussein: el surgimiento de nuevos grupos políticos, el despertar de movimientos religiosos tradicionales y el nacimiento de nuevas formaciones, la vuelta a la patria de lideres religiosos exiliados, la influencias de los países limítrofes determinan un cuadro en el que con frecuencia instancias políticas y religiosas se entrecruzan y en el que cada grupo trabaja por conseguir un espacio propio en el futuro Irak.
Una de las dinámicas mas evidentes es la relativa a los musulmanes chiítas: por medio de manifestaciones de masa y organizaciones capilares de base, los musulmanes chiítas iraquíes están reafirmando su propia identidad, después de años de brutal reprensión sufrida en los años de la dictadura de Saddam Hussein. Como confesión mayoritaria, (cerca del 63% de la población iraquí) los chiítas han manifestado la voluntad de dar su propia idea en el diseño del nuevo Irak. No sin algunos puntos de difícil solución.
Uno de los problemas que se plantea es el del modelo de nación teocrática que la comunidad chiíta realiza, reclamando la necesidad de un estado islámico, a la vez que algunos líderes piden el abandono de las tropas de la colación del suelo iraquí. Dentro de la comunidad chiíta han surgido en el último año algunos lideres jóvenes radicales que han desafiado al clero tradicional, más moderado, compuesto por jefes islámicos que han vuelto hace poco del exilio. Otro desafío que debe considerarse es la importancia que tiene el vecino Irán nación totalmente chiíta, y los Hezbollah libaneses.
Por otra parte, la comunidad iraquí sunita, que reúne al 34% de la población islámica, ha sido penalizada en el post-Saddam, ya que durante el tiempo del partido Baath, fue identificado como grupo que detentaba el poder político. Reorganizados con gran dificultad, al finalizar las hostilidades militares hace un año, se encontró que debía afrontar el gran ascenso del Islam chiíta, que había despertado después de haber sufrido la dura represión en los años de la dictadura de Saddam. En este proceso de reorganización ha sufrido infiltraciones de elementos y grupos wahabiti que han llevado una ideología anti-occidental de Al Qaeda.
Según algunos analistas, precisamente sobre la base de una ideología anti-occidental y contraria a la presencia de militares extranjeros en suelo iraquí, en Irak se ha registrado una progresiva unión entre la comunidades islámica chiíta y la sunita, históricamente divididas y en oposición entre ellas. Hipótesis mas acreditada hablando de una “alianza temporal” entre las dos ramas de seguidores del Profeta o mejor, entre algunos grupos chiítas y sunitas para alcanzar objetivos comunes, sobre todo el de obtener la soberanía política directa en el país.
Divididos fundamentalmente en dos facciones, los curdos en su mayoría musulmanes sunitas, esperan poder participar en el gobierno del país a pesar de la rivalidad existente entre los dos grupos. Las formaciones en las que se han dividido son el Partido Democrático del Kurdistan (PDK), dirigido por Massoud Barzani y la Unión Patriótica del Kurdistan (PUK) con Jalal Talabani a la cabeza. Ambos lideres están presentes en el Consejo gubernativo iraquí y disponen de una fuerza militar autónoma, formada por guerrilleros peshmerga.
En este escenario la comunidad cristiana, en sus diversas articulaciones, ha reafirmado su papel de compartir plenamente la suerte del pueblo iraquí, la voluntad de construir relaciones de fraternidad con las otras comunidades religiosas, de querer ofrecer una contribución en al construcción de un nuevo Irak. Es de señalar también el gran compromiso de los cristianos en obras de solidaridad hacia las facciones de la población más pobres, realizado a través de Caritas Irak, que con frecuencia llega también a los no cristianos.

Chiítas

Entre las formaciones chiítas mas visibles está el movimiento Daawa, fundado en 1950, el más antiguo movimiento islámico de Irak. Después de haber sufrido una serie de brutales asesinatos de sus jefes durante la era de Saddam, fue disuelto y muchos chiítas se convirtieron en clandestinos. Dirigido por el jeque Mohaammed Nasseri, que volvió del exilio en Irán después de la guerra, el Daawa tiene dos miembros en el Consejo gubernativo iraquí. Nasseri siempre ha sostenido que “el periodo de ocupación de las fuerzas de la coalición no debe ser superior a seis meses”.

