ASIA/TAILANDIA - El Año Paulino, ocasión de particular comunión con el Santo Padre y con la Iglesia Universal

martes, 8 julio 2008

Bangkok (Agencia Fides) – El Año Paulino estará inseparablemente conectado con la voz universal que llega desde la Cátedra de Pedro: con este espíritu la Iglesia de Tailandia se prepara para vivir el Año Paulino, subrayando la comunión con el Santo Padre y con la Iglesia Universal. Es lo que ha recogido la Agencia Fides de la Iglesia local, como se deduce del programa publicado por la Conferencia Episcopal de Tailandia, que prevé iniciativas a nivel nacional y diocesano, dedicadas sobretodo a reflexionar sobre el sentido de la palabra de Dios y sobre la importancia en la vida de cada cristiano. En particular, serán leídas, estudiadas y comentadas las Cartas de San Pablo, dado particular atención al magisterio y a las catequesis que Benedicto XVI ha brindado a sus fieles en sus tres años de pontificado.
La apertura del Año Paulino en Tailandia se realizó el 29 de junio pasado en la Catedral de la Asunción en Bangkok, en una celebración presidida por Su Eminencia el Card. Michael Michai Kitbunchu, Arzobispo de Bangkok, con la presencia del Nuncio Apostólico Mons. Salvatore Pennacchio, de otros Obispos tailandeses, de numerosos sacerdotes, religiosos y fieles. En la celebración se recordó y se rezó expresamente por el 3° aniversario del Pontificado de Benedicto XVI.
Reflexionando sobre el mensaje del Santo Padre sobre la vida y las obras de San Pablo, el Card. Michai Kitbunchu exhortó a los presentes a imitar el ejemplo del Apóstol de Gentes y a poder decir en la propia vida, con convicción: “He competido en la noble competición, he llegado a la meta en la carrera, he conservado la fe. Y desde ahora me aguarda la corona de la justicia que aquel Día me entregará el Señor” (2 Tim 4,7-8)
Los Obispos tailandeses publicaron un mensaje que pone en evidencia la profunda unión entre las celebraciones previstas para el Año Paulino y la Encíclica Lumen Gentium, entre los documentos fundamentales del Concilio Vaticano II. El mensaje recuerda la tarea misionera de cada fiel, llamado a dar testimonio del Evangelio en la vida cotidiana, en cada ambiente y en toda circunstancia.
En su intervención, Mons. Pennacchio agradeció a la Iglesia tailandesa por su presencia vibrante y por la devoción al Santo Padre, pidiendo a todos los fieles continuar rezando para que el Señor conceda a Benedicto XVI la Divina Gracia en su misión de proclamar al mundo la Buena Nueva.
Al final de la celebración el Card. Michai Kitbunchu presentó el emblema del Año Paulino, que caracterizará todas las iniciativas promovidas por la Conferencia Episcopal, en diócesis, parroquias, asociaciones, movimientos y congregaciones religiosas.
(PA) (Agencia Fides 8/7/2008; líneas 34, palabras 448)


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