VATICANO - Benedicto XVI al Patriarca Ecuménico Bartolomé I: "Que el Año Paulino ayude al pueblo cristiano a renovar el empeño ecuménico, y se intensifiquen las iniciativas comunes en el camino hacia la comunión entre todos los discípulos de Cristo"

lunes, 30 junio 2008

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El deseo de que el Año Paulino pueda "ayudar al pueblo cristiano a renovar el empeño ecuménico, y se intensifiquen las iniciativas comunes en el camino hacia la comunión entre todos los discípulos de Cristo" ha sido expresado por el Santo Padre Benedicto XVI a Su Santidad el Patriarca Ecuménico Bartolomé I, recibido en audiencia el 28 de junio con ocasión de la Solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y de la apertura del Año Paulino.
"La celebración de los Santos Pedro y Pablo, Patrones de la Iglesia de Roma así como de San Andrés Patrono de la Iglesia de Constantinopla, nos ofrece anualmente la posibilidad de un intercambio de visitas - ha dicho Benedicto XVI en su discurso -, que son siempre ocasión importante de fraternas conversaciones y comunes momentos de oración. Crece así el conocimiento personal reciproco; se armonizan las iniciativas y aumenta la esperanza, que a todos anima, de poder llegar pronto a la plena unidad, en obediencia al mandato del Señor”.
A la convocación del Año Paulino por parte de Benedicto XVI, "con el intento de promover una reflexión profunda cada vez mayor sobre la herencia teológica y espiritual dejada a la Iglesia del apóstol de las gentes, con su vasta y profunda obra de evangelización", se une también la convocatoria de un Año Paulino por parte del Patriarca Ecuménico. "Esta feliz coincidencia - ha subrayado Benedicto XVI - pone en evidencia las raíces de nuestra común vocación cristiana y la significativa sintonía, que estamos viviendo, de sentimientos y empeños pastorales”.
El Pontífice ha recordado a continuación la enseñanza de San Pablo sobre la unidad de los cristianos, deseando que "la fe común, el único Bautismo para la remisión de los pecados y la obediencia al único Dios y Salvador, pueda expresarse cuanto antes completamente en la dimensión comunitaria y eclesial". Después ha continuado: "En nuestro mundo, en el que se va consolidando el fenómeno de la globalización pero a pesar de ello, persisten sin embargo, divisiones y conflictos, el hombre advierte una creciente necesidad de certezas y de paz. Al mismo tiempo el hombre se ve perdido y casi engatusado por una cierta cultura hedonística y relativista, que pone en duda la existencia misma de la verdad. Las indicaciones del apóstol son, al respeto, más propicias que nunca para animar los esfuerzos en orden a la búsqueda de la plena unidad entre los cristianos, tan necesaria para ofrecer a los hombres del tercer milenio un cada vez más luminoso testimonio de Cristo, Camino, Verdad y Vida. Sólo en Cristo y en su Evangelio la humanidad puede encontrar respuesta a sus más íntimas expectativas". (S.L) (Agencia Fides 30/6/2008)


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