Otro movimiento chiíta que ha destacado en el ultimo años es el Consejo Supremo de la Revolución en Irak (Sciri) con su líder Muhammad Baqr al-Hakim, asesinado en un atentado en Najaf en agosto del 2003. Aclamado por miles de fieles, Hakim también volvió del exilio al que lo había obligado Saddam. Antes de su muerte ofreció apoyo al Consejo gubernativo iraquí, legitimándolo a los ojos de la comunidad chiíta. Su hermano Abdel Aziz, que mantiene lazos de unión muy estrechos con Irán, tomo su puesto, y ha obtenido para su movimiento un escaño en el Consejo gubernativo. El Sciri cuenta con un brazo armado conocido como Brigate Bard, compuesto por cerca de 10.000 hombres.

Uno de los grupos chiítas radicales es el dirigido por Moqtada al Sadr, de 32 años, hijo de un líder chiíta asesinado por el partido Baath, en los años de la dictadura. Sadr, que se opone al líder chiíta tradicional, ha establecido su base en la ciudad de Najaf y se opone con decisión a la que define como “la ocupación americana”. Sard, en la actualidad es buscado por las autoridades de la coalición, en sus discursos ha invocado siempre la ley islámica y ha hecho llamamientos al orgullo nacional iraquí, oponiéndose al Gran Ayatolá Ali Al-Sistani, la mayor autoridad chiíta presente en Irak. Sadr ha reclutado también una milicia de cerca de 10.000 hombres y sus posiciones han tenido amplia resonancia y popularidad en el barrio chiíta de Bagdad, la que se le ha dado el nombre de “Sadr City”. Recientemente ha llegado a amenazar a las fuerzas de la coalición con el empleo de kamikazes si los militares entran en las ciudades santas chiítas de Najaf y Kerbala. Actualmente, según los observadores, está aislado del resto de la comunidad chiíta.

El líder espiritual chiíta de mayor peso, presente en Irak es Ali Al Sistani, de 78 años, que se ha manifestado entre los mas conciliadores con respecto a las fuerzas de coalición, memoria de las persecuciones sufridas por su comunidad bajo el viejo régimen. Al Sistani ha pasado muchos años arrestado, por haber rechazado el exilio. Durante la guerra se mostró favorable a la intervención de la coalición y hoy es seguido por muchos jóvenes líder radicales que buscan su espacio en la comunidad chiíta. Aún manteniendo ciertas reservas sobre el proyecto de Constitución iraquí recientemente elaborado, ha evitado criticar la obra del Consejo gubernativo en el que se sientan algunos de sus simpatizantes. Sistani respeta la separación entre religión y estado y rechaza el recurso a las armas, pero pide el respeto del plazo fijado para el paso de poder a los iraquíes, porque en la comunidad chiíta crece el malestar por la política de la colación. Según numerosos observadores, su posición es “de espera”: no quiere entrara en conflicto con la administración americana, que ha liberado el país de la dictadura de Saddam, pero espera el paso de poder para mostrar de modo determinante la consistencia numérica de la comunidad chiíta en el nuevo escenario, por medio de un gobierno nacional legítimamente erigido.

Sunitas

Entre los sunitas ha surgido el grupo ligado a Nohsen Abdel Hamid, teólogo islámico miembro del Consejo gubernativo iraquí. Hamid dirige el Partido Islámico de Irak, que pertenece a las filas de los Hermanos Musulmanes. Su posición moderada se opone con la Ahmad el Kebeisey, profesor de Estudios Islámicos en la Universidad de Bagdad, uno de los lideres de la oración del Viernes en la mezquita Abi Hanifa, en el distrito sunita de Bagdad. El imán ha incitado varias veces al odio antiamericano y ha instigado a manifestaciones de protesta contra las fuerzas de la coalición.

Los continuos combates y secuestros han hecho que aparezcan nuevos actores en escena. Entre ellos se encuentra la Asociación del Clero Sunita, que salió a la luz por haber ayudado a realizar la frágil tregua entre los rebeldes sunitas en la ciudad de Fayula y las tropas americanas y haber contribuido a la liberación de siete chinos raptados y mantenidos como rehenes durante algunos días.
El jeque Harith al Dhari uno de los lideres del movimiento ha explicado que “la organización es religiosa, pero también política y social y actúa por el interés del país”.La Asociación subió por el vacío creado en la comunidad sunita, después del fin de la guerra. Su acción refleja también un comportamiento nacionalista y se extiende a incluir a algunos importantes ulama como los de la mezquita Abi Haanifa y Abd al Kadr enBagdad, convirtiéndose así en una institución muy influyente. Aun no estando representada dentro del Consejo gubernativo, la organización lo ha legitimado declarándose cercana a las posiciones del Partido Islámico de Irak. Mantiene relaciones también con la comunidad curda y afirma que busca buenas relaciones con los chiítas.


