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America

2003-11-24

AMERICA/CANADA - MONS. FRANCOIS LAPIERRE, OBISPO DE SAINT-HYACINTHE: “LA MISIÓN NOS LLEVA A VER MAS ALLÁ, A DESCUBRIR EN LA VIDA DE TODOS LOS DÍAS LOS DRAMAS Y ESPERANZAS DEL MUNDO EN EL QUE VIVIMOS. NOS INVITA NO SOLO A SALIR DE NUESTRO PAÍS SINO TAMBIÉN DE NOSOTROS MISMOS”

Saint-Hyacinthe (Agencia Fides) – Son mas de 150, en gran parte jóvenes, los representantes de la Iglesia canadiense en el Segundo Congreso Misionero Americano de la Ciudad de Guatemala (25-30 de noviembre). “El interés por este Congreso Misionero es sorprendente” dice a la Agencia Fides el Obispo de Saint-Hyacinthe, Mons. Lapierre que pertenece a la Sociedad de Misiones Extranjeras de la Provincia de Québec. En la entrevista que publicamos el Obispo, que será uno de los relatores principales del CAM 2, ilustra algunos aspectos particulares de la realidad misionera canadiense.

¿Por qué Canadá ha participado tan activamente en el pasado en la Misión de la Iglesia y aún hoy, con cerca de 2500 misioneros parece tener menos dificultades que otras Iglesias?
Creo que esta participación activa en la Misión de la Iglesia se puede explicar en parte por el hecho de que nuestra iglesia fue fundada por misioneros. El beato François de Laval, el primer Obispo de Québec, fue uno de los fundadores de las Misiones Extranjeras de París. El quiso que el primer seminario construido en Québec fuese llamado “Seminario para las Misiones Extranjeras”.
La tradición misionera pues, ha estado siempre muy presente en la historia de nuestra Iglesia. Durante el siglo XIX muchas congregaciones y sociedades misioneras se han establecido en nuestro país. En el siglo XX se ha fundado la Sociedad Misionera de nuestro País. Yo mismo he entrado en la “Sociedad de Misiones Extranjeras de la Provincia de Québec” (PME).En mi diócesis, esta cuenta con numerosos sacerdotes mientras que en otros países los sacerdotes eran muy escasos.
Considero que el empuje misionero continua incluso en nuestro días desde el momento en que después del Concilio nuestra Iglesia se abrió a los laicos. Muchas diócesis han dado vida a las propias experiencias misioneras. Quisiera subrayar que las vocaciones misioneras nacen actualmente de la experiencia de solidaridad, de la preocupación de muchos jóvenes por compartir la vida con los más pobres. La caridad es con frecuencia la primera cosa que conduce a descubrir a Cristo misionero.

¿En qué sectores trabajan los misioneros canadienses?
Un buen numero de ellos trabajan en las parroquias de los países del Tercer mundo. Acompañan a las comunidades, trabajan para formar responsables. Otros misioneros están presentes en el mundo de la educación, en los colegios, en las escuelas. Otros siguen las huellas de la Beata Madre Teresa de Calcuta al servicio de los más pobres y enfermos.

¿Cuales son las realidades que más obstaculizan hoy la misión de la Iglesia?
Esta pregunta me produce cierto embarazo. Lo que es nuevo y que a veces constituye un problema para la misión “mas allá de las fronteras” es el hecho de que se habla cada vez más de la urgencia de la misión aquí. Hay una conciencia de que nuestra Iglesia debe vivir la misión también dentro de nuestro país.
Diría que estamos habituados a una visión mas bien geográfica de la Misión Descubrimos de repente que el desafío misionero no es solamente allá lejos sino que se da también entre nosotros, que nuestro vecino no es necesariamente nuestro prójimo. Existe pues la tentación de oponer la misión entre nosotros a la misión a los lejanos. Estoy convencido de que se trata de un falso planteamiento porque ninguna Iglesia se encuentra en condiciones de encontrar todas las soluciones a sus problemas dentro de las propias fronteras

¿Cómo se esta viviendo la participación de la Iglesia del Canadá en el CAM 2?
El interés hacia este Congreso Misionero Americano es sorprendente. Participarán unas 150 personas del Canadá, en su mayoría jóvenes. ¿De donde viene este interés? Yo creo que por una parte la dimensión continental tiene un significado. El sentimiento americano está todavía poco desarrollada y para muchos los americanos son tan sólo los habitantes de Estados Unidos.
Estábamos acostumbrados a los misioneros que iban del Norte al Sur. Desde hace algunos años han venido trabajadores periódicos de México, miles de emigrantes han llegado de Guatemala, Colombia, Perú, Argentina y Chile. Viven aquí en Saint-Hyacinthe, la ciudad donde yo habito. Todo esto está haciendo cambiar la mentalidad, abriendo el espíritu. Sin darse cuenta, ellos están siendo como unos nuevos misioneros.
Por otro lado considero que uno de los efectos positivos de la mundialización ha sido el descubrir que es necesario mundializar la fe, que es importante establecer nuevos lazos de unión entre las Iglesias y que no debemos tan solo dar sino también recibir.

¿Sobre que binarios debe caminar la Misión en el Tercer Milenio para que se realice esa “primavera de la Iglesia” de la que habla el Papa en la Redemptoris Missio?
Para nosotros es necesario en primer lugar reconocer que vivimos en una situación misionera aquí en nuestro país. Esta toma de conciencia tiene unas implicaciones en nuestro modo de vivir el ministerio, en nuestro modo de trabajar en la Iglesia. Me parece muy importante, por ejemplo, redescubrir la naturaleza misionera de los Sacramentos de la iniciación cristiana. El bautismo es dado en primer lugar para la misión y no sólo para la salvación personal como se piensa todavía con frecuencia. Esto nos lleva a ver mejor que la misión no está en la periferia de la vida de la Iglesia sino que es el eje central. “Iglesia tu vida es misión”: tenemos dificultades en comprender lo que esto significa.
Esta visión nos lleva a comprender que la Misión es antes que nada la misión de Dios en la obra de nuestra historia; de aquí nace la gran importancia de una actitud contemplativa. En la “Redemptoris Missio” el Papa Juan Pablo II afirma que el futuro de la misión está ligado a la contemplación. De aquí surge también la visión de la Misión como dialogo y no como conquista. Desarrollar una cultura del dialogo me parece hoy muy importante, reconocer que el otro nos es una amenaza sino la expresión de Dios, que es cada vez más grande. Descubrir que no hay oposición entre el diálogo y anuncio, que el dialogo - hoy un imperativo para la paz - es también un anuncio de Cristo que es el camino y el encuentro.

¿Cual es el aspecto mas importante para la Misión Ad gentes que considera oportuno señalar?
Considero que la Misión ad gentes es lo contrario del “espíritu de campanario” como decimos aquí, esto es un espíritu que tiende a encerrarse en las pequeñas realidades cotidianas. La Misión nos lleva a ver mas allá, a descubrir en la vida de todos los días los dramas y esperanzas del mundo en que vivimos. La Misión ad gentes nos invita a salir no solo de nuestro país, sino también de nosotros mismos. Nos enseña que sólo la caridad que no tiene fronteras renueva la Iglesia.
(SL) (Agencia Fides 24/11/2003 Líneas: 95 Palabras: 1116)

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