ASIA/MYANMAR - “Nada podrá separarnos del amor de Dios”: ni el sufrimiento, ni las dificultades; la Iglesia birmana celebra el Año Paulino trayendo nuevas esperanzas

lunes, 30 junio 2008

Yangón (Agencia Fides) – Las palabras del Apóstol Pablo son y serán un verdadero aliento, un punto de referencia para la pequeña comunidad católica birmana. El Año Paulino en Myanmar fue inaugurado ayer, 29 de junio, con una Misa Solemne en la Iglesia de San Pedro y San Pablo en Yangón, presidida por el Arzobispo Charles Maung Bo. Durante la celebración, la comunidad católica birmana expresó su compromiso por un mayor conocimiento del “Evangelio de San Pablo”, acogiendo el aliento y la esperanza que brotan de las palabras del Apóstol: “En cuanto a mí, ¡Dios me libre de gloriarme si no es en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo es para mí un crucificado y yo un crucificado para el mundo!” (Gal 6,14)
Según informaciones de Fides, recibidas de la Iglesia local, en la Santa Misa participaron sacerdotes, religiosos de diferentes congregaciones y cerca de 2 mil fieles laicos, además de cristianos y otras confesiones, en pleno espíritu ecuménico, y también algunos budistas.
El Arzobispo recordó las palabras dirigidas por el Santo Padre a los Obispos de Myanmar durante la reciente visita ad limina: “Iluminados por el Espíritu Santo, os invito a uniros a San Pablo, con la fe cierta de que nada podrá separarnos del amor de Cristo” (Rm 8,35-39)”. Este será el tema central de la vida pastoral de la Iglesia en Myanmar para los próximos años, así como el punto de partida para la reflexión y la profundización que durante el Año Paulino se llevará a cabo en las parroquias, comunidades católicas, movimientos y congregaciones religiosas, a todos los niveles.
Mons. Bo invitó a los fieles a imitar a San Pablo en cuatro principales actitudes: el espíritu de gozo por el cumplimiento de la misión, la actitud de la alegría, la fuerte determinación, la oración. Exhortó, luego, a la comunidad católica a tomar como modelo al Apóstol de gentes por su obra de evangelización y por su total entrega a Cristo, no obstante las persecuciones sufridas, citando las palabras: “Para mí la vida es Cristo y la muerte una ganancia” (Fil 1,21).
Asimismo, se dedicó atención al significado ecuménico que reviste el Año Paulino: el Arzobispo, recordando las palabras del Santo Padre, pidió a todos los presentes orar y esforzarse cada vez más por la unidad de los cristianos.
“El tema elegido por nuestra comunidad, “Nada podrá separarnos del amor de Dios” –subrayó a la Agencia Fides el p. Dominic Thet Tín, Secretario Ejecutivo de la Conferencia Episcopal– es una fuerza que da empuje a la misión en Myanmar: San Pablo nos exhorta a poner nuestra mirada en la gloria que nos espera, y al mismo tiempo a no perder la esperanza por el dolor y el sufrimiento del presente”. (PA) (Agencia Fides 30/6/2008; líneas 30, palabras 457)


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