Curdos

Divididos fundamentalmente en dos facciones, los curdos en su mayoría musulmanes sunitas, esperan poder participar en el gobierno del país a pesar de la rivalidad existente entre los dos grupos. Las formaciones en las que se han dividido son el Partido Democrático del Kurdistan (PDK), dirigido por Massoud Barzani y la Unión Patriótica del Kurdistan (PUK) con Jalal Talabani a la cabeza. Ambos lideres están presentes en el Consejo gubernativo iraquí y disponen de una fuerza militar autónoma, formada por guerrilleros peshmerga.
Las poblaciones curdas, residentes en el nordeste del Irak, cerca de cuatro millones de personas, se convirtieron al Islam después de la ocupación del Kurdistán de parte del ejército islámico en la primera mitad del siglo VII. Antes del Islam, la religión más difundida era el zoroastrismo, pero los curdos conocían también otras religiones monoteístas y había entre ellos comunidades hebreas (desde el siglo VI) y cristianas (desde el s. II). Hoy, entre los curdos, se encuentran todavía poquísimos hebreos, pero la comunidad cristiana está todavía presente, así como también está difundido el yazidismo.
La conversión al Islam del pueblo curdo no derivó tanto de la atracción por la enseñanza espiritual árabe, cuanto por el deseo de huir a la injusticia de una sociedad feudal y por la aspiración de una sociedad basada en la equidad, fraternidad y solidaridad. En el s. XII los curdos fueron englobados en el Imperio Otomano. El fin del imperio, en 1918, dio origen a la cuestión curda. Efectivamente, en los confines frágiles del Imperio, se sustituyó primero un mandato británico y después fronteras estatales fijas e impenetrables (Turquía, Siria, Irak, Irán) que impidieron el funcionamiento del grupo étnico curdo como entidad única. Así, mientras bajo el Imperio los curdos gozaban de privilegios en cuanto "guardianes de los confines", a continuación fueron percibidos como obstáculo para la homogeneización de los territorios nacionales.
Hoy el Islam constituye la sustancia de la civilización curda: organiza su vida social, cultural y política, determina la escala de valores morales y sociales, en la educación y en la formación de la familia. Los hombres de religión tienen una posición social relevante en la sociedad curda. Con frecuencia el Mullah es la persona instruida del pueblo. Los jefes religiosos siempre han tenido un papel importante también en el movimiento de liberación nacional curdo moderno, como ocurrió al Mullah Mustafá Barzani (1931-1978). Este fenómeno ha consolidado los fundamentos del movimiento nacional, delineando las dimensiones ideológicas y políticas de la lucha de los curdos por un estado nacional, para hacer reconocer el grupo étnico curdo por países musulmanes como Turquía, Siria, Irak e Irán. Con la muerte de Barzani, terminó la fase del gobierno religioso y civil, y comenzó una fase de gobierno laico.
Por su aspiración de autonomía (o a veces de secesión), los curdos han sido perseguidos por el régimen de Saddam Hussein. Después de la institución de la no fly zone, la zona prohibida al vuelo, establecida por la ONU en 1991, el Kurdistán iraquí está bajo la protección internacional y los curdos han conseguido obtener una cierta autonomía.

