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Dossier

2004-04-24

ASIA/IRAK - “Los iraquíes de todas las comunidades religiosas son un pueblo unido. Es un error golpear las mezquitas” dice a Fides el Prof. Justo Lacunza, Presidente del Pontifico Instituto de Estudios Árabes e Islámicos

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - “El denominador común que une hoy a todos los creyentes iraquíes, sean musulmanes chiítas o sunitas, cristianos o curdos es el de un fuerte sentimiento nacionalista. Los iraquíes, liberados de Saddam Hussein, buscan hoy su dignidad y los legítimos derechos de soberanía”, ha explicado en un coloquio con la Agencia Fides el Prof. Justo Lacunza Balda, Presidente del Pontifico Instituto de Estudios Árabes e Islámicos. “Las fuerzas en juego son numerosas y de diversa naturaleza - señala el Prof. Lacunza - pero el eje para la convivencia ha sido delineado en la nueva Constitución que no reconoce la ley islámica como fuente de inspiración del derecho. Esta es una garantía pero llena de contenidos”.
El Prof. Lacunza afirma que “la situación actual es compleja ya que Irak se encuentra en el centro de una zona estratégicamente muy importante, limitando con estados de diversas connotaciones políticas, culturales y religiosas, está en el corazón de una zona de gran intensidad político-religiosa y sufre las fuertes influencias”.
En este momento las fuerzas políticas y religiosas en Irak, dice el Prof. Lacunza, “entran en juego para obtener un espacio político para el futuro Irak. La insurrección de grupos extremistas se explica por el estado de guerra generalizada que se registra hoy en Irak: aquellos que hace un año tomaron el camino de la guerra deben ahora hacer frente a las consecuencias de esta elección, que levanta otras violencias, odios y venganzas. Las condiciones actuales son consecuencia de la falta de dialogo y de haber elegido de forma unilateral el camino de la violencia. La guerra ha incitado en Irak el terrorismo proveniente del exterior complicando así una ya difícil situación”.
El Prof. Lacunza diciendo a Fides: “los lideres religiosos tienen hoy un papel dificilísimo y muy delicado: por un lado deben responder de forma inmediata a las fuertes peticiones del pueblo iraquí, de las familias empobrecidas, de la gente reducida a la miseria; por otro, tienen una función de responsabilidad importante en la delineación del futuro y en impostar un clima de buenas relaciones con las autoridades civiles, militares y con otras comunidades religiosas. Bombardear las mezquitas ha sido un acto grave e irresponsable por el valor simbólico que estas han tenido y por la capacidad que estos actos tienen de cebar un odio anti-occidental en un pueblo que se siente amenazado en su identidad”. (PA) (Agencia Fides 24/4/2004)

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