VATICANO - Benedicto XVI invita a recoger la enseñanza del Apóstol Pablo que “compara la Iglesia al cuerpo humano compuesto de miembros entre ellos muy diversos, pero todos indispensables para su buen funcionamiento. También la orquesta y el coro están formados por instrumentos y voces diversas, que afinándose entre ellas ofrecen una armonía melodiosa”

martes, 14 octubre 2008

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) – En la tarde del lunes 13 de octubre, el Papa Benedicto XVI se dirigió a la Basílica de San Pablo Extramuros, donde se llevó a cabo un Concierto ofrecido por la Fundación Pro Musica y Arte Sacra en la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en el Año Paulino. La Wiener Philharmoniker, dirigida por el Maestro Christoph Eschenbach, tocó la Sexta Sinfonía de Anton Bruckner. Al final de la presentación el Santo Padre dirigió un breve discurso a los presentes, agradeciendo sobre todo a “aquellos que han promovido y organizado concretamente esta hermosa tarde con un evento musical de alto nivel”.
“En la sexta sinfonía – afirmó el Papa en su discurso – se traduce la fe de su autor, capaz de transmitir con sus composiciones una visión religiosa de la vida y de la historia. Anton Bruckner, tomando del barroco austriaco y de la tradición schubertiana del canto popular, ha llevado, se puede decir, a las extremas consecuencias el proceso romántico de interiorización. Escuchando esta célebre composición en la Basílica dedicada a San Pablo, viene espontáneo pensar a un fragmento de la Primera Carta a los Corintios en el que el Apóstol, después de haber hablado de la diversidad y de la unidad de los carismas, compara la Iglesia al cuerpo humano compuesto de miembros entre ellos muy diversos, pero todos indispensables para su buen funcionamiento (cf. cap. 12). También la orquesta y el coro están formados por instrumentos y voces diversas, que afinándose entre ellas ofrecen una armonía melodiosa, agradable para el oído y para el espíritu. Queridos hermanas y hermanas recojamos esta enseñanza, que vemos confirmada en la espléndida ejecución musical que hemos podido escuchar”.
Al final el Papa dirigió “un pensamiento especial a los Padres sinodales y a las demás personalidades presentes”, agradeciendo particularmente al Cardenal Arcipreste, Andrea Cordero Lanza di Montezemolo, “por las muchas manifestaciones religiosas y culturales programadas para el actual Año Paulino”. Benedicto XVI deseó luego que “esta Basílica romana, en donde se encuentran custodiados los restos mortales del Apóstol de los gentiles, sea verdaderamente un fulcro de iniciativas litúrgicas, espirituales y artísticas, que busquen redescrubrir la obra misionera y el pensamiento teológico”. (S.L.) (Agenzia Fides 14/10/2008; líneas 26 palabras 370)


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