Asirios

También los cristianos Asirios esperan poder vivir su especificidad religiosa y cultural después de la caída de Saddam. Un representante suyo, Younadem Kana, es el único cristiano presente en el Consejo gubernativo. Tienden a seguir la Iglesia Asiría de Oriente y están muy cercanos a la Iglesia católica Caldea, habiendo nacido ambas de la predicación de Santo Tomás, en el siglo I d.C. Fuertemente perseguidos por el régimen Baath, han encontrado cierta libertad que se expresa en el culto, costumbres y cultura.
La Iglesia Asiria de Oriente es una Iglesia autónoma, no en comunión con Roma, pero tampoco con las Iglesia Ortodoxas. Tiene un origen común en la evangelización de dos discipulos de Santo Tomás, Mar Addai y Mar Mari, y del s. I al IV d.C., se difundió con el surgir de comunidades y monasterios en todo el territorio oriental, en la zona que va de la actual Siria y se extiende hasta Irak e Irán. Esta Iglesia, llamada Iglesia Siria de Oriente, obtuvo la autonomía con los concilios de Seleucia en el 410 y de Markbata en el 424, con la posibilidad de elección del Patriarca que tiene el título de "Catholicos".
A mitad del s. XV, la Iglesia Asiria vivió un período de clausura y decadencia. A principios de 1533-cuando el Papa Julio III nombró al "Patriarca de los Caldeos" con el nombre de Simón VIII-se remonta la escisión entre la Iglesia Siria y la Iglesia Caldea, que permanece aún hoy.
Después de las escisiones de la historia, las relaciones entre las comunidades Caldea y Siria, han mejorado: la nueva era de diálogo y buenas relaciones han desembocado en la firma de la declaración cristológica conjunta entre el Papa y el Patriarca Mar Dinkha IV en Roma, en noviembre de 1994. En agosto de 1997, el Santo Sínodo de la Iglesia Caldea y el de la Iglesia Asiria establecieron una Comisión para el diálogo, para discutir la cooperación pastoral a todos los niveles.
Uno de los puntos particularmente sensibles de la historia de los asirios es la persecución que sufrieron en 1933, después de la independencia de Irak (1832). Considerados como hostiles al poder, fueron asesinados por el ejército iraquí. Recordando este acontecimiento, el 7 de agosto, los asirios celebran la jornada del "martirio Asirio". Actualmente una comunidad de cerca de 70.000 asirios vive en el Norte de Irak, conservando una propia identidad cultural, lingüística y religiosa. En los años 70 los asirios obtuvieron la enseñanza de la lengua siria (o aramea) en las escuelas elementales asirias, después de una decisión del gobierno de Bagdad de conceder derechos culturales y administrativos a los asirios y a los turcomanos.

Católicos

“Todos los cristianos iraquíes rezan y trabajan por la convivencia entre todos los fieles iraquíes que existe desde hace 1600 años para que no disminuya”, ha dicho a la Agencia Fides Mons. Athanase Matti Shaba Mattoka, Arzobispo de la Iglesia siria de Bagdad, explicando la situación de la comunidad cristiana en el nuevo escenario iraquí. “Estamos convencidos de que el dialogo es el camino para salir de la violencia” añade. En la era post-Saddam, la comunidad cristiana ha buscado su espacio social y político, peleando por la construcción de un estado laico y pluralista, respetuoso de las minorías. Los cristianos han acogido favorablemente la aprobación de la nueva Constitución de Irak, que tuvo lugar el pasado mes de marzo definiéndola como “un paso positivo tanto para la unidad del país como para el nacimiento de un nuevo Irak, un Irak civil que respete a todas las minorías” subraya a la Agencia Fides el P. Nizar Semaan.
“Ha prevalecido la imagen de un Irak laico pero con valores religiosos, porque la laicidad no está contra la religión”, explica el P. Nizar. “Esta constitución puede ser una base sólida para un futuro de democracia del país, en la que prevalezca el respeto a todo hombre independientemente de su pertenencia religiosa o étnica” añade, señalando como para los cristianos “el hecho más importante es que el texto de la Constitución no está basado en la ley islámica”.
El sacerdote ha comentando: “Pienso que esta Constitución será un ejemplo para todo el Medio Oriente. Los iraquíes deben sentirse orgullosos de tener una constitución como esta que pone las bases para la convivencia civil a pesar de la diversidad étnica y religiosa. Hoy en el nuevo Irak ya no hay ciudadanos de primer o segundo grado, sino que todos son iguales con los mismos derechos y deberes. La esperanza para nosotros cristianos es la de sentirnos más seguros y más libres para vivir nuestra fe. Deseamos tomar parte activa en la construcción del nuevo Irak”.
La Carta Constitucional parece haber acogido en sustancia las peticiones de la comunidad cristiana, expresadas con claridad el pasado otoño por los Obispos pertenecientes al rito Caldeo (mayoritario entre los católicos iraquíes). En una carta enviada al Consejo gubernativo pedían que se garantizasen todos los derechos a los cristianos en Irak, a nivel religioso, social, civil y político. La población Caldea - recordaban los Obispos - representan el tercer grupo étnico en Irak, después de los árabes y los curdos: la presencia en el campo profesional, social y administrativo siempre ha sido importante en Irak. Por esto, los Obispos pedían que fuese reconocida la importancia que puede tener la comunidad Caldea en la construcción del nuevo Irak. “Expresamos nuestra solidaridad - escribían- a todos los ciudadanos iraquíes, árabes, curdos, turkmenos, y de todas las etnias y grupos religiosos, viviendo en pacifica fraternidad, especialmente con los otros grupos cristianos asirios, siríacos, armenios y latinos, en el compromiso de construir un nuevo Irak democrático libre y prospero”.
A pesar de estos resultados positivos, las recientes tensiones desencadenas en el país, han creado temores entre la comunidad cristiana, que se ha visto amenazada varias veces por grupos extremistas en varias ciudades iraquíes, especialmente en Mosul. La lucha política entre sunitas y chiítas - señalan las fuentes de Fides - no ofrece perspectivas tranquilizadoras a los cristianos. Algunas familias cristianas están abandonando Bagdad para trasladarse al norte en la zona de Mosul, donde se sienten más seguros.
Los cristianos insisten mucho en considerarse plenamente iraquíes. De hecho la presencia cristiana en esta parte del mundo, que va desde Irak hasta la India, es muy antigua y data de la predicación del Apóstol Tomás que después de la muerte y resurrección de Jesús, partió de Jerusalén en el año 40 d.C. y evangelizó en los años 42-49 a todas las poblaciones del Medio Oriente.
Los cristianos de hoy son descendientes de esas poblaciones que no se convirtieron al Islam en el siglo VII durante la conquista árabe. El 70% de los cristianos pertenecen a la Iglesia Caldea. En total los cristianos son cerca de 800.000, cerca de un 3% de la población, dividios en católicos, y ortodoxos. Los protestantes llegaron a Irak hace pocos años.
Las comunidades católicas presentes en Irak son de cuatro ritos:

