VATICANO - Nuevo ciclo de catequesis de Benedicto XVI al inicio del año Paulino: "El apóstol Pablo, figura excelsa y casi inimitable, se nos presenta como un ejemplo de total entrega al Señor y a su Iglesia”

jueves, 3 julio 2008

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - "El apóstol Pablo, figura excelsa, casi inimitable, pero de todos modos estimulante, se nos presenta como un ejemplo de total entrega al Señor y a su Iglesia, así como de gran apertura a la humanidad y a sus culturas. Vale la pena, por tanto, que le dediquemos un lugar particular, no sólo en nuestra veneración, sino también que nos esforcemos por comprender lo que nos puede decir también a nosotros, cristianos de hoy". Con estas palabras el Santo Padre Benedicto XVI ha iniciado un nuevo ciclo de catequesis, durante la audiencia general del miércoles, dedicado al "gran apóstol San Pablo", con ocasión del año Paulino recién inaugurado. En esta primera audiencia del 2 de julio, el Papa se ha centrado en particular en el entorno religioso-cultural en que vivió el apóstol, constatando que "el contexto socio-cultural de hoy no difiere en mucho del de entonces".
"Procede de una cultura sumamente precisa y circunscrita, ciertamente minoritaria, la del pueblo de Israel y de su tradición - ha explicado Benedicto XVI -. En el mundo antiguo, y particularmente dentro del imperio romano, como nos enseñan los expertos, los judíos debían ser alrededor del 10% de la población total. Aquí, en Roma, su porcentaje hacia mediados del siglo I era todavía menor, alcanzando al máximo el 3% de los habitantes de la ciudad. Sus creencias y su estilo de vida, como sucede todavía hoy, les caracterizaban claramente del ambiente circunstante. Esto podía tener dos resultados: o la ridiculización, que podría llevar a la intolerancia, o la admiración, que se expresaba en formas de simpatía, como en el caso de los "temerosos de Dios" o de los "prosélitos", paganos que se asociaban a la Sinagoga y compartían la fe en el Dios de Israel..... Lo que es seguro es que el número de los judíos, tal y como sigue sucediendo hoy, era muy superior fuera de la tierra de Israel, es decir en la diáspora, que en el territorio que los demás llamaban Palestina”.
El Santo Padre ha puesto en evidencia a continuación dos factores que indudablemente favorecieron la labor de Pablo: "la cultura griega, o mejor helenista, que después de Alejandro Magno se había convertido en patrimonio común al menos en el Mediterráneo oriental y en Oriente Medio, aunque integrando en sí muchos elementos de las culturas de pueblos tradicionalmente considerados como bárbaros", y "la estructura político-administrativa del imperio romano, que garantizaba paz y estabilidad, desde Bretaña hasta el sur de Egipto, unificando un territorio de dimensiones como nunca antes se habían visto”. En este amplio espacio era posible además moverse con suficiente libertad y seguridad, gracias al óptimo sistema vial.
Continuando en su descripción del entorno cultural del siglo I, el Santo Padre ha recordado que "alguien ha definido a Pablo como "hombre de tres culturas", teniendo en cuenta su origen judío, su idioma griego y su prerrogativa de "civis romanus", como lo testimonia también el nombre de origen latino. Hay que recordar en particular la filosofía estoica, que era dominante en el tiempo de Pablo y que influyó, si bien de manera marginal, incluso en el cristianismo”.
"En tiempos de san Pablo tenía lugar también una crisis de la religión tradicional, al menos en sus aspectos mitológicos e incluso cívicos” ha continuado Benedicto XVI, y en este entorno Pablo anuncia que "Dios... no habita en santuarios fabricados por manos humanas..., pues en él vivimos, nos movemos y existimos" (Hch. 17,24.28). En aquella época "muchos de los cultos paganos prescindían de los templos oficiales de la ciudad y se desarrollaban en lugares privados que favorecían la iniciación de los adeptos. Por tanto, no sorprendía el que también las reuniones cristianas (las ekklesíai), como testimonian sobre todo las cartas de san Pablo, tuvieran lugar en casas privadas.... De todos modos, las diferencias entre los cultos paganos y el culto cristiano no son de poca importancia y afectan tanto a la conciencia de la identidad de los participantes como a la participación en común de hombres y mujeres, la celebración de la "cena del Señor" y la lectura de las Escrituras”.
El Papa ha concluido su catequesis con estas palabras: " no es posible comprender adecuadamente a san Pablo sin enmarcarlo en su trasfondo, tanto judío como pagano de su tiempo. De este modo, su figura adquiere una hondura histórica e ideal, demostrando elementos compartidos y originales respecto al ambiente. Pero todo esto es igualmente válido para el cristianismo en general, del que el apóstol Pablo es un paradigma de primer plano, de quien todos tenemos todavía tanto que aprender y este es el objetivo del Año Paulino: aprender de San Pablo la fe, aprender de él quién es Cristo, aprender, en último término, el camino para una vida recta”. (S.L) (Agencia Fides 3/7/2008)


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