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Vaticano

2004-02-25

VATICANO - El Papa comienza la Cuaresma con la imposición de la Ceniza: “Para ser auténticos discípulos de Cristo, es necesario renunciar a sí mismos, cargar la propia cruz cada día y seguirle. Es la senda ardua de la santidad que todo bautizado está llamado a seguir”.

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - A las 10.30 de esta mañana, Miércoles de Ceniza, el Santo Padre Juan pablo II ha presidido en la Basílica Vaticana una Celebración de la Palabra con el rito de la bendición e imposición de la ceniza. Este gesto penitencial “tan querido a la tradición cristiana...”
“subraya la conciencia del hombre pecador ante la majestad y la santidad de Dios. Al mismo tiempo, manifiesta la disponibilidad para acoger y traducir en opciones concretas la adhesión al Evangelio” explicó el Santo Padre en su homilía.
El Papa señaló como “los gestos exteriores de penitencia tienen valor si son expresión de una actitud interior, si manifiestan la firme voluntad de alejarse del mal y de recorrer el camino del bien”. Este es el sentido de la ascesis cristiana que evoca la imagen de subir hacia metas elevadas. “Esto comporta necesariamente sacrificios y renuncias, prosiguió Juan Pablo II. Es necesario, de hecho, reducir a lo esencial el equipaje para no hacer pesado el viaje; estar dispuestos a afrontar toda dificultad y superar todos los obstáculos para alcanzar el objetivo prefijado. Para ser auténticos discípulos de Cristo, es necesario renunciar a sí mismos, cargar la propia cruz cada día y seguirle. Es la senda ardua de la santidad que todo bautizado está llamado a seguir”.
Entre los medios que la Iglesia indica para caminar por esta vía, el Papa recordó la humilde y dócil adhesión a la voluntad de Dios, acompañada de la incesante oración; las formas penitenciales típicas de la tradición cristiana; los gestos concretos de acogida del prójimo. Por último el Santo Padre recordó su Mensaje para la Cuaresma del 2004, sobre la difíciles condiciones en las que se encuentran tantos niños en el mundo: “Los problemas que afectan al mundo de la infancia son muchos y complejos. Deseo vivamente que se les dé a nuestros hermanos más pequeños, abandonados con frecuencia a su suerte, la necesaria atención, gracias también a nuestra solidaridad. Es una manera concreta de traducir nuestro esfuerzo cuaresmal”. (SL) (Agencia Fides 25/2/2004 Líneas: 26 Palabras: 381)

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