-Caldeos
Constituyen la gran mayoría de los cristianos locales. En Bagdad está la sede del Patriarcado. El Patriarca de Babilonia de los Caldeos es Su Beatitud Raphael I Bidawid, el nuevo Patriarca de Babilonia de los Caldeo es Su Beatitud Emmanuel-Karim Delly de 76 años. Apenas nombrado el 3 de diciembre del 2003, el Patriarca dijo a Fides: “Todos nos encontramos viviendo en condiciones difíciles y pedimos paz y tranquilidad. Por ello, es necesario restablecer pronto las condiciones de seguridad que son el requisito para la vuelta a una vida normal”. “La violencia que ensangrienta a Iraq - continua Mons. Delly - es condenada sin términos medios”. En un contexto de mayoría islámica, la Iglesia Caldea vive y celebra su fe con gran vitalidad, dedicándose, sobretodo, a la catequesis y a la educación: en Bagdad existe un Seminario Patriarcal y desde hace poco se ha fundado el Colegio de Babilonia, un Colegio Patriarcal afiliado a la Pontificia Universidad Urbaniana, relacionada con la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, en el que con los estudios teológicos y filosóficos se forman seminaristas y laicos que actúan en aquellos territorios.
La parroquia juega un papel importantísimo para los cristianos caldeos: es la única realidad en la que pueden ejercitar y vivir la propia fe. Por esto, el trabajo pastoral es precioso: hoy es floreciente, aunque hay dificultades económicas. Las parroquias, en efecto, han sido construidas según las posibilidades de la Iglesia, pero hoy, con el crecimiento numérico de las comunidades, las necesidades han aumentado.
La comunidad Caldea, ferviente en la caridad, asiste a numerosas familias pobres, cristianas y musulmanas, para la supervivencia, distribuyendo cada mes comida, vestido y ayudas de diverso tipo. En la liturgia caldea la lengua oficial es el arameo, como lengua litúrgica, teológica y clásica del Cristianismo de tradición semítica. Pero, como el árabe lo hablan corrientemente los fieles y los jóvenes y el arameo no es completo en los sinónimos y la terminología, la celebración de la Santa Misa es bilingüe. El catecismo se hace en árabe, excepto en los pueblos montañosos del Norte donde se usa la lengua que se habla allí, el arameo.
En Irak hay también dos comunidades de religiosas Caldeas: una las religiosas del Sagrado Corazón y otra la de las religiosas Caldeas Hijas de María Inmaculada. La Iglesia Caldea tiene además una institución monástica-misionera; los monjes caldeos comenzaron abriendo conventos y se ocuparon de la evangelización en las zonas montañosas del Norte del Irak, como todavía ocurre hoy, haciendo apostolado en los pueblos curdos, enseñando en las escuelas y dando catecismo. Después han bajado a Mossul y finalmente a Bagdad, donde hoy está la sede del Superior General. La congregación tiene hoy cuatro conventos en Irak y uno en Roma, una misión en América.
Los cristianos de rito caldeo en Irak son más de 700.000, otros tantos están diseminados por el mundo.

- Siro-antioqueños
Una comunidad de cerca de 75.000 fieles, divididos entre Bagdad y Mosul. El Obispo de Bagdad es Mons. Athanase Matti Shaba Matoka. Y la comunidad de Mosul la dirige Mons. Basile Georges Casmoussa.. Después de una misión de los jesuitas y franciscanos capuchinos, comenzada en Aleppo (Siria), en 1626, una parte de la iglesia siro-antioqueña llamada “Jacobita” decide unirse con la iglesia de Roma, formándose así la iglesia siro antioqueña católica, conservando sin embargo, toda la herencia patriótica y litúrgica. En Irak, los siro católicos están esparcidos del norte al sur del país: en Bassora hay una pequeña comunidad; en Bagdad hay una comunidad de cerca de 30.000 fieles; en Kirkuk y Mosul casi 45.000 fieles. Las lenguas usadas en la liturgia son el árabe, sobre todo en las grandes ciudades y el arameo sobre todo en los pueblos alrededor de Mosul como es el pueblo de Karakosh, donde se concentran casi 25.000 fieles. El Patriarcado de los sirios católicos está en Beirut en Líbano.

- Armenios
Las comunidades armenias presentes en Irak provienen de la emigración y de las deportaciones forzadas de las poblaciones armenias, ocurridas después de 1915, tras las matanzas sufridas por el régimen de los Jóvenes Turcos. La Iglesia armenia se inspira en la figura de S. Gregorio el Iluminador que cristianizó Armenia en el s. III. Se divide entre ortodoxos (o Apostólicos) y católicos.
En Bagdad las religiosas armenias rigen una escuela con más de 800 alumnos, la mitad armenios y la otra mitad musulmanes. La pequeña comunidad católica armenia presente en Irak (2.000 personas) tiene como guía al Administrador Patriarcal, Mons. Andon Atamian. Antes de los años 90 los armenios (católicos y apostólicos) en Irak eran entre 20.000 y 30.000. En el último decenio la comunidad ha disminuido por la emigración, debida a la pobreza.

-Latinos
Hace cerca de tres siglos, un nutrido grupo de misioneros latinos trabaja en Irak: religiosos y religiosas, que se encuentran en Bagdad y en el norte del País, comprometidos en la pastoral en parroquias locales, trabajando en la catequesis de niños y jóvenes, en la celebración de los Sacramentos, en las actividades de solidaridad con los pobres. Los misioneros de rito latino aprenden a hablar la lengua árabe y a conocer las tradición litúrgica y ritual Caldea, sumergiéndose plenamente en la cultura local.
En Irak están presentes los Padres Redentoristas, Dominicos, Carmelitas, Salesianos, los monjes Antonianos Caldeos provenientes del Líbano. En cuanto a las congregaciones religiosas femeninas están: Las Religiosas Franciscanas Misioneras del Corazón Inmaculado de María; las Dominicas de la Presentación de la Virgen de Tours que, entre otras cosas, dirigen el Hospital de S. Rafael en Bagdad; la religiosas Dominicas de Sta. Catalina de Siena; las Hermanitas de Jesús; las Misioneras de la Caridad que trabajando según el carisma de Madre Teresa de Calcuta, se ocupan de los niños minusválidos. Al frente de la pequeña comunidad católica de rito latino (2.500 personas), presente en su mayoría en Bagdad, está el Arzobispo Mons. Jean Benjamin Sleiman.

Número de Católicos: Caldeos: más de 700.000; Siro-católicos: 75.000; Armenios: 2.000; Latinos: 2.500

(PA) (Agencia Fides 24/472